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    	<title><![CDATA[Algo que llega a gustarte en Literativa]]></title>
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	<title><![CDATA[Pasaje 1s: Algo que llega a gustarte]]></title>
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    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/252/">nemo</a> el 21 de enero de 2008 · Leído <strong>89</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">... Algo que llega a gustarte...
Introducción
__ Vamos!! Si?__
__ mmmm tengo mucha flojera__
__ No seas mala onda!, vamos!!
__ No se...en casa de quien es la reunión?__
__ Ay!... ya te dije Alejandro!!__
__ Ah!, si ya me acordé__ 
Marcela insistía tanto como un niño en ir a un parque de diversiones.
__ entonces que?__
__ que de que?__
__ Ya, hombre!, dime si me vas acompañar o no?__
Se dio media vuelta y se colocó la almohada en la cabeza.
Alejandro la abrazó por la espalda y la beso en la nuca.
__Con una condición?__ le susurró en el oído.
__ cual?__ contestó con voz amortiguada.
Le acarició con  ternura la espalda mientras besaba su hermoso cuello.
__ Ya te entendí mañoso__ dijo divertida.
__ Por eso no hay ningún problema mi amor__ giró su cuerpo y quedaron frente a frente.
__ Te amo niña__
__ Te amo niño__

Marco  Teórico
__¿Ira mucha gente?__ 
__ parece ser que si__
_ Ah!__
Alejandro estaba desayunado. Aún no se vestía y la pijama le confería un aspecto de papalote.
Le extrañaba un tanto esa inesperada invitación,  pero había visto la emoción de Marcela al ser parte de algo que consideraba importante y aceptó de buena gana.
La quinta arboleda era una antigua hacienda en la que se podían organizar fiestas de todo tipo.  Las personas accesaban por una única entrada, trajeran automóvil o no.
 Dos filas de lajas  en el piso y ficus plantados  en las orillas, indicaban el camino a seguir durante un recorrido de 80 mts. hasta llegar a una extensión del terreno de unos 600m2 libres. El césped  era cuidado con esmero. Al fondo se podía observar una construcción hecha a base de columnas de acero, montenes, láminas de zinc y piso de cemento; abierta  en su totalidad como si fuera un hangar. Una placa con una pequeña reseña de la antigua construcción que fue devorada por la tecnología actual al servicio de la utilidad práctica, dormitaba en su nicho de cemento en la pared frontal.
El terreno era circundado por una barda tan alta y vieja pero que daba el aspecto de resistir otros cien años mas si era necesario. Daba la impresión de ser un fuerte.

Interrogante

__ Por que tanta expectación por esta reunión?__ Le había tocado lavar los trastes del desayuno haciéndolo no con mucho entusiasmo.
__ Mira...__ inició Marcela__ te acuerdas cuando me invitó mi hermana a ingresar a este ... como le podemos decir?...__ chasqueó los dedos impaciente__ club, por llamarlo de algún modo.__
__ si me acuerdo__
__ Ah!, bueno... pues resulta que la iniciadora y todo el club organiza una reunión cada 5 años nada mas!. Y la verdad, me siento muy halagada que me haya tocado asistir a ella siendo que apenas tengo 3 meses de haber entrado.__
__ aja , y que tratan en esa reunión?__
__ Pues no se__ levantó las manos con ademán de exasperación__ no te digo que acabo de entrar__ se aproximó a Alejandro y le dio un pellizco en un glúteo.
__ y a que viene tanto interés en eso?, no que es pura perdedera de tiempo__ quiso saber Marcela.
__Nomas__ se dio media vuelta y la abrazó.__ quiero saber si aceptan a un marido que lava los trastes del desayuno mientras su mujer le agarra las nylon.__
Marcela lanzó una carcajada__ pues tendría que hablar con ellas, tal vez hagan una excepción contigo__ y luego lo besó.
__ A que hora dices que hay que estar ahí?__ le habló al oído.
__ Al las ocho en punto__  contestó ella con un suspiro.
__ mmmm... a esa hora hay partido en la tele__ arrugó la cara como esperando un golpe.
__ Alejandro ... __ amonestó sin dejarlo de abrazar__ ya me diste tu palabra__ 
__ mmm .... Ya que!__ y la abrazó con mas fuerza.

Hipótesis

En el trayecto de su casa a la quinta, Alejandro pensaba que si acompañaba a Marcela aunque fuera una hora, entonces ella lo dejaría regresar y podría ver su partido de soccer. No era que le interesara tanto el juego, en realidad ni sabía quien jugaba, pero de algo estaba seguro: sería mas divertido que estar en una reunión de puras mujeres que sentían ser el eje del universo.


Desarrollo  del  tema

Al cruzar el enorme portón del acceso principal, Alejandro advirtió que no habían automóviles  estacionados  en los espacios correspondientes y que a todos los obligaron a entrar a pie. Una valet parking le tomó las llaves con una sonrisa deslumbrante y se alejo en el auto.
Caminaron tomados de la mano por el sendero que en ese momento estaba desierto. Los Ficus derramaban su sombra lunar como manchones de tinta en el piso de piedra y una que otra luciérnaga destellaba con frenesí.
Se escuchaba un barullo amortiguado  proveniente sin duda de la explanada principal que no se alcanzaba a distinguir ya que el camino  doblaba a la derecha y una barrera tupida de  ramas se proclamaba reina del lugar. 
No hablaron durante el corto recorrido; solo caminaban juntos en medio de un silencio agradable. Alejandro pensó que tal vez ella estaba demasiado nerviosa para platicar en esos momentos y lo respetó. 
Cuando al fin alcanzaron la curva, un amplio panorama de la reunión se abrió ante los ojos de Alejandro.
Si que era concurrida la situación; había por lo menos sesenta parejas pululando sobre el bien cortado césped. Todas las mujeres parecía expectantes mientras que sus maridos se dedicaban a platicar entre ellos, comer de la generosa mesa de centro y otros a vagabundear por el patio.
__Esto va a estar de lujo__ pensó con cierto arrepentimiento.
Marcela le soltó la mano, le dijo que iría a saludar a las demás y que en un momento regresaba con él.
Alejandro suponía que las presentaciones oficiales de los maridos de todas tendría que ser por parte de ellos mismos. Así que caminó distraído hacia la mesa de centro. Los arbotantes irradiaban una luz amarillenta confiriéndole al ambiente un matiz de antiguo.
__ Esos tacos están poraí __ un hombre robusto con cara de niño le sonreía juntando el dedo índice y el pulgar para formar un círculo.
__ Gracias__ contestó en forma automática. Después de unos segundos de sobresalto le devolvió la sonrisa.
__Se ven ricos, gracias__ tomó un par  de tacos y los depositó en un plato de unicel.
__ Yo soy Víctor, mucho gusto__ le extendió una mano regordeta y lisa.
__ Mucho gusto, yo soy Alejandro__  se pasó de una mano a al otra el plato y le saludó con un  fuerte apretón.
__ Mi mujer es la  secre de la iniciadora __ puso los ojos en blanco y lanzó un suspiro.
__ Tiene 3 años que asiste cada semana  a este club y la verdad, aquí entre nos, ya me tenía cansado con esta reunión desde que empezó el año... te puedes imaginar!... seis meses con la misma cantaleta!__ manoteó un poco y a punto estuvo de salir volando el taco que sostenía en la mano izquierda.
__ si entiendo, mi mujer lleva tres meses que entró y no deja de hablar de eso___ siguió la trayectoria de la mano con la tortilla aérea.
__ Es una lata, la verdad!__ continuó y el taco volador aterrizó en su boca.
El hombre que se llamaba Víctor, tomó cuatro tacos mas, le lanzó un saludo con la mano libre y se alejó.
__ ¡ vaya con la  nochecita que me espera !__ pensó devolviendo el saludo.
Caminó un poco retirándose de las zonas donde se encontraba la mayoría de gente y fue a sentarse a una roca que  sobresalía del pasto en un extremo del terreno, cerca de los sanitarios.
__ de que irán a hablar estas personas?, de moda?, de los derechos de la mujer?, de cocina?, política?, de que se trata todo este relajo?__ 
Alejandro trató muchas veces de convencer a Marcela de que le platicara de los temas que tocaban en el club, pero nunca le dijo nada y concluyó que era mas sano dejarla hasta ahí.
Al menos hoy sabría de que se trataba todo este alboroto.
 Sin embargo, no se sentía tranquilo. Algo le molestaba de todo esto y no daba que era. Tal vez era la efusividad  con que Marcela esperó este día?; o la insistencia pertinaz para que él asistiera?, o la solemne reverencia con que se refería a la iniciadora que él no conocía?.
Hace una semana vio llegar a su esposa con un estuche de piel, alargado, angosto y una sonrisa de oreja a oreja, pero al querer cuestionarla acerca del contenido y su gran humor, ella le contestó que era una sorpresa y que por favor respetara sus cosas.
No quiso preguntar mas.
También la vio meter ese estuche a la cajuela del auto antes de venir para acá. Pero ya no preguntó. Era mejor y además, hoy serían resueltas todas sus preguntas siempre y cuando aguantara a estar despierto toda la reunión...
__ ¡ SEAN  BIENVENIDOS!__ una estridencia llenó el aire.
__ BAJALE UN POCO AL MICRÓFONO, POR FAVOR__ la voz era firme sin ser autoritaria.
Otra estridencia aunque menos fuerte.
Alejandro salió  de sus pensamientos y miró que la reunión estaba comenzando.
__ ASI ESTA BIEN, GRACIAS__ se oyeron dos golpes por el micrófono que retumbaron en las paredes del lugar.
__ AHORA SI__ carraspeó un momento __ SEAN BIEN VENIDOS TODOS LOS PRESENTES!__
Alejandro pensó que debería de tratarse de la famosa iniciadora así que puso atención.
__ ESTA NOCHE ES MUY IMPORTANTE PARA TODAS NOSOTRAS YA QUE CONTAREMOS CON LA PRESENCIA DE REGINA, NUESTRA INICIADORA!__
Todas las mujeres comenzaron aplaudir como enajenadas y a lanzar vítores que se mezclaban entre tanto grito.
Apareció una mujer menuda; vestía un overol de mezclilla y camisa a cuadros, su larga cabellera color marrón la sostenía una liga formando una cola de caballo y su mirada era  fuerte. Alejandro la sentía aunque estuviera a distancia.
__ HOLA A TODAS!__  saludó e hizo un ademán con la mano derecha sobre su escaso pecho y todas la imitaron 
__ ESTOY SUMAMENTE COMPLACIDA AL VER QUE VIENEN ACOMPAÑADAS POR SUS MARIDOS... UN SALUDO PARA TODOS ELLOS!__
Alejandro captó algo que al principio no le había tomado importancia:  la mayoría de las mujeres traían puesto un overol igual a la menuda mujer que ahora iniciaba toda una retahíla de agradecimientos y  zalamerías. Solo cuatro (incluyendo Marcela) vestían diferente.
Él pensó que eso obedecía a que eran nuevas en el club y se tenían que diferenciar de las otras... ¿por qué?... ¡sepa Dios!.
También le llamó la atención la indumentaria masculina: pantalón color caqui, camisa blanca de manga corta y un pañuelo rojo amarrado alrededor del cuello.
Solo alcanzó a identificar a cuatro mas que venían, como él, sin uniforme y  quizás otra decena sin pañuelo .
Estos detalles solo los tomó como datos curiosos y un tanto hartado se dirigió  al sanitario. Parecía ser que los tacos poraí    habían hecho estragos en su estómago, así que caminó con lentitud esperando que no le jugara una mala pasada su organismo dejando de resistir el circo que parecía llevar dentro.
Alcanzó a llegar sin penas pero sí muchas dificultades y se sentó a descargar el embarque.
Al término, el agua fría de la llave  en el rostro lo reanimó un poco. .... ¿ que cosa hacía allí?...
¿ cual era el propósito para que los maridos de todas las mujeres presentes estuvieran aquí si ni siquiera se les tomaba en cuenta y parecían ovejitas de un rebaño pastando tranquilos mientras las dueñas de la fiesta ...
__ ¿ eres nuevo, verdad?__
Alejandro dio un pequeño brinco__
__ perdón si te he asustado__ un tipo de estatura mediana y complexión atlética lo miraba con interés.
__ no... bueno  algo...__ Alejandro se sintió incómodo.
__ si, soy nuevo si ese es el término que le dan a los esposos de las que no tienen mucho de haber ingresado a esto.__ Tomó un poco de papel del depósito y se secó las manos.
__me lo imaginé__ contestó el hombre sonriendo un poco. Comenzó a mojarse las manos.
__ ¿hay mas como yo?__ preguntó sin saber el por que de la pregunta.
__ como unos 20 __
__ ah!... que bien__ el otro guardo silencio un momento y cuando Alejandro pensaba que había concluido su breve intercambio de palabras, volvió a hablar.
__ ¿que tal andas en condición física?__ ahora lo observaba con detenimiento.
__ Pues... __ le seguiría el juego a este tipo__ corro todos los días por las mañanas como quince kilómetros y a veces voy al gimnasio...  ¿por qué la pregunta?__ quiso saber.
__ mmm nada en especial__ pero su sonrisa se ensanchó mas.__ así les gusta mas a ellas, que sean atletas para que resistan mas__ rió  y le palmeó la espalda.
__ Nos vemos al rato... 
__ Alejandro...__ se apresuró a añadir.
__ Da igual como te llames ahora __ se dio media vuelta y se marchó por la puerta.
__ mucho gusto__ masculló Alejandro__ ¡para tipo!...
Se miró por última vez en el espejo y salió a la noche que en ese instante era cálida y muy estrellada.
Advirtió que toda la escena había sufrido un cambió interesante. Todas las mujeres( que en ese instante hizo una cuenta rápida: cuarenta en total) se encontraban alineadas de frente a la concurrencia. Todas traían un estuche, igual al de Marcela y mantenían el brazo recargado en él como si tratara de un bastón. Los maridos sin uniforme estaban sentados enfrente de ellas y parecían tan desconcertados como el mismo Alejandro. Se miraban entre si mientras ellas parecían unas extensiones pétreas de  las sillas donde se encontraban sentadas. No se registraba ningún movimiento en su cuerpo.
__ ¿ y los uniformados?__ se preguntó Alejandro tratando de buscar entre la oscuridad circundante.
No se veían.
__ Ni pienses Marcela que me voy a ir a sentar ahí__ advirtió a una Marcela que en su imaginación estaba junto a él.
__ ¿ESTAN LISTAS TODAS?__ sonó la voz firme de la iniciadora por el micrófono.
Todas asintieron al unísono.
__ ENTONCES... ¡DEMOS COMIENZO A LA INICIACIÓN!__
Alejandro sin saber como, se había refugiado detrás de una columna de acero que formaba parte dela estructura de los baños, a unos quince metros de la zona central ...


En un solo movimiento, las mujeres colocaron en sus rodillas el estuche y lo abrieron. El interior era tapado por la cubierta extendida hacia arriba así que no pudo ver que contenían. Cerraron las tapas y se quedaron en las manos con un artefacto alargado envuelto en una franela roja. Dejaron en el piso la funda y se incorporaron despacio. La iniciadora observaba todo con sumo interés.... que van a hacer?... agitó los brazos y todas comenzaron a desplazarse y se fueron a parar alrededor de los hombres formando un circulo cerrado. Después arrojaron al piso el trapo que cubría lo que traían en las manos... que es eso?....  un machete?... 
Se quedaron paralizadas con las morunas extendidas en las manos a la altura de la cara. Destellos del metal se incrustaron en el pecho de Alejandro y su maquinaría  inició una carrera veloz que le retumbaba hasta las sienes.
Algo andaba mal y tenía mucho que ver con lo que traían en las manos esas mujeres (entre ellas Marcela), Alejandro se alejó un poco más  llegando a la puerta de los baños y ahí se recargó tratando que su cuerpo no quedara al descubierto... por que?... simple corazonada...
__ HÁGANLO  AHORAAAAAAAA!!!__ gritó alguien por el micrófono.
Una mujer de atractivo cabello dorado blandió su artefacto y lo descargó con fiereza en el cuello del hombre que estaba a su lado... la cabeza rodó por el césped y fue a rebotar en los pies de otro tipo que comenzó a gritar.
El pánico no se diseminó al instante...  algunos trataron de correr en distintas direcciones mientras otros no daban cabida  a lo que estaban viendo.
Alguien trató de cubrirse el rostro  con un brazo cuando vio caer sobre de él un brillo acerado, el golpe casi le arrancó el antebrazo quedando unido al resto por un jirón de piel sanguinolenta. Del segundo ataque no se salvó... su cabeza también rodó.
Varios rompieron el cerco humano y corrieron hacia la salida Uno llevaba  algo incrustado en la pierna izquierda y la arrastraba con dificultad.
Un hombre fornido había logrado quitarle el machete a su esposa y después de pegarle con la hoja plana en la espalda varias veces, la tomaba como escudo humano mientras trataba de abrirse camino entre los demás. Se le aproximaron dos cercándole el paso y haciéndole inesperadas escaramuzas con sus machetes en el piso. Avanzó unos metros mas, hasta que otra, escurriéndose por su espalda, de un solo tajo experto le voló la cabeza. Su cuerpo se mantuvo un momento en pie como negándose a aceptar el hecho y después se desplomó.
Alejandro vio, por lo menos en su campo visual, cuatro mujeres con guantes y botas de plástico recogiendo las cabezas  y acomodándolas encima del abdomen del cuerpo con inusitada dedicación. Mas al fondo observó como a un infeliz lo habían rodeado cinco mujeres golpeando el piso con sus machetes y lanzando chispas.  Una de ellas lanzó el primer ataque, alzó la moruna hacia un lado y la dejó ir con fuerza haciendo un recorrido semicircular... la hoja silbó  y pasó por encima del cráneo del tipo que logro agacharse, luego una segunda gritó con furia y se abalanzó con el arma por delante como si fuera un torero en su estocada final...  echando el cuerpo hacia un lado evitó la embestida y golpeó con el codo en la espalda  a la mujer que gritó aún con mas fuerza y soltó el machete. 
El hombre lo recogió, la tomó de los cabellos y le puso el filo en el cuello. Algo gritaba que Alejandro no alcanzaba a entender  pero las demás se replegaron un poco... arrastró a su prisionera  unos metros... entonces todas  (porque ya se  contaban 10 por lo menos las que querían someter al insolente)...abrieron un  paso estrecho. En un extremo estaba  la iniciadora separada por cinco metros  de cerca humana del hombre que pretendía huir. Llevaba en la mano derecha un machete con  el filo y la punta hacia abajo. El brazo flexionado un poco... y lo miraba desafiante.
El hombre pareció  entender y aceptar el reto. Empujo con fuerza  contra la barda a su rehén  y adoptó la misma posición que la dama. Parecían dos pistoleros antes del duelo. 
__tiene que esperar a que lo ataque__ pensó Alejandro.
__ Estas entretenido, amor?__
Alejandro  volteó rápido al reconocer esa voz.
__ Marcela...__ alcanzó a susurrar. Ella lo miraba con un asomo de sonrisa en las comisuras de los labios. Llevaba en su mano derecha una moruna de doble filo y se acercaba por un costado del cuarto de baño.
__ Te estaba buscando, amor. Pensé que te habías ido__ Se detuvo y se recargó en la pared de la división de los sanitarios interrumpiendo una posible huida de Alejandro que del sobresalto, ya se encontraba dentro del baño de hombres. 
Sin ser dueño de todos sus movimientos, dio varios pasos hacia atrás hasta chocar con la cadera en el lavamanos de barra. Ella  entró.
__Marcela, que madres es esto?__ dijo tratándose de oír enojado, aunque ni él lo sintió así. La voz le salió quebrada y demasiado baja de volumen.
__ Es algo que llega a gustarte__ contestó casi cantando.
Se acerco un poco mas.
__ Deja que pase, amor. Ya después te acostumbrarás.__ Daba la impresión de tranquilidad pero a la vez tan alerta como un felino esperando a su presa.
__ Estas bien pinche loca__ sentenció retirándose de los lavamanos. Se paró junto  a una de las puertas de madera que aíslan los inodoros y extendió un brazo sobre la superficie barnizada.
__ Igual y si... pero tu... aquí te quedaaaaaas__ se abalanzó sobre de él con rapidez .El machete ya estaba en lo alto.
Alejandro agarró con las dos manos la puerta y la abrió con toda sus fuerzas interponiéndola entre ellos.  Las bisagras rechinaron como un ratón acorralado . La madera se estrelló contra el rostro de Marcela saliéndose de sus soportes y cayendo junto  con su cuerpo hacia atrás. La moruna rebotó en el  espejo a un metro de Alejandro para luego aterrizar en el suelo.
Alejandro amordazó  los gritos de sus sentimientos al ver a su esposa en el suelo con el pesado bastidor encima cubriéndole las piernas y solo se acercó un poco por un costado. El cabello le tapaba los ojos, que estaba seguro, los tenía cerrados. De su nariz salía un chorro considerable de sangre  y  una astilla incrustada en el pómulo derecho se manchaba de rojo...y no se movía.

Conclusiones

Su primer pensamiento fue: ¡ ayúdala!... pero no lo hizo. Algo en su interior se encogió y  resquebrajó como una rama vieja al verla en el suelo tendida.
Tenía la certeza de que las demás escucharon  y no tardaría en aparecer todo un regimiento de lunáticas clamando venganza  por su compañera caída en combate. Esperó ansioso la intempestiva irrupción ya con el machete en la mano derecha... ¿lo usaría?... no lo sabía a ciencia cierta pero trataría de defenderse a toda costa. Pasaron unos minutos infinitos en los cuales su mente se mantuvo en blanco y sus piernas ancladas al azulejo... nada... al parecer corrió con suerte.
Se permitió relajarse un poco... solo un poco, lo necesario para poder pensar en lo siguiente que haría. Desvió la mirada del acceso y recorrió el área sin dejar de vigilar con un rápido vistazo a su esposa  que se mantenía sin movimiento. Era claro que salir significaba enfrentarse, con mucha desventaja, a una numerosa horda de enloquecidas  mujeres que tal vez  ya lo estaban esperando con impaciencia; así que se encaramó encima de las paredes bajas que separan los inodoros y rompió los cristales de los respiraderos con el machete... que mas daba un poco de ruido mas. Limpió la superficie, le costó trabajo tomar la decisión de aventar su única defensa a través de la ventana, se dio impulso con las piernas y los brazos apoyados en la orilla del hueco y brincó.
 EL ambiente que reinaba en el cuarto de baño era espeso y aunque  solo por el momento tenía de fuera la cabeza y parte del pecho, se le antojó un mundo aparte. EL fresco aire nocturno le vino bien, aspiro profundo y dio el último tirón para salir . Sus manos no encontraron donde asirse... cayó sobre una superficie dura. Una serie de constelaciones giraron en su entorno mientras lograba incorporarse. Cuando se le despejo la cabeza , se dio cuenta que estaba sobre el techo de concreto de una bodega aún dentro de los límites del la Quinta , muy a pesar suyo. La barda perimetral todavía se alzaba unos seis metros mas arriba de donde se encontraba pero como a dos metros del techo de lámina que cubría el fondo del terreno.
Podría tener una oportunidad si alcanzaba la altura de la estructura metálica y de ahí brincarse hacia el terreno de CFE , que si la memoria no le jugaba chueco, colindaba a todo lo ancho.
Buscó, ayudado por una claridad lunar casi milagrosa ,algo con que subirse... algo útil... ¡siii! , ahí esta!,... una escalera  de metal estaba recargada en la barda ... ni mandada a pedir ¡...
 La levantó con dificultad  y la apoyó sobre el muro colindante tratando de hacer el menor ruido posible ya que en el patio central la actividad ya estaba bastante relajada. Se subió...
La idea de estar en el techo y saltarse  hacia el otro lado era buena, si y solo si resultaba haber una altura no muy grande entre las dos azoteas... y si no?... y si la suerte se le quedó en el baño y solo trajo un poco al encontrar la escalera?... y si ahora estaba seco el manantial?... pensó que tal vez las locas llevaban un registro de entradas... fu lanita con fulanito, zutanita con zutanito, Marcela Ríos y Alejandro Ríos...; era de esperarse que se dieran cuenta quien faltaba de  pasar lista  y una vez que todos lo demás dijeran presente, lo buscarían a él... pero... a que obedecían  sus acciones?... se trataba de algún culto?... pero a que o a quien?... Ya no lo sabría, pensó. Ahora se hacía apremiante  huir de aquel lugar.
Las láminas crujían con su peso cuando comenzó a andar encima  de ellas, mientras en el patio se oían voces, gritos y demasiado movimiento... ya se dieron cuenta de que falto...pensó y su corazón rebotó si ton ni son por todo su tórax. Se guió por los pernos  de fijación que sobresalían de las placas metálicas y caminó acercándose poco a poco al final de la estructura ... solo miraría como se jalarían los pelos al saber que se les escapó uno y ese insolente suertudo era él... Sonrío complacido.
AL llegar al final, se acuclilló  poniendo una rodilla sobre el zintro. Se encontraba, por lo menos, a cinco metros del césped, no le importaba demasiado si lo llegaran a ver, le daría tiempo de sobra para correr, saltar la barda  y desaparecer en un santiamén dentro de las instalaciones de  CFE.
Se mareó un poco al ver que sacaban del baño a su esposa, la llevaban cuatro  personas cargando y ella aún no volvía en si... lo siento, linda... Se obligó a apartar la vista de esa escena temiendo que su mareo resultara peligroso. 
En el centro del patio se encontraban los cuerpos degollados de los infelices ex maridos y cada uno tenía sobre su vientre la cabeza que parecía un extraño absceso, como si por algún tiempo la hubieran incubado en su estómago y ahora los reventaba para salir al mundo exterior presentando su piel azulada y los labios morados.
Experimentó unas nauseas atroces. Se llevó la mano derecha a la cabeza y cerró los ojos...
__ Están re locas, no?__
Abrió los ojos tan rápido que el mundo se le tornó sumergido en aceite y cayó sentado sobre el techo.
__ qqquee, quuee?__ balbuceó.
__ No te culpo por estar asustado, o bueno... sacado de onda no?, a mi también me paso la primera vez__ Una silueta rechoncha se acercó despacio desde un rincón oscuro de la azotea.
__ pero como dice la iniciadora: es algo que llega a gustarte__ la silueta se rió divertida.
Alejandro no podía parase, sus piernas eran un amasijo de tendones y músculos inservibles. El dueño de la voz se  siguió aproximando hasta que la luna iluminó su ovalado rostro.
__ Víctor?..._ entrecerró los ojos para mejorar su apreciación.
__ Deberías relajarte, Ale; deja que pase__ continuó hablando como si no lo hubiera escuchado pronunciar su nombre.
__ Mira, velo de esta forma...__ llegó hasta donde estaba sentado y se acomodó junto cruzando las piernas como en posición de yoga.__ solo la vas a perder por un tiempesillo__ hizo una pausa para respirar. __ en realidad a mi me parece un poco primitiva la forma en que se hace pero, imagínate, no le vas a estar pidiendo permiso a alguien para cortarle la cabeza, no?... __ lanzó una risita entre dientes.__ nadie aceptaría de buena gana pero siento que es una  idea interesante... tal vez se la proponga a la iniciadora__ dijo en tono confidencial acercándose al oído de Alejandro que lo miraba con estupor.
__  Están idiotas o que?__ se oyó decir, como si su voz proviniera de un tubo de cartón.
__ Mira, carnal. Cuando te la vuelven a poner te queda una cicatriz un tanto... mm... como podríamos decirle... mm... vistosa.__ Se quitó el pañuelo que traía alrededor del cuello y mostró una serie  de puntadas en alto relieve todavía de un color rosa-morado; hechas, sin duda alguna, por un cirujano miope, manco y con el mal de Parkinson.
__ No se ven tan mal, no?__ ensanchó su sonrisa.
__ estas pero bien pend...__ escuchó crujir la lámina  y volteó de inmediato; al parecer sus reflejos con el cuello no se encontraban averiados. Alcanzó a identificar a cinco sombras mas que se acercaban si ningún sigilo. Pero ninguna portaba machete.
__ En cada reunión, siempre hay personas como tu...mm y también como el chinga loco ese que se enfrentó a duelo con la Regina... se lo llevó su madre pero rápido.__ imitó un golpe con el brazo como si cortara algo.
__ Piensa en las ventajas que conlleva esto; ya no discutes con tu esposa, les haces caso todo el tiempo, te capacitan para hacer lo que ni te imaginas en la cama, te vuelves fiel en su totalidad, hay veces que la mujeres piden que sepas cocinar pero no es muy probable ... siento yo que eso les satisface mas  a ellas.__ Sacó un cigarro y le ofreció uno.
__ Mi mujer así me quiso y yo se lo agradezco muchísimo__ volvió  a reír entre dientes  y encendió 
uno.
__  EL proceso no dura mucho que digamos, unas veinticuatro horas, minutos mas minutos menos. Te llevan, ya tranquilo, a quien sabe donde y ahí te vuelven a colocar tu cabecita en su lugar solo que con una diferencia en actitudes y aptitudes. como ya te lo dije.__ Lanzó el humo por arriba de la cabeza de Alejandro que no lograba moverse, se sentía como un saco de huesos.
__ Otra de mis aptitudes adquiridas gracias a mi mujer es la de identificar a los tipos como tu__ lo señaló con el dedo índice apoyándolo sobre la sien de Alejandro.
__ Inteligentes y con suerte, que eso es lo mas peligroso en este caso. La suerte pudo hacer que lograras escapar  y nos meterías a todos en serios aprietos... por eso, te recomendé esos tacos de pollo...__ irguió la espalda en un acto de orgullo.
__ No te puedes mover, no?... __ le golpeó el hombro con suavidad.
__ Ya todas deben estar esperándote__ se incorporó con dificultad y se asomó con precaución hacia el patio.
__ Fue un placer, Alejandro.  Nos vemos luego__ le palmeó la espalda y comenzó  adentrarse entre las sombras.
Alejandro lo vio marcharse y quiso gritarle pero su garganta estaba vacía; la lengua era un pedazo de madera en una boca de concreto. 
Se sintió levantado por varios brazos que emergían de la oscuridad... y trató de gritar...
Vio  como se acercaban al final del techo... y trató de gritar...
Escuchó voces mas abajo de donde estaba... y trató de gritar..
... La noche lo acogió en su regazo mientras caía... y no gritó...</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/225/pasajes/378/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
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	<pubDate>lun, 21 ene 2008 03:34:34 GMT</pubDate>
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