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    	<title><![CDATA[Peregrino de la Supernova en Literativa]]></title>
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    	<description><![CDATA[¿Se puede haber nacido en alguna región geográfica y no tener origen? cuando eres desplazado de tu tierra y eres condenado avagar por el mundo porque el pedazo de suelo que decias era tuyo ya no existe, cuando esa estrella en tu cielo es hoy una supernova y eres un peregrino, sin asiento.  Quiza lo único importante en la vida es el cómo y donde mueras.]]></description>
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      		<title><![CDATA[Peregrino de la Supernova en Literativa]]></title>
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      		<description><![CDATA[¿Se puede haber nacido en alguna región geográfica y no tener origen? cuando eres desplazado de tu tierra y eres condenado avagar por el mundo porque el pedazo de suelo que decias era tuyo ya no existe, cuando esa estrella en tu cielo es hoy una supernova y eres un peregrino, sin asiento.  Quiza lo único importante en la vida es el cómo y donde mueras.]]></description>
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        <item>
	<title><![CDATA[Pasaje 1s: La triste luz Gris]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[lobogris]]></name>
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	</author>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/240/pasajes/391/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/79/64/6b/79646b62f33f951c1135613f34a99500b9a448b5/mini_80_269_1201621338569364.jpg" border="0" /></a></td>
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/240/pasajes/391/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 1º: La triste luz Gris</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/269/">lobogris</a> el 29 de enero de 2008 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>1</strong> voto · Leído <strong>89</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Han sido largas las horas 
Bajo la tenue luz melancólica que atraviesa mi ventana;
Lánguida triste y gris penetra para ser contemplada 
Como encanto, como espejismo, como hechizo romántico.

Tu noche se vistió de luna para aumentar mis penas
pues sabe ella y su secreto guarda,
que alguien cuyo destierro ha empezado
solo la blanca luz de la luna logra liberarle un suave gemido de dolor


Me invade de pronto una sensación de vació
y de cerebro flotante 
Que me hace suspirar y desear que el día llegue a quitar mi soledad. 
Triste y fría soledad que ha besado mis labios 
Dejándome el amargo sabor de mí angustia y desvelo. 

La he visto atisbando entre mis recuerdos 
Para reprocharme algo que no me perdone 
y señalarme a mi pasado y a mi lento porvenir

Han sido largas las horas
Bajo la tenue, lánguida y triste luz gris 
Que miro en tus ojos.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/240/pasajes/391/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mar, 29 ene 2008 12:42:18 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 2s: Danna es mi vida]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[lobogris]]></name>
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	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/240/pasajes/393/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/240/pasajes/393/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/7e/af/ef/7eafef9d259f6eae3ef2cf83d541853fd7b1ff40/mini_80_269_1201631275267883.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%"><font face="Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2" color="#000000">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/240/pasajes/393/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 2º: Danna es mi vida</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/269/">lobogris</a> el 29 de enero de 2008 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>1</strong> voto · Leído <strong>88</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Al abrir sus ojos se dio cuenta que aquella vieja foto en la tolda interior estaba apunto de caer. Se repetía en su mente esa frase automática fija de todas las mañanas "que tiempos aquellos..." 

Aun se sentía igual de vivo, igual de fuerte. Continuó su recorrido visual por toda aquella habitación improvisada; por encima del baúl de madera , colgaba aquel cartel amarillento como trofeo de los viejos buenos tiempos de gloria, el circo era su orgullo. Intentó sentarse sobre la cama pero su cuerpo le regreso a la realidad, hoy las cosas se ven mas claras, esos pensamientos guardados dentro de la desteñida carpa se desvanecieron al color de la vieja foto. Su segundo intento de incorporarse en asiento lo cubrió con un pequeño quejido de esfuerzo, parecía infructuoso el intento; otra vez vino al presente y recordó ese viejo dolor de espalda que traen los años de dormir en esa vetusta cama.  No voy a morir aquí acostado  se dijo en su mente; giro a su izquierda y se apoyó en su torpe brazo izquierdo  y con ayuda de su mano derecha fue recobrando posición vertical sobre la cama; una vez sentado el rayo de sol que se colaba por el techo de la vieja carpa, le anunció que era de día, un nuevo día y el mismo trajín.

De nuevo al recuerdo; sobre la pequeña mesa de madera Álbumes a reventar, todos con fotos que no bajaban de 20 años de tomadas, unas a blanco y negro, otras en technicolor, eran tiempos memorables tiempos felices, tan felices que esa felicidad le alcanzaba hasta el hoy, un hoy a veces triste. Tomo sus manos los recuerdos empastados, recortes de periódicos que anunciaban la llegada por primera vez de un circo a SAN BENITO. - Suspiros - Hoy los suspiros eran como esos espíritus invocados de las almas de las gentes y sus aplausos, de rostros de sorpresa por alguna suerte de magias y de trucos. "El Gran Merlinni" era capaz de hacer volar objetos inanimados, aparecer aves y desaparecerse en medio de una cortina de humo.  Oh Dios Te bendiga San Benito Amaris me diste tantas alegrías, me regalaste tus aplausos, me regalaste a Danna - Mi Bella Flor del Desierto -. 

Miro al lado vacío de su cama y se dio cuenta que Danna no estaba, ella era muy madrugadora, tal vez ya empezó su día muy temprano, quince años a su lado le daban el lugar mas importante que un viejo mago pudiese dar, el lado derecho de su cama; Danna era su compañera, ella era su vida.

El viejo religiosamente la repasaba en su memoria diaria, no quería olvidar ese primer día en que Danna Llego a su vida. Tan joven, tan tierna, tan Llena de Vida. Ella y su madre se presentaron por primera vez y para siempre esa tarde de mayo con tan solo una caja. Lo habían perdido todo; manifestaron su interés en una vacante de asistente de magia, alguien hermoso que luciera las luces de un pequeño vestido. La paga no era mucha pero era mejor que la nada y tener el estómago vacio. Rudelio el capataz hijo del administrador se opuso al ingreso de las dos  solo  necesitamos una  decía. Merlinni se condolió y propuso agregar un acto mas, "La gitana adivina"; el, podía enseñarle algunos trucos y claves que conocía - ¿se atrevería Usted? - era una pregunta de una sola respuesta, era el "si" o el hambre, el frío y la soledad para las dos. - si, un disfraz será mi toque final - mientras la Bella Danna fuese su asistente, todo estaría bien. Fue mas que una suerte tenerla, fue su bendición; desde entonces Merlinni se convirtió en el protector de las dos y ellas llegaron para quedarse.

Sus recuerdos fueron interrumpidos al oír la voz Bella de Su compañera al otro lado de la tienda. Danna Conversaba de sus pesares con algunas mujeres. Todavía mantenía su hermosura intacta, intacta su cabellera negra larga hasta la cintura, bellas piernas que solo enseñaba en su traje de luces. Belleza opacada por estar  seca sin hijos,  como le decían las envidiosas mujeres. Hijos que talvez fue mejor no tener. Y ahora el viejo mago mas viejo y menos mago, por cierto, no era un prometedor futuro ni ahora, ni antes.

Sus enormes ojos azules se veían grises y esa luz de su mirada era hoy mas tenue. Cuando ella llegó al circo era apenas una niña inexperta y asustadiza sus quince años los había cumplido solo unos días antes y no hubo festín, no hubo regalos solo la feroz noticia que arrasó su alma. Durante la depresión económica muchas empresas cerraron, años de deudas que no se podían pagar fueron el motivo de la locura de su padre quien finó sus días ahorcado en frente de la fábrica donde tantos años laboró. - ¡enloqueció! - decían. El día del funeral se presentaron los acreedores como buitres atiborrados de papeles y abogados, a reclamar por el pago de la deuda del finado y les tocó entregar su casa, algunas prendas de mediano valor y hasta las ropas.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/240/pasajes/393/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mar, 29 ene 2008 15:20:24 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 3s: Me Siento Culpable Por Ser Feliz a tu lado]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[lobogris]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/269/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/240/pasajes/395/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/240/pasajes/395/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/3a/12/84/3a1284b27dc780e1fe896f2aefa91e7234a22433/mini_80_269_1201708941353111.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%"><font face="Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2" color="#000000">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/240/pasajes/395/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 3º: Me Siento Culpable Por Ser Feliz a tu lado</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/269/">lobogris</a> el 30 de enero de 2008 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>2</strong> votos · Leído <strong>102</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">¿El tiempo tuerce nuestros caminos o endereza nuestros pasos? ya viejo medito en lo bueno y lo malo que hice, mis sesenta años no me dan tregua y aun me siento joven, aun me siento vivo. Pero mi cuerpo no es el mismo y mi rostro..., me parece ver a un extraño frente a mí mientras rasuro esa barba de dos días, entre cabellos blancos y negros no me quiero envejecer. 

Mientras me apuro en estar listo para el desayuno, pienso en ti mi bella esposa; pienso en tí mientras te miro afanada por que debe estar listo mi café a las siete, porque no soy capaz de anudar mi corbata desde el día en que te ofreciste a hacerlo en mi lugar. Porque me atiendes y me regalas tu alma con tus dones, con tu belleza. Talvez hice mal en hacerte mi esposa, por lo poco que te he dado y lo mucho que me das; yo robe tu juventud, si, la robé para no sentirme solo, no sentirme acabado. Y de mi solo obtuviste un lugar a mi lado, en mi cama. Talvez hice mal mi amada, tal vez porque de egoísta te hice mía, de egoísta me hice feliz a tu lado, y derrame sobre ti mis egos fracturados y mi mala vida.

Hice mal en nombrarme tu protector, porque a hoy tu tristeza me grita que no querías ser protegida, y ¿Por qué estas a mi lado? ¿por qué te retengo?, porque te amo no, porque me amo, porque muero cada vez que te veo sin dormir pensando cuando acabara tu noche, no eres feliz. y me siento enfermo de muerte al pensar que una mañana al despertar no estes mas.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/240/pasajes/395/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mié, 30 ene 2008 13:02:21 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 4s: La noche es demasiado larga]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[lobogris]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/269/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/240/pasajes/397/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/240/pasajes/397/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/37/7a/37/377a3755ae7677a11df35a401c313af3e6574cf5/mini_80_269_1201794185519817.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%"><font face="Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2" color="#000000">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/240/pasajes/397/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 4º: La noche es demasiado larga</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/269/">lobogris</a> el 31 de enero de 2008 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>2</strong> votos · Leído <strong>84</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Sentada sobre la cama todo lo ve diferente, cuando la algarabía del día reposa y los sueños empiezan a conciliarse, las mentes se evaporan en la densa nube bastión de Morfeo. Ese silencio la ensordece, gritan tan fuerte sus pensamientos que apenas puede oír el silencio nocturno 

 ¿Qué hora es?  Interrumpe la ronca voz de su compañero 
 las dos de la mañana   Responde sin aliento.
	¿No deberías estar dormida?  
	Deber y lograr son dos cosas diferentes Abdel y hace mucho calor  replica
	¿Algo te inquieta Danna? dime 
	 Perdone mijo, solo es el calor de esos días de mi costumbre, ya sabes, no te preocupes pero tu debes dormir, voy por agua y enseguida me acuesto  
	 Descansa mujer 

curza la cortina de la carpa, pero descubre que al salir, con ella salieron sus pensamientos  aunque el aire se siente diferente; a su izquierda una cómoda mecedora al lado de la mesa, le sirve de asiento, encogiendo sus piernas para abrazarse mejor se enfrenta a sus miedos. No todos duermen hoy ella y su mente no han dejado de trabajar, cierra sus ojos para ver mejor en su mente, piensa en sus difuntos, en la vida pasada, y su porvenir incierto al lado de un hombre que ha sido bueno, pero ya es demasiado viejo. Le asaltan de nuevo esas preguntas que no quiere hacerse ¿Si muere que haré sola? Sin hijos criados ¿Quien habrá de recogerme cuando esté como Abdel? La noche es demasiado larga.

El Amor y la costumbre se parecen después de de quince años de convivencia; sea costumbre o sea amor lo que la mantiene al lado de Abdel, su corazón se desgarra al pensar que el llegase a faltarle, que dificil es amar despues de los treinta. El cansancio vence su inquietud mientras delinea con sus dedos las tiras de su suave ropa de dormir, los ojos cerrados duermen, se sumerge en la quietud de las sombras y solo por unas horas se apaga su mente, solo hasta el canto del gallo.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/240/pasajes/397/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 31 ene 2008 12:43:05 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 5s: ¡Mierda en los zapatos!]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[lobogris]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/269/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/240/pasajes/416/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/240/pasajes/416/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/39/6f/bf/396fbf797f31226ec50c536b7be45f7a9135611d/mini_80_269_1201892181811121.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%"><font face="Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2" color="#000000">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/240/pasajes/416/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 5º: ¡Mierda en los zapatos!</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/269/">lobogris</a> el 01 de febrero de 2008 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>2</strong> votos · Leído <strong>73</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Ya estaba vestido y apenas eran las seis, lo perturba ese viejo dolor de espalda y un corte pequeño en el mentón  ya es hora de cambiar de navaja  pensaba mientras se acariciaba la ardida herida expuesta al irritante Después de Afeitar de diez pesos, que compró en el pueblo vecino. Lo extraño del día de hoy es que lo extraño de ayer se volvió una costumbre. 
- A Danna se le olvido hacerme el nudo de mi corbata, no me he tomado mi café, y todo lo veo borroso... - suspiró - está demasiado ocupada estos días  sin prisa la disculpó. La presencia de su mujer le es esquiva y su mente flota en ese lugar donde él todavía no aprendido a encontrarla. 

Hoy cambió de ruta, decidió que es mejor cambiar la rutina y mirar la caballeriza primero, antes de ir a la mesa del desayuno comunitario; se hizo del sombrero, asió su perrero y atravesó la salida de la habitación mirando su cama por última vez ese día, se fijo si llevaba todo lo necesario para salir esa calurosa mañana.

Basilio, el aprendiz de domador de bestias, que a veces hacia de payaso y de cuyo rostro no se acuerda, no está a las puerta de los caballos. Decidió entrar; a primera vista todo estaba en orden  están todas las bestias, menos ese basilio perezoso  pensó. 

La sensación de algo blando y pastoso debajo de los pies no le detuvo en su ruta hacia el último animal. 

	¿ya comieron mis muchachos?  

Pregunta dirigida a quienes no saben hablar su mismo idioma, no esperaba respuesta, claro. 

	Ya a todos les puse de comer señor  

La voz a sus espaldas no le parece conocida y mas al girar para mirar, se da cuenta que la silueta desde la puerta no concuerda con la imagen de Basilio, al menos en la estatura. En ese momento se acordó que no llevaba puesto sus anteojos. Dedujo que era basilio.

	¿Basilio donde estabas?  
Mostró seguridad, para que no se diese cuenta de que no le reconocía.

	Sacando el pasto sucio de ayer señor, traigo los rastrillos para el aseo  
También  replicó.

	Buen muchacho, amas tu oficio, solo fíjate de quitar toda la basura, y esta noche procura que no entren los perros a dormir con los caballos, no me gustaría que se llenen de garrapatas mis cuatro muchachos, además no soporto ese olor a excremento de perro  

Caminó hacia la salida de la caballeriza.

	Señor, disculpe  lo detuvo en su intento de escape.
	No soy Basilio, mi nombre es Daniel 
	¿y que le pasó a Basilio?  cuestiona asombrado
	No sé, llevo cuatro días en su reemplazo, abandonó el Circo creo 
	Ah, ¿eres payaso también? Eres demasiado alto 
	Entreno los caballos solamente señor  
	¿Cuantos años tienes? 
	Treinta señor 

Después de escucharlo, se acerco para mirarlo bien, le extendió cortezmente la mano derecha.
	Bienvenido muchacho, pero apúrate, es la hora del desayuno 

Durante su camino hacia la tolda del comedor no dejo de respirar ese asqueroso hedor, le perseguía mientras se alejaba del lugar.

Durante el desayuno mientras rezaban juntos en la mesa, esa impregnada pestilencia en su nariz le seguía perturbando, tragaba los sorbos de café y sentía nauseas; levantó la voz: 
	¿Qué es esa hediondez asquerosa? ¿No, respetan el estomago ajeno?, ¡hay que llegar pulcros a la mesa!  siguió  ¡se me fue el apetito!  lleno de furia se levantó.
Mientras todos en la mesa se miraban culpándose unos a otros sin decir nada, el se marchaba a su carpa. había estallado el viejo volcan.
	¡Abdel!  
La voz de su esposa, no le detuvo, sin embargo ella se apresuro a alcanzarle y al oído le dijo. 
	Mira tus pies antes de entrar a tu carpa  

Que voz tan dulce para algo tan vil... Tantos años encima, la falta de lentes, ese cambiar de rutina para cambiar un día que no había empezado bien. La presencia de su esposa ausente, todo le sabía igual en su boca.
	¡Lo que me faltaba!  quejumbroso y amargado replica

¡Además de vivir esta vida de inmundicia, ahora también cargo mierda en los zapatos!</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/240/pasajes/416/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>vie, 01 feb 2008 15:56:21 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 6s: El placer del fisgón]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[lobogris]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/269/</uri>
	</author>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/240/pasajes/464/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 6º: El placer del fisgón</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/269/">lobogris</a> el 11 de febrero de 2008 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>2</strong> votos · Leído <strong>60</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Danna distrae su mente envolviéndose en los asuntos matutinos, ella se ha convertido en la mano derecha de su marido, atiende aquellas cosas que por la edad olvida el viejo Abdel; ella mira los ensayos de las funciones,  mientras su marido se sienta en el viejo escritorio a organizar las finanzas, él se va a acostumbrando a la fuerza a delegar sus funciones, mientras se encarga de administrar la pobreza del negocio que no va muy bien, con tanto avance y el advenimiento de nuevos tipos de diversiones a las modernas ciudades, un circo como Merlinni no ofrece mayor competencia. A pesar de todo la función debe continuar. En sus inicios, este bello hemiciclo se henchía de gentes expectantes de diversión, el circo es ahora todo suyo; cuando algunas cosas salieron mal su antiguo socio decidió dejarle solo, por encima de las dificultades Abdel no cerro su único hogar, después de todo era el único oficio que conocía, ahora tras bambalinas se dedica a contratar los actos tramitar los permisos y ese tipo de menesteres; El gran Mago Merlinni ya no extasía con sus sortilegios y suertes de magia es un viejo retirado, que ordena las cuentas.

Mientras mira el ensayo de las bestias, Danna amarra sus agonías fuera de la gran carpa. Mira a su alrededor porque siente una mirada fija incrustada sobre su ser, esa fuerte sensación de que la observan con insistencia pero no advierte peligro de si, sin embargo se acomoda mejor sus ropas y su asiento. Lejos estaba de pretenderse hermosa, sus cabellos negros, lisos y largos embellecían sus facciones morenas, hermosos ojos que habría que compararle con jaspe de color azul grisáceo que proporciona una apertura intelectual que te acerca  al descubrimiento de la verdad y la belleza, o  el zafiro de color blanco o azul cuando dona al poseedor un  un estadio de meditación, reduciendo las corrientes negativas del espíritu.  

Decide levantarse para cambiar de lugar mientras hace algunas sugerencias ala joven en escena; de nuevo esa sensación de estar a la mira le advierte, recoge con sus dedos los cabellos sueltos sobre la frente, mientras siente que se agita un poco su respiración y los latidos en su pecho, hacía mucho tiempo no experimentaba sensaciones, decide prestar mas atención a su alrededor.

Sentado a cien metros de Danna, el adiestrador de caballos prepara el sillín de jinete que se rompió en la última función, hasta ahora es sólo un desconocido que apenas lleva unos días en la familia; sin embargo sus ojos le traicionan, por mas que lo intenta no puede dejar de mirar la belleza pasiva de Danna; mientras él realiza sus labores reemplazando los nuevos cintos de cuero, se fascina mirando la forma como muerde sus labios observando a la jinete. Daniel, pecador y atrevido piensa mientras cose el cuero que es una mujer muy joven para el viejo Merlinni, para él y para todos en la carpa es una fruta prohibida; es una esbelta tentación apenas lejana para no tocarla y apenas cercana para desearle en lo íntimo, 

Le clava la mirada aguda y detiene su oficio, sólo le retira la mirada cuando advierte ser descubierto. En el nuevo intento de deleitar su mirada, estrella sus ojos con los de ella. 

El placer del que mira muchas veces está en lo guardado y lo secreto del suceso y en no ser sorprendido, pero otras es el ser descubierto y así lo siente, no era evidente pero ella le notó.  Por espacio de segundos ella sostuvo su mirada tratando de penetrar a la mente de su fisgón, se siente febril al descubrir al pagano; él no deja de mirarle y le sonríe para destensionar el momento, la hermosa valiente se da por vencida no quiere dar malos entendido al husmeador decide retirar su mirada y no corresponder la sonrisa; aunque siente complacencia de ser admirada, rechaza sus pensamientos de mujer débil. Para ella el episodio ocurrido va más allá de un cruce de miradas, se da cuenta que por unos instantes ese carrusel de estremecimientos y el ser motivo de deseos le entusiasmó su alma, se sintió dotada de hermosura y borro de la memoria lo que la deprimía, aunque eso fuera un relámpago en medio de un oscuro cielo.

Daniel agacha la mirada y se entrega a su oficio, sin embargo su retina fotográfica le imprime la imagen de esos ojos, que por poco tiempo fueron suyos; saboreó esa mirada y se avivó también al ser escrutado, pudo notar de lejos la respiración entrecortada de su fisgada, quien le sonrió dentro de sí sin mostrar evidencia.</div>
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	<pubDate>lun, 11 feb 2008 18:28:18 GMT</pubDate>
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