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    	<title><![CDATA[YO CULPABLE en Literativa]]></title>
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    	<description><![CDATA[La vida de una joven se ve totalmente eclipsada cuando un ex-novio se convierte en su peor pesadilla. Sin salida, sin futuro y sin ilusión alguna sólo le queda una salida: sobrevivir al pasado para poder vivir el futuro]]></description>
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	<title><![CDATA[Pasaje 1s: CAPITULO 1]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[zayas]]></name>
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    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/1423/">zayas</a> el 18 de Mayo de 2010 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>3</strong> votos · Leído <strong>427</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Era sábado por la noche, una noche espléndida en la que no hacía frío pero tampoco calor. Era una noche obscura de cielo estrellado y luna llena, por lo que con la luz que expulsaba dicho satélite se podía ver sin necesidad de un alumbrado. Pero para mí era otra noche mas. Una noche de trabajo. Mi trabajo. Era el rostro de una asociación benéfica creada por mi padre, el doctor Jakov. A mis 23 años era la presidenta honorífica y la imagen pública de  ENERI. Aunque a mi no me iba dicho trabajito, pero era lo que tocaba. Mi nombre es Mery. Mery Jakov.
Subí al estrado como si fuera la primera vez y no lo era, echa un manojo de nervios. Sólo tenía que leer una trozo de papel de un par de líneas donde daba las gracias a un personaje que no conocía, y que había sido muy generoso con su aportación a la asociación. Sentía como todas las miradas se dirigían a mi nuca y sentí ese escalofrío que se siente cuando presientes que alguien te observa. Oí cuchicheos mientras subía las escaleras y aplausos cuando me apoye en el atril.
Se me hizo un nudo a la garganta, pero al final pude soltar el minidiscurso que estaba preparado por Susy Blain, secretaria personal de mi padre. No me gustaba este trabajo, no me gustaba este circo, pero se lo debía. Se lo prometí en su día a mi padre y no podía faltar a mi promesa. Era lo único que me quedaba: mi promesa.


Fueron apenas diez minutos y parecieron eternos pero al final cuando volví a oír los aplausos supe que ya se había acabado por hoy. Prueba superada. Y sólo quedaba la fiesta. Al fin y acabo lo mas divertido para una chica de mi edad, pero a mi sólo me traía angustia.




- Mery, espera.- me gritó Susy mientras me ponía la chaqueta.
- Dime Susy.- contesté. -Ya me voy, ya sabes que no me gusta entretenerme mucho. Alice me espera en el coche.
- Ya, ya lo sé. Es que nuestro benefactor quería saludarte.
- ¿Quién?
- El señor Yurit, Ben Yurit.
- ¿Quién?.- volví a preguntar.
- Mery¡ No conoces a Ben Yurit.
- ¿Debería?, Ya sabes que no soy muy sociable
- Sta. Jakov .- sonó una voz grave desde la espalda de Susy.




Hacía mucho tiempo que no me había fijado durante tantos minutos en alguien. Mucho tiempo. Era un tipo moreno, alto, aunque un poco delgaducho. Su pelo era castaño obscuro y lo llevaba un poco desaliñado, como si acabara de soplarle alguien por encima. Sus facciones eran muy marcadas con una barbilla bastante cuadrada y una nariz perfecta. Los ojos eran muy bonitos de un azul muy intenso, muy grandes y llenos de expresividad. Pero lo que mas me llamó la atención fueron sus manos. Tan grandes tan cuadradas y tan suaves cuando me toco la mía para saludar, que sin yo pretenderlo mi cuerpo se estremeció.




- Sta. Jakov, nos hemos visto antes, en las butacas del teatro, antes de salir al estrado. ¿No se acuerda?
- Claro, - ahora caía. Era esa voz que continuamente sonaba por las butacas derechas a la mía, pero que yo como de costumbre me ha yaba en mi mundo, no la había prestado el mas mínimo caso.
- Oh¡ Si claro  mentí- Me va a perdonar señor Affet, pero he de marchar. Me espera una amiga en el coche. Tengo un poco de prisa.
- Llámame Ben, tanta prisa tiene que no puede disfrutar de este ratito tan agradable, que ...
- Lo siento.- le interrumpí- Tengo que coger un vuelo. Encantada de conocerle.




Cuando me monté en el asiento delantero al lado de Alice que era quien conducía, me sentí algo mas relajada. Ya se había acabado el trabajo por esa noche.




- Mery, estás bien.- preguntó Alice- Pareces nerviosa. Ha ocurrido algo.
- No, nada, Es que me ha entretenido un poco Susy, Y ya sabes me produce grima esa mujer.
- Ja, ja, no cambiaras nunca Mery. Venga vámonos a casa.
- Gracias, estoy deseando quitarme este corpiño.
- Cuando me metí en la cama después de un baño relajante, mi cabeza lejos de desconectar no dejaba de darme vueltas con lo ocurrido esa noche: esa voz tan especial, tal varonil, tan persuasiva. Y esa mano tan cálida tocándome la mía. Esa descarga eléctrica que entro por ella. Hacía mucho tiempo que no sentía aquello.




Sonó el teléfono pero no quise cogerlo. Seguro que era Susy para darme el parte de la fiesta, pero se adelanto Alice.
- Mery, es Susy
- Dios, no le has dicho que estoy durmiendo
- Mery, has de cumplir con tus obligaciones. Tienes que superar tus fobias. Empieza a vivir.
- Déjalo ya Alice, no tengo el cuerpo para charlas. Páseme a esa bruja.
- ¿No podías haberlo dejado para otra fecha? Es muy reciente, apenas hay tres días de diferencia. - le contesté intentando convencerla por un cambio de fecha- Está bien Susy, allí estaré el viernes, pero esta me la debes. Dos eventos en la misma semana es mucho para mi cabeza.




Colgué el teléfono de mala gana. Me había interrumpido el sueño, me habían dado un nuevo trabajo y me había puesto tan histérica que esa noche apenas pude volver a conciliar el sueño.
A la mañana siguiente Alice ya me esperaba en la cocina con un suculento desayuno, pero yo apenas pude dar cuatro sorbos a un zumo de naranja. Tenía un nudo en el estómago.




- Vaya nochecita la tuya  sonrió Alice  Tienes una ojeras que te llegan al ombligo.
- No he podido dormir muy bien  le contesté. Al final tuve que tomarme un tranquilizante.
- Tan nerviosa te ha puesto la gala, o es que se trata de otra cosa
- ¿De que cosa?. - protesté. Esa mujer me produce insomnio. Sólo pensar que mañana he de volverla a ver me pone malita.
- No seas así. - dijo Alice-. La tienes una manía expantosa, pero se esfuerza por complacerte. No te vendrá nada mal salir el viernes por la noche. ¿Cuanto hace que no sales un viernes por la noche Mery?
-Te recuerdo que si yo salgo a trabajar, tu sales a trabajar. Si a mi no me pagan esa salida extra, tú no cobras esa salida extra. Así que, no veo el porque de tu alegría.
-No te lo tomes como un trabajo.
-Como si no. Es una salida que a mi no me apetece hacer. Y cuando algo no te apetece hacer se convierte en una obligación. Y cuando esa obligación consiste en estar al lado de un ser como Susy, para mi es trabajo no ocio. Y ahora me voy a dar una ducha haber si con ella me despejo.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3569/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
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	<pubDate>mar, 18 may 2010 08:36:04 GMT</pubDate>
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	<title><![CDATA[Pasaje 2s: CAPITULO 2]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[zayas]]></name>
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3570/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 2º: CAPITULO 2</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/1423/">zayas</a> el 18 de Mayo de 2010 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>2</strong> votos · Leído <strong>265</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Cuando no quieres que llegue un día especifico parece que el reloj hace pasar las horas más deprisa de lo habitual, y cuando me quise dar cuenta estaba frente al vestidor intentando pensar en que vestido ponerme en el que no me sintiera incomoda y con que zapatos convinarlos en los que pudiera pasar varias horas sin tener que quitarmelos delante de tantos invitados. Para colmo el evento empezaba antes de lo habitual, lo cual me desconcertaba, ya que antes de las once de la noche no había tenido que asistir a ninguno y como muy tarde a las dos ya me encontraba en la cama, pero ésta empezaba a las nueve y a saber cuando podría escabullirme de ella. Esta noche tambien tuve que tomar la maldita pastilla para poder dormir.

- Mery , ya estás lista.- chillo desde el recibidor Alice. Apenas nos quedan unos minutos y aún tenemos que atravesar toda la ciudad para llegar. Hoy también llegamos tarde  refunfuño.
- Ya voy, sólo me queda coger el chal y ya estoy.- contensté.-

Tenía toda la razón del mundo. Lo habia dejado todo para última hora, como siempre, pera esta vez me habia liado con los zapatos. No lograba encontrar algo cómodo que ponerme, y al final me tuve que poner los negros de 17 cm de altura. Todo menos comodos.

- ¡Oh¡ Mery. Estás preciosa. Ese vestido te queda........ genial. .- me grito Alice toda emocionada.
- Anda ya Alice. No es precisamente algo del otro mundo. Lo único que vale la pena es la persona que me lo regaló. Y lo que me va a recordar esta noche tan maravillosa son estos malditos zapatos. No entiendo porque no se puede ir en deportivas a estos actos. Sería lo mas normal ¿no crees Alice? .- le pregunté de forma bufonica.
- Ja, ja ja. Yo iría con mis vaqueros .- carcajeó Alice. Venga vamonos
- Si venga vamos, cuando antes lleguemos antes reguesaremos, o eso creo.


Por supuesto que llegamos tarde. Ya estaban casi todos esperando cuando entre por la puerta, y obtuve justo lo que una persona no quiere cuando lo único que quiere es pasar lo más desarpecibida posible. Todo el mundo pendiente de mi entrada. Solo esperaba no tropezar con aquellos zancos que me habia plantado.


- Mery, bievenida, estás explendida. - dijo Susy.

No pensé que esa vocecilla tan chillona que tanto repudiaba me consolara escucharla.

- Están todos esperandote. ¿Hoy no viene Alice contigo?,- preguntó.
- No hoy no cobrará horas extras.- contesté ironicamente . ¿Porque está todo el mundo esperandome aquí de pie en el recibidor?
- Porque eres la anfitriona
- La anfitriona ¿de qué? .- pregunté. Aquello me sonaba a encerrona. ¿No vamos a la zona del teatro?
- No, vamos a pasar al salón
-¿Al salón azul? Perfecto todo mas familiar. Aunque aquí veo mucha mas gente de la que coge en la sala.
- No al salón azul no. Al naranja
- Pero Susy , en el naranja solo hay ..... mesas y sillas  la replique asustada.
- Claro. Bueno hoy sólo mesas. Damos un pequeño tentepie antes de la gala.
- Un ... tentepie Susy, por Dios.- me eche a temblar. Porque no me lo habias dicho antes, no..,no vengo preparada.
- Porque si te lo hubiera comentado antes te habrias puesto indispuesta y no habrias venido. O ¿acaso me equivoco?

Si hubiera podido en ese momento le habría cortado el pescuezo. Un coctel. Dios, necesitaba un tranquilizante. Me iba a desmallar. Necesitaba ir al baño. Me temblaban las piernas. Tenía que refrescarme. Empeze a buscar una salida para poder escapar de alli, pero entre tanta multitud no podia ver nada. Alguien me tocó por la espalda.

- ¿Te encuentras bien Mery ?.- me preguntó una voz desde atrás.
- Me volvi con tanta fuerza, que casi vuelco en el intento. Aquella voz me era familiar y me volvi a ver quien era como una niña pequeña en busca de la cara de su madre cuando sale de la guardería. Me sentía tan aturdida que apenas le recococí.
- ¿Quieres que salgamos a fuera un poco? Estás muy pálida.
- Si gracías.- contesté.

Era él. Ben. Ben Yurit. Me agarre a él como si le conociera de toda la vida, pero es que si no lo hubiera hecho me habria caido redonda al suelo. No me había vuelto a acordar de él desde aquella noche, pero me vino de perlas el encontrarlo en ese momento. Sólo quería desaparecer de alli en esos momentos. Asi que salí al exterior con gusto.

- ¿Estás mejor? .- me pregunto. Pense que te ibas a desvanecer.
- Pues casí. Si, gracias esta pequeña brisa me vendrá bien. - le contesté. Gracias.
- ¿Estas enferma o algo así?
- Algo así. No suelo relacionarme con mucha gente a la vez y toda esa multitud ahí ... y cenar y ...
- Lo siento, es culpa mía
- ¿Culpa tuya?
- Si la idea de dar el coctel antes de la gala y no después fue idea mía.
- ¿Idea tuya? .- volvi a preguntar
- Si. Lo siento no sabía que odiaras esto. Y era la única forma de que estuvieras un poco más de tiempo en el evento .
- Pues no ha sido una gran idea .- le contesté de mala manera- Ahora si me disculpas, tengo que ir a un coctel que espero que no dure más de diez minutos y después a una gala que te prometo no durará mas de quince. No, no ha sido una gran idea Ben Yurit.

Volví al interior lo más deprisa posible. No podía dar el espectaculo allí, pero con ganas me quedé de decirle un par de cositas al inventor de ideas. Claro que todo aquello también tenía la firma de la señita rotermeyer.
Cuando quise darme cuenta , ya me estaba poniendo el chal para marcharme. Por fin no era muy tarde, apenas mas de la una. Asique al fin y a cabo no había ido tan mal.

- Alice, ¿porque no me coges el móvil? Maldita sea, ¿dónde estás?
- Mery, lo siento .- me volvio a sonar la voz por detras- No era mi intención que te sintieras tan incomoda.

Me volvi. Su rostro detonaba tristeza y a la vez nerviosismo. Parecía sincero, y yo ya estaba más tranquila, asique como Alice no me cogía el telefono, le contesté.

- Te atiendo porque me sobran diez minutos, y porque no me ha ido tan mal del todo la noche, si no te ....
- Si ya sé. Me hubieras tirado la copa de vino encima.
- De agua. Si y te la hubiera tirado con el vidrio y todo.
- Ja, ja, te creo. Te creo de verdad. ja. ja. ,- se rió con una carcajada inmensa.

Si no fuera por lo enfadada que me hizo sentir hacía unas horas, me hubiera hasta hecho reir en ese momento, pero no me salía ni un boceto de sonrisa. Solo pude observar su sonrisa y sus manos. Aquellas manos tan dulces tocandose el pelo constantemente como si fuera un top model en una sesión de fotos.
Hubo un silencio. Pequeño, pero lo hubo.

- ¿No sonríes nunca.? Estoy seguro de que tienes una sonrisa preciosa.
- No, no lo suelo hacer últimamente.
-¿Por qué? Tan malo es el mundo.

Me quedé muda. La verdad es que sí. Si crería que todo el mundo era malo.

- Mery .- grito Alice desde afuera- Estás bien. Mierda ,que puede ir peor. Lo siento Mery, me he quedado sin batería en el teléfono y sin coche.
- ¿Sin coche Alice?- ¿Que ha pasado?
- No arrancó. Le di al contacto y no arrancó. Se lo llevó la grua.
- Llamaremos a un taxi. No te apures.- le contesté.
- Permiteme que os acerque con el mío- nos interrumpió.
- No no será necesario. Cogemos un taxi.
- Mery .- me susurro Alice. Es mas rápido que nos acerque él. Llevo ura hora llamando a teletaxi desde esa cabina y no me han cogido el teléfono siquiera.
- Por favor.- insistió- A esta hora estarán todos en la otra punta de la ciudad. No me cuesta ningún trabajo
- Verás después de lo de esta noche no creo que .....
- ¡Buah¡ Tonterías. Además yo no conduczo.
- Has bebido¡ .- insinuó Alice-.
- No, si , bueno un par de copas. Pero no no es por eso. Tengo un amigo que siempre me lleva el. Lo paga la empresa.
- Un chofer.- afirme-
- Bueno algo así.
- Está bien ,- acepte, al fin y acabo tampoco me molestaba tanto y Alice tenía razón, sería lo mas rápido.

El camino no era muy extenso en el tiempo, apenas media hora, pero la carretera hasta llegar a mi casa no era fácil. Era estrecha, sombría y con un número incalculable de curvas hacia derecha e izquierda. Apenas si se podía superar los 90 km/h, por lo que parecía un viaje interminable. Como interminable me pareció a mi el estar sentado en la parte trasera del coche junto a él. Alice se sentó en la parte delantera junto al chofer, Thomas y no pararon de hablar y reir en todo el trayecto.Parece que se caian bien. Todo lo contrario a mí, que no despegue mis labios en ningún momento.

- Vas muy callada.- preguntó- Eres siempre así o es por que te sientes incómoda.

No podía volver a contestarle mal, después de todo nos estaba haciendo un gran favor acercándonos a casa.

- Es que ya dudo si soy yo, la situación, el coctel o .....
- O yo. .- respondí- No te preocupes soy yo. Estoy algo cansada y llevo varias noches no durmiendo bien. Quiero disculparme por mi conducta de antes, veras yo ..
- Tranquila, disculpas aceptadas.

No volvimos a hablar en todo el camino, pero no dejó ni un solo instante de observarme por el rabillo del ojo hasta que llegamos a casa. Me ponía nerviosa. Muy nerviosa.

- Bueno ha costado llegar pero creo que lo hemos hecho. Sanos y salvos
_ Está dificil llegar, eh .- sonrio Alice.- A Mery no le gusta lo cotidiano.
- Ya, ya veo .- se rio él también-
- Gracias. Gracias por acercarnos.- le conteste dirigiendome ya hacia la puerta.
- De nada. He de confesarte que lo he hecho por interes. Es un favor que me debes.

Me eche a reir, hacía mucho que no me sentía así.

- Que morro tienes .- le contesté. Pero creo que tienes razón. Te debo un favor.

Volvía la cabeza hacia atras disimuladamente, y ya estaba entrando en el coche con aquella forma tan peculiar que tenía de moverse. Creo que me empezaba a sentir cómoda a su lado, me empezaba a agradar su compañía.

Si no fuera por mi paranoya de ver cosas donde no las hay.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3570/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
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	<pubDate>mar, 18 may 2010 09:03:12 GMT</pubDate>
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<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 3s: CAPITULO 3]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[zayas]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/1423/</uri>
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    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/1423/">zayas</a> el 19 de Mayo de 2010 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>2</strong> votos · Leído <strong>224</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">A la mañana siguiente me levanté más animada de lo que venía estando en estos últimos tiempos. Me dirijí a la cocina, y me hize un café con unas tostadas.

- Vaya, tenemos apetito .- me dijo Alice entrando por la puerta.- Parece que hoy hemos dormido bien.

La miré y no pude dejar de sonreir.

- Mery, no has dejado de sonreir ni para tragar ese bocado de inmensa caloría que te estas metiendo para el cuerpo. Tiene algo que ver Ben con todo esto.

- Anda tonta.- intente disimular. Esque he dormido bien, apenas cené a noche y hoy pues tengo hambre.

- Ya

- Ya ¿que? - volví a reirme. No lo podía evitar.

- Nada, nada me encanta verte así. Tienes vida en tus ojos.

- Anda, toma una taza de café, dejame de interrogar y cuéntame. ¡Es guapo Thomas eh¡.

- Dios,¿ guapo Mery? Es tan simpático, tan alto, tan fuerte, tan cariñoso, tan, tan..... pefecto. ¡oh¡ creo que me he enamorado.

- Si como siempre. ¿Este que número hace esta semana? El cuarto, el quinto.- la bacilé-

- ¡Mery¡ que no soy tan bad girl, ja, ja.


Cuando Alice cambió la cocina de casa por una jornada maratoniana de recados, me entraron ganas de coger el portatil y curiosear un poco por la red. Cuando me quise dar cuenta estaba tecleando en nombre de Ben Yurit para curiosearle un poco. Me atraía, me atraía mucho, demasiado para poder controlar esas emociones que ya habían expirado en mi recuerdo. Asi que cuando Alice regreso me pilló con su imagen en la pantalla y se rió. Se río mucho de mi, pero se alegró de que por fin me conportara como una chica de mi edad.

- Mañana te vistes y te estas preparada prontito que me tienes que acompañar a un sitio.- me ordenó Alice.

- Acompañar, ¿a donde?

- He quedado con Thomas a las 11, para tomar un café.

- ¿Con Thomas? ¿A las once? ¿Dónde?

- Mery, hija pareces la CIA.

- ¿Para qué quieres que vaya yo?

- Es que me sirves un poco de excusa. Me da un poco de corte llegar allí y estar sóla.

- ¿Corte a tí? Alice que te ocurre. Dios te gusta de verdad.

- Un poco. Un poco bastante, pero ahora me voy a duchar y a dormir, que ha sido un día muy largo.

No me apetecía salir a esas horas de casa, pero debía hacerlo por Alice. Ella había hecho mucho por mí. Mucho. Por lo que cuando me levante a la mañana siguiente me puse unos vaqueros una camiseta y poco más y cuando Alice bajo por las escaleras yo ya la estaba esperado con una taza de cafe en la mano.

- ¿No te pones algo más mono? .- me preguntó Alice

- ¡Más mono¡ para que, si lo único que voy a hacer es ir de carabina tuya. La verdad es que me lo estoy pensando todabía. Alice ¿para qué quieres que vaya contigo?

- Bueno, anda vamonos ya, que al final te arrepientes. De todas formas tu siempre estas guapa Mery, aunque sea con esos viejos jeans.

Cuando nos quisimos dar cuenta estabamos en la manzana 17. Hacía una mañana hermosa, muy hermosa. Alice aparcó en una pequeña esquina de la calle y cuando gire la cabeza hacia la izquierda vi una multitud de gente en un corrillo. Salimos del coche y cuando me dirigi hacia Alice me di cuenta de donde estaba.

- Alice, ¿por qué me has echo esto? .- dije enhojada

- El que .- balbuceo ella.- Sólo es un set de rodaje. Allí al fondo esta Thomas. Me ha citado aquí.

- ¿Tu sabias que estaban trabajando aqui?

- No, de verdad Mery.

- Mientes .- afirme enfadada.

- No escucha, sabía que iban a estar los dos. Thomas nunca se separa de él. Pero no sabía que estaría rodando.

- Por eso me dijiste lo de la ropa.

- Está bien Mery, ha sido una pequeña encerrona, pero ¿si te lo hubiera propuesto, lo hubieras aceptado?. No verdad. Por lo que presiento Ben te gusta, o por lo meno te agrada su compañía. Date un respiro. El no sabe nada tampoco. Será un sorpresa agradable.

- Alice.- balbucee por un instante.- Tu sabes que no puedo ..

- Tonterías Mery, son tonterías tuyas en tu mente. Mira allí está Thomas.

Cuando quise reaccionar Alice estaba colgada del cuello de Thomas, y él a lo lejos me miraba fijamente. No pude moverme. Me recoste sobre el lateral del coche y no me moví. El estaba trabajando en una secuencia en la que permaneció durante largos minutos apoyado en una farola sujetando una bicicleta, mientras solo se oían los gritos de las niñas emocionadas que gritaban continuamente su nombre. Un monton de gente alrededor de él, tocandole el pelo, la cara, el vestuario, y él, él solo miraba hacia mi. Se oyo un SILENCIO, un ACCION, él miro hacia el suelo durante unos minutos e hizo intencion de montarse en la bici. Despues un CORTEN, y otra vez los gritos de auquella mini multitud. Entonces se acerco un señor bajito y le dio una palmadita en el hombro. El sonrío y se dirigio hacia una especie de vagón que habia aparcado muy cerca de alli.
Yo estaba perpleja con todo eso. Me parecía horrendo y extresante aquel ruido. Pobre Ben, era un actor famoso.

- Señorita, .- oí a mi lado

- Sí

- Tengo un recado para usted. Tenga.

Me tendio la mano y llevaba un pequeño papel. Lo cogí y lo leí:



Si no te has muerto del susto con todo este jaleo, te espero en la carabana para tomar un café. Aún me debes un favor, ¿recuerdas?.





Mire a aquella chica y me indicó el lugar. Me acompañó hasta la puerta donde había otros dos gorilas apostados en ella. Me abrieron y entre.

- No me lo puedo creer Mery .- me dijo todo emocionado.- Menuda sorpresa. Tóma.

- Yo tampoco me lo puedo creer .- estire la mano para coger la taza que me ofrecia. Al cogerla me rozó la mano y aquella descarga se volvió a repetir. Me puse roja de la verguenza que me dió sólo de pensar que él lo hubiera notado.

- Todo ha sido idea de Alice. No tenia ni idea de todo esto, perdón por la intrusión.

- Estás guapisima. Asi más que con el vestido del otro día. Pareces..... .-balbuceo y continuo .- ¿Eres mayor de edad verdad? .- Se echo a reir.

No sabía por qué me decía eso, me imagino que con el vestido del evento parecería más mayor y una de dos o le asustaba que fuera más mayor que él o le aterraba que tuviera menos de dieciocho.

Pasaron no más de quince minutos cuando tocaron a la puerta.

- Ben, al set.

- Voy ,- contestó-. Se ha acabado el recreo. He de regresar al rodaje. Mery me ha encantado tu visita. Ojala se repita con más frecuencia. Me das un toque de aire fresco a una larga jornada laboral.

- Gracias Ben, a mi tambien me ha gustado este café.

- Nos vemos ¿vale? .- me preguntó.

- Claro, otro día.- respondí.

- Bien.

Se acercó a mi y me besó en la mejilla. Me pareció el beso más dulce que me habían dado en mucho tiempo. Me volví a sonrojar.

Apenas si hable en esos quince minutos. No porque no quisiera, es que no atinaba a decir ni media. El me observaba continuamente y me miraba muy fijamente a mis ojos. Me hipnotizaban esos ojos azules. Tanto que me eclipsaban Y él lo sabía.
De camino a casa no paré de sonreir en todo el trayecto. Y claro, Alice no paro de reirse de mí en todo el viaje. Por lo que llegó un momento que nos miramos las dos y no empezamos a reír a carcajadas.

- Que bien te sienta reir Mery. Te sienta muy bien.- afirmó Alice.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3572/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
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	<pubDate>mié, 19 may 2010 07:56:19 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 4s: CAPITULO 4]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[zayas]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/1423/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3573/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3573/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 4º: CAPITULO 4</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/1423/">zayas</a> el 20 de Mayo de 2010 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>2</strong> votos · Leído <strong>217</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Era sábado por la tarde y Alice salió con Thómas ese día. Antes de marcharse y asegurarse bien de que todo estaba en su sitio, me repitió como tres mil veces que si la necesitara la llamara a toda prisa, fuera la hora que fuera.

- Que si Alice, que tengo el móvil a mano, que no abriré a nadie, que no me moveré, que solo veré un poco la tele y luego me acostaré, que pondré la alarma en cuanto salgas, que........

Siempre era igual. La pobre no podia disfrutar una sóla tarde con Thomas sin estar yo presente en su mente. Era una buena empleada. Y una buena amiga.

- Bien Mery, si tu quieres llamo a Thomas y me quedo esta noche aqui contigo.
- Que no Alice, que me apetece que pases una tarde tu sóla con Thomas.
- De verdad, que si no le digo a Thomas que alquilamos un peli o algo y venimos a cenar contigo, ¿vale?
- Que no Alice, que te marches ya.

Al fín habia podido quitarmela de encima, aunque fuera por unas horas.
No hacía ni diez minutos que se había marchado cuando sono el timbre.

- Alice, ¿que te has dejado las llaves? Vaya excusa tonta para regresar.

Al abrir la puerta toda convencida de que era ella, me asusté cuando vi de que no era así.

- Hola

Era él. Habia pasado mas de una semana que no había sabido nada de él. Lo poco que conocía era por Thomas, y es que estaba trabajando muy duro. Quedaban pocos días de rodaje de su última película, y andaban ultimando detalles para terminarla.

- Ben .- intente decirle
- No parezco bienvenido.
- No no es eso. Es que pensé que era Alice. Acaba de marcharse ¿Cómo has encontrado la casa?

Mi casa estaba estrategicamente oculta en un espeso y frondoso bosque. Por seguridad y por precaución para mi. Salvo si habías recorrido el trayecto varias veces era imposible llegar a ella sin haberte perdido un millon de veces. Y no creo que con el único viaje que hizo cuando nos acompañó aquella noche a Alice y a mi, lo recordara.

- Vine detras de Thomas hasta donde quedó con Alice. Luego me acompañó Alice en su coche hasta aquí.
- Pero has venido sólo .- intente observar algo en la obscuridad de la tarde
_ Toma son para ti

Me puso delante de los ojos un enorme ramo de flores que me impedían ver si había alguien más ahí fuera.

- ¡Oh¡ Ben, son preciosas, gracias. Pasa .- me di cuenta de que aún estabamos en el rellano de la puerta -
- Gracias .- le dije otra vez.- Las pondré en agua. ¿Quieres tomar algo?
- Mejor aún - me sonrio. - Había pensado que podíamos ir a la feria del parque un rato, para desconectar un poco y divertirnos.
- Verás no sé .- me excuse .- Alice no sabe nada, cree que me quedaré en casa y si vuelve y no me ve, se asustará. Se ha olvidado aquí el bolso con las llaves, el movil, el.....
- Le dejas una nota escrita y ya está .- me interrumpio.-

Se dió cuenta de que estaba poniendo excusas para no salir con él. Y yo no quería eso. Me apetecía estar con él, pero mis miedos eran demasiado fuertes para mi. Sin Alice a mi lado me sentía como una niña chica.

- No he venido sólo. Sabes que no puedo ir sólo, lo tengo firmado por contrato. Hay mucho fan un poco trastornado. Ahí fuera están dos personas de seguridad que nos acompañarán en todo momento, si es lo que te preocupa. Y luego claro, estoy yo .- dijo riendose y vacilando.

Y porque no. Alice seguro que se enfadaría si no saliera esa noche con Ben. Tenía razon. Le dejaría un nota y así no se asustaría a su vuelta. No podía ponerme en contacto con ella. Se había dejado olvidado el bolso y el teléfono de Thomas estaba desconectado. Por lo que no sin nervios me marché con Ben en su coche. Eso si, con dos guardaespaldas que no se despegarían de él en toda la noche.

Cuando llegamos al recinto ferial sonaba de fondo la típica melodía de ferias, los ruidos de los caballitos, el rugir de los motores y el bullicio de la gente. Me estremecí. No se exactamente si porque Ben me agarró de la mano para salir del coche o por mi fobia al mundo exterior. El caso es que ese desgarro interno, en el fondo me gustó. Él ya no solto mi mano en todo momento, como si tuviera miedo de que saliera corriendo de allí. Razón no le faltaba porque no dejaba de mirar de un lado a otro sin cesar, como si estuviera buscando algo o alguien.

- Tranquila.- me susurro. Estoy aquí.
- Ya, - conteste en un tono que ni yo misma me oí.
- Vamos a disfrutar la noche ¿vále? Hace mucho que no tengo "vacaciones". Me apetece divertirme.

Tenía razon, acababa de terminar el rodaje de su última película, y lo que quería era desconectar. Lo que menos necesitaba eran de mis fóbias.

- Claro .- contesté- pero ¿no saldrán tus fans por algun rincón?
- Espero que no .- musitó- Hoy espero que no.

Me agarró más fuerte la mano y tiró de mi hacia el interior del recinto. No recordaba ya unas atracciones tan divertidas, al menos a mi me lo parecían. Intentamos subir en todas las que mis nervios me concedían y reimos casi toda la velada. Algunas eran trepidantes y otras más calmadas, pero estando a su lado parecían juegos de niños. Él parecia un niño. Un niño grande. Siempre riendo, y siempre atento a mí. Siempre mirándome con esa mirada pícara que le hacía tan irresistible. Cuando pasaba su mano por mi cintura, me sentia la mujer mas afortunada del mundo, y cuando rozaba su mano contra mi pelo, no había universo donde esconderse. Me gustaba, me gustaba cuando me acariciaba mi mejilla, cuando se agachaba para hablarme y que sus ojos quedaran a la misma altura de los miís y sobre todo lo que más me gustaba era sentirme como me sentia: segura. Muy segura y feliz, muy feliz.

- Mira, un puesto de tiro al plato  gritó todo emocionado.- De pequeño me encantaba ir con mi padre a estos puestos, siempre ganabamos algo. Corre ven.

Ni corto ni perezoso se plantó delante del puesto y cogió la escopeta. Disparó una vez, dos y a la tercera acerto. Estaba tan orgulloso de haber logrado una diana que casi lloraba de emoción.

- Ahora me toca a mi  dije

Cogí el arma y ..... tres de tres en la diana. El no podia abrir mas sus ojos de la sorpresa.

- Pero ¿dónde has aprendido a disparar así?. Que vergüenza yo tirándome el farol y acierto uno y vas tú y pleno , ja, ja .- empezó a reirse.

Y no paramos de reir en varios minutos. A él le dieron un osito que no abultaba mas alto que un bote de refresco y a mi un perro que abultaba mas que yo. Cada vez que mirabamos a los peluches no podíamos parar de reir. Después de montarnos en todos las atracciones habidas y por haber, decidimos parar a descansar un rato. Los chicos grandes siempre a dos pasos detrás de nosotros, también lo hicierom. Paramos en una especie de mirador donde había unas vistas estupendas. Un fondo verde, una laguna enorme donde se reflejaba la luna y donde corría un brisa tenue, pero que me hacia sentir. No se si fue la brisa o su mano cogiéndome de la nuca. De repente me paralicé, él acercó su rostro al mío y diciendo mi nombre muy despacio, apretó sus labios a los míos. Aquellos labios tan fríos y tan cálidos a la vez hizieron que mi cuerpo se extremeciera tal cual se dobla un cuerpo tras un latigazo.
Se oyeron a los lejos unos gritos de unas crias.

- Es Ben, Ben. .- gritaban sin cesar

Y se rompió la magia. Esas niñatas interrumpieron mi momento. Mi beso.

- Será mejor que vaya a por un refresco antes de que se tiren encima de nosotros  comentó con voz muy seria.

Los guardaespaldas corrienron hacia él y se pusieron a su lado a la vez que se dirigieron a un quiosko cercano. Giró la cabeza un par de veces hacia mí, y me sonreia a la vez. Comentó algo a uno de los chicos y éste volvio la cabeza hacia mi. No intuí ningún gesto en él que me debiera preocupar. Yo a la vez no le quitaba la vista de encima y tambien le sonreía.

De repente sentí que alguien tiraba de mi brazo derecho. Tiró con tanta fuerza que me giró con verdadera brutalidad. Me hacia daño. Cuando acerté a poder entender lo que estaba ocurriendo, entonces le vi. Era El. Me entró un terror y mis piernas que se doblaron hacia adelante cayendo mi cabeza contra su pecho. Con la otra mano agarró mi pelo con tanto odio que creí que lo arrancaba de mi cabellera.

- Hola cariño, como estás .- logre oir en mi oido.- Veo que no has perdido el tiempo y que estas muy bien acompañada.

De mis ojos brotaban lágrimas pero no habia llanto. Eran lágrimas de miedo. Estaba aterrada y no podia ni siquiera abrir la boca para pedir ayuda. Ayuda a mi Ben y a sus chicos que estaban a diez pasos de mi. Sentí algo frío en mi cuello. No se lo que era porque tenía mis ojos cerrados para no ver lo que iba a hacer conmigo. Era algo frío y se movía de un lado a otro de mi cuello sin cesar. Opté por no moverme para nada. ¿Dónde estabas Alice? Te necesito. Era lo único que mi cabeza acertaba a pensar.

- Qué sorpresa no, mi amor. Tu chico ha venido a verte. Ya tocaba. Hacía tiempo que no me veías. Yo a ti sí, llevo varios días pegado a ti. Claro que tu no te has dado ni cuenta, zorra, has estado jugueteando con el larguiducho ese. ¿Te lo estás montando bien, guarra.? Claro que te lo estas montando bien. ¿Lo hace también como te lo hacía yo o sólo te atrae su fama?

Ahora entendía aquellas sensaciones constantes de que alguien me vigilaba, pero pense, pensamos todos, que era otra de mis paranollas.

-¿Que, que estas haciendo ........
- ¿Aquí? .- termino mi frase. -Visitándote, para que no me olvides.

Mi vista empezó a moverse de arriba a abajo, no veía nítido, todo era nublado. Le oía, pero cada vez más lejano y yo chillaba pero mi voz no salía. Estaba a punto de perder el conocimiento.

- ¿Qué demonios estás haciendo? .- grito uno de los guardaspaldas de Ben .- Suéltala.

Sólo sentí que alguien me abrazaba por detras y tiraba de mí hacia el lado contrario. Por fin. Ya no sentía dolor. Abri los ojos y estaba en los brazos de Ben.

- ¿Estás bien Mery?. Dios Santo. Pero ......

No acertaba a terminar las palabras. No sabía que había pasado y cómo. Sólo sabía que él habia prometido protegerme y no lo había hecho.

- Mery lo siento. No se quien era ese, pero ya está, ya se ha ido.

Giré la cabeza para ver si todabía seguía ahí, pero no, ya no estaba. Se había ido con el mismo sigilio con el que vino.

- Llévame a casa Ben, por favor. Llévame a casa. .- le supliqué.
- Claro. Vamos .- ordenó a los suyos.

El regreso a casa fué de lo más largo que nunca habia tenido. No superaba la media hora de viaje y a mi me parecieron meses lo que tardamos en llegar. Cuando así lo hicimos, Ben me ayudo a bajar y en la puerta estaba Alice con Thomas. Estaba histérica, con los ojos desencajados y fuera de sí. Thomas parecía preocupado.

- Mery, me lo prometiste . Me prometistes que estarías en casa toda la noche. Llevo horas intentando localizarte.- me chillaba, me chillaba mucho.- He recibido un chivatazo de la comisaría. Mery se ha escapado. Se ha escapado hace un par de días. No me lo puedo creer. Nadie me lo comunicó hasta hoy. ¿Por qué te has ido sin decirme nada?

En cuanto la vi, me vine abajo. Las lágrimas brotaban de mis ojos sin control. Ben me cogió del brazo y me ayudo a subir las escaleras. Ya no lo sentía. No sentia la descarga.

- Te dejé una nota en la cocina .- intenté decirle a Alice.- Al lado del jarrón.

- ¿Qué nota?¿Qué jarrón? Por Dios Mery me he vuelto loca pensando dónde estabas y si estabas bien. No contestabais al teléfono.- terminó dirigiendose a los chicos de Ben.

- Era imposible haber oído algo en la feria.- contestó muy seguro de si mismo Ben- Mery dejó una nota escrita indicándote dónde estaríamos y la dejó al lado del jarrón sobre la mesa de la cocina. La tratas como si fuera una niña de pecho Alice.

- ¿Como una niña? .- le gritó Alice.- Es mi resposabilidad de que no le pase nada. ¿Sábes el riesgo que ha podido correr?.
- Estaba conmigo, con nosotros Alice .- le respondio mas sereno Ben. ¿Riesgo? Pero de que demonios me estas hablando, no entiendo nada.
- ¿No está la nota, ni el jarrón con el ramo de flores ?.- interrumpí ignorando la discusión de Alice con Ben.- La dejé en la mesa.
-No, no está. Estoy segura de ello. En la mesa no hay nada.

Corrimos todos al interior de la cocina, y efectivamente, sobre la mesa donde yo lo dejé no había nada, nada. Alice rodeó la mesa y se puso a mirar por todos los lados. Se dirigió al cubo de basura y allí estaban , mi ramo, mi nota.

- Ha estado aquí .- dijo Alice agachando la cabeza-
- ¿Aquí ?.- chille yo.- Me abordó en la feria. Si ha estado aquí , a saber el tiempo que lleva vigilándome. Ha estado en mi casa, ha estado tocando mis cosas. Dios otra vez no.

- En la feria Mery. ¿Te ha atacado?.
- Vete .- grité. Me gire hacia él y le voví a gritar.- Vete de aquí, de mi casa, de mi vida. No has cumplido tu promesa. Me ha vuelto a tocar.

Estaba fuera de sí. No veía. No medía mis palabras. La cara de Ben era de alucinación. De no saber ni por donde tirar. Seguí gritando fuera de control hasta que Alice me abrazó y......

Y no me acordaba de más. Amanecí en la cama. Debieron de darme algo, algún tranquilizante porque no podía mover ni un sólo músculo, no quería mover ni un sólo músculo. Sin embargo mi oido estaba bien y oi en la habitación de al lado la voz de Alice y varias voces más que no conocía.

- ¿Puedo pasar?.- preguntó Alice mientras entraba dentro del dormitorio.- ¿Has descansado bien? Tubo que venir el médico a inyectarte algo. Estabas muy alterada.

De repente sentí una punzada en el corazón. Se me erizó el vello. Se me heló la sangre. Los recuerdos volvieron a mi.

- ¿Qué pasa?¿Quién es toda esa gente? .- pregunté.
- Son de la policia. Estamos haciendo una protección de testigos para ti.

No dije nada, sólo la mire a los ojos. Sus ojos tambien habían llorado. Seguí escuchándola sin oirla. Sólo veia su rostro, sólo sentía la hoja del cuchillo fría sobre mi garganta, sólo sentía dolor en el hombro. Había vuelto. Había regresado mi pasado. Había vuelto EL.

-Mery ¿me escuchas? .- me grito Alice  Haz una maleta para varias semanas y con ropa de abrigo. Nos vamos.
- A dónde?
- A Mont Green.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3573/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
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  </tr>
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	<pubDate>jue, 20 may 2010 05:46:40 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 5s: CAPITULO 5]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[zayas]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/1423/</uri>
	</author>
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3578/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 5º: CAPITULO 5</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/1423/">zayas</a> el 22 de Mayo de 2010 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>2</strong> votos · Leído <strong>246</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Nos costó varias horas en helicóptero llegar hasta Mont Green. Estaba en un páramo lejano. Unico en todos los sentidos, pero perdido en la nada. Sabía que allí no había nada. No había cobertura de móvil, ni de adsl, ni teléfono fijo, nada. Sólo estaba la casa. Una casa que mi padre le regaló a mi hermano como obsequio a su licenciatura. Era grande, con muchas habitaciones, con un gran salón y una gran chimenea en el centro de él. Un establo gigante donde antaño se poseía muchos caballos y muchas hectáreas alrededor lleno de animales. Como a él le gustaba. Como él queria que fuese su vida futura. Hacía mucho tiempo que yo no pisaba allí. Exactamente los mismos que no estaba con mi hermano. Ahora estaba vacío. Apenas unas vacas y un perro.
Yo no estaba allí. Estaba de cuerpo pero no de mente. Me sentía flotar. No se si por los ansiolíticos o por todo lo que estaba volviendo a pasar. Me habían vuelto a dejar vacía.

- Mery, ¿te preparo algo de comer?
- No gracias Alice, me doy una ducha y me echo a dormir un poco. Estoy muy cansada.
- Bien como quieras.
- Hasta mañana
- Adios Mery, hasta mañana.

La mentí, no dormí nada esa noche, sólo llore. Lloraba y lloraba sin parar por mi, por mi mala suerte, por mi miedo, por Ben. Le habia echado de mi casa, de mi vida. Le habia dicho que no quería volver a verle, que le odiaba, que había sido un error conocerle y había sido la mayor tontería de mi vida dejarme besar cuando yo no sentia nada por él. Sólo me atraía su fama, sus fans, quería notoriedad sobre la actualidad. También le había mentido a él. No salí de la habitacion en tres días con sus tres noches. Pasaban las horas y yo no estaba. A Alice también se la veía nerviosa. Se la oía recorrer la casa de arriba a abajo, de un lado a otro. Apenas nos dirigiamos alguna frase que otra cuando ella entraba a mi dormitorio a ver si no dormía en ese momento, o a atizar la chimenea que habia a los pies de mi cama. No era capaz ni de levantarme a echar un leño al fuego a pesar de que hacía un frío invernal para la fecha en la que estabamos. Hacía mucho frío, mucho.
Paso por lo menos una semana cuando pude bajar a la cocina a por un café. Allí estaba ella, con lo pequeñita que era de tamaño y lo grande que era como persona. No hizo falta decir nada, sólo nos abrazamos muy fuerte durante varios minutos.

- Lo superarás, Mery, lo superarás.
- Claro, algún día lo hare, pero ahora Alice no puedo, no puedo más. Estoy cansada de todo esto, estoy cansada de mi vida.
- No digas eso Mary. No permitas que ese maldito te vuelva a hundir.
- La palabra exacta sería te vuelva a matar. Ya lo hizo dos veces y no voy a permitir que lo haga una tercera. Permaneceré en Mont Green hasta que todo esto haya pasado, aunque pasen años.
- Te juro Mery, .- dijo cogiendome de la barbilla.- te juro, que esta vez seré yo quien te lo quite de encima. Te lo juro.
- Ójala Alice, ójala.
- Y tambien te juro que te hare ser feliz aunque tu no me dejes.

Aquella última frase no supe a que se refería hasta que en la mitad de un mañana mientras estabamos tomando un café en el porche, oimos llegar al helicóptero. En teoria venia cada diez dias con informaciones frescas, víveres y por supuesto mis pastillas.
- Ya toca fafarrancho .- bromeo Alice.
- ¿Habrá alguna novedad Alice?
- Seguro que si, por lo menos para mi.

Mire hacia la puerta del helicóptero y empezarón a bajar. Normalmente debían de venir dos o tres personas en total y cuando hubo bajado la tercera, me dí cuenta de que Alice echo a correr. La vi tan entusiasmada que incluso me estrañó. Pero cuando le vi la cara al dueño de esas largas piernas mi estrañeza se convirtio en pavor. Era Thomas y detras de él Ben. No pude reaccionar de otro modo que ir corriendo hacia ellos y recriminar a Alice por su forma de hacerme feliz

- Estás loca ¿o qué? Alice .- la grité- En qué estás pensando. Los estás poniendo en peligro. Me prometistes que lo alejarías de todo esto. Me has vuelto a fallar.
- No sabía nada Mery, pero te prometo que a mi no me molesta para nada esta visita.
- Pues espero que sea eso, una visita. En cuanto despegue el helicóptero te exigo que vuelva con los mismos pasajeros que han venido.
- Vaya parece que no somos bienvenidos .- sonó su voz por detras de todos ellos.-
- ¿Es que acaso ha habido invitación alguna? .- le conteste de malas maneras
- Cálmate Mery .- me reprendió Alice .- Te estás excediendo.
- No lo lo creo .- continue contestandola. No estaba dispuesta a acabar la conversación con un punto a su favor.
- Es inútil contigo .- terminó Alice .- No hay manera. Chicos pasad a casa, hace demasiado frío para estar hablando aquí afuera.

Cuando pasó por mi lado me rozó con su brazo. No me moví, y la expresión que tenía en la cara en esos momentos era por su parte de asombro, y por la mía enfado. Nadie me había hecho caso ni por un sólo momento. Me ignoraban completamente.
Alice los acomodó perfectamente. Había sitio de sobra en la casa. Por eso si quisieramos casi ni nos encontrariamos dos personas juntas en ningún habitaculo a la vez, salvo en la cocina, que era el centro neurálgico de la casa. A mi madre siempre le gusto mucho cocinar por lo que se lo inculcó a mi hermano desde siempre, de ahí que la cocina fuera la habitación más grande de la casa después del salón y a la vez una de las más acogedoras. En su día la disfrutamos mucho mi familia y yo. Ahora sólo habia muebles, no había vida.

- ¿Que le pasó a Mery? .- preguntó asustado Ben.
- No quería que estuvieras aquí con ella. .- contesto Alice
- Pero aquí podré ayudarla, estar juntos, conocerla.
- Ben, todo esto ha sido idea mía, para que ella no estuviera sola, para que yo no me volviera loca con sus comeduras de cabeza, para que estuvierias entretenidos el uno con el otro. Creo que mereces la pena mucho y que ella lo sabe pero no quiere involucrarte en ésta historia. No quiere sufrir más.
- Pero no sé, deberías habérselo consultado. Me siento fuera de lugar y rechazado.
- Dále tiempo Ben.
- Alice, Mery me gusta, me gusta mucho.
- Por eso, dále tiempo. Ese enfado no le va durar todo el tiempo y entonces caerá empicado y ahí estarás tú. Si esque eres capaz de soportarla hasta que eso suceda.

La noche se echó y todos nos fuimos a descansar a las habitaciones. En la habitación de Mery se oían cuchicheos a dos voces, la suya y la de Thomas. Estaba claro que ella había sido la gran beneficiada. Tenía todo el tiempo del mundo en un paraje perdido en el centro de ningún sitio con el chico que te gusta y en una habitación a solas con él. Era la situación perfecta. En la habitación donde estaba Ben, solo se oia el silencio, y en la mía solo sollozos y palabrotas saliendo de mi boca maldiciendo la situación en la que me encontraba. Era la misma situación que Alice pero yo en el extremo contrario. No queria a Ben cerca de mí. No quería verle sufrir, no quería verle ..... muerto.
La noche se hizo larga, muy larga. Sobre todo cuando no la duemes más de diez minutos seguidos aún habiendo tomado la pastilla para hacerlo, por lo que cuando vi los primeros rayos de luz entrar por mi ventana me puse en pie, me di una ducha y baje a hacerme el desayuno lo más ràpido que pude, todo para evitar cruzarme con ellos, sobretodo en él. Pero no sirvio de nada. Cuando entre en la cocina allí estaba Alice con dos tazas en la mano, esperándome, mirándome.

- Bueno Días .- dijo Alice .- Veo que tú tampoco a pesar del cabreo que te pillastes no has dormino bien.

No contesté. Me limité a extender la mano y coger la taza del café.

-Gracias .- le conteste
- ¿Por qué?
- Por haberme hecho el desayuno.
- No no digo eso, ¿Por qué te pusiste así ayer? Fue muy exagerada tu reacción.
- ¿Exagerada?
- Al pobre Ben le dejaste en off. No sabía por donde salir.
- Acaso es mi culpa el que tú hayas tomado la decisión errónea de traerlo.
- No creo que sea errónea.
- ¿Ah no? A mí si me lo parece Alice. Corre peligro junto a mí.Y tú lo sabes.
- Junto a ti y lejos de ti también. Lo ha visto contigo y ya sabe quien es. Para más inri es un personaje público y famoso. Ahi fuera puede protegerlo Thomas y alguien más, aquí tenemos a nuestro favor la situación geográfica , donde estamos. Lo veremos venir de frente si logra ubicarnos. Y él estará en el mismo lado que tú. Así será mas fácil protegeros a los dos a la vez.¿Entiendes? Un solo frente para dos puertas abiertas.

Hubo un silencio espantoso por parte de las dos. Un silencio que rompí con nuevos sollozos. Sólo acerte abrazarme a ella y pedirle mil perdones por mi comportamiento. Estaba hecha mil pedazos. Tenía tal dolor en mi corazón que no era capaz de repirar sin ahogarme. Era como un agujero en el pecho que me desquebrajaba de arriba a abajo. Por una parte aún seguía pensando que era un error que él estuviera alli, pero por otro lado me gustaba tenerle presente junto a mi no sólo en pensamiento. Por lo menos no tenía que imaginarme que alguna tragedia le sucediera lejos de mí. Asi quee solo sufriría por no quererle tocar, por no quererle besar. No sabía si iba a ser capaz de aguantar dicha situación. Situación que por otra parte la habia elegido yo.

- Debes de tranquilizarte Mery. Disfrútale. Vive el día a día. No planees el futuro. No dejes que esto te vuelva a poder.
- No puedo Alice. Me veo incapaz de hacerlo.
- Bueno dias .- se oyo la voz detras de nosotras
- Hola Thomas, buenos dias .- le contesto Alice con una sonrisa de oreja a oreja.

Estaba claro que ellos no habian dormido tampoco pero no por no porder conciliar el sueño precisamente. Salí de la cocina lo más deprisa que pude, y al pasar por su lado me guiño un ojo. Parecía que Thomas no estaba enfadado conmigo.
Pasaban las horas y allí no había mucho que hacer salvo dejar pasa los minutos al día. Para eso estaba ese lugar para desconectar de la realidad. Yo pasaba gran parte del tiempo dentro de mi habitación para no coincidir con Ben en ningún momento. Y hasta que no pasaron un par de días no sucedió. El subía por las escaleras y yo pensando que ya estaba en su habitación aproveche a bajar un rato al porche y disfrutar del atardecer en Mont Green. Me miró fijamente a los ojos y yo apenas si aguante la mirada unos segundos. Explayaban pena y dolor a traves de esos hermosos ojos azules. Nunca los habia visto así, tan tristes. Por un momento quise tirarme a sus brazos y pedirle mil perdones, comérmelo a besos y hablar con él de todo esto, pero mi orgullo me lo impedía.Bajé la cabeza y pasé por delante de él sin decirle nada. Él se apartó, pero se quedó mirándome por detrás. Su mirada me traspasaba por la espalda pero no podía devolversela, no podía mirarle yo también como si no hubiera pasado nada. Que tonta estaba siendo.

- Mery .- me llamo desde lo alto de la escalera. Hasta cuando vas a seguir actuando así. No me lo merezco

No pude contestarle, le miré desde abajo y no pude abrir la boca para nada. Me moría de ganas de subir corriendo y tirarme a sus brazos, pero no lo hize. Sin decir nada me di media vuelta y me fui al porche. El no me siguió y yo en el fondo lo odié por no hacerlo.</div>
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	<pubDate>sáb, 22 may 2010 03:21:05 GMT</pubDate>
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	<title><![CDATA[Pasaje 6s: CAPITULO 6]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[zayas]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/1423/</uri>
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    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/1423/">zayas</a> el 24 de Mayo de 2010 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>2</strong> votos · Leído <strong>261</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">La vaca Abigail estaba a punto de parir. Esa vaca había estado con nosotros desde que yo la recordaba. Me traía buenos recuerdos cuando mi padre y yo íbamos al establo a ordeñarla o cuando mi hermano se ponía el sombrero de cawboy y hacía de la pobre vaca su propia res de rodeo. Fueron momentos preciosos. Con ella seguía la señora Dorothi, la vieja Dorothi. Era un anciana de lo más acogedora que pudieras imaginar. Tenía tanto cariño en su corazón, que siempre hacia que te sintieras feliz a su lado. Siempre contando viejas historias que ella decía que eran verdaderas y siempre regalando besos y abrazos gratuitos sin que nadie se los pidiera. Pero a mí lo que verdaderamente me hacía sentir bien eran su consejos. Siempre que hablaba, lo hacía desde la sabiduria de la vida. Siempre me parecieron buenos sus consejos y nunca renuncié a escuchar alguno de ellos. Era adorable.
- Mama Dorothi, ¿cómo está nuestra vieja Abigail? ,- la pregunte con una sonrisa
- Mi niña .- me respondió . ¿cómo has tardado tanto en visitarme?¿Cómo esta mi pequeña?
- Mama Dorothi, como te he añorado.
- Ven aquí mi niña, que te dé un abrazo.
Me dejé abrazar por largo tiempo. En su regazo me sentía bien. Siempre lo conseguía. Me sentía como un bebe en el regazo de su madre. No hacía falta hablar, ella siempre te leía la mente.
- Aún no eres feliz ¿verdad mon petit?
- Aun no .- le contesté .- La vida no me deja serlo mama Dorothi.
- ¿La vida Mery? O tu misma hija.
Tenía razón a medias, la vida me iba cerrando puertas, pero yo no quería seguir abriéndolas tampoco. Era tan complicado y tan doloroso a la vez.
- No creo que pase de dos o tres días antes de que para la vaca.
- ¿Me avisarás?
- Por supuesto, como siempre, Vete pensando en el nombre pequeña
Salí del establo mucho mas relajada y tranquila. Hablar con Dorothi siempre me daba esa serenidad que un ser humano necesita tener para estar equilibrado. A lo mejor esa noche no necesitaba la pastilla. Cuando subí los cuatro peldaños que separaban el jardín del porche, allí estaba él, sentado en el viejo balancín de madera de mi madre, con aquella chaqueta gris que le daba ese aire que tanto me gustaba, con la cabeza entre sus manos inclinado hacia delante, entre sus rodillas. Parecía estar pasándolo mal y todo era por mi culpa. El no tenia nada que ver con todo esto y yo le había metido siendo consciente del riesgo que le hacía correr. Me era imperdonable. Pero si algo era lo que tenía claro en mi cabeza era que estaba loca por él. Aunque no pudiera demostrárselo.
Pasé por delante de él y al oír mis pasos levantó brúscamente la cabeza , como si hasta ese momento no me hubiera oído. Me miró con esos ojos tan hermosos. Seguía con esa expresión de dolor. Esta vez si le devolví la mirada, pero mi mirada era de consuelo, de auxilio hacia él.
- Buenas noches .- acerté a decir-
En un principio no contestó, como si le hubiera pillado por sorpresa mis palabras pero luego me respondió con una voz rota pero cariñosa.
- Que descanses esta noche Mery.
No hubo más palabras, permanecí bajo el umbral de la puerta unos segundos más mirándole. Lo que habría dado por haber sido capaz de ir corriendo a sus brazos y pedirle perdón por enésima vez . Pero no fuí capaz de hacerlo. Subí a la habitación y directamente fuí al armarito del baño donde guardaba las medicinas. Abrí el frasco de las pastillas y me tome una, como venía haciendo las ultimas semanas. Después me eché en la cama y esperé a que viniera el sueño.
Amaneció un día más. Hacía un dia de perros, nunca mejor dicho. Había una lluvia expantosa y un frío horroroso. El día típico para estar sentada delante de la chimenea con una mantita por encima, una taza de café en una mano y un buen libro en la otra. Me imaginé esa escena una y otra vez mientras veía caer aquel diluvio ahí fuera, tras el ventanal de la cocina.
- Buenos dias Mery .- me dijo Alice
- Alice, buenos días
- Un penique por tu pensamiento.
- No lo malgastes, creeme Alice, no merece la pena. .- le conteste pero esta vez con una sonrisa- ¿Sabes? Pronto parirá la vaca, espero no perdermelo. Dorothy me avisará. A ver si coindice con la visita del veterinario que debería haber venido ya, luego si quieres me acompañas a ver a los cachorros de Fanny, creo que le pediré uno para que me haga algo de compañía. Por cierto a la que venga el veterinario podrías decirle a alguien que le acompañe a la ciudad y me traiga unas cositas que necesitamos y ....
- Bueno Mery, ¿qué te ha pasado esta noche?. Vaya una retaila que me has soltado a las ocho de la mañana .- me contesto Alice con una sonrisa. - Me alegro de verte algo animada. Pero dime, ¿que necesitas Mery? Ya se te han acabado las pastillas.
Me puse colorada como un tomate pero a la vez me explotó algo en el interior que no pude que responderla de mala manera.
- No tengo que darte explicaciones, Alice. Me hacen falta para dormir y punto.
- Te traje pastillas de sobra para varias semanas, lo que me das a entender que te has estado tomando más de las que deberías.
- No tengo que contestarte a eso. Las necesito. No puedo conciliar el sueño por las noches.
- Quizás lo que no te deja conciliar el sueño es otra cosa. Deberías tomas menos pastillas e intentar solucionar tu insommio hablando con él.
- No empieces Alice .- la contesté enojada
- No empiezo no ,Mery .- me dijo Alice muy cabreada. - Hace más de diez dias que están aquí y no has cruzado palabra con él en ningún momento. Te comportas como una niñata consentida Mery.
- ¿Cómo dices? No puedo creer lo que estoy oyendo. Si no vas a traerme las pastillas que vaya otra persona en tu lugar.
- No me cambies de conversación. Tienes que contarle todo Mery. No se merece el trato que le estás dando. El ha venido a apoyarte, a estar contigo.
- Yo no se lo pedí.
- No, no se lo pediste, se lo pedí yo. Hasta ahí todos de acuerdo, pero eso no quita que te dejes ayudar por las personas que te queremos.
- ¿Que me quereis? Bonita forma de demostrarmelo.
- Si Mery que te queremos. Yo te adoro, el te ama. Debes contarle todo lo que te ha hecho ese canalla.El tambien lo necesita, está desconcertado contigo.
- Alice, pero ¿qué quieres que le cuente? .- le dije esta vez entre sollozos y con un tono de lo más derrotado - No quiero hacerle más daño.
- Cuéntale la verdad.
- La verdad, ¿crees que la verdad me hará sentirme mejor?
- Quizas asi sea.
- No seas tonta Alice, la verdad duele. A él le dolerá saber la verdad.
- Quizás desee saberla
- Saberla Alice. Saber que un fulano cruel, maligno y enfermo, que un día entró en mi vida con mi consentimiento me destrozó para siempre. Que el día que lo eché de mi lado, por que ya no podía más, su respuesta fue: lo lamentarás, tu siempre serás mía.. Saber que mató a mi familia y a mi prometido delante de mí como prometió, que me clavó un cuchillo por todo mi maltrecho cuerpo una y otra vez, sabiendo donde hacerlo para que muriera poco a poco, para que pudiera ver como acababa con ellos. Que abusó de mi una y otra vez sin que yo haya podido olvidar un mínimo de aquél tremendo dolor en mi cuerpo. Y que sólo paró cuando creyó que yo ya no respiraba. O mejor le cuento que estuve tres semanas en coma entre la vida y la muerte, y que cuándo desperté lo habia perdido todo, hasta el bebé que esperaba . O tal vez se sienta mejor si sabe que intenté suicidarme en dos ocasiones porque no era capaz de remontar y que no lo conseguí.
- Para Mery, por dios.
- O también le puedo dedir que se cargó al segundo hombre con el que intenté rehacer mi asquerosa existencia.O le digo que todo esto no es culpa de nadie salvo de nuestra amada justicia que una y otra vez le deja escapar y que no le meten en chirona o en un manicomio para el resto de sus días. O le explico que una pobre huerfana de veintitres años de edad cronológica se siente como un anciana de ochenta, cansada y seca por dentro, que deseo la muerte de esa persona con todo el odio del mundo por haberme matado en vida ......
- Mery, cálmate .....
- No lo puedes llegar a entender que lo amo con todas mis fuerzas y que no puedo dejarle morir a mi lado, que esta vez no sería capaz de soportarlo, que muero cada día cuando amanece y le veo ahí callado y sumiso, que le deseo cada noche a mi lado para poder conciliar mi sueño, que todas las noches necesito una pastilla para atreverme a enfrentarme a la pesadilla que se repite en mi cabeza una y otra vez, que ...
Sentimos un ruido a mi espalda que me hizo callar y girarme bruscamente hacia allí . Era él, Ben, mi Ben, allí debajo del cerco de la puerta de la cocina, apoyado en el hombro como si estuviera sujetandose cual alguien lo hace cuando ve que va a caer, con una expresión de horror en su rostro y con unos ojos llenos de dolor que me miraban a la vez con compasión. Lo había oido todo, absolutamente todo.
- Lo siento Mery, intenté avisarte .- me dijo Alice con espanto.
- ¿Cuánto llevas ahí? .- acerté a preguntarle.
- El suficiente .- contestó él con voz entrecortada.
- Bien, pues ya lo sabes todo, enhorabuena. Enhorabuena a todos por haberlo conseguido.- grité llorando a la vez que corría hacia la calle.

Corría y corría todo lo rápido que mis piernas me permitían. No paré hasta que tropece con algo y caí al suelo. No me levante. No me pude levantar. Me quedé ahí tirada en el fango, con la cabeza entre el barro, llorando. Lloré tanto que de los ojos ya no salían lágrimas. Noté una mano en mi hombro y horrizada pensando que podia ser él, me giré bruscamente. Era mamá Dorothi.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3580/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
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	<pubDate>lun, 24 may 2010 08:08:16 GMT</pubDate>
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	<title><![CDATA[Pasaje 7s: CAPITULO 7]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[zayas]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/1423/</uri>
	</author>
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3581/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 7º: CAPITULO 7</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/1423/">zayas</a> el 25 de Mayo de 2010 · Rating: <strong>9</strong> con <strong>2</strong> votos · Leído <strong>216</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">- ¿Qué ha pasado pequeña? ¿Por qué estás así?
- Mama Dorothi.- dije desconsolada  ya no puedo más.
- Mi niñita, mi niñita linda. Ven, levántate y ven conmigo. Te secaré, te preparare algo calentito y te acurrucaré en mis brazos hasta que consigas dormirte. Ven.

Me dejé llevar. No tenía fuerzas ni para caminar. Era como si me hubieran metido un balium y no controlara las extremidades. Tal y como ella había dicho lo hizo, y sólo cuando estaba entre sus brazos acariciándome el cabello me sentí más sosegada.

- Ya ha pasado todo ,- me susurró
- No lo sé mama Dorothi, no lo sé. Me siento como si me hubiera quitado un peso de encima al saber que ya lo sabe todo, pero a la vez me hubiera gustado contárselo de otra forma. No sé, más serena para que no me hubiera visto como me vio. Su cara, sus ojos, eran de un sufrimiento total. Siento un gran vacío en mi pecho y un gran dolor en mi corazón.
- Eso se llama amor, pequeña. Ese nudo que tienes ahí, se llama amor. Y es maravilloso que te esté ocurriendo. Debiste contárselo desde un principio y te hubieras quitado todo este sufrimiento inútil que estás pasando. Deja a los fantasmas pasados, ahí , en el pasado, e intenta labrar un poco tu futuro. Todo se andará mi niña. Ahora te toca ser una persona feliz. Y él es tu destino. No lo estropees con tus miedos.
- No son miedos, mama Dorothy,son realidades. El sigue ahí fuera tras de mí. Y yo no puedo avanzar.
- Quizás deberías plantarle cara, tal vez no se lo espere y entonces se pueda solucionar.
- ¿Crees que si yo intentara seguir con mi vida, con Ben, a pesar de todo Él se olvidaría de mi?
- No lo creo, pero le desconcertarías. El disfruta viéndote así. Se vería mas impotente y bajaría la guardia. Caería en algún error. Mery eres una buena niña, siempre lo fuiste. Has de ser feliz. Intentalo al menos y no dejes escapar esta oportunidad de serlo.
- Si, Ben es un buen tipo.
- Si, es un buen partido, .- se rió Dorothi  y está loquito por ti. Ahora cierra los ojos y solo piensa en él. Bueno y en el nombre que quieres que le pongamos al ternero de .Abigail, ya nació anoche.
- Oh¡ y también me lo perdí. .- dije ya medio dormida.

Las charlas con mama Dorothi siempre fueron fructíferas y serenas. Siempre sus palabras calmaban y siempre sus palabras tenían la verdad. Me acurruqué cuanto pude contra su pecho y me dormí. Esa noche no tuve pesadillas. Esa noche no tome mi pastilla.
En cuanto desperté y desayuné el suculento manjar que mama Dorothi me había preparado me dirigí hacia la casa. Durante el pequeño trayecto que iba de la humilde casita de Dorothi a la gran casa, mi cuerpo temblaba sin control. No sabia lo que había pasado después de salir huyendo de allí. Había pasado toda la tarde y toda la noche fuera y nadie había ido a buscarme por lo que no sabia lo que me iba a encontrar. Tenía nervios, muchos nervios. Sobretodo por ver a Ben. No sabía como iba yo a actuar ante él, pero lo que verdaderamente me preocupaba era como iba él a actuar frente a mi. Mi forma de pensar, aunque con recelo había cambiado esa noche tras la conversacion con mama Dorithi. Pero a la vez estaba desconcertada ya que no me hubiera importado que él esa noche hubiera salido a buscarme.

Al llegar a casa estaba todo en silencio, sólo vi a los chicos merodeando por el exterior, y al fondo a Thomas fumándose un cigarrillo mientras intentaba taparse con el gorro. Hacia mucho frío y se avecinaba tormenta. Entre en casa y al no oír movimiento alguno me dirigí a mi habitación a darme una ducha. Entre en ella y al ir a quitarme la camiseta llamaron a mi puerta.

-¿Mery? .- pregunto Ben con un tono dulce pero firme

Abrí y allí estaba él. Tan hermoso como siempre.

- Dime .- le conteste balbuceando
- Alice salió ayer noche, aprovechando el viaje de regreso del veterinario. Hay que comprar provisiones y quería ir a la comisaria para ver si había alguna noticia nueva. Me dijo que te diera el recado, no quisimos molestarte anoche. Te buscamos por aquí cerca pero no te encontramos. Creímos mejor dejarte a solas.¿Estás bien?
- Si, ahora sí- le conteste. Sus palabras demostraban algo de indiferencia y muy superficiales. No se, parecía estar actuando.-Veras Ben yo siento todo esto ....
- No ahora no te preocupes .- me interrumpió  Descansa.

Se giró para irse y no hubo andado un par de pasos cuando regreso a la misma posición en la que se encontraba. Yo tampoco me había movido de allí. Estaba echa un desastre, toda sucia de barro, despeinada. Pero no me importaba queme viera así.

- Veras Mery,.- balbuceo, como si no se atreviese a decir lo que dijo.- Cuando Alice regrese de su viaje seré yo el que aproveche el transporte para regresar a Canadá. Ya he agotado mis vacaciones y me he de reincorporarme al nuevo rodaje en breve. Siento no haber podido ayudarte mas asique mi labor aquí ya no tiene sentido.

Y se marchó. Me quede inmóvil, paralizada. No me esperaba esa reacción. Yo pretendía abrazarme a él y pedirle mil perdones por mi comportamiento. Pretendía hablar con el tranquilamente y que supiera mis sentimientos. Pero me equivoqué. Se mostró frío y huidizo, como si ya se le hubiera agotado sus cartuchos. Yo era la única culpable de todo ello. Yo culpable.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3581/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
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	<pubDate>mar, 25 may 2010 07:12:13 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 8s: CAPITULO 8]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[zayas]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/1423/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3584/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3584/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 8º: CAPITULO 8</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/1423/">zayas</a> el 26 de Mayo de 2010 · Rating: <strong>9</strong> con <strong>2</strong> votos · Leído <strong>213</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Pasé la mayor parte del día en mi cuarto, sentada delante de la chimenea. Ahora que yo había decidido cambiar mi actitud, él se había rendido. Ya no había nada que hacer. Sinceramente, estuve esperando todo el día a que pasara a mi cuarto y me abrazara, y me consolara. Entonces yo aprovecharía para hablar con él y sincerarme del todo. Lo deseaba con todo mi alma, pero no sucedió. Y Alice no estaba allí para consolarme. Pense en Dorothi, sus consejos siempre fueron buenos, pero ya la había dejado toda la noche sin dormir, no la molestaria mas. Asique permanecí prácticamente todo el día ahí, sentada, dejando mi mente en blanco como un mueble más de la habitación.
De repente se oyó un trueno espantoso en el exterior y se abrió la ventana con un golpe seco que me hizo saltar del sitio del enorme susto que me dió. Me levanté a cerrarla. Había mucho viento y la lluvia que caía eran bastante copiosa. Ni los muchachos estaban ahí fuera, se habían refugiado en el cobertizo trasero. Me peleé con la ventana para poderla cerrar cuando oi un lamento en el exterior. Afine el oido. Parecía el lamento de algún animal. A lo lejos tras la alambrada de acero vi a Abigail muy nerviosa. Hacía movimientos muy raros y muy rápidos, como si estuviese golpeando con la cabeza algo. Me fijé un poco más y con la poca luz que daba la luna en esa noche tan cerrada, acerté a ver al ternerito en el suelo contra la alambrada, No me lo pensé dos veces. Salí corriendo escaleras abajo tal veloz pude, y antes de salir de frente, choqué con Ben que salía en ese momento de la cocina.

- ¿Qué ocurre Mery? .- me preguntó asustado
- Es el ternero de Abigail. Le pasa algo. Está chillando mucho y esta caída en el suelo. Voy a ver que sucede.

Salimos corriendo a la par. Llovía tanto que casi no podiamos ver por donde ibamos. Pero yo no sentía ni el agua ni el frío. Nos dirigimos hacia la cerca de alambre donde pastaban las reses y de donde provenían los gemidos. La cría de Abigail estaba en el suelo tendido, moviendose muy rápido, pero no lograba ponerse en pie. La madre con el hocico intentaba incorporarla. Era muy pequeña apenas tenia horas de vida y sus movientos eran muy torpes. Acerté a ver que tenía una pata cogida con el alambre.

- Tiene una pata presa con el alambre. Ha debido engancharse. .- grité
- Voy a por una tenazas -, contestó Ben,
- Date prisa, la madre la va a matar a golpes con la cabeza al intentar incorporarla.

Intenté serenar a Abigail com mi voz, pero era un bestia. Una bestia intentando salvar a su retoño. Intenté tirar del alambre pero estaba bastante clavado en la pata. Era imposible. Me dio un golpe el ternero con la otra pata que me tiro de espaldas al lodo.

- Ya estoy aquí. Echate a un lado. Intentaré cortar. .- grito Ben.
- Ten cuidado, estan muy nerviosos. .- le supliqueécon temor  No te acerque a Abigail es peligrosa.

No habia terminado de avisarle cuando le arremetió un cabezazo la vaca contra su espalda. Dió un grito de dolor y cayó al suelo con tal mala suerte que se golpeó en la cabeza con una piedra que sobresalía entre el barro. Empezó a brotar sangre por su frente. Me asusté, me asusté mucho.

- Ben, dios mio .- grité aterrorizada- ¿Estás bien?.

Corrí a su lado e intenté incorporarle. Parecía aturdido por el golpe y se tocaba las costillas con una mano. Sangraba por la cabeza a borbotones. Estaba asustada.

-Ben, cariño .- grité llorando- dime algo, ¿estás bien mi amor?

Ben abrio los ojos, al menos estaba consciente.

- Mery la mano. Está enganchada en el alambre. Me la ha pillado el ternero.

Miré hacia el ternero y efectivamente se le había quedado presa la mano entre el ternero y el alambre. Se le estaba clavando los pinchos y el gritaba. Gritaba de dolor. No sabía que hacer, sólo oía sus gritos. Volví en mí y reaccioné. Busqué en el suelo el cortaalambres que había traido Ben y se lo clavé el el lomo a Abigail. La vaca retrocedió ante el pinchazo y asi pude meter la herramienta entre la cabeza del ternero y el brazo de Ben. Como pude y casi sin poder ver nada en esa obscuridad, corté. Rezé para que aquello que me costó doblar fuera el alambre y no un dedo de Ben. Cuando así lo hize, Ben dejó de gritar. Había acertado con el corte. El ternero se puso en pie y salió corriendo con su madre y yo hize lo mismo hacia Ben.

- Vaya, no sabía que pudieras tener tanta fuerza ,- balbuceó entre gestos de dolor-

- Yo tampoco  le respondí algo mas serena.

Como pude le levanté y abrazado a él, intenté sujetarle. Se había golpeado las costillas también. Pensé que pudieran estar dañadas. Entramos en casa y le dejé en sillón. No había nadie por ahí. Nadie se había enterado de nada. Corrí hacia el botiquín toda empapada de la lluvia, muy nerviosa pero firme. No había nada de primeros auxilios en la despensa. En mi baño, pensé. Allí hay una farmacia entera. Me quité la camiseta y se la puse en la frente a Ben. No dejaba de sangrar.

- Ponte esto sobre la herida, aprieta fuerte contra ella. Voy arriba a por vendas, - le ordené

Subí las escaleras como una gacela, rápida y de dos en dos. Me sentía ágil, útil y él ahora me necesitaba a mi. Abrí el armarito de medicinas y cogí todo lo que pude para intentar taponarle la herida de la cabeza. El sólo se quejaba de la mano, pero a mi me preocupaba el golpe en el pecho.

- He subido yo también para que no tengas que bajar corriendo otra vez por las escaleras. Te caerás seguro .- me dijo sonriendo.

- Ben estas loco, porque te mueves .- le regañé-. Túmbate ahí en mi cama y pórtate bien.

Le quite la camisa que estaba empapada y le eche un vistado al torso.

- ¿Puedes respirar bien?- le pregunté preocupada.
- Si, creo que si.
- Me preocupa que te haya roto alguna costilla.
- No, no lo creo. Sólo tengo dolor de golpe. Me preocupa mas la mano.
- Le cogí su mano con sumo cuidado. Estaba tambien ensangrentada. Se la limpié más calmadamente y tenia una herida bastante fea.
- Es sólo una incision de las puas del cable. No es muy profunda.- le menti.- Te pondré una venda. Ahora te limpio la herida de la cabeza.No deja se sangrar.

No dijo ni media palabra. Se tumbó hacia atrás en la cama y se dejó hacer. Parecía bastante aturdido, quizás por el golpe. Le limpie la sangre de la cabeza y se la tape con un esparadrapo. La sangre era mas escaldalosa que lo que realmente en si era la herida.

- ¡Vaya¡ te va a quedar una bonita cicatriz en la frente. Volverás locas a tus fans .- bromeé ya más calmada al ver que no era tan profunda como parecia en un principio.

Abrio los ojos y me sonrió. El también parecía más calmado.

- Sólo pretendo volver loca a una, y mira, pues que no lo consigo.

- Eso es lo que tu crees. A mi hace mucho que ya me tienes majareta..- acerte a decirle, con mucha vergüenza eso si. - Bajaré a ver si busco a Thomas y nos puede ayudar.

- No espera, .- dijo sujetándome el brazo- Estoy bien, no llames a nadie. Quédate aquí junto a mi.
Se tumbo otra vez hacia atrás y cerro los ojos como si quisiera dormirse. Le deje tranquilo y le hize caso.

- Voy a quitarme yo tambien esta ropa empapada. Tu quedate hay tumbado un ratito ¿vale? .- le ordené

Aproveché a darme una ducha y cambiarme, y cuando salí estaba drogui encima de la cama. Le quite los vaqueros que estaban chorreando y le tape con el edredón. Hacía mucho frio. Atizé el fuego y pronto la habitación se caldeó. Volví a observarle ahora si con tranquilidad y sabiendo que él no lo haría. Estaba placidamente dormido como una bebe recien nacido. Era perfecto, tan guapo y tan irresistible.Me imaginaba que aquel estado de coma profundo en el que entro en veinte segundos podria deberse a su falta de sueño también. Pobre Ben, creo que él no había dormido mucho en todo el tiempo que llevaba alli. Yo no me habia parado a pensar que esta situación a él le afectaba tanto o más que a mi. Quizás más porque estaba muy desconcertrado con mi conducta. Me imagino que pensaría que hacía allí un chico como él que tiene a quien quiera con solo chascar los dedos. Estaba atrapado por obligación: no habia transporte de salida programado, por eso en cuanto pudo me aviso de su inminente salida de Mont Green. Ahora era yo la que no quería que se fuera. Tarde como siempre. Me senté delante de la chimenea y continué observándole en silencio durante horas. Cuando los ojos me parecían pesar toneladas, me eché a su lado, apoyando suavemente mi cabeza en la almohada, para no despertarle. Ahora le tenía a medio centimetro de mi rostro. Podía sentir su respiración, quizas un poco mas acelerada de lo normal a cuando alguien duerme placidamente. Tenía una piel muy lustrosa como si tuviera brillo propio, casi sin ninguna impureza, perfecta a no ser por las grandes ojeras que le marcaban y chivavan su cansancio. Y ese pelo de color castaño, despeinado y al vez perfectamente colocado, cada mechón en su sitio. Pero sin duda lo que seguían atraiendome más eran sus manos. Grandes y muy masculinas pero muy sensibles a la vez. Ahora era yo la que le cuidaba a él, era yo la que era útil. Me sentía bien, muy bien. Esa noche no necesite esa maldita pastilla. Dormí a su lado toda la noche de un tirón y sin pesadillas.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3584/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mié, 26 may 2010 11:09:43 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 9s: CAPITULO 9]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[zayas]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/1423/</uri>
	</author>
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3589/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 9º: CAPITULO 9</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/1423/">zayas</a> el 27 de Mayo de 2010 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>2</strong> votos · Leído <strong>243</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">A la mañana siguiente cuando me desperté, él seguía profundamente dormido. Me levanté lo más sigilosamente que pude para no despertarle. Bajé a la cocina a preparar un desayuno para los dos. Un buen desayuno. Había hecho aparición mi apetito. En cuanto lo tomara, iría al establo a ver al ternero de Abigail y a contarle lo pasado a mama Dorohy. Estaba enfrascada en ese pensamiento cuando noté una presencia tras de mí.
-No sabía que entendías de enfermería .- me dijo susurrandome al oído mientras me robaba mi taza de café de la mano.
- Buenos días Ben .- le respondí ignorando su duda.- ¿Cómo están las heridas? ¿Y los golpes?
- Las heridas al menos no sangran. Los golpes aún duelen. Y la auto estima por los suelos  me contestó con sarcasmo-
- ¿La auto estima? .- pregunté.
- Di me si no como me debo sentir cuando al levantarme me he visto sin pantalones. Estaría para echar a correr.
- Bueno, he visto cosas peores, créeme.
- ¿Muchas? - me preguntó con una gran risa
- Bueno a decir verdad, no tantas como yo hubiera deseado.
Y nos echamos los dos a reír a la vez. Hacía tiempo que no lo hacía. Que no lo hacíamos. Si algo me llamó desde un principio la atención sobre Ben era el continuo sentido del humor que tenía. Hacía chiste de cualquier situación ridícula o no. Pero la verdad es que siempre acababa riéndome con él.Terminamos los dos el gran desayuno que había estado preparando y nuestras miradas cómplices no hacían mas que cruzarse de lado a lado. ¡Ojala Alice no regresara pronto¡
Tras visitar el establo y ver que todo estaba poco más o menos en orden, cambiar los apósitos de las heridas de Ben, y encender la chimenea mientras él me observaba en la distancia, no había mucho mas que hacer. Aún no habíamos hablado de nada de lo que había sucedido en los días anteriores. Personalmente me daba un apuro tremendo y no me atrevía a sacar la conversación, pero lo que tenía claro es que me apetecía contárselo, pero más tranquilamente. Esperaría al momento adecuado, cuando él quisiera volverlo a oír. Esta vez no saldría huyendo. Sólo intercambiamos frases tontas, nos reíamos y nos mirábamos mucho. Como un coqueteo a cámara lenta. Estaba agusto con ese momento. Ben se quedó un poco traspuesto en el sillón, tapado hasta las orejas con una manta bastante gorda. Hacía un frío feroz. Me subí al dormitorio mientras él descansaba en la sala. Cuando abrí uno de los cajones de la cómoda para coger la crema de manos, vi un pequeño marco apoyado contra el fondo del cajón, del revés con la fotografía hacia abajo. No me había dado cuenta hasta ese momento de que estaba allí. Lo cogí con miedo y lo volteé para ver la foto que yo ya sabía que allí estaba. Era una foto familiar de las últimas navidades que pasamos todos juntos, incluido mi prometido. Me inundó una profunda tristeza al verla. Había mandado retirar de todos los sitios por donde yo andaba cualquier foto de la familia. De eso se había encargado Alice. Me deje caer sobre mis piernas hasta quedar sentada en la alfombra que había delante de la chimenea, con las manos sujetando aquel porta fotos y acariciando con los dedos todas las figuras que había dentro. ¡Los echaba tanto de menos¡. Los necesitaba tanto , aunque mi mente durante esos últimos años los había intentando olvidar. Al verlos allí no pude aguantar aquella pena y empezaron a salir de mis ojos un montón de lágrimas. Sentía una angustia espantosa en el pecho. De repente sentí algo detrás de mi. Era él, sigilosamente y sin despegar su mirada de la mía, se sentó a mi lado. Me acarició el pelo como ya lo había echo en otras ocasiones y permaneció a mi lado sin decir nada durante varios minutos. Me deje llevar, y entonces fue cuando salió de mi garganta el llanto.
-. ¿Qué pasa Mery? No puedes seguir así .- me dijo muy despacito y en voz baja al oído.
- Es tal el dolor que siento que no puedo soportarlo Ben. El día a día se me hace muy cuesta arriba y hace falta muy poco para volver a caer. Y yo, ya no quiero verme mas así .- le contesté muy angustiada-
- Bueno, eso es un buen paso Mery, el que ya no quieras estar así. Es un buen principio. Lo conseguirás. Juntos lo conseguiremos.
- ¿Juntos? .- le pregunté temerosa.
- Por supuesto, juntos.
Acercó entonces su rostro al mío, su boca a la mía y me besó tan dulcemente que no pude controlar el escalofrío que me produjo. Entonces él se retiró como con miedo de no haber sido aceptado. Pero yo le volví a buscar, y esta vez fui yo quien le besó. Un beso tan largo y tan húmedo que ya no pudimos controlar todo lo demás. No quería controlarlo. Estaba deseando que pasara lo que pasó. Era la primera vez que hacíamos el amor desde que nos conocimos. Para mi fue la vez mas especial de mi vida, incluida todas las noches de pasión que pase con mi prometido. Me hizo sentir mujer. Una mujer completa, querida, deseada y respetada. Fue perfecto y jamás la olvidaré. ¡Ojala Alice tampoco viniera hoy, ni mañana, ni pasado.
Pasamos un par de días estupendos, maravillosos. Creo que tanto él como yo lo merecíamos. Descanso, risas, dialogo, amar, llorar y ante todo ser feliz. Le pregunté una y otra vez si cuando Alice regresara se marcharía ahora que estábamos juntos, y él me repitió hasta la saciedad que debía marchar por asuntos laborables, que en ningún momento era por mi, aunque si reconocía que si se le paso por la mente. Cuando comprendí que yo allí sola no pintaba nada decidí ante la negativa de Ben, marchar con él. Pasara lo que pasara, viniera lo que viniera, me iba con él a casa. Ahora no iba a perder todo lo que realmente había ganado en estos dos días. Aún así, no deseaba que Alice llegara a Mont Green . Ahora estaba disfrutando. Ahora si era feliz.
Hasta que apareció Alice aquella mañana. Llegó el día que yo temía tanto. El me dijo que se iría en cuanto ella llegara, para aprovechar el transporte de vuelta.
- Mery, Mery .- gritó Alice apeándose de la canoa.
- Alice .- respondió Thomas corriendo hacia ella.
Se fundieron en un largo abrazo. Hacían buena pareja. En cuanto terminaron le dio un beso a Ben y se dirigió muy seria hacia mí.
- ¿No vas a dar la bienvenida a tu vieja amiga?
- Claro, te he echado de menos
- Bueno, tienes buen aspecto, y tu también Ben ¿Me he perdido algo? - preguntó sonriendo.
- Creo que algo .- contestó Ben irónicamente.
- Mery, tengo noticias. Buenas noticias.
Ya supimos todos de quien iban esas noticias.
- El fin de semana pasado hubo un atraco en la gasolinera de la cuarta avenida con la sexta. Fue un atraco con violencia. Acabo en un tiroteo que lamentablemente hizo estallar un surtidor. Por desgracia, o mas bien suerte para nosotros, alcanzo al atracador matándolo en el acto. ¿Adivinas quien era el malechor?
No pude reaccionar, no supe sino mirar a Ben con terror.
- Si Mery. Era él. Lo tiene que confirmar la autopsia pero llevaba la documentación encima y tu .... .- balbuceó por un momento .- tu colgante. El de tu abuela. Lo llevaba al cuello.
- ¿Al cuello? .- sólo acerté a decir eso.
- ¿Sabes lo que eso significa Mery? Que se ha acabado todo, que se ha acabado tu mala suerte y que ..
- Pero ¿lo has visto tú? .-la interrumpí.
- Estaba irreconocible, por lo de la explosión, pero todas las pruebas indican que era él. Estaría colgado y cometió el error de robar en esas condiciones. Te dije que cometería un error y ahí estaríamos para cazarle. Esta pesadilla ya se ha acabado.
No pude articular palabra alguna, tan solo me abrace a Ben una y otra vez, luego a Alice, después a Thomas y luego no me separe de Ben.
- Ya acabado todo, cariño .- me susurró al oído Ben. - Ahora nos toca vivir a nosotros.
. - Claro que si. Hacemos las maletas ahora mismo y no perdemos un sólo segundo mas en regresar a casa. A mi casa.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3589/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
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	<pubDate>jue, 27 may 2010 07:01:32 GMT</pubDate>
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	<title><![CDATA[Pasaje 10s: CAPITULO 10]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[zayas]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/1423/</uri>
	</author>
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3595/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 10º: CAPITULO 10</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/1423/">zayas</a> el 28 de Mayo de 2010 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>3</strong> votos · Leído <strong>233</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Pasamos ese día en Mont Green, recogimos con tranquilidad y nos despedimos de mama Dorothi, prometiendo Ben y yo volver a visitarla en unas vacaciones. El sitio era maravilloso para desconectar y lo hubiéramos hecho antes de no ser por las circustancias. Volvimos a casa en cuanto la barca estuvo preparada para el retorno. Volvimos todos, juntos y contentos.
En Canadá, el día era más apetecible, no tan frío aunque nada caluroso. La casa estaba hecha un desastre. Había pasado casi un mes desde que salimos tan precipitadamente y había mucho que hacer. Ben volvió a su rutina. Empezaba su próxima película, y habia quedado ya con los productores y directores para empezar a trabajar. Casi no le dio tiempo a instalarse y mucho menos despedirse de mí. Estabamos a una distancia de unas horas de coche. Le echaría mucho de menos no teniéndole las veinticuatro horas del día a mi lado. Pero ahora por primera vez en mucho tiempo tenía ganas de planes de futuro. Me tomaría unos días para centrarme y llamaría a la señorita Rothermeyer para volver a trabajar algo. Casi la echaba de menos no haberla oído su peculiar voz en ese mes. Alice siguió viéndose con Thomas de tarde en tarde. El no se separaba de Ben para nada. Había mucha niñita loca siempre alrededor de Ben. A eso también tenía que ir aconstubrandome.
Aconstumbrándome a las fans exasperadas por tocar a Ben, por hacer cualquier cosa para estar a su lado. Intentaba en todo momento no conectarme a internet para no leer lo que se decía de él. Verdaderas mentiras casi siempre, pero he de reconocer que normalmente me dolia.Me ponían celosa. El y yo habia llegado a un acuerdo de que yo no saliera a la luz pública como pareja de él. Tenía un contrato de restricción firmado con la productora en el que le prohibían relación alguna con otro actor de la película. Por lo menos a la vista de la humanidad, pero a la vez tenían que hacer creer que estaba junto con la coprotagonita para sacar morbo antes de estrenar la película, por lo que yo no podía aparecer a su lado bajo ningun concepto y romper el supuesto no idilio con la chica protagonista. En fin una maraña de líos de marketing en lo que únicamente entendía que él y yo nos veríamos a escondidas y sin nos pillaban seriamos amigos, asique nada de demostraciones de cariño en público. Me prometió que esta situación perduraria lo que durara el rodaje de la pelicula y me suplicó que le apoyara. A si lo hize. El en su momento también me apoyó a mí.
Volví a los pocos días a realizar reuniones de trabajo de la sociedad, a ser la presentadora de varios eventos benéficos,en fin a los que haceres que siempre habia echo hasta ahora, sólo que esta vez no me costaban casi esfuerzo hacerlos. De vez en cuando hacía tambien acto de presencia en la sede del edificio, para cambiar un poco de rutina y entreter mi mente algo más. Alice pasaba grandes temporadas fuera de mi lado, ya no tenía que estar pegada a mi. Su trabajo de guardaespaldas ya había terminado, pero ella prefirio seguir viviendo conmigo aunque no de continuo. Ella tambien tenia vida. Se reincorporó a su puesto de trabajo en la comisaría, aunque yo sé que a ella estar allí no le apetecia demasiado. De vez en cuando, recibía alguna llamada de Ben. Nos tirabamos horas hablando por teléfono, y algún que otro mensaje por internet. Su trabajo le estaba abasallando. No le dejaba tiempo libre para venir a verme. El seguía jugando con la prensa a que su supuesta pareja era su compañera de rodaje. A mi no me hacia ninguna gracia. Reconozco que me ponia muy nerviosa. Pasaba más horas con ella ultimamente que llamadas recibia yo. Cometí el error de intentar saber de él a traves de la red, y fue lo peor que pude hacer. Le echaba tanto de menos que mi paciencia empezaba a flaquear. Cuando Alice venia a verme me tranquilizaba un poco dándome noticias de él pero de las verdaderas. Pero empezó a traerme mensajitos de él en lugar de ser él el que me llamara. Empezé a preocuparme y porque no decirlo, a molestarme de verdad, Cada vez el tiempo entre llamadas era más largo y los minutos de conversacion más cortos, y para colmo, casi siempre terminábamos por enfadarnos por mis celos. Asique no fue de estrañar que casi ya no hubiera contacto con él. Algo fallaba.
Era una tarde aburrida en la que decidí quedarme en casa viendo una peli en la tele, tras una última discursión telefónica esa misma mañana con él. Entonces sono el móvil.
- Asómate a la ventana .- dijo su voz misteriosamente.
- ¿A la ventana? .- contesté dirigiendome hacia ella.
Me asomé apartando los visillos y miré hacia la calzada. Alli estaba él junto a su coche, apoyado en la puerta del copiloto, sonriendome y saludandome con la mano que le quedaba libre.
- ¿Me invitas a subir? Hace un frío espantoso aquí fuera .- continuo hablando -
- Sube .- le conteste nerviosa.
Me temblaban las piernas y casi caí al suelo al intentar correr hacia la puerta. Estaba tan nerviosa como si fuera la primera vez que le viera. Hacia semanas que no le habia vuelto a tener entre mis brazos. A mí me parecían años. Según abri la puerta se abalanzó sobre mí y con un furte abrazo, me besó. Casi no me dejaba respirar. Le miré y no pude sino sonreirle.
- He venido a hacer las paces .- me dijo sonriendo .- si tu quieres claro. Esta mañana parecias demasiado enfadada.
- Si, si lo estaba .- le confirmé . Pero ya se me ha pasado.
- ¿Por qué discutimos tanto por telefono?
- Porque si estuvieramos de cuerpo presente discutiriamos en persona no por el teléfono .- le conteste ironicamente.
- Te enfadas demasiadas veces sin motivo Mery .- me dijo serenamente
- Ya ya lo se Ben, pero no lo puedo evitar. Te echo tanto de menos y luego veo tantas fotos con Marta, tan juntitos y pasas tanto tiempo con ellos y tan poco conmigo que...
- Sabes que lo de Marta es pura ficción .- me interrumpio .- ya te lo expliqué en su dia, y lo entendiste.
- Lo se, pero en su día te veía más. Te hecho tanto de menos Ben, que sufro por ello.
- Aún queda mucho rodaje Mery, has de relajarte un poquito. Bueno que ¿hacemos las paces?
Esa tarde hizimos el amor, hacia bastante tiempo que no nos habiamos visto por lo que fue muy especial. Pedí unas pizzas para cenar, ni me plantee salir a hacerlo a un restaurante con él. Como odiaba aquella situación. Entre bocado y bocado saco algo del bolsillo de la chaqueta. Era un saquito de tela de raso, de color azul celeste, con un broche metálico haciendo de lazada. Me puse pálida.
- Veras Mery, en mi familia hay una tradición milenaria que pasa de madres a hijos. La primera dama que aparezca en la familia sin que tenga que ver con ella, y que conquiste al primer varón de la misma, recibirá este amuleto que le traera, suerte, paz y prosperidad. Ha de llevarlo siempre encima para que le de felicidad y a su vez realizará la misma operación con la siguiente chica que conquiste a su primer hijo. Lo llevamos haciendo varias decadas.
- ¿Y funciona? .- le dije abrumada y desconcertada
Se echó a reir, y quitó el broche del saquito. Lo abrió y sacó de su interior un anillo. Era precioso , era sencillo pero maravilloso, de un color platino y un adorno negro, parecía una cuerdecita liada alrededor de ello. Me lo puso en el dedo, era de mi medida justa.
- Ben, es muy bonito, pero .- le dije con precaución.
- ¿No te gusta? .- preguntó disgustado
- No no es eso, ya te he dicho que es precioso, es que no se, quizas sea muy pronto.
- ¿Pronto? ¿Es que tiene que haber una medida en el tiempo para que un chico quiera regalarme algo a su chica?
Me dejó perpleja. A mi estas series de historias no me gustaban, me parecian ridículas, pero no quería herir sus sentimientos. Fuera cual fuera su intención, me parecía muy pronto para aceptar un regalo de esa carga emocional que llevaba el obsequio, pero no queria herirle, por lo que acepté el regalo.
- Quiero decir que llevamos poco juntos y que últimamente no paramos de discutir, eso si por teléfono .- le dije sarcasticamente.
- Si llevamos muy poco juntos, pero hemos pasado mucho. Yo no necesito saber más para darme cuenta que ya he encontrado lo que quería, que he encontrado a la mujer de mi vida.
Sus palabras me alagaban, es más, me satisfacían enormemente. Me sentía toda una mujer a su lado. Pero mis dudas no dejaban de golpear mi cabeza. Yo no paraba de discutir con él por telefono y aquella situación me agotaba emocionalmente.
- Pero ¿Y tus hermanas? Ellas son mayores que tú. Las pertenecerá a ellas.- pregunte sin que pareciera una excusa.
- Te he dicho que la tradición es de madres a hijos, a su primer hijo varón. En mi familia solo hay un varón y soy yo. Mi madre me lo dió encantada cuando se enteró que salia con una chica.
- ¿Se lo has dicho a tu madre? .- pregunté extrañada.
- Claro, yo le cuento muchas cosas a mi madre, no todas pero si muchas
- ¿Sabe de mi existencia? Pero ...
- Deja ya de preguntar, y de preocuparte por todo Mery, ¿quieres aceptar mi regalo?
Me sonrojé por mi poco tacto con aquella situación, extendí la mano y me puso el anillo.
- Te queda perfecto.
- Es precioso Ben, es .....- no acertaba con el adjetivo adecuado  mágico. ¿Cómo has sabido mi medida?
- Es que es eso, mágico.
Y nos echamos los dos a reir.
Esa noche la paso entera conmigo. Pero a la mañana siguiente cuando desperté ya no estaba allí. Me había dejado una nota:
No he querido despertarte cariño, dormías tan dulcemente que no he sido capaz. Vuelo al rodaje de inmediato, sólo tenía unas horas libres y decidí pasarlas contigo. Espero que nuestro anillo mágico surja efecto sobre tí y te de suerte. Nos veremos muy pronto. Te quiero Ben.
Era un ser maravilloso, excepcional y romántico, eso sin duda, pero a mí el sexto sentido que tenia para la negatividad empezaba a aflorar . Miré entonces mi mano, observé el anillo y me tranquilize. Quizás fuera verdad que era mágico.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3595/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>vie, 28 may 2010 05:08:30 GMT</pubDate>
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	<title><![CDATA[Pasaje 11s: CAPITULO 11]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[zayas]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/1423/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3606/</link>
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3606/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 11º: CAPITULO 11</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/1423/">zayas</a> el 01 de junio de 2010 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>2</strong> votos · Leído <strong>226</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Todo seguía igual. Una llamada de vez en cuando, discursion telefónica tras discursión, después venía una reconciliación, alguna que otra foto con Marta en actitud demasiado cariñosa, unos celos horribles por mi parte, una visita inesperada de tarde en tarde. Empezaba a pensar que solo venia a verme cuando necesitaba hacer el amor con migo. Habían pasado semanas desde su última visita.Estaba empezando a cansarme de todo aquello. Había salido de un pozo sin fondo y me estaba metiendo en otro en el que me hundía más y más.No podía seguir así.
Esa mañana como las últimas en ese mes, decidí pasarme por la oficina a ver a la gente de allí. Necesitaba por primera vez estar en contacto con seres humanos de carne y hueso, no con imagenes virtuales de él en el portatil.
-Mery, tú tan pronto por aquí .- me preguntó la recepcionista. Nos vas a mal acostumbrar con tu presencia. - Si, esque no puedo pasar sin vosotros .- la contesté riendo.
-Llegué a mi despacho, y no hize mas que quitarme la chaqueta cuando recibí una llamada por el teléfono interno.
- Stra. Jakov, tiene una llamada de la señorita Taylor.
- Bien, pásamela .- la contesté- A lice, como tu llamándome aquí.
- Esque tienes el movil desconectado desde hace tres días. Y en casa no te pillo ni de broma. Estas echa toda una pingo.
- Si, la verdad es que si. Aquí me siento util.
- Oye, te aviso que vamos a la oficina a buscarte. ¿como vas vestida?
- ¿Para qué Alice?, la última vez que oí esa pregunta me metiste en un buen lio.
- Un lio muy apetecible sino recuerdo mal, ja,ja.
- ¿Has dicho que vamos? .- la volvía preguntar sorpredida.
- Si eso he dicho.
- ¿Quienes Thomas y tu? Alice y que pinto yo, de candelabro. - la contesté burlonicamente.
- Mery los dos no. Somos tres. Ben tambien viene. Era un sorpresa.
- Y si era una sorpresa ¿Por qué me lo has dicho?
- Bueno ya sabes, no soy buena para guardar secretitos. Estamos en tu oficina en diez minutos.
¿Diez minutos? Espera Alice .- intente sujetar la conversacion por telefono pero colgó.
No termine de colgar el auricular cuando recibi otro timbrazo por el teléfono interior. Era la recepcionista.
- Sta. Jakov. Hay aquí una señorita que pregunta por usted. Dice que está esperando su visita.
- Bien, ahora mismo bajo .- la contesté.
Alice me había vuelto a mentir, no habían pasado los diez minutos y ya estaba en el hall esperandome. Siempre me hacía lo mismo. Su llamada para avisar de su llegada era realizada estando ya en el lugar.
- Corre sube al coche antes de que se den cuenta de que está ahí.- me dijo Alice tirandome del brazo. - Nos han seguido algunos paparatchis.
Entre al coche que habían aparcado delante de la puerta tal veloz pude. El estaba dentro apoyado contra la puerta opuesta a la que entré. Llevaba una gorra de basket puesta y unas gafas de sol que le cubrian practicamente todo el rostro. Pero su sonrisa era delatadora.
- Hola Mery ¿que tal? .- me preguntó con esa voz tan melodiosa que tenía.
- Bien .- contesté friamente.
Hacia tres semanas que no le veia y apenas habia recibido tres llamadas muy cortas al móvil. Estaba enfadada con él. Por eso había desconectado el teléfono.
- Empiezo a estar cansada de que aparezcas en mi vida cuando tú quieras y sin avisar. Y yo deje todo lo que este haciendo en ese momento por tí. - le tire en cara -
- Tienes toda la razón .- me contestó Te he echado tanto de menos.
- Y por ti tambien va, Alice .- le dije ignorando la frase que acababa de decir Ben  Hace por lo menos un mes que no se nada de ti y ahora os presentais aquí los tres .....
- Hola Mery .- me interrumpió Thomas. - Abróchate el cinturon. Nos vamos
- ¿Nos vamos? ¿A donde?
- De viaje -dijo Alice- Los chicos tienen dos semanas de vaciones y nos han invitado a Londres a pasarlas.
- Y pretendeis sin consultarlo, que yo vaya con vosotros. Pues estais listos. Para el coche Thomas que yo me bajo .- grite-
- Cálmate Mery  intento tranquilizarme Alice- No ha habido tiempo para planearlo de otro modo. Ben debia dejar el país sin aviso para que nadie pudiera localizarle. Asi podra disfrutar de su tiempo contigo en Londres.
- ¿A Londres? - grité- Vosotros estais locos. Para Thom.
- ¿No quieres venir conmigo? .- me preguntó Ben de una forma muy melancolica-
- No es que no quiera ir contigo, es que estoy un poco harta de la situación.
- Allí no soy tan conocido como aquí. Podremos pasar unos días de descanso sin el agobio de la gente. Tranquilos y relajados. Todo mi tiempo para ti, te tengo que recompensar.
- Pero es que sin ropa, sin nada .- contesté torpemente.
- No te apures. Pase por tu casa y te he preparado un par de maletas. Agradéceme el esfuerzo mujer. - me dijo Alice.
- Gracias Alice  contesté del todo ya convencida.
- Relájate y disfruta .- se rio Alice-
La verdad es que si me apetecían esos días junto a él, tranquilos, y solos. Por eso no volví a protestar en todo el trayecto al aeropuerto. Quizás me vendría bien para analizar mis sentimientos.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3606/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mar, 01 jun 2010 05:16:29 GMT</pubDate>
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	<title><![CDATA[Pasaje 12s: CAPITULO 12]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[zayas]]></name>
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    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/1423/">zayas</a> el 01 de junio de 2010 · Rating: <strong>9</strong> con <strong>2</strong> votos · Leído <strong>218</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Londres era especial. Tenía unas vistas espectaculares a pesar de la típica niebla que había en cada rincón. Alice y Thomas se hospedaron en el Hotel Blinkerts, cerca del aeropuerto, y Ben reservó otra habitación para los dos en la misma planta, a mi nombre por supuesto, para no dejar pistas. No obstante me invitó a pasar unos días en la casa de sus padres. Por lo visto estaban deseosos de conocerme y he de confesar que a mi me apetecía un poco de amor familiar, ese calor que tanto añoraba. No sin los nervios lógicos de la situación llegué al umbral de su casa bastante dispuesta a complacer los deseos de Ben.Antes de atravesar la puerta, Ben se detuvo y me agarró de la cintura girandome hacia él.

.- Gracias por venir ,- me dijo dulcemente- Me apetecía mucho que vinieras a pasar unos días con mi familia. Te van a encantar, ya veras.

- Espero que les encante yo a ellos .- musité con recelo.

- Por supuesto que sí. No son nada exigentes con las personas. Sobre todo si son tan guapas como tú.

- Eres el típico galán londinense.

- Te acogerán con mucho agrado, ya verás.

Entonces me besó. Un beso muy largo y con mucho amor.
La puerta se abrió a nuestra espalda como si nos hubieran estado espiando y estuvieran esperando a que acabaramos nuestra conversación.

- Ben hijo,- dijo una voz femenina desde el interior

- Mamá .- contestó Ben abrazándose a ella.

- ¿Que tal hijo? Eres un brivon, cuanto tiempo sin saber de ti. Pasad

- Ben .- salieron varias voces más desde adentro.

- Mamá, papá, ella es Mery.

- Bienvenida hija. .- dijo su madre abrazándome  ¡Oh Ben es preciosa!.

Confieso que me roburizé ante tanto alago. Pero me agradó. A mi tambien me gustaban los mimos. Después de los saludos mutuos a los que nos vimos sometidos, Pam me enseño el dormitorio donde iba a dormir en esos días.

- Verdaderamente precioso.

- ¿Te gusta Mery?, era el mio cuando vivía aquí.- me dijo Pam ,la hermana mayor de Ben.

- Es muy bonito, es perfecto diria yo. Muy acogedor.

- Te había imaginado de otra forma.

- ¿Ah si? ¿No llego a las espectativas oportunas?

- No, no quería decir eso. Eres una preciosidad de niña. Te había imaginado más mayor. A Ben le gustan las mujeres más mayores. O eso creia yo.

- Bueno, no soy tan niña .- la contesté riendo. Esque me conservo muy bien. Las cremas hacen verdaderos milagros.

- Oh claro, ademas de la genetica ,ja, ja,

- Cuando deshagas la maleta baja sin temor, estás en tu casa.

- Gracias Pam.

Estuve inspeccionando la habitación con detalle. No había ni un solo rincón que me desagradara. Se respiraba sosiego en esa estancia. Me aseé un poco, coloqué el pequeño bolso de viaje que llevaba, y bajé al sitio donde mas voces se oían. Estaban todos en el salón hablando uno sobre otros alrededor de Ben. No dejaban de tocarle, de abrazarle y besarle en todo momento. Incluso el Sr. Yurit. Un señor bastante alto y delgado como Ben, y muy atractivo para la edad que tenía. En su juventud debió de ser un señor muy guapo, como Ben. La Sra. Yurit, Emily, tenia un aspecto muy jovial, muy aniñado. No aparentaba la edad que tenía La delataban algunas canas que tenía en su cabello, pero emergía mucha paz en su rostro, en su mirada. Sin duda Ben heredó los ojos y la forma de mirar de su madre.Al lado estaba Pam, su hermana mayor . Una chica treintona pero también con un aire jovial. Era tremendamente atractiva y se la veía muy centrada. Encima de Ben colgada a su cuello estaba Rose, haciéndole de rabiar sin parar a su hermano. A ella fue a la única que no se le noto ese buen estar de las familias inglesas.
Al oirme se dieron todos la vuelta como si estuvieran esperando a que bajara. Sin perder la sonrisa de su rostro, me agarraron del brazo y me empujaron hacia la cocina.

- Ben Mery, vamos a cenar .- me dijo la Emily. Nosotros lo hacemos en la cocina. ¿No te importa, verdad?

- No, por supuesto que no. Paso muchas horas en la cocina. - la contesté amigablemente.

Nos sentamos en la mesa, Ben se sentó a mi lado. En toda la velada desde que llegamos a su casa, había podido pasar un segundo a mi lado. Fue una cena muy amena y rica. Nos reimos mucho y preguntaron mucho a Ben sobre su trabajo, sus fans y sus amigas. Yo me arrugé cuado empezaron a hablar de Marta, parecía que todos ellos la conocían. Se debieron dar cuenta porque Pam enseguida dirigiendose a mi me aclaró que conocian toda la famosa trama del contrato. Quedé un poco más tranquila por la explicación, por lo que deduje que Ben solía contarles casi todo. ¿Le habría contado tambien lo nuestro?¿Lo mío?

Pam se dio cuenta de la nueva cicatriz en la frente de Ben.

-¿ Con qué te has hecho esa herida Ben? .- le pregunto inspecionandoselo con la mano. Parece que ha soldado bien a pesar de que hubiera necesitado algun punto de sutura.

- Gajes del oficio .- la respondió. - Tu lo que tienes es defecto profesional, ja, ja,

Pam era médico cirujano y no pareció creerselo demasiado, pero no insistió más en el tema.
Con la hermana menor de Ben, Rose, casi no hablé. Ella parecía la más fría conmigo. De vez en cuando me miraba, observándome minuciosamente y en más de una ocasión Ben la intentó distraer con preguntas banales. Hasta que encontró la ocasión para sacarme en evidencia delante de todos.

- Vaya, - dijo mirándome la mano donde llevaba el anillo de su madre  Parece que nuestro hermanito ha encontrado el dedo donde ponerlo.

No sabia donde mirar, y solo busque los ojos de Ben para pedirle auxilio ante tal incómoda situación. El me agarro con fuerza la mano y me beso el dedo donde llevaba la alianza.

- ¿A caso dudabas hermanita que no fuera capaz algún día de encontrar la persona adecuada? - le preguntó Ben desafiante.

- Pues la verdad es que sí.- le contestó Rose- Sinceramente no te veo ni con ella ni con nadie. Eres un poco picaflor por lo que no te estrañes si pienso eso Ben.

- ¿Picaflor? - le contestó un poco brusco, pero luego la sonrió. - Lees demasiada prensa rosa, hermanita.

- Me alegro mucho por ti Ben .- dijo el sr. Yurit-. Espero que te encuentres feliz con tu decisión. Ya sabes lo que significa el anillo en nuestra familia.

- Lo estoy papa, tranquilo.

Y ahí acabó la conversación referente al anillo.

Cuando terminamos de cenar, Rose salió rápidamente de la casa. Pasaba ese fin de semana con su novio fuera de Londres. Se entristeció por no poder cambiar el billete de avión para quedarse con la familia, pero como Ben no avisó hasta que no llegamos al aeropuerto no pudo hacer otra cosa. Era un viaje planeado con bastante antelación, de trabajo, que no se podía posponer. Casi me alegré de que ésto fuera así. No noté buenas vibraciones con Rose. Después de una buena taza de té, nos fuimos a dormir. Recé para que a Ben no se le ocurriera la idea de pasar la noche conmigo, en la misma habitación. Me sonrojaba solo de pensar faltarle a si a su familia en su casa. Por suerte él debió de pensar lo mismo porque se despidió de mi en la puerta con un casto beso de buenas noches y no apareció hasta la mañana siguiente para despertarme con otro de buenos dias. Me había quedado dormida. Yo solía madrugar bastante, aún no tenía el sueño controlado del todo y me estrañé de que durmiera tantas horas en una casa ajena a la mía.

- Buenos días dormilona .- me despertó con un pequeño beso en los labios  He decidido despertarte. Tenemos muchas cosas que hacer. Los días se pasan rápido y cuando nos demos cuenta tendremos que estar de regreso a la rutina.

Bajamos a desayunar juntos. Estaban esperandonos los padres de Ben para empezar a hacerlo. Sus hermanas no estaban. Fue un desayuno de lo más agradable. Me habían aceptado de maravillas y yo me sentía integrada por completo con ellos. Después de desayunar, Ben y yo nos marchamos a pasear por la ciudad, los dos sólos agarrados de la mano, con abrazos y besos en cada rincón. Como una verdadera pareja de novios.Tal y como yo había imaginado en mi cabeza debia ser una pareja. Sin fans ni paparachis acechando en cuanquier esquina. Sin miedo a que nos viesen juntos. Estaba encantada. Me presentó a su vieja panda de amigos de toda la vida, eran muy agradables y también me aceptaron sin dudarlo, en especial Eric, que se mostraba demasiado pendiente de mi, e incluso me hacía sentir demasiada incomoda. En cuanto Ben se separaba un poco de mi, allí estaba él, pegado a mi lado como un golden retrieve. Llegué a pensar que en cualquier momento me iba a tirar los trastos, pero por fortuna para mi no debió de ver el momento adecuado y no lo intentó en ninguna ocasión.</div>
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	<pubDate>mar, 01 jun 2010 05:19:00 GMT</pubDate>
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	<title><![CDATA[Pasaje 13s: CAPITULO 13]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[zayas]]></name>
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3608/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 13º: CAPITULO 13</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/1423/">zayas</a> el 01 de junio de 2010 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>2</strong> votos · Leído <strong>243</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Casi no coincidiamos con Alice y Thomas. Alguna que otra vez tomabamos una cerveza en la cafetería del Hotel, cuando Ben y yo nos pasabamos por la habitación que teniamos alquilada, para deshacer la cama. En alguna ocasión Ben me preguntó si estaba agusto durmiendo en su casa, con los suyos, que si era asi nos mudabamos al hotel, pero en ningun momento se me pasó por la cabeza hacerlo. Me encontraba muy agusto y muy querida con sus padres. Sobre todo con Emily. Teníamos una conexión muy especial y muy fuerte ,que a mi particularmente me encantaba. Prefería estar con ellos y de vez en cuando visitamos el hotel para nuestras intimidades. Para mi eran mis primeras vacaciones con Ben perfectas. Iban a ser breves pero intensas.
- Mañana tengo el breve pase por la promoción de la nueva película del que te hablé. Un breve inciso en nuestras vacaicones. ¿Te quedas en mi casa o te acerco al hotel Mery? .- me preguntó Ben  No creo que me lleve mas de media mañana. Lo que prefieras.
- Casi me quedo en tu casa, con Emily .- si no te importa  Así hablamos un poquito de nuestras cosas. En la habitación sólo vería la tele.
- Vale .- me dió un beso en la mejilla  Estoy tan feliz de que congenies tan bien con mi madre. Te lo agradezco mucho Mery.
- No me tienes que agradecer nada. Estoy encantada y agradecida de que me hayas dado esta oportunidad de conocer a los tuyos. Gracias
- Y me volvió a besar, esta vez en la boca.
A la mañana siguiente tal y como Ben me anuncio, partió temprano al evento que tenía programado para ese dia, asi que baje a desyunar tranquilamente con Emily. Después subi a ducharme y me arreglé para ir de compras por la ciudad con ella. Cuando baje para irnos, Emily me comentó que la había telefoneado una tal Alice, desde el Hotel Blinkerts, y que me esperaba en la habitación para hablar conmigo en media hora. Parecía urgente asique suspendimos nuestra mañana de compras y llame al movil de Alice para ver que era lo que tenía tanta urgencia para citarme en el hotel, sin obtener respuesta. Por lo tanto me dirigi hacia el hotel en taxi, no sin antes avisar a Ben de que se pasara por el hotel a buscarme cuando terminara en vez de ir a su casa.
Llegue al Hotel y subí a la habitación donde me esperaba Alice. Al llegar al rellano del pasillo y al ir a abrir la puerta comprobé que estaba parcialmente abierta. Empujé la puerta por si no estaba presentable Alice, a la vez que la llamaba, pero no había respuesta por parte de ella. Entré dentro de la habitación llamándola y oi que de un portazo se cerraba la puerta tras de mí. Me giré sobresaltada por el ruido y fue entonces cuando lo vi.
- Hola corazón, ¿pensabas que ya me habías perdido de vista para siempre?
Me quede pretrificada. Era El, el mostruo. Se suponía que estaba muerto. Debía de estar volviéndome loca, lo estaba volviendo a ver. Me intenté convecer de que era una alucinación, de que no era posible aquello, cuando senti un tremendo dolor en la garganta. Me había cogido por el cuello y apretándome me habia desplazado hacia la pared, golpeandome la cabeza contra ella. Estaba desorientada por el golpe cuando sentí otro en mi cara. Me había dado un puñetazo en el pómulo. Crei desmayarme pero me despertó su pestilente aliento sobre mi boca.
- Me has estado esperando todo este tiempo ¿verdad cariño? - me dijo dándome lametazos sobre la herida del pomulo que acababa de hacerme. - Vas a pagar por toda tu traición.
No podía articular palabra alguna, sentía tanto pavor que no reaccionaba en ningun momento. ¿Dónde estabas Alice? 
Empezó a tocarme por todo mi cuerpo, por todas partes. Me besaba por todos los lados con tanta fuerza que me hacía sentir dolor por cada centimetro de mi piel. De repente senti un dolor tremendo en el pecho. Me había dado un enorme mordisco en él. Grité de dolor. Me cogió la mano derecha y empezó a besarla, a chuparla por todos los lados mientras con la otra presionaba mi cuello contra la pared. No podía respirar. Volví a sentir un dolor espantoso esta vez en mi mano, en mi dedo. Había vuelto a morderme, pero esta vez escupió algo de su boca, con fuerza hacia fuera. Era mi alianza. La alianza que Ben me había confinado. ¿Dónde estabas mi amor?Te necesitaba.
Volvi en mi al volver a sentir otro golpe con mi cabeza esta vez sobre el espejo que había colgado en la pared contraria. Se rompió con el golpe. Ahora sí me iba a matar. Vi pasar por delante de mi todo mi pasado, y mi presente, pero ya no veia mi futuro. Sentí que en la mano que tenía libre me cayeron trozos del espejo y sin pensarmelo dos veces los agarré como pude y me lancé con todas mi fuerzas hacia delante y acerté a clavarle aque enormo trozo de espejo en el cuello. Empezó a brotarle un río de sangre por él, y con migo todabía agarrada del cuello y con toda su rabia me lanzó hacia arriba. Caí sobre una mesita de cristal que había en el centro de la sala. Sentí un dolor agudo en la pierna ,sobre la ingle izquierda., pero a la vez ya podia respirar sin dificultad. Él me había soltado. Esperé unos minutos a que se echara sobre mi otra vez, pero no sucedió. No me moví de puro pavor, pero ante la falta de cualquier ruido intente inclinarme sobre mi misma. El dolor era insorportable. Le busqué con la mirada hacia donde creía que podía estar, pero no estaba. Bajé la mirada hacia el suelo y allí estaba él, tumbado boca a abajo con un gran charco de sangre alrededor de su cabeza. No se movía. Pensé que le había acertado de pleno y que era el momento de salir de alli corriendo. Pero mi pierna no reaccionaba, no me obedecía. Me miré para intentar saber cual era la causa y vi un tremendo trozo de cristal clabado en la ingle. Salia sangre a borbotones. Metí la mano y tire del cristal con todas mis fuerzas hacia afuera. Salió y tambien un buen chorro de sangre, como si hubiera abierto un grifo. Empezaba a marearme y a faltarme la respiración. Tenia que taponar esa herida.
Mientras Ben estaba terminando el pequeño trabajo al que tuvo que asistir, recibió la visita de Alice.
- Alice,¿que haces aquí?.- le preguntó ,- Mery me telefoneó de que habías quedado con ella en la habitación del hotel.
- ¿Cómo dices? No he podido hablar con ella en toda la mañana. He perdido el movil y he estado incomunicada.
- Pues no lo sé entonces. De esto ha pasado ya varias horas.
- ¿Parecía preocupada?
- No al revés, por lo visto me comenó que llamaste a mi madre para quedar con Mery en la habitación, y ella me lo confirmó cuando me llamó para que la recogiera alli en lugar de en casa.
- Esto no me gusta .- dijo Alice bastante preocupada  Yo no he llamado a nadie.Tengo una mala impresión. Me voy al hotel. Algo no va bien.
- Me voy contigo Alice, aquí ya he terminado. Thomas ¿vienes?
Salieron de alli todo lo deprisa que el coche de Thomas podía. Efectívamente algo no iba bien</div>
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	<pubDate>mar, 01 jun 2010 10:51:15 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 14s: CAPITULO 14]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[zayas]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/1423/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3631/</link>
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3631/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 14º: CAPITULO 14</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/1423/">zayas</a> el 07 de junio de 2010 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>2</strong> votos · Leído <strong>177</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Me arrastré como pude hacia el baño, tenía que coger una toalla y taponar la hemorragia. Casi no podia moverme, ya casi no podía repirar. Me quedé tirada en el suelo, ya no abanzaba más. Vi a lo lejos un pequeño objeto que brillaba. De pronto me acordé de que él en su excitación, había escupido algo después de moderme el dedo. Me miré la mano ensangrentada y no estaba. Mi anillo no estaba, me lo había arrancado. Era eso lo que brillaba. Lo tenía que coger, no podía perderlo, era muy importante para mi, vital para Ben. Me arrastré, di mi último aliento para llegar a él. Lo cogí y lo agarré con todas mis fuerzas, apretandolo junto al pecho. Ya, ya era mio. Desapareció el dolor, ya no sentía nada. Me entró sueño de repente y cerré los ojos, me dejé llevar. Entonces apareció Ben en mi mente, besándome como él sabía hacer y detrás de él estaba mi madre ¿qué hacia allí? Estaba preciosa con aquel vestido blanco. La sujetaba mi padre por el hombro. Me miraban y me sonreían, y delante de ellos estaba mi hermano llamándome con la mano, para que fuera hacia él. Ben me sujetaba con fuerza la mano y no me dejaba salir corriendo hacia ellos. Y entonces apareció Josua, mi prometido, y apartando con dulzura a Ben me agarró con la mano. ¿Dónde estaba? No lo sabía. Sólo sentía una paz inmensa. Creo que estaba muriéndome y quitando el mal trago de separarme de Ben, sentía una inmensa felicidad de la mano de Josua.
- Mery, mery Dios mio .- me gritaba Ben  Llamar a una ambulancia.
- Mery.- lloraba Alice- contéstame.
- No me dejes amor mio, no me dejes , aguanta , aguanta un poquito más. Una ambulancia por favor.
- Thomas dáme tú cinturon .- le gritó Alice a Thomas- hay que hacerle un torniquete. Pierde mucha sangre.
- Se fuerte, aguanta .- lloraba Ben abrazandome muy fuerte -
No senti nada más, de repente mis padres, mi hermano y Josua desparecieron, y vi el rostro de Ben, besándome por todos los lados. Abri todo lo que pude y más mis ojos para verle aunque fuera la última vez, y salio una voz tenue y ahogada de mi garganta.
- Ben, ¿donde estabas? Te quiero. Llévame a casa.

Cuando abrí los ojos me hallaba en una habitación blanca, con olor a limpio y llena de cables por todos los lados. Miré hacia un lado y vi una ventana. Llovía, a traves de ella se podia ver. Miré hacia el otro lado y dormitaba en el sillón Emily. Estaba en un Hospital. Intente moverme, pero fui incapaz de hacerlo sin gemir. Entonces ella despertó.
- Mery, cariño, ya has despertado ,- dijo acariciandome dulcemente la cabez.a - Voy a avisar al médico y a Ben. Se ha retirado unos minutos para tomar un café. No se ha separado de ti para nada en estos dos dias.
- ¿Dos días? - pregunté aún un poco aturdida.
- Si mi niña, ahora no te muevas. Voy a avisar a Pam.
Claro, Pam trabajaba en el hospital. Era una suerte para mi conocerla. Se abrió la puerta bruscamente y apareció Ben, sudoroso. Habia venido corriendo ante el aviso de su madre.
- Mery cariño, ¿cómo te encuentras? - me preguntó con toda su dulzura-
- Un poco perturbada  le contesté sinceramente.
- He ido diez minutos a por un café y eres la misma caprichosa de siempre. Has tenido que despertarte sin estar yo aquí.- me dijo con voz emocionada-
- Vaya Ben, si que eres suceptible  le contesté.
- Bueno, la señorita Jackov parece que ha decidido volver a estar con nosotros con las mismas ganas de hablar de siempre .- sonó la voz de Pam que entraba por la puerta.- Vamos a echar un vistacito a ver como va la paciente.
Con todo el tacto que la caracterizaba me estubo inspeccionando detenidamente. Yo aún no sabia muy bien que había pasado, ni como me encontraba, sólo miraba a Ben cuyo rostro parecía haber envejecido unos años. Me alegraba de que todo hubiera sido un mal sueño.
-¿Dónde me cai? .- pregunté tontamente a la vez que mis recuerdos como un chispazo vinieran a mi mente. - ¿Dónde está El?.
Nadie contestó. Entonces decidí no hacer mas preguntas a nadie más, salvo a Alice. Pam terminó su chequeo y yo termine por darme cuenta de que todo aquello no había sido un mal sueño. Todo había ocurrido de verdad.
- Intenta no incorporarte por el momento. Los puntos en la pierna son bastantes delicados. Las otras pequeñas heridas, apenas han necesitado sutura. Has tenido mucha suerte Mery. Si no hubiera sido por la rápida intervencion de tu amiga y Ben, no creo que hubieras llegado viva al Hospital. Perdiste demasiada sangre. Te seccionaste la femoral. Gracias a Dios esta todo controlado.
Me venían como flases a la cabeza. Los golpes contra la pared, el dolor en el pecho, toda aquella sangre y de repente me acordé de algo muy importate, me miré la mano que permanecía vendada y palpé a través de ella, buscando alguna señal que me dijese que dentro estaba la alianza y esquivando la cabeza de Pam y dirigiendome a Ben le confese:
- He perdido en anillo Ben, no lo tengo. El me lo quito, no ...
- Tranquila Mery ,- me calmó- no lo has perdido.
- ¿No, no lo he hecho?. ¿Dónde está?
- Bien he de seguir mi ronda .- se despidió Pam  Veo que teneis muchas ganas de hablar. Enhorabuena Mery, saldrás de esta.
Aun esperaba una respuesta de Ben, por lo que casi no me di cuenta de que Pam ya había salido. Se incorporó sobre mi, y muy dulcemente me besó en los labios. Sus ojos denotaban cansancio.
- Vaya susto nos ha dado Mery .- dijo al fin. -Creí que te perdia.
No me habia dado cuenta de nada hasta ese momento. Por eso lo de mi sueño con mi familia. Habia estado en el famoso tunel que ve la gente cuando va a morir. Guardé silencio y me deje mimar por los abrazos y besos de mi novio.
- Lo traias apretado en tu puño, cual tesoro hubieras encontrado y tuvieras que proteger. No lo has perdido Mery, lo tengo yo.
Sacó la mano del bolsillo del pantalón y me mostró el anillo. Sentí un verdadero alivio al verlo. Para mi era como una responsabilad, una carga el tenerlo. Ni que decir el perderlo. Me mostré más aliviada y él me lo puso en el dedo, esta vez de la mano izquierda.
- Juntos para siempre ¿recuerdas? .- me dijo según me lo ponía. - Te quiero.
Esa tarde decidi no preguntar nada más sobre él. Tenía puesto sedantes a diestro y siniestro por lo que esa noche descansé en la medida de lo posible aunque sin poder remediar el tener pesadillas con lo acontencido mezclado con el alivio de que todo hubiera acabado, aunque ello suponiera el haberle matado. La conciencia la perdí hace muchos años, por lo que el haber matado a un ser como él no me llenaba de tristeza, sino todo lo contrario. Nadie tuvo la culpa de que yo en su momento le dejara entrar en mi vida. Era un chico maravilloso cuando lo conicí. Un poco introvertido quizás, pero eso le daba esa chispa especial. Al cabo de poco tiempo de empezar a salir con él, cambió. Los pequeños celos que te hacen sentir que eres querida por alguien y que en cierta forma te llegan a alagar, se convirtieron en su peor pesadilla. Veía cosas donde no las había, y veía amantes en cada rincón de mi vida. Empezé a desenamorarme dia tras día, hasta que el amor se fue. Decidí entonces cortar con él, y fue cuando empezó mi fin. Me seguía a todas partes, me asaltaba en cada rincón para que volviera con él. Empezó a llegar a mi todos los días ébrio. Y empezó a consumir droga. Le detuvieron en un atraco a un supermercado y yo respiré aliviada durante una temporada que estubo preso. Conocí entonces a un chico de la universidad y empezé a salir con él. Me iba bien, incluso quedé embarazada, algo no planeado pero si deseado. Entonces vino la trágica noche. El se presentó en casa donde estabamos todos, mi familia y nosotros. Llamó a la puerta, discutimos, forzejearon mi novio y él tras un enfrentamiento verbal y ocurrió la desgracia. Fue mi culpa el que yo lo dejara entrar en mi vida y ahora fui yo la que de una vez por todas lo sacó de ella. Por fin era libre.</div>
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	<pubDate>lun, 07 jun 2010 10:19:37 GMT</pubDate>
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	<title><![CDATA[Pasaje 15s: CAPITULO 15]]></title>
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		<name><![CDATA[zayas]]></name>
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	<link>http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3633/</link>
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    <td width="100%"><font face="Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2" color="#000000">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3633/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 15º: CAPITULO 15</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/1423/">zayas</a> el 08 de junio de 2010 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>2</strong> votos · Leído <strong>198</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Los siguientes días en el hospital fueron un constante goteo de chequeos médicos con visitas de la familia de Ben. Ben tampoco se despegó del borde de la cama en todos esos días por lo que estaba agotado el pobre. Le quedaban pocos dias de vacaciones por lo que en estos últimos dias se le veia agobiado.
- Mery, he de marchar ya de Londres. Tengo que empezar la nueva promoción y no puedo demorar más mi marcha. No me quedo tranquilo dejándote aquí, aunque este mi familia contigo. Me siento que te abandono. He hablado con los médicos y te desanconsejan el desplazamiento a un hospital mas cerca de Los Angeles.
- No te apures Ben. Tu ve a realizar tu trabajo. Aquí me quedo tranquila y bien cuidada por los tuyos. Y eso de abandonada, por lo menos yo no me siento así.
- ¡Ya!, pero es que me gustaría quedarme contigo hasta tu completa recuperación.
- Y a mi me encantaría Ben, pero tu obligacion es marcharte.
- Que comprensiva eres Mery. Creo que no podria estar sin ti. ¿Dónde estabas hace un año?
- ¿Me prometes que me telefonearas a menudo?
- Te lo prometo.
- Pero de verdad Ben. Todos los dias por lo menos una vez.
- Todos los dias por lo menos un millón de veces..
- Con que te acuerdes de hacerlo una vez ,me conformo.
- Lo haré.
Y pasados un par de días se marchó. A mi me quedaban aún unas cuantas semanas para poderme recuperar. Todo iba muy bien, aunque muy despacio. La madre de Ben no se separó de mi cama en todo el tiempo y Alice no pasaba un solo dia sin visitarme. Casi no podiamos estar a solas, Emily no se aunsentaba ni para comer, por lo que no pude preguntarle a Alice nada sobre lo ocurrido. Tenia muchas preguntas que hacerla y muchas curiosidades que tapar, pero a la vez tambien queria olvidar todo. Una vez mama Dorothy me dijo:
cuando mas se alarga tu pasado más se acorta tu futuro.
Y como estaba convencida de esa frase, decidí lo segundo. No preguntaria nada e intentaria olvidarlo todo. A fin y al cabo todo habia acabado ya y yo queria un futuro largo . Por supuesto junto a Ben.
Los dias iban pasando muy lentos en Londres, sobretodo por que Ben rompio su promesa. No me llamaba todos los dias, lo hacia de vez en cuando, dos o tres veces a la semana y siempre conversaciones muy cortas y muy vanales, muy superficiales. Alice me decia que estaria muy ocupado, Thomas así se lo hacia saber, pero para llarmar un ratito todos los dias siempre habria un ratito, por muy pequeño que fuera. Por lo menos yo lo creia asi.
Cuando por fin recibi el alta médica, pasé aún una semana más en casa de los padres de Ben, y luego junto a Alice regrese a mi casa de Los Angeles.
Mi relación con Ben en lugar de ir aumentando se iba enfriando poco a poco. Las llamadas eran de tarde en tarde y no le vi en un mes y medio. Siempre pense que él se habia realmente asustado de todo eso y que necesitaba su tiempo. Crei que esperaría a que saliera del hospital pero pasó un mes y medio y no recibí visita alguna. Yo tampoco hize nada por verle cuando aterrizaba por unas horas cerca de casa ,por lo que todo se volvio opaco. Me centré de nuevo en el trabajo y no hacia otra cosa que mirarme el dedo donde estaba el anillo. Su anillo. Eso que para él significaba tanto y todo y yo no tenia nada y menos.
- Adelante .- repondí a la llamada de la puerta de mi espacho  Pase.
- Buenos dias .- contestó una voz de lo mas familiar  Espero que aun quieras verme.
- Estas muy seguro de ello para presentarte aquí sin cita previa.
- No pense que la necesitara para visitar a mi chica.
- ¿A tu chica? .- le contesté con una mueca de asombro. - Ahora se llama asi despues de mes y medio Ben.
- ¿Ya no eres mi chica? - dijo con tono burlón .- Juntos para siempre, ¿recuerdas?
- Perfectamente, juntos, tu lo has dicho .- le conteste muy seriamente. - En un mes y medio de todo menos juntos Ben.
Se dio perfectamenten cuenta de que yo estaba muy fria. De que no le seguía la broma. Yo entendía que estuviera agobiado por la situación de que estuviera saturado de trabajo, de que no durmiera mas de dos noches en el mismo lugar, pero hasta el punto de no llamarme casi nunca.....En un principio pensó que estaba un poco enfadada pero no se dio cuenta de cuanto lo estaba hasta que me miro a la mano.
- No te veo el anillo Mery.
- No, no lo ves. .- le conteste mientras abría el cajón  Lo tengo en esta cajita.
- ¿No lo llevas puesto? - me volvio a preguntar esta vez con un gesto triste-
- No, no lo llevo. Toma. He decidio devolvertelo Ben. Este anillo significaba un monton de cosas para ti que yo me crei como una tonta. No has cumplido nada. ¿Piensas que yo puedo estar aquí siempre y a tu disposición?. Ben no puedo mas. No nos hemos visto en un mes y medio y tu no has parado de salir en fotos con unas y con otras en todos los lugares del mundo.
- Sabias perfectamente que tenia la promocion de la pelicula Viajo constantemente. Apenas tengo tiempo ni para dormir en el mismo hotel mas de una noche seguida.
- Pero si tienes tiempo para fotografiarte continuamente con alguna mas de una noche seguida.
- Estas celosa Mery. Tu sabes perfectamente que todo eso forma parte de....
- Si del maldito marketing .- le interrumpi- Mira Ben, yo necesito más. Necesito a alguien a mi lado constantemente. Como en Londres. Necesito con quien hablar lo que me pasa durante el dia y necesito con quien llorar las pesadillas que tengo durante la noche. Necesito reirme contigo al lado, no por telefono. Necesito un abrazo de ti, un cariño de ti, no un te añoro telefonico. Yo se que no te puedo pedir nada a cambio por ser quien eres, pero yo, yo no soy feliz asi.
- Tu sabias como era mi vida cuando me conociste
- Por eso Ben, no te puedo pedir que lo dejes todo por mi. No soy tan egoista.
- ¿Tu me quieres Mery?
- Yo te adoro Ben. Estoy loca e irremediablemente enamorada de ti.
- Pues no lo entiendo. Solo es por una temporada, hasta que pase todo este boom que estoy teniendo
- ¿Y si no pasa Ben? Ojala tu fama te dure para siempre, es lo que mas deseo para ti, pero comprendeme a mi tambien. Yo no pertenezco a tu mundo. No podemos pasear juntos sin que nos esten vigilando cientos de ojos, no podemos comer juntos si no es mi casa, no podemos ir a la playa si no es a mi cala, no podemos hacer nada juntos. Y yo no quiero eso. Yo necesito mas.
- ¿Estas dejandome, Mery? Ya no quieres estar con migo.
- No te estoy dejando Ben. Te estoy pidiendo un tiempo de reflexion que nos vendra bien para los dos.
- No me hagas esto Mery
- Toma tu anillo Ben, ahora ya no me pertenece. Guardalo para alguien que realmente se merezca el honor de llevarlo.
- Por favor Mery, solo necesito tiempo. Yo te quiero.
- Por eso Ben .- le dije dandole un abrazo  Tiempo te doy, tiempo te pido. Marcharé a Mont Green unos dias. Necesito estar sola. No de ti Ben de todo. Ahora estoy totalmente confundida. No quiero estar como estamos ahora, pero no quiero perderte. Si sigo aqui siento que lo hare, y no quiero. Estaba deseando tener esta conversacion contigo, la hubiera tenido antes si hubiera sido capaz de hablar contigo mas de los diez minutos que normalemte hablabamos. Perdoname si te hago daño, pero te hare mas si no me voy.
Se dio media vuelta sin decir nada mas, y se marcho cerrando la puerta sigilosamente. Note su mejilla mojada cuando le despedi. Pase todo el resto del dia llorando por el daño que le estaba haciendo, por el dolor que sentía en mi dolorido corazón. Le estuve evitando unos días. Tenia varias llamadas perdidas de él al telefono. Pero no le conteste.
Jamás pense que tomar esa decisión me dejaría tan mal durante las siguientes dos semanas. Como le habia comentado me fui a pasar a Mont Green unos dias. O mejor dicho, los dias pasaron por mi porque el tiempo que estuve alli eran pura rutina. Me despertaba, me duchaba, desayunaba, me tumbaba en el sillon, comia, me sentaba en el porche, cenaba y me iba a dormir hasta la mañana siguiente que me volvia a despertar. No hacia otra cosa que pensar en él. No conseguía quitarmenlo de la cabeza, Si miraba hacia un lado le veia sonrerirme con esa sonrisa tan picara que tenía. Si miraba a las montañas mientras estaba sentada en el porche le veia con su ceño fruncido por algun enfado que habiamos tenido, y cuando estaba metida en la cama le veia acariciandome el cabello con aquella ternura a la que me tenia tan acostumbrada. El motivo de mi escapada al rancho fue sinceramente para olvidarme de él y cuando regresara a casa tener el suficiente valor de decirle que no queria seguir viendolo,no queria seguir sufriendo como hasta ahora me estaba pasando, y habia montado todo este circo para que la ruptura no le hiciera tanto daño. Pensaba que así, viendolo venir sufriria menos mi ausencia, pero he de confesar que mis pensamientos hacia él fueron todo lo contrario. Realmente le echaba de menos , no era capaz de hacer ninguna actividad. Mi mente me traicionaba continuamente y en lo unico que pensaba era en él, en que estaria haciendo en ese momento, en que estaria pensando, mi pobre Ben. No era capaz de concebir nada sin estar a su lado, y eso era lo unico que importaba. Estaba tan enamorada de él que no me importaba el daño que pudiera hacerme a mi misma con mis celos. No queria alejarme de él. Debia regresar para decirselo. Debia confesarle mi error. Yo era la culpable de todo. Yo culpable. Lo confensaría sin pudor. Y él me perdonaría. Seguro que sí. Por lo menos eso era lo que yo deseaba.</div>
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    </font></td>
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	<pubDate>mar, 08 jun 2010 06:12:22 GMT</pubDate>
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	<title><![CDATA[Pasaje 16s: CAPITULO 16]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[zayas]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/1423/</uri>
	</author>
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3635/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 16º: CAPITULO 16</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/1423/">zayas</a> el 09 de junio de 2010 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>2</strong> votos · Leído <strong>197</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Nada mas pisar suelo civilizado le llame al movil, pero nadie contesto. Estara ocupado pensé. Pero despues de unas cuantas llamadas sin contestar y varias comunicando, empecé a sentir cierto nerviosismo en mi interior. Quizas me habia equivocado y no queria volver a saber nada de mi. En cuanto tuve oportunidad llame a la compañía telefonica para informarme de la no respuesta al numero de telefono de Ben y cual fue mi disgusto cuando la señorita me confirmo que el numero habia sido dado de baja, Me entro miedo. Por primera vez fui consciente de que podia perderlo todo. Quizás ya lo hubiera hecho. Y ahora era yo por primera vez la que no queria eso. Hasta ahora me habia mal acostumbrado a que siempre era él el que iba tras mia y yo decidia como y cuando. Y ahora tenia miedo de haberlo estropeado todo por mi egoismo. Lo siguiente que haria era llamar a Alice. Ella sabria con seguridad donde estaba El. Ella me comentaria todo lo que habia pasado en las ultimas dos semanas. Y entonces sono el telefono.
- Mery, ¿eres tu hija?  respondió una conocida voz al otro lado del hilo  Estaba preocupada por ti. Llevo unos cuantos dias intentando localizarte y no he sido capaz.
Era Emily, la madre de Ben. Hacia tiempo que no oia su voz, y por el tono de ella si parecia realmente preocupada.
- Estoy bien Emily  la conteste  He pasado unos dias en Mont Green y ya sabes que alli no hay covertura alguna.
- ¿Habeis ido a descansar unos dias Ben y tu?. Hace semanas que no hablo con él. No contesta al telefono.
No sabia nada de lo nuestro. Ben no le habia contado nada. No sabia como tomarlo, si como buena o mala noticia.
- No Emily, he ido sola, necesitaba desconectar un poco. Ben tenia trabajo aquí. Pero es cierto que no contesta al movil, quizas lo haya perdido. Apenas llevo tres horas en la ciudad, me has pillado de chiripa.
- ¡Ay este chico¡ no cambiara en la vida con lo del telefono. Desde luego no le haran nunca cliente del año en ninguna compañía. Ja, ja. - se carcajeo.- En fin Mery, que por lo que tambien te llamaba era que dentro de un par de dias, ya lo sabras, es el cumpleaños de Ben, y su padre y yo vamos a ir a visitarle en una visita sorpresa. Estoy organizandole una fiesta con sus viejos amigos, con los nuevos claro esta, contigo por supuesto y con nosotros, pero quiero que sea sorpresa. ¿Cuento contigo Mery?
Me quede en shock. No sabia nada de nuestra ruptura y me estaba proponiendo una fiesta sorpresa a su hijo. No sabia que decirle si la verdad o aprovechar la historia para plantarme en la fiesta y hablar con él. Opte por lo segundo.
- Claro Emily, cuenta conmigo para lo que necesites. - la respondi -
- Bien, no esperaba menos. Te volvere a llamar para decirte el sitio exacto. Hay reserva en un par de hoteles para despistar a la prensa. Sera el Viernes a las 9 . En cuanto sepa cual de los dos hoteles es el elegido te lo hare saber. Estoy tan nerviosa con todo esto, que parezco una quiciañera en su primer baile. Bueno te llamo ¿vale?
- Vale.
- Ponte guapa, seguro que le sorprenderas en la fiesta. Es tu oportunidad para volver a verle y aclararlo todo. Un beso
Y colgo. Lo sabia todo. Ben se lo debio de contar. Por tanto si fue capaz de hacerlo, esque todo esto le habia dolido mas de lo que yo me habia imaginado. No me lo perdonaria nunca si no podia solucionar mi error. Todo lo malo de mi pasado había acabado. Toda la burocracia del papeleo por lo sucedido aquella mañana en el hotel de Londres, Alice me lo había agilizado. Mi gran duda de por que seguía vivo tras confirmarle a Alice tiempo atrás su supuesta muerte en la explosión de la gasolinera, también fue resuelta. En realidad el cuerpo encontrado en el incendio tras realizarle las pruebas del ADN, era de un indigente de la zona desaparecido hacía algún tiempo. El por qué llevaba mi colgante era una incognita, seguramente mi agresor lo habia así preparado para borrar su rastro, ya que era buscado por todo el país. Nunca se pudo reconocer el cadáver visualmente por el estado en que se encontraba, y al encontrar encima el colgante pues..... se unieron casillas sin comprobarlas concienciudamente. Resultado: él vivo y en su mente su futuro ataque. Gracias a Dios, todo eso ya estaba casi superado y por que no, olvidado. Lo que no tenia tan claro era si Ben tambien lo había hecho.
Me pasé los dos dias siguientes eligiendo modelito para la fiesta. No recuerdo el tiempo que hacia que no me sentia así. Tan nerviosa y con ese gusanito que se tiene en el estomago cuando sabes que las cosas no van bien. Al fin me telefoneo Emily para darme el nombre del Hotel y lo hizo con apenas dos horas de antelacion de las nueve. No queria que se filtrara todo esto por parte de nadie.
Apagaron las luces, y todo el mundo permaneciamos en silencio. Se oia a la gente en la calle chillar, por lo que el estaria apunto de entrar. Yo estaba con los padres de Ben en el altillo que habia en el salon principal, escondidos y esperando a que pusiera un pie en el recinto. Como si fueramos niños, pero he de reconocer que me gustaba todo esa historia. Emily parecia diez años mas joven con su fiesta. En ningun momento me pregunto ni me dijo nada con referencia a Ben. Fue muy comedida. Yo moria de nervios por dentro y casi no me tenia sobre mis enormes tacones ( a él le apasionaban los tacones altos),cuando se encendio la luz y empezo la musica. Empezaron a corearle el cumpleaños feliz. Estaba mas guapo que nunca, con aquel traje negro, y con aquella barba incipiente en su rostro. Se me hizo un nudo en la boca del estomago. Venia acompañado de su coestrella en las ultimas series, y estaban todos los compañeros alli abajo. Nosotros permaneciamos arriba.
-Tu espera un poco para bajar, Mery, - me ordeno Emily  cuando nosotros lleguemos abajo tu sales ¿vale?. Ya veras como todo esto os va a gustar.
- No la quise contradecir. Tenia la esperanza de que todo eso funcionara, y que no hiciera falta ni palabras para poder arrimarme a él.
- ¡Sorpresa!  gritaron todos a la vez -
- Feliz cumpleaños, hijo .- le dijo Emily sollozando  Espero que te guste la velada.
- Mama, - dijo Ben con aquella voz tan dulce - ¿que haceis aquí? Me dijisteis que estarias en Londres. No contaba con vostros.
- Toma, este en nuestro regalo  le dijo su madre extendiendole un gran sobre marrón . - Lo hemos comprado entre tu padre, yo y ....ella.
Miró Emily entonces hacia arriba, yo ya bajaba por las escaleras. El miro tambien hacia arriba, pero en su rostro no habia sonrisa. Sin embargo sus ojos denotaban sorpresa.
Abrelo, venga  le dijo su padre.
Así lo hizo él. Con esa manos tan especiales que tenía para mi, abrió el sobre tranquilamente mientras no sabia a donde mirar.
- Es una partitura original de no se quien autor, Mery lo comento, pero estaba fuera de mis posibilidades, del resto se ocupo ella. Ha estado muy interesada en todo esto.
- Hola Ben  le dije cuando llegue a su altura  Felicidades.
- Gracias  me contesto no muy cariñosamente  No debias haberte molestado.
- Ya, pero quise hacerlo
- Bien en tal caso te lo agradezco.
Se acerco a mi y me dio un beso en la mejilla. Fue el beso mas frio que jamas hubiera imaginado viniendo de él. Pero me resigne. Me lo tenia merecido.
- Me encanta el detalle  dijo riendose esta vez de verdad y mirandome a mi y a sus padres-
- Lo sabiamos  dijo el padre de Ben  Mery es un crak con los regalos. Siempre acierta.
- Si es verdad, casi siempre acierta .- le contesto mirandome muy fijamente a los ojos.
Su madre se acerco a el y le dio un beso. Aprovecho para surrurarle al oido algo que no queria que yo oyese, pero que si lo hize.
- Dale una oportunidad Ben, todos cometemos errores no lo olvides.
El sonrio, esta vez parecia mas relajado que antes.
- ¡Que empieze la fiesta!  grito  es mi cumpleaños.
Me mantube apartada de él todo lo fisicamente posible, pero no le quite ojo ni un solo momento de encima. De vez en cuando nos cruzabamos con las miradas pero enseguida o él o yo la apartabamos. Fue fustrante la velada. Parecia una decoración mas de la sala. No se acerco a mi hasta que no vio que recogia el abrigo para marcharme.
- Estas guapisima  salio su voz tras de mi -
- Gracias  le respondi- tu tambien.
Nos reimos los dos pro aquel dialogo de besugos.
- ¿Te marchas ya?
- Si, aquí creo que sobro.
- ¿Lo cres asi? Yo creo que no.
- ¿No?
- No. Tu nunca me sobraras.
- Ben, me gustari hablar contigo mas despacio.
- Claro, en otro momento. Hoy hay mucho jaleo. Estas muy guapa.
- Ya me lo has dicho.
- Es que lo estas.
- Bien lo acepto.
- Sólo quería darte las gracias por la partitura, solo tu sabias ese capricho. ¿como lo has conseguido?
- Tengo contactos. (sólo quería darme las gracias ).
- Ya, me supongo. Es muy especial para mi.
- Tu eres muy especial Ben.Solo te pido una cosa, por los viejos tiempos  le suplique.
- ¿El que?
- Que algun dia me la toques al piano
- Lo prometo.
- Bien, te tomo la palabra. Ahora me marcho, ya es tarde. Despideme de tus padres. Si quieres llamarme, yo no he cambiado de numero.
Y me despedi de el con un beso. Esta vez me lo devolvio con mas cariño. Estaba mas tranquila con aquella pequeña conversacion el hall del hotel. Iria poco a poco sin agobiarle. Ahora era yo la que tenia que mover ficha. La anterior partida la habia dejado perder, esta la esperaba ganar.
Sono mi mobil en cuanto me sente en el asiento del taxi.
- Ahora ya tienes mi numero  me dijo una voz por el telefono -
- Ben  conteste asombrada- Guardare tu numero ahora mismo.
- ¿Te he dicho esta noche que estás muy guapa?
- Creo que si
Y colgo. Fue lo mejor que me habia pasado en toda la noche. Aquello y la llamada que recibi a continuación de Emily de camino a casa invitandome a desayunar a la mañana siguiente como despedida. No habia tenido ocasión de hacerlo en la fiesta y ya regresaban a Londres. Por supuesto acepté.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3635/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
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	<pubDate>mié, 09 jun 2010 06:06:45 GMT</pubDate>
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<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 17s: CAPITULO 17]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[zayas]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/1423/</uri>
	</author>
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3639/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 17º: CAPITULO 17</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/1423/">zayas</a> el 10 de junio de 2010 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>2</strong> votos · Leído <strong>181</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">No pegue ojo esa noche. Estaba cual quinciañera en su primera cita. Solo me venia a mi cabeza continuos flases de su rostro, de su mirada, a veces de odio, a veces de compasión, pero esta vez fui mas positiva con migo misma. Me quede con aquella ultima llamada recibida en el taxi. Creo que me podia perdonar. Solo tenia que perdirselo. Y luego que decidiera.
En cuanto dieron las siete me levante, me mire las pedazos de ojeras que tenia de no haber dormido nada y me arregle lo mas deprisa que pude. Estaba demasiado cansada para pensar en algo mas. Habia quedado con los Yurit en la cafeteria del hotel a desayunar.
Cuando llegue al recinto y pregunte a la camarera por ellos ya me estaban esperando en una mesita apartada eso si, del centro de la cafeteria. Según me acercaba a ellos vi que habia cuatro sillas, pero tampoco me estrañó, el resto de las mesas tenian las mismas. Estaban alli sentados. Emily fue la primera que me vio y me saludo con la mano. Tenia una amplia sonrisa en su rostro. Al lado su marido hizo lo mismo.
- Buenos dias Mery  me dijo el sr. Yurit  vparece que no ha sido buena la noche.
- Buenos dias, - conteste  no, no lo ha sido.
- Lo tomabas corto de leche y con tres de azucar ¿verdad? - oi su voz detras de mi -
- Si, vaya  dije muy sorprendida de su presencia  No lo has olvidado.
- Como hacerlo, no se como aguantas tanta glucosa  contesto burlandose de mi.
- Le he llamado yo para despedirme de él tambien  se apresuro Emily a contestar  Ayer no lo pude hacer y salimos dentro de una hora. Nos han adelantado el vuelo casi siete horas. No esta mal ¿verdad?
- Vaya lo siento mucho Emily, casi no te ha dado tiempo a estar con Ben.
- Ya hija, pero es que el siguiente vuelo no sale hasta dentro de una semana.
- Sabes que te puedes quedar el tiempo que quieras mama.
- Ya, ya lo se hijo, pero sabes que no puedo aplazar el asunto de la abuela para otra fecha. En otra ocasión vendremos para pasar mas tiempo.
- En mi casa hay sitio de sobra , - apresure a decirla- Ya lo sabes. Yo no viajo apenas, asique cuando quieras ...
- Gracias Mery, te tomaremos la palabra. Ahora siento estropearos el desayuno pero acabo de ver llegar el taxi. Vamonos cariño que si no, no llegaremos a tiempo.
Se levantaron, se despidieron de Ben y de mi cariñosamente como siempre y se marcharon no sin antes echar unas cuantas lagrimitas.
Alli me quede sentada, mirando la taza mientras Ben los acompañaba a la puerta. Volvio a mi lado y se sento donde estaba.
- Bueno pues terminaremos nosotros con el resto de los croissant s dijo ironicamente. - No estaras a dieta. ¿verdad?
- Noooo.
- Bien pues comete dos o tres, yo me comere el resto. Ese café tan dulce no puede ser bueno para tu salud.
- ¿Y los cinco croisanes si? - le dije riendome.
- Pues tienes toda la razon, asi que.... Que demonios de todas formas de algo moriremos algun dia. Ja, ja,.
Estuvimos hablando largo rato de cosas triviales, luego pasamos largos silencios mirandonos el uno al otro.Y terminamos la mañana riendonos por todo, como en los viejos tiempos. Al final Ben se levanto, pago el desyuno como buen anfitrion, y me invito a levantarme.
- Tengo una entrevista dentro de un par de horas, asique tengo que irme.
- Bien  le dije sin molestarle  Has sido muy amable con venir sabiendo que estaria yo.
- Estas tonta o que, lo sabia y he venido con mucho placer.
- ¿De veras?
- Claro, lo que no sabia era lo de la entrevista, me fastidia la verdad.
Hubo un par de minutos de silencio, entonces él me pregunto:
- ¿Te apetece un paseo por el Park New?
- ¿Ahora? Y ¿tu entrevista?
- Claro, ya lo soluciono
Cogio el movil y llamo a su agente publicista
- Monica, soy Ben. Oye haber si puedes retrasar o cambiar la entrevista que habia para hoy. Me siento indispuesto despues de la fiesta de anoche, y no creo que llegue hasta mas tarde de la hora prevista. Para colmo se ha perdido el equipaje de la agencia de moda y me estan localizando nuevo vestuario. Como veras todo se ha complicado.
- Estas mintiendo Ben  le reproche con ironia.
- Te prometo que es la primera vez  me dijo susurrando. - De acuerdo Monica, entonces ya lo solucionas todo tu , ¿no? OK. Hasta mañana.Ves¡. Ya tenemos el dia libre.
- Espero que no lo conviertas en constumbre. Me has dejado muda.
- Tenemos una charla pendiente ¿no?
- Claro  dije nerviosamente -
- Pues creo que no debería esperar. Vamos
Y salimos de la cafeteria sin importarnos nada mas. Ni la entrevista, ni la mentira a la agente publicista, ni las fans que habia en la puerta, ni nuestra ruptura. Me cogio de la cintura y me ayudo a introducirme en la parte trasera del taxi que estaba esperando. Me senti muy nerviosa en ese momento.
Pasamos largas horas en el ParkNew, casi hasta que empezo a anochecer. Habiamos comido unos perritos típicos de la zona, dando largos paseos por el parque, hasta que las fans nos localizaron de nuevo y no hubo mas remedio que suspender la excursion. Esta vez salimos de alli literalmente corriendo para alcanza un taxi antes de que aquella abalancha nos alcanzara. Esta vez no llevaba guardaespaldas.
Me acompaño a casa y aunque reconozco que la excursion me parecio de lo mas apetecible, eche de menos algun gesto de cariño por su parte. No hubo intencion de nada más. Me di cuenta en cuanto llegamos al parque asique por ningun momento se me paso por la cabeza insinuar cualquier cosa. Debia ser paciente con todo ello. De echo no podía creer que hubiera querido pasar la tarde paseando conmigo, asique, que demonios, me conformaba.
Antes de despedirme en el taxi, me arme de un valor digno de gladiadores, y le pregunte:
. - El fin de semana que viene, bueno el sabado por la noche, se celebra en la cala de mi urbanizacion la fiesta de las tortugas.
. - ¿La fiesta de las tortugas? .- me pregunto asombrado
- Bueno es una tonteria que un dia alguien se invento, pero es muy lindo la verdad. Alice y Thomas van a venir, si quieres puedes acercarte tu tambien.
- ¿El sabado? - pregunto -
- Aja¡ El sabado noche. Hay luna llena y se ve la playa preciosa. - le conteste aun sabiendo su respuesta -
- No se si podre Mery, tengo ....
- Ya, bueno no importa .- le interrumpi- No queria abrumarte. Simplemente era por si te gustaria venir con Thomas. El me comento tu pasion por las tortugas.
- Ya, pero no se si podre eludir el compromiso. Hoy ya me lo he saltado. No me parece ético volver a cancelarlo.
- Por supuesto Ben, no pretendia eso.
No queria abrumarle. Todo ello me parecio una escusa por su parte y entendi que le estaba agobiando. Al fin y alcabo ya no eramos pareja y aunque estaba como loca por volverle a ver, le deje marchar con un hasta pronto.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/2399/pasajes/3639/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
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	<pubDate>jue, 10 jun 2010 05:47:54 GMT</pubDate>
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	<title><![CDATA[Pasaje 18s: CAPITULO 18]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[zayas]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/1423/</uri>
	</author>
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    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/1423/">zayas</a> el 11 de junio de 2010 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>2</strong> votos · Leído <strong>236</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">El sábado llego antes de lo que yo pensaba, quizás porque no esperaba nada especial para la fiesta de la tortuga. Alice y Thomas acurrucaditos toda la santa noche, esperando al momento de la llegada del ovíparo, dándose besitos continuamente, sin censura, y yo muerta de asco y envidia. No me parecía la noche mágica que apuntaban para nada.
- Venga Mery, animate. Disfruta del acontencimiento. - me intento animar Alice.
- Ya, claro Alice.
- Ya veras como al final si viene .- me susurro al oido para que no la oyera nadie.-
- No, no lo creo Alice. Tenia trabajo.
- Tu confia en mi. Me lo ha dicho un pajarito.
- No me hagas tener esperanza, Ya no quiero ilusionarme mas.
- Que tonta eres Mery. Vendra. - me dijo alejandose hacia la orilla  Ya lo veras.
Ójala tuviera razón. Pero lo veia imposible. El mismo me confirmo la noche de trabajo y la verdad es que en la television lo vi programado para esa misma noche. Asi que no lo creia. En otro momento seria nuestra charla. Pero esa noche no. Aunque me moria de rabia por dentro por estar en esa situacion. Al fin y al cabo todo habia sido culpa mia. Yo le habia dejado para pensar en lo nuestro, y el que penso en lo nuestro fue él. No podia echarle nada en cara. Me lo merecia. Recogi el bolso para irme a casa. Habia refrescado mas de lo que yo habia planeado y aunque estaba denlante de una maravillosa hoguera no me habia traido ropa de suficiente abrigo. Decidi ir a verle por lo menos por la tele. El sow al que iba por lo general me divertia siempre. Asique así mataba dos pajaros de un tiro. Le veia y me reiria mas que en la playa. Eso seguro.
Vaya ya te marchas .- escuche su voz detras de mi  Llego tarde una vez mas.
Era él. Había venido. Tan elegante como siempre, aunque fuera para venir a la playa. ¡Que bien le sentaba ese jersey de cuello alto!.
-Oh no, no. Esque yo.... Yo no te esperaba, me empezaba a encontrar incomoda aquí con el frio y con la parejita siempre acaramelada, pues no me iba este plan. Pero, tu, ¿tu no trabajabas?. Iba a ver el programa ahora mismo. ..
- No era en directo Mery. Lo grabamos esta mañana y acabo de salir hace un par de horas de alli.
- Oh¡ era indiferido.
- Si con tres horas de diferencia. No lo sabia. Lo prometo. Bueno ya que vine, me invitas a pasar un rato en tu fogata ¿no?
- Claro, claro. La verdad es que hace frio.
Sus ojos no dejaron de mirarme en un buen rato. Solo se apartaban de mi para mirar al oleaje tenue que llegaba a la orilla. Pero los dos permanecimos en silencio durante un buen rato. Parecía estar agusto en esa situación, estaba disfrutando del momento. Solo cambio su expresión cuando una voz conocida vino del fondo.
- Mery, Mery .- chillo Alice toda emocionada  ya es el momento. Corre ven. ¡Oh¡ Ben tu por aquí.
- Ajá  contesto Ben con paciencia_
- Ya te dije que vendría  me susurro Alice al oido-
- ¿Que es eso del momento? - pregunto Ben con curiosidad.
- Nada serio  le conteste  Es una tradicion por aquí. Tenemos una especie de mascota Una vieja tortuga con una vieja leyenda. Dice la leyenda que una noche una joven princesa llego varada a la orilla. Venia cansada y casi agotada. La luna se fijó en ella y la brindó su ayuda. La salvo de morir ahogada. A cambio la pidio que el primer hombre del que se enamorara pasaría a ser propiedad de la luna. Asi hicieron ese pacto, hasta que un día la luna la vio pasear de la mano con un joven apuesto. Se enfado mucho y castigó a la princesa convirtiendola en una tortuga, por no haber cumplido su promesa. Desde entonces esa misma noche de cada año regresa la tortuga a esa playa, para ver si su amado sigue esperandola. Pone sus huevos en la orilla con la tenue ilusión de que un día aparezca el joven. Un día, un niño se encontro con la tortuga y ésta la confesó que estaba hechizada y que la única forma de romper dicho hechizo era que esos huevos enterrados en la arena fueran vigilados hasta su regreso. El niño prometio quedarse alli esperando, y cuando la tortuga regresó el niño se habia convertido en joven. Por haber cumplido su promesa la tortuga le dijo que cuando los huevos eclosionaran, debia cuidar de las crias hasta que se adentraran en el mar, y por cada cria salvada le concedería un deseo. El niño se centro en sólo una tortuga y cuando la hubo acompañado hasta el mar pidio su deseo: sólo tengo un deseo, convertirme en tortuga para estar siempre contigo bajo el mar.La leyenda termina diciendo que la tortuga le concedio su deseo aun sabiendo que esto le quitaria su hechizo y la volveria a convertir en humana, por lo que volveria a perder a su amado ahora convertido en tortuga , y aquella vieja tortuga convertida en princesa era lo que era: un ser incapaz de encontrar la felicidad. Por eso dice la leyenda, que debemos coger una cria de tortuga y meterla en el mar mietras pedimos un deseo, siempre y cuando la luna llena nos mire sonriendo.
- ¿Y si no sonrie? -pregunto él con una risa burlonica
- Nos convertiremos en tortugas , ja ja -le respondi con un ataque de risa -
- Pues nada, abra que ir a tirar a las tortugas al mar. Solo vale uno no.
- Si, solo una ha de ser.
- Creo que con un deseo me vere satisfecho.
E hicimos lo que todo el mundo hacia en ese momento. Cogimos un huevo que simulaba a las crias de la tortuga, nos remangamos los pantalones para meternos en la orilla y tiramos lo mas lejos posible el huevo. El agua estaba helada y yo apenas si meti los pies, pero Ben se metio hasta la rodilla, con tal mala suerte o mas bien diria y,o con su torpeza en los andares, se cayo empapandose hasta las cejas. No paramos de reirnos en un buen rato. Era tan simple aquel momento y tan sencillo que jamas se me olvidaria aquella noche de tradición
- Vaya, ahora si que hace frio  tirito Ben.
- Ya lo creo  contesto Thomas  Al final vas a coger una pulmonia. Anda toma, coge mi chaqueta y toma las llaves del coche, y quitate la ropa mojada, la secaremos mientras en la hoguera.
- No, no hace falta. Mi casa esta alli arriba. Si quereis no vamos ya y cenamos algo de paso  me apresure a decir-
- Mery yo no puedo- me dijo Alice  mañana a primera hora tengo reunion al otro lado de la ciudad. He de marcharme pronto.
- Yo te acompaño a casa, - le contesto Thomas mientras la ponia el abrigo por encima.
- Bueno en tal caso, solo quedo yo y no creo que ir desnudo en el coche hasta el hotel fuera de lo mas practico ¿no? - me dijo riendose  Me seco en tu casa Mery.
- Bien pues vamos, que al final Thomas tendra razón, cogeras una pulmonia.
Nos despedimos de Thomas y Alice, y nos fuimos a casa. Mientras nose dirigiamos por el sendero trasero a mi vivienda me preguntó:
- ¿Puedo saber cual es el deseo que has pedido a la tortuga?
- Quizás en otro momento
Estaba mas nerviosa que la primera cita que tuvimos en la feria. De aquella noche no pasaba para conversar con el de nuestra situacion, de mi decision.
- Arriba hay todabia algun pantalon tuyo de las ultimas veces que anduvistes por aquí. Subo a por el y te cambias. Estaras congelado -le dije mirandole muy tiernamente-
- ¿No te has deshecho de todo todavia?
- ¿Por que iba a hacerlo? Me gusta tener recuerdos de mis amigos. Con tu ropa te tengo en mi mente cada vez que abro el armario.
- Es bueno saber que estoy en tu mente.
- Tu siempre has estado en mi mente, Ben. Quizas mi mente no ha estado contigo siempre, pero nunca me he olvidado de ti. No he sido capaz de ello.
- ¿Lo has intentado?
- Si te soy sincera, si. La ultima vez que sali huyendo esperaba no volver a verte. Me hacias tanto daño que preferi escapar. Pero no fui sincera conmigo misma y las dos horas de estar en MontGreen, ya me habia dado cuenta de mi error. Volvi en cuanto pude para decirtelo, pero tu, tu ya no estabas donde te deje.
- Pense que ya no querias saber nada mas de mi. Estube enfadado con el mundo todos esos dias. Asi que tire todo lo que me recordaba a ti Mery, me dejastes plantado de un dia para otro, con la escusa barata de siempre.
- Lo siento Ben, lo siento tanto que no se si seras capaz de perdonarme alguna vez.
- Ya lo hize Mery. El dia de mi cumpleaños reconozco que me encolericé al verte en la fiesta, pero no, no pude seguir enfadado con igo. Te añoraba mucho.
- Ben, yo de verdad... lo siento. Fue el error mas grande cometido en los ultimos tiempos. Yo lo unico que espero es que me perdones y que podamos al menos seguir siendo buenos amigos.
- ¿Amigos Mery?
- Amigo no, buenos amigos.
- Pues yo esperaba seguir siendo buenos amantes.
- ¿Amantes?
- Amantes no, buenos amantes.
Y se acerco lentamente a mi, con esa mirada tan tierna que solo él sabe ponerme y alzo sus manos a la altura de mi cabeza. Me acaricio el pelo como tantas otras veces lo hizo y paso su dedo por mis mejillas para limpiarme todas esa lagrimas que estaban alli sin permiso. No dijo nada mas. Me volvio a mirar y me dio un cálido beso, muy brebe como si estuviera esperando una respuesta a esa acción. Abri los ojos y fui yo la que dio el siguiente paso. Me aupe de puntillas haci él, le cogi su rostro entre mis manos y me deje llevar.
El volvió a preguntar:
- ¿No quieres saber cual fue mi deseo?
- No me importa demasiado si no me lo quieres contar ya que el mio se está cumpliendo en estos momentos.
Fue la primera noche de muchas y una de la mas maravillosas que puedo recordar. Hubo muchas posteriores, muchos días venideros. A decir verdad aun sigue siendolo, pero como me senti en la noche de las tortugas, jamas volvi a sentirlo. Todo mi miedo a su rechazo, a que ya no me amase, a que ya no fuera correspondida por mi torpeza, por mi culpa, se vio disipado aquella velada. Jamas habia sentido nada por nadie hasta ese momento, pero hasta esa noche no habia deseado a nadie a mi lado como lo hacia con él. El mundo cambio, me imagino, mucho antes de esa noche, quizas la primera vez que le vi en aquel teatro. Pero yo no me di cuenta de ello hasta ahora. Por primera vez era feliz, le aceptaba tal cual , sin celos ni exigencias, y yo era la unica culpable de ello. Era culpable de un cosa positiva. De amarle como a mi vida misma. Yo culpable.

FIN...
Publicado por ZAYAS (http://quimerazayas.blogspot.com/)</div>
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	<pubDate>vie, 11 jun 2010 05:32:59 GMT</pubDate>
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