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    	<title><![CDATA[Los súper ultra mega fantásticos hombres del cielo que subieron del infierno para poder derrotar al mal. en Literativa]]></title>
    	<link>http://www.literativa.com/historias/2068/</link>
    	<description><![CDATA[-	Muéstrame lo que tienes  inquirió ese hombre con la máscara de un pato, le dijo directamente a aquel que se encontraba en el laboratorio con una máscara de anguila.
-	Te mostrare el verdadero poder Patoman.

-	Esta es mi más grande creación Patoman, una vez que la comas nada en la faz de la tierra, qué digo de la faz, del universo será capaz de igualarte.
-	Eso espero Iguaneitor. Nuestros enemigos ya han hecho bastante con el poder del chupón mágico, les ha dado los poderes de la curiosidad y la invención.
-	Descuida Patoman, lo hará.

De una asombrosa máquina, parecida a una expendedora de dulces, fue emergiendo una neblina grisácea, después una puerta revelo un tazón que contenía una poderosa sustancia en color verde mutágeno. Patoman se acerco a la máquina y esta empezó a girar el tazón, vertió leche y algunas hojuelas de maíz con miel para acompañar al poderosísimo pastelito.

-	¡Sí, sí!  grita Iguaneitor  ¡está horneado! Con esto podrás vencer a la competencia.
-	Todo gran poder requiere una gran responsabilidad Iguaneitor, no lo olvides.

Finalmente Patoman tomo el tazón, le soplo un poco y lo bebió de golpe.

Agruras sintió Patoman, corrió al baño. Después una punzada en la panza, después un hormigueo en los píes, nauseas le acompañaron a la vez, un banquete de lágrimas y la hinchazón de sus ojos le provoco que vomitara en la taza del baño así estuvo tres horas.

Iguaneitor le dio una tableta de Bromuro de butilhioscina  buscapina para los cuates  y aguardo pacientemente con un vaso que contiene un buche de mezcal  le dijo su Papá que con eso se arreglan todos los problemas.

A la mañana siguiente en el cuartel general, una tienda de golosinas más dulces que los sonrics y de nombre: aquí vivimos los buenos pero no venga hacienda.

-	Patoman ¿cómo te sientes?  le pregunta mientras se limpia las manos en su delantal y le sirve huevos casados en un plato de las chicas súper ponedoras.
-	Fatal Iguaneitor ¿seguro que eso que me diste me va a hacer súper ultra mega poderoso?
-	No amigo, no - se quedo agachando la cabeza por minutos y continuo  te va a hacer archí requetecontra súper ultra mega colosal poderoso. Estos son los efectos primarios antes del gran final.
-	Chale Iguaneitor, espero tengas razón parece como si hubiera comido de esos tacos de doña Clote en época de inmundicia

Patoman estuvo dos días más en cama. La competencia empezaba a moverse dentro de la ciudad.

-	¡Jefe!...  ¡jefe! ¿jefe?
-	¿Qué?
-	¿Ya vio?
-	¿Qué Pinguinazo?
-	Pues a los de la esquina, los Gansicrespos están haciendo de la suya.
-	Esos desgraciados pero no se va a quedar así, arranca.
-	Pero si están ahí enfrente.
-	Que arranques, el toque dramático es la especialidad de los Pinguinetos y su jefe Marinetson.

La camioneta fumigadora  en apariencia  arranco a toda velocidad desde el lugar donde se encontraba estacionada hasta seis metros después, con tanta fuerza que las llantas no tuvieron tiempo de rechinar.

-	Órale jefecito Gansiman, ¿ya vio quién llego? Los pinguinetos.
-	Sí, su destartalada carcacha me ha anunciado su llegada, pero se les olvida que nosotros tenemos el poder sobre el changarro de doña Cleta, nadie nos va a quitar para evitar vender nuestras poderosas barras de jamón con chocolate.
-	Oiga jefe ¿y eso no hace daño?
-	Yo que voy a saber a Doña Cleta se le venden rebien. Buenas tardes  le dijo al conductor de la trucka  ¿qué se les perdió por aquí?
-	Pues por aquí nada  contesto Marinetson  pero por tu barrio una chica bella.
-	A pues a lo mejor es la Lola, ya ve que le dicen la jabón.
-	¿La jabón jefe?  pregunta cada achichincle a su respectivo jefecito.
-	Sí, porque a todos se les resbala.

Fin episodio 1


--------------------------
¡APORTA TUS IDEAS!]]></description>
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-	Te mostrare el verdadero poder Patoman.

-	Esta es mi más grande creación Patoman, una vez que la comas nada en la faz de la tierra, qué digo de la faz, del universo será capaz de igualarte.
-	Eso espero Iguaneitor. Nuestros enemigos ya han hecho bastante con el poder del chupón mágico, les ha dado los poderes de la curiosidad y la invención.
-	Descuida Patoman, lo hará.

De una asombrosa máquina, parecida a una expendedora de dulces, fue emergiendo una neblina grisácea, después una puerta revelo un tazón que contenía una poderosa sustancia en color verde mutágeno. Patoman se acerco a la máquina y esta empezó a girar el tazón, vertió leche y algunas hojuelas de maíz con miel para acompañar al poderosísimo pastelito.

-	¡Sí, sí!  grita Iguaneitor  ¡está horneado! Con esto podrás vencer a la competencia.
-	Todo gran poder requiere una gran responsabilidad Iguaneitor, no lo olvides.

Finalmente Patoman tomo el tazón, le soplo un poco y lo bebió de golpe.

Agruras sintió Patoman, corrió al baño. Después una punzada en la panza, después un hormigueo en los píes, nauseas le acompañaron a la vez, un banquete de lágrimas y la hinchazón de sus ojos le provoco que vomitara en la taza del baño así estuvo tres horas.

Iguaneitor le dio una tableta de Bromuro de butilhioscina  buscapina para los cuates  y aguardo pacientemente con un vaso que contiene un buche de mezcal  le dijo su Papá que con eso se arreglan todos los problemas.

A la mañana siguiente en el cuartel general, una tienda de golosinas más dulces que los sonrics y de nombre: aquí vivimos los buenos pero no venga hacienda.

-	Patoman ¿cómo te sientes?  le pregunta mientras se limpia las manos en su delantal y le sirve huevos casados en un plato de las chicas súper ponedoras.
-	Fatal Iguaneitor ¿seguro que eso que me diste me va a hacer súper ultra mega poderoso?
-	No amigo, no - se quedo agachando la cabeza por minutos y continuo  te va a hacer archí requetecontra súper ultra mega colosal poderoso. Estos son los efectos primarios antes del gran final.
-	Chale Iguaneitor, espero tengas razón parece como si hubiera comido de esos tacos de doña Clote en época de inmundicia

Patoman estuvo dos días más en cama. La competencia empezaba a moverse dentro de la ciudad.

-	¡Jefe!...  ¡jefe! ¿jefe?
-	¿Qué?
-	¿Ya vio?
-	¿Qué Pinguinazo?
-	Pues a los de la esquina, los Gansicrespos están haciendo de la suya.
-	Esos desgraciados pero no se va a quedar así, arranca.
-	Pero si están ahí enfrente.
-	Que arranques, el toque dramático es la especialidad de los Pinguinetos y su jefe Marinetson.

La camioneta fumigadora  en apariencia  arranco a toda velocidad desde el lugar donde se encontraba estacionada hasta seis metros después, con tanta fuerza que las llantas no tuvieron tiempo de rechinar.

-	Órale jefecito Gansiman, ¿ya vio quién llego? Los pinguinetos.
-	Sí, su destartalada carcacha me ha anunciado su llegada, pero se les olvida que nosotros tenemos el poder sobre el changarro de doña Cleta, nadie nos va a quitar para evitar vender nuestras poderosas barras de jamón con chocolate.
-	Oiga jefe ¿y eso no hace daño?
-	Yo que voy a saber a Doña Cleta se le venden rebien. Buenas tardes  le dijo al conductor de la trucka  ¿qué se les perdió por aquí?
-	Pues por aquí nada  contesto Marinetson  pero por tu barrio una chica bella.
-	A pues a lo mejor es la Lola, ya ve que le dicen la jabón.
-	¿La jabón jefe?  pregunta cada achichincle a su respectivo jefecito.
-	Sí, porque a todos se les resbala.

Fin episodio 1


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¡APORTA TUS IDEAS!]]></description>
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	<title><![CDATA[Pasaje 1s: la súper mega ultra oferta fantástica de las barras de jamón con chocolate causadoras de milagros y visiones]]></title>
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		<name><![CDATA[keywordmaybe]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/1089/</uri>
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	<link>http://www.literativa.com/historias/2068/pasajes/3176/</link>
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    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/1089/">keywordmaybe</a> el 30 de enero de 2010 · Rating: <strong>3</strong> con <strong>3</strong> votos · Leído <strong>90</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">- Muestráme lo que tienes - Inquirió Patoman levantando la mirada. 
Observó con desdén a quienes se acercaban para ver que hazaña le revolvería el estomago esta vez. De a poco se juntaba un importante aglomerado de gente. Unos para ver quien era ese que estaba detrás de la máscara de pato. Otros por las barras de chocolate y jamón. La mayoría por Lola, la mujer jabón, la que a todos se resbalaba. 
Todavía medio desconpuesto por el último round entre sus entrañas y la bizarra máquina, Patoman, se había levantado y había caminado hacía esa feria que se había armado en el centro de la ciudad.
Nadie sabía de donde venían esos pequeños demónios raquiticos de piernas atarracadas y ojos dorados. Jamás se había conocido la técnica de fusión de chocolate que usaban. Y seguramente, otro éxito de ventas como este no se conocía en la ciudad. Habían llegado de noche, armado el circo de madrugada, y a las primeras horas de la mañana se comentaba por todos los rincones, en igual proporción, el contundente olor a chocolate y las imponentes lolas de Lola, la joven que los acompañaba.
Patoman sabía de la responsabilidad que acompañaba su impresionante poder. No quizo saber de detalles. Cerró los oídos a las descripciones patéticas de azufre para fundir y cloro para blaquear el cacao y avanzó determinado. Muestráme lo que tienes. Lo que sea que tengas y lo tragaré como un heróe, mis entrañas lo fundirán...</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2068/pasajes/3176/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
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	<pubDate>sáb, 30 ene 2010 14:18:30 GMT</pubDate>
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