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    	<title><![CDATA[La LLamada del Unicuerno [Literatura Fantástica] en Literativa]]></title>
    	<link>http://www.literativa.com/historias/259/</link>
    	<description><![CDATA[[Nuevo Pasaje Añadido: Pasaje 14 (Capitulo 2 Parte 7)] 
Actualizado 19-Agosto-2008
----x----
En un universo de magia y fantasía, los siete talismanes del supremo poder olvidados en el tiempo, serán de nuevo utilizados y desencadenarán una serie de sucesos que sumirán a los seres de Tach-Lor en terribles guerras y conspiraciones.
Una amenaza sin parangón aparecerá de entre las sombras. Pero nuevos héroes se levantarán contra el caos y la tiniebla, y escribirán en el libro del destino su propia leyenda.
Un guerrero daori, una princesa talpana, dos jóvenes brenos, una espada legendaria, el señor de los vampiros y el cuerno de un unicornio, serán los protagonistas de una aventura en busca de la salvación que los llevará a recorrer lugares de ensueño y a conocer infinidad de personajes mágicos.]]></description>
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      		<title><![CDATA[La LLamada del Unicuerno [Literatura Fantástica] en Literativa]]></title>
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      		<description><![CDATA[[Nuevo Pasaje Añadido: Pasaje 14 (Capitulo 2 Parte 7)] 
Actualizado 19-Agosto-2008
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En un universo de magia y fantasía, los siete talismanes del supremo poder olvidados en el tiempo, serán de nuevo utilizados y desencadenarán una serie de sucesos que sumirán a los seres de Tach-Lor en terribles guerras y conspiraciones.
Una amenaza sin parangón aparecerá de entre las sombras. Pero nuevos héroes se levantarán contra el caos y la tiniebla, y escribirán en el libro del destino su propia leyenda.
Un guerrero daori, una princesa talpana, dos jóvenes brenos, una espada legendaria, el señor de los vampiros y el cuerno de un unicornio, serán los protagonistas de una aventura en busca de la salvación que los llevará a recorrer lugares de ensueño y a conocer infinidad de personajes mágicos.]]></description>
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        <item>
	<title><![CDATA[Pasaje 1s: Prólogo]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[ReGnuM]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/275/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/437/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/437/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/275_1202303751505453.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/437/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 1º: Prólogo</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/275/">ReGnuM</a> el 06 de febrero de 2008 · Rating: <strong>9</strong> con <strong>25</strong> votos · Leído <strong>196</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">PRÓLOGO

     Fueron doce las estrellas primeras en el firmamento. 
     Y una docena de destellos de colores
     hubo cuando desaparecieron. 
     Fueron seis los Dioses que las recogieron, 
     y de media docena solo tres quedaron.
     De las tres, una fue abajo y se convirtió en el suelo,
     la otra fue arriba y así nació el cielo,
     y por último la Magia quedó 
     envolviendo a todos
     y cada uno de los Reinos.




     Se dice que la rueda de la vida gira en un círculo eterno de casualidades, y dentro de éste Zhion de magnetismos y energías fluye la esencia vital del cosmos. Como dando vueltas a una esfera se suceden los acontecimientos, hasta que en un momento dado el hombre le da un nuevo nombre al universo conocido.

     Después del último cataclismo, las tierras habían fructificado, y las gentes, animales y seres que poblaban el Mundo Conocido vivían en armonía con los Hombres, los Dioses y los Soberanos. 
     El Universo, que antes había tomado nombres distintos, ahora sería conocido como Tach-Lor, y estaba construyéndose ahora según los designios del omnisciente y todopoderoso Crom, que iba moviendo con sabiduría la rueda del destino, mientras escribía en las estrellas futuros vaticinios. 
     El Universo se dividió en dos: el suelo fue para los hombres, los animales y las criaturas de la oscuridad, y tomó forma bajo el nombre de Mundo Mortal, ya que todo cuando en él existía tenía un tiempo de vida limitado o ya lo había superado; y por otra parte, el cielo constituyó los Reinos Etéreos, y fue la morada de ángeles, semidioses, Eternos y demás criaturas inmortales. 
     No obstante, de la mezcla del cielo con la tierra, de nuevo florecían las posibilidades para reanudar la eterna lucha entre el bien y el mal. Era el poder de la magia el que hacía cambiar los mundos, y lo extraordinario, aquello que hacía capaz al hombre para volver a alterar el rumbo de los acontecimientos.
     Pero esta vez ni siquiera Crom tenía respuesta.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/437/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mié, 06 feb 2008 10:15:51 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 2s: CAPITULO 1 - EL DESPERTAR DE AHRIMÁN]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[ReGnuM]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/275/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/438/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/438/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/438/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/275_1202304089758373.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/438/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 2º: CAPITULO 1 - EL DESPERTAR DE AHRIMÁN</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/275/">ReGnuM</a> el 06 de febrero de 2008 · Rating: <strong>8</strong> con <strong>26</strong> votos · Leído <strong>154</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">I
                                           EL DESPERTAR DE AHRIMÁN


       "Umbradu o vas porduhk...                  ("Invoco los siete poderes...)
        selv-en marbaadur vlandir,                  (háganse presentes ante mí,)
        nuhk o rucht  erk singraane                 (sea omnipotente y todopoderoso)                                                
        nobradalmuhk vish-en vlari"               (a los ojos de la Bestia.")


    Gira el torbellino de la nada en  el vacío inmenso y absoluto, y en la espiral de la maldad de su propia esencia se desata el mas terrible de los males: el miedo.

     
     En el extremo norte de Tach-Lor habitaba Baerank el Hechicero, un brujo oscuro de rango más alto, justo donde nacían majestuosas las Montañas de Hielo y los vientos helados rugían con fuerza en un estallido continuo y eterno. Vivía rodeado por los bloques de hielos que se rompían con tremendos crujidos, mientras se levantaban tempestades y bramaban los truenos, relumbraban los relámpagos, y resplandecían las centellas. 
     Allí se hacía imposible respirar a causa de la densidad del aire. La desolación era la única presencia, y el abandono, se hacía la única característica descriptible. La vida simplemente parecía impensable. Pero no obstante, se elevaba en medio de una explanada yerma y estéril una fortaleza magnifica desafiante, construida de manera natural por la roca pura invulnerable, emergida de las profundidades de la tierra mucho antes de que ésta tomase nombre. Lo antiguos la conocían como El Colmillo de Dallan, y era ahora, el refugio y la morada del más poderoso mago que jamás haya existido.
     Entre las piedras de aquella fortaleza de montaña sólida reinaba un silencio sepulcral que hacía contraste con lo que se iba sucediendo en el exterior, y una falsa paz invadía cada recoveco. Aunque en su interior mas profundo y oculto, el mago oscuro se movía por una estancia amplia con soltura, levitando sobre el suelo, donde la piedra era una capa inmensa de granito negro, mientras permanecía absorto leyendo un manuscrito de papel raído y desgastado. Allí mismo, se encontraban situados en la parte trasera sobre sendos pedestales de obsidiana negra pulida colocados a consciencia sobre una plataforma elevada de granito y madera por la que paseaba el mago, los siete Supremos Poderes: siete esferas de energía cada una de un color vivo brillante y no mayores al tamaño de un puño. 
     Baerank parecía intranquilo y nervioso. Los siete talismanes de poder que mantenían el equilibrio entre los Mundos Mortales y los Reinos Etéreos, estaban en las manos del mago oscuro. Por fin, y tras varios años en los que el  brujo negro había hecho lo inalcanzable para poder conseguirlos. Sin embargo aunque los tenía a su alcance, no conseguía nada de ellos. 
     Se decía en los antiguos pergaminos que aquel que consiguiese controlar los siete talismanes conseguiría dominar los Supremos Poderes: unas habilidades de control absoluto sobre la realidad, la materia, los elementos, la energía, el pensamiento, el tiempo, el espacio y el propio ser. 
     El hechicero estudiaba los manuscritos con detenimiento, buscando en ellos el modo de lograr utilizarlos, aunque todos los intentos que realizaba resultaban fallidos y con poco o ningún éxito, y aquella situación le provocaba cólera, le iba minando los nervios, exacerbando su templanza y le iba sumiendo cada vez mas en un profundo enfado, que lo volvía de un estado agresivo y violento, y le llenaba el interior de pura rabia.
     Había estado muchos años elaborando el hechizo que haría posible provocar el mayor de los cataclismos jamas ocurridos en Tach-Lor, y al final había conseguido dominar una técnica que no tenía precedente; hasta el punto en que cuando ya casi terminaban las Guerras de Los Hielos, Baerank el Oscuro apareció como un exterminador y eliminó por completo de la faz de la tierra todo rastro de vida con un solo y único conjuro. Desde que se sucedieran las guerras, y éstas acabasen de forma tan radical, habían pasado varios meses, y aun Baerank sentía débil su fuerza mágica. En esta ultima batalla final, se había esforzado al máximo y eso le había significado perder muchos poderes, y recuperaba muy poco a poco sus capacidades. Pero el mago vivía impulsado por el afán de ver cumplido su objetivo y por el dolor de su rabia que apenas contenía. No se paraba a descansar, ni dormía siquiera, y seguía empeñado en descubrir los secretos de los Supremos Poderes. 
     El hechicero había incubado la idea enfermiza de crear el universo a su antojo, y era consciente de que se encontraba solo, o al menos eso creía. Así que para él, se había convertido en una obsesión demente que todo cuanto se moviese, respirase o habitase por el Mundo Mortal formara parte de su creación. Quería convertirse en Dios creador y omnipotente, y para eso se había propuesto poseer el poder absoluto de los talismanes.
     ¡Ameet elgarr indomite graahen! levantando una mano abierta hacia el cielo y sosteniendo el libro manuscrito en la otra Baerank realizó un conjuro. ¡Por Crom y las barbas de Ancetros!. 
     En un acto de furia el mago oscuro arrojó el libro contra la pared haciéndolo trizas. 
     Al hechicero se le veía realmente molesto, ya que pocas veces sus hechizos fallaban, y más contadas eran las ocasiones en que ponía todo su empeño en la realización de los sortilegios, pues por lo general, le salían casi siempre perfectos de manera natural y no tenía por costumbre esforzarse demasiado. Esta vez estaba llegando demasiado lejos su incompetencia. Hasta el punto en que él mismo estaba empezando a dudar de sus poderes.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/438/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mié, 06 feb 2008 10:21:29 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 3s: CAPITULO 1 - EL DESPERTAR DE AHRIMÁN]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[ReGnuM]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/275/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/440/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/440/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/440/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/275_1202304587580238.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/440/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 3º: CAPITULO 1 - EL DESPERTAR DE AHRIMÁN</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/275/">ReGnuM</a> el 06 de febrero de 2008 · Rating: <strong>8</strong> con <strong>24</strong> votos · Leído <strong>145</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Justo en ese momento, la roca de granito negro crepitó y se resquebrajó por sí sola. Empezaron a desprenderse trozos de piedra que se apelotonaban retorciéndose y juntándose, cada vez más y más, hasta formar un bulto sólido y deforme que ocupaba parte del centro de la estancia. Luego la lava incandescente emergía de las profundidades para amalgamarse y fundirse con el pedazo de roca, y en pocos minutos, ante Baerank se manifestaba la figura de un ser de piedra negra como la noche, de casi dos metros de alto, cuerpo robusto y de anchos brazos, con unos ojos brillantes de fuego candente, y de su cabeza, sobresalían unos cuernos de piedra que le conferían un aspecto fiero y salvaje.
     El hechicero pensó al verlo que se parecía bastante a un minotauro, pero al ser de piedra, aunque extrañamente flexible, y de su propia creación, decidió bautizarlo con un nombre también de su invención. Así que lo llamó pentauro. 
     ¡Con miles de pentauros como tu crearé mi ejército! sentenció.
     Se volvió rápidamente hacia donde había quedado antes el libro hecho trizas, hizo un gesto y el manuscrito que había sido lanzado contra la pared y que estaba ahora echo pedazos, se recompuso a sí mismo y voló hasta su mano.
     ¡Ameet elgarr indomite voltaan! observando como la magia hacia su efecto todavía sobre la anterior creación, Baerank ejecutó un nuevo conjuro. 
     De nuevo se hizo el silencio unos minutos, y cuando ya parecía que no sucedía nada, otro hechizo de Baerank resultaba productivo. Otra criatura resurgía fruto de la mezcla de la piedra de aquella estancia. Aunque esta vez, la bestia resultante del amasijo de rocas y pedruscos se apoyaba sobre cuatro patas, tenia aspecto mezclado entre felino y ave, y resultaba bastante menos fúnebre, ya que el color rojizo de la piedra pizarra con la que se habían esculpido a su espalda dos grandes alas frenaba el dominio que ejercía el color oscuro por el resto del cuerpo. 
     ¿Cómo puedo llamarte a ti? Baerank estudiaba la criatura que acababa de crear. ¡Lo tengo! A tu raza la llamaré voltar. Y escupirás bolas de azufre. Y serás mi transporte.
     Entusiasmado con los resultados que estaba extrayendo de aquel libro, y con la ayuda de los siete talismanes de supremo poder,  el mago oscuro pasó varios meses creando criaturas y lugares, transformando a su antojo todo cuanto le apetecía, y deshaciendo y haciendo a placer como quien con un pincel y colores pinta un cuadro al óleo.
     Y es así como extendiéndose hacia el sur desde el Colmillo de Dallan, Baerank el Oscuro, creó todo un continente como el que antaño ocupase estas mismas tierras. Lo delimitó por escarpadas cordilleras, arenales, pantanos y ciénagas, y dispuso esa región para que la habitasen únicamente sus creaciones. 
     Allí se dedicó a experimentar con todo tipo de seres y criaturas que iba concibiendo, de las cuales a algunas, hasta tenía que inventarles un nombre porque no se asemejaban a nada conocido. Y otras por similitud, aunque fuese escasa, los acababa llamando como aquello que ya conocía del mundo anterior. Sobretodo, le gustaba hacer batallas y ver pelear a las especies por el dominio y el poder, y él mismo se divertía creando clanes y guerras. Todo aquello le hacía revivir tiempos pasados, y era feliz recordando la civilización tal cual era anteriormente.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/440/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mié, 06 feb 2008 10:29:47 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 4s: CAPITULO 1 - EL DESPERTAR DE AHRIMÁN]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[ReGnuM]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/275/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/441/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/441/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/441/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/275_120230507887263.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/441/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 4º: CAPITULO 1 - EL DESPERTAR DE AHRIMÁN</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/275/">ReGnuM</a> el 06 de febrero de 2008 · Rating: <strong>9</strong> con <strong>27</strong> votos · Leído <strong>175</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">A causa de creer que dominaba los Supremos Poderes dejó realmente de perseguir el verdadero camino hacia la magia, distraído como estaba en hacer su propio mundo particular.
     Desde donde empieza el Colmillo de Dallan en el extremo mas al norte de Tach-Lor, hasta las cordilleras que forman la frontera con Brenia, toda la extensión del Territorio del Hechicero quedó poblada por las más extravagantes de las criaturas, pero había una única y particular más poderosa que las demás, que por derecho y a base de sobrevivir matando, se había alzado con el poder: un vampiro llamado Geyvlad.
     Con el tiempo, Baerank empezó a apreciar al vampiro, hasta el punto en que el hechicero oscuro aprendió a tener a Geyvlad como lacayo, y éste se convirtió por méritos propios en su mano derecha. El vampiro había estado muchos siglos a su lado aguantando todo tipo de vejaciones y humillaciones, y se había arrastrado siempre que así se lo había ordenado su señor. Nunca le había cuestionado ninguna orden, y se había convertido en su marioneta y juguete particular favorito. Aunque Geyvlad no era estúpido, sabía que poco podía hacer en contra de su señor, y aguardaba el momento propicio para traicionarlo. Pero Baerank era menos estúpido todavía, y puesto que conocía perfectamente las intenciones de Geyvlad, aún se motivaba mas para dejarlo con vida. 
     Tenía a un enemigo sirviéndole en su propia casa y eso le colmaba su ego.
     Pasaron siglos enteros donde se sucedían las guerras por todo el Territorio del Hechicero. En el mundo exterior mas allá de la cordillera iba naciendo, fruto de la casualidad o de la misma evolución natural, la propia vida: las montañas se alineaban, la vegetación se extendía, los ríos fluían cuando había deshielos, y en definitiva, la existencia de todo cuanto formaba parte del universo seguía su rumbo sin verse sometida a los caprichos del mago.
     Cuando Baerank descubrió un día que no se había acercado siquiera a rozar el verdadero poder mágico que supone controlar los Supremos Poderes, habían pasado muchos años, y la tierra que el mismo había creado se le escapaba de las manos, no necesitaba de su intervención y funcionaba prácticamente sola. 
     Podía ver como se alzaban por todo el territorio ciudades enteras, civilizaciones nuevas surgían y estudiaban a los antepasados y aprendían de ellos, y aunque el hechicero oscuro quiso muchas veces erradicar en las criaturas el interés por lo ocurrido, extrayendo de cuajo en sus mentes los recuerdos del mundo anterior, nunca pudo impedir que sus criaturas investigasen y evolucionasen solas aprendiendo los errores del pasado y utilizando lo aprendido para progresar.
     Había tenido que poner protecciones mágicas a su propia fortaleza y a los talismanes, y le preocupaba cada vez mas el hecho de que el vampiro lo traicionase, y aprendiese a utilizar la magia.
     Le empezaba a resultar inquietante, y un poco molesto, ver como Geyvlad iba amasando poder.
     El vampiro iba escalando posiciones, acumulando riquezas que luego transformaba en sirvientes y ejércitos que incondicionalmente le seguían. El hechicero presentía que algún día esto se volvería en su contra y no estaba dispuesto a perder su posición de líder. Por este motivo se volvió a encerrar de nuevo en el profundo abismo del Colmillo de Dallan a estudiar los talismanes que guardaba tan celosamente. Y esta vez, sería la definitiva.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/441/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mié, 06 feb 2008 10:34:43 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 5s: CAPITULO 1 - EL DESPERTAR DE AHRIMÁN]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[ReGnuM]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/275/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/445/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/445/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/275_1202359190639848.JPG" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/445/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 5º: CAPITULO 1 - EL DESPERTAR DE AHRIMÁN</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/275/">ReGnuM</a> el 07 de febrero de 2008 · Rating: <strong>8</strong> con <strong>13</strong> votos · Leído <strong>155</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">&#920;



     El alarido de una criatura se escuchó retumbando en la lejanía proveniente de alguna de las miles de galerías subterráneas que formaban la gruta del Colmillo de Dallan. En la enorme caverna, llena de grutas y pasadizos, era fácil perderse. Sin embargo, Baerank se conocía muy bien cada recodo. O al menos, eso pensaba mientras avanzaba por ellos.
     Fue justo en aquel momento una noche de tormenta en que el mago oscuro recorría el corredor como tantas otras veces, cuando por un corrimiento de tierras, el agua de lluvia acumulada en la parte superior cayó en tromba sobre una de las paredes dejándola blanda. El mago hubiese sido arramblado por el agua de no haber utilizado sus poderes y su magia. 
     Mientras Baerank flotaba en el aire observando la escena, poco a poco el barro y el lodo se desplazó por debajo de sus pies, dejando a la vista delante de él una pared sólida de piedra blanca y mármol. Tenía como incrustaciones de piedras de colores, y un dibujo a medio destapar, y el mago no pudo mas que maravillarse y sorprenderse ante semejante hallazgo.
     Hubiese utilizado algún tipo de magia o hechizo para descubrir por completo el muro escondido, pero temiendo causarle daños, prefirió ordenar a sus lacayos la limpieza de todo aquello. 
     Para su sorpresa, en los días posteriores cuando fueron acabados los trabajos de excavación y el muro se encontraba visible en su totalidad, la casualidad y el capricho de la suerte había querido que el mago encontrase la puerta de Arkhanos.
     Baerank se creía un Dios, y sin duda para él, aquel encuentro no había sido fruto de la casualidad, sino más bien significaba que su glorioso destino llamaba a su puerta a golpes de martillo.
     Había dado con el paradero de la legendaria torre de Arkhanos, que en su día fue morada de los poderosos magos y hechiceros de la Alianza, y que en su momento fue escondida para que jamás fuese encontrada. Protegida por los más terribles encantamientos, y un sin fin de hechizos, la puerta por la que ahora pretendía avanzar escondía detrás, en su interior, toda la sabiduría de los antiguos. La suerte le sonreía. La tenía enfrente, y conquistarla significaría tener todas las respuestas sobre como utilizar los Supremos Poderes.
     Motivado ahora por este nuevo descubrimiento y por el rumbo que empezaban a tomar los acontecimientos, el hechicero se dedicó en cuerpo y alma a deshacer cada una de las protecciones mágicas de las que disponía el lugar contra los intrusos. Y poco a poco, iba avanzando en su conquista. Y su empeño daba sus frutos.
     Tuvo que abrir mas de cinco puertas, que para otro mago hubiesen sido complicados puzzles, antes de poder entrar de lleno en lo que parecía ser la cámara de una biblioteca, que disponía de una única pared redonda y circular. 
     Se dispuso a entrar y avanzó varios pasos, sin percatarse de que a su espalda tenía una sombra. Baerank dio un respingo cuando vio una estatua realmente horrorosa que, aunque metida dentro de una especie de jaula de cristal, parecía querer abalanzarse sobre él. 
     Se calmó y observó la sala.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/445/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 07 feb 2008 01:39:50 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 6s: CAPITULO 1 - EL DESPERTAR DE AHRIMÁN]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[ReGnuM]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/275/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/518/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/518/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 6º: CAPITULO 1 - EL DESPERTAR DE AHRIMÁN</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/275/">ReGnuM</a> el 13 de marzo de 2008 · Rating: <strong>9</strong> con <strong>9</strong> votos · Leído <strong>112</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">En ella había montones de libros fantásticamente colocados y apilados, ordenados en estanterías. Pero sin duda alguna, había un libro en particular que le llamó poderosamente la atención, puesto que flotaba en medio de una esfera de energías justo en el centro de la sala. 
     Le costó un año entero y parte del siguiente, alcanzar aquél libro, y poder llegar a ojearlo. Y luego, le costo otro año y medio mas, el ir averiguando como utilizar cada uno de los talismanes de poder que formaban los Supremos Poderes. Estaba consiguiendo aquello que tanto ansiaba, pero su paciencia se veía desbordada con creces. Su capacidad para la calma y el relax iban en detrimento, no conseguía dormir, ni descansar, y cada vez estaba mas obcecado y viejo.
     Estudiaba este nuevo libro, lo comparaba con el anterior, y cada vez iba entendiendo mejor el significado de todo. Se explicaba en estos libros perfectamente, de forma fácil, la manera de controlar la magia contenida en los talismanes. Pero aparte se relataba una historia terrible.
     Hacía algunos miles de años que la Alianza de Magos tomó el control del planeta, y con el beneplácito de los Dioses, se instauraron en todo Tach-Lor las Leyes y el Pacto. Se trataba de unas sencillas normas de convivencia que marcaban las relaciones sociales y regían la moral y la ética, a la vez que controlaban que por encima del caos hubiese orden, contra la maldad hubiese justicia, y en definitiva, que prevaleciese la razón.
     Todas estas normas y leyes hacían de los reinos lugares pacíficos y en armonía. Las riñas entre vecinos eran pocas, y siempre se saldaban con buen criterio por parte de las autoridades, y quedaban siempre las decisiones finales siendo aceptadas por todos. 
     Estaba todo perfecto y bajo control, hasta que un día como tantos otros, un joven druida y un viejo alquimista desataron la maldad en su laboratorio.
     Decía el libro, que como fruto del experimento que realizaron el científico y el druida, a los cuales llamaban los Invocadores, surgió la tiniebla propia en sí misma convertida en forma de ser espantoso. Una bestia que sin quererlo siquiera contaminaba el aire en cientos de metros a distancia, perturbaba las mentes y se extendía como la peste infectando a todos los seres vivos como una enfermedad incurable. Allí hacia donde se dirigía este ser maligno brotaba el caos, y se desataba la peor de las desdichas, pues todo era muerte y dolor.
     Pronto Ahrimán, palabra antigua que designaba al caos y el mal en esencia, que así es como bautizaron los ciudadanos a la amenaza que se les había venido encima, se había adueñado de gran parte del territorio y de la mayoría de los reinos ricos en producción y alimentos. Y la única salida de supervivencia que les quedó a los sobrevivientes era la de refugiarse en las montañas, unificarse con la Alianza de magos, y hacer frente como podían a su desgracia.
     La Alianza de Magos pidió la protección de los Dioses, pero éstos sucumbían igualmente ante la locura que significaba ponerse en presencia de la criatura, e incluso llegaban a perder la razón y atacarse entre ellos, los unos a los otros. Así pues, tras mucho recapacitar y cavilar, la Alianza elaboró un plan magnifico, y atrayendo al Ahrimán hacia el interior profundo de una montaña preparada de conjuros y hechizos, lograron atraparle tras la puerta de Arkhanos.
     Había en el libro ilustraciones de las distintas formas que adoptaba Ahrimán, y claramente, una de ellas era la estatua de la parte derecha de la entrada de la biblioteca. Se explicaba también en los dibujos con todo tipo de detalle los entresijos de la hazaña que realizó la Alianza de Magos para atrapar a Ahrimán en la jaula de cristal y desterrarlo así al lugar en donde nada existe. 
     Condenando al ser del Ahrimán al limbo eterno, sellando las puertas de Arkhanos, y olvidando su historia, habían liberado del mal a Tach-Lor. No obstante, sabían que algún día sería descubierto el lugar, y por eso dejaron el legado de su sabiduría para futuras generaciones de magos, con el fin, de que éstos guardasen en secreto la herencia y su devastador inquilino quedase eternamente preso en su cárcel de cristal.
     «Lo liberaré. Crearé una inmunidad para mí, y lo dominaré. Y entonces sí me demostraré que soy el mejor mago de todos los tiempos. Incluso por encima de la Alianza y de los Dioses, a los que por fin podré derrotar».</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/518/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 13 mar 2008 20:32:51 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 7s: CAPITULO 1 - EL DESPERTAR DE AHRIMÁN (desenlace)]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[ReGnuM]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/275/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/577/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/577/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/577/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/275_1206384484383162.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/577/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 7º: CAPITULO 1 - EL DESPERTAR DE AHRIMÁN (desenlace)</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/275/">ReGnuM</a> el 24 de marzo de 2008 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>9</strong> votos · Leído <strong>91</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Así fueron los pensamientos de Baerank, y así se dispuso a investigar las instrucciones dadas en los libros, para tratar de buscar la forma en como poder dominar a Ahrimán y no caer presa de su maleficio. Y pasaron los ciclos del año solar, y el hechicero iba trazando su plan. Acumulando protecciones y conjuros que le servirían a posteriori para dominar al ser maligno, iba creándose una armadura protectora como nunca jamas se había forjado. Estaba trabajándose verdaderamente unos hechizos que le permitirían dominar al ser una vez liberado, y pensaba cada uno de los planes que llevaría a cabo. Y así, se hizo una agenda a modo de calendario de eventos.
     Había ideado una forma de liberar a la bestia de manera que la iba a dejar parcialmente mermada y así le resultaría más sencillo para controlarla.  
     El día señalado en el calendario como el día de la liberación, Baerank el Hechicero, se vistió de gala con su túnica de poder, tomó los siete talismanes de los Supremos Poderes, los amuletos de energía y todas las armas, protecciones, conjuros, etc. de los que fue capaz de encontrar y llevar, y realizando el hechizo pertinente consiguió liberar a Ahrimán, rompiendo la jaula de cristal.
     El mago oscuro se encontraba altivo y desafiante levitando en medio de la sala, y la figura de Ahrimán había empequeñecido por un instante. Aguardaba esperando lo peor cuando un ser de estatura media, de aspecto humano, que iba desnudo y parecía bastante viejo, a semejanza de Baerank, apareció en la estancia entre las nubes de humo. 
     Se despejó el aire, y quedaron ambos mirándose fijamente.
     ¿Y tú eres Ahrimán? dijo Baerank con una media sonrisa.
     El anciano desnudo, desde abajo, levantó la cabeza. Su cara mostraba una expresión de asombro y mezcla con estupefacción. 
     ¡Responde! ¿Eres tú Ahrimán? exclamó el mago.
     El anciano no respondió. Miraba hacia todas partes como tratando de entender que sucedía y no prestaba nada de atención al hechicero oscuro. 
     Baerank desde arriba, hizo aparecer en su mano una bola de fuego pequeña, para captar la atención del anciano. Pero este seguía sin hacerle el mínimo caso. Así que decidió lanzársela. Era un ataque débil que no causaría daños graves al anciano si realmente éste era el ser de Ahrimán del que hablaba el libro, así al menos saldría de dudas, y si no moría captaría la atención del hombre de una vez por todas.
     El anciano quedó tan maltrecho y doblado sobre una de las paredes que Baerank creyó haberlo matado. Quizá pensó se había excedido en hacer aparecer a la criatura con las facultades tan mermadas que se había pasado. Aunque tras unos segundos el anciano se incorporó, y quedó de rodillas, con los brazos cruzados por delante agarrándose el pecho.
     ¡Yo te he liberado y serás mi esclavo! gritó el mago hacía el anciano mientras descendía de las alturas y se posaba en el suelo.
     ¡¡¡Waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaargh!!! 
    Con unos destellos azules el anciano saltó hacia Baerank a la velocidad del rayo. Cogiéndolo del cuello empezó a estrangularlo, apretando y sin que se apreciase en su rostro que hacía ningún tipo de esfuerzo. Baerank empezaba a quedarse pálido, y de nada parecían servir las protecciones realizadas, los hechizos, y las armaduras mágicas, y tampoco los codazos, puntapiés y puñetazos. Poco a poco se le fueron las fuerzas, y sentía como le abandonaba la vida en las manos de un anciano decrépito que él mismo había liberado, y se sentía indefenso y estúpido. Quería pedir clemencia, pero no podía hablar.
     Yo.. arghhh... te he liberado... arghhh. dijo finalmente el mago entre agonías.
     El anciano se transformaba otra vez en la criatura que había sido anteriormente mientras había permanecido siendo estatua, y a medida en que a Baerank se le consumía completamente la vitalidad. A la bestia le brillaron los ojos con un fuego azul intenso, mientras se acercaba a decirle algo al oído a Baerank.
     He vuelto. 
     Y esas fueron las ultimas palabras que oyó Baerank, el Hechicero, antes de morir.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/577/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>lun, 24 mar 2008 15:48:04 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 8s: CAPITULO 2 - EL ENCUENTRO (parte 1)]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[ReGnuM]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/275/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/578/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/578/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/578/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/275_1206387640448970.gif" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/578/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 8º: CAPITULO 2 - EL ENCUENTRO (parte 1)</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/275/">ReGnuM</a> el 24 de marzo de 2008 · Rating: <strong>9</strong> con <strong>8</strong> votos · Leído <strong>98</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">II
                                                          EL ENCUENTRO


     "Duren o da sista omeno,                    ("Dicen que si está en tu mano,)
      o canga moure non moure peris"       (no puedes faltar a la llamada de un amigo")


     Es su cabello lila de pelos lisos del color del azabache y violetas, y algunos como finos hilos de alambre del más preciado de los metales. Son sus ojos de sabiduría inmensa y condensada. Es su piel a la vista frágil, pero dura y suave como la porcelana. Con solo su mirada hechiza, y encandilan sus ojos al más salvaje de los animales del Universo. Su rostro, contiene en sí mismo toda la esencia pura de la belleza y la magia brota desde todas las partes de su ser envolviéndola bajo una aureola de colores de arcoiris.


     El Solulari, el mas grande de los astros de Tach-Lor,  hacía su ascensión entre las Montañas de Niebla y enviaba sus primeros rayos de luz  sobre las copas de los arboles pintándolos con una agradable capa de brillo. Los pájaros cantaban su canción matinal con alegres trinos repentinos y de variados tonos, como queriendo dar las gracias al Sol por iluminarles la vida, otro día más. 
     Mientras tanto avanzaba penosamente por un camino denso en vegetación, espeso de arbustos, y a base de abrirse paso entre la maleza a golpes de espada, un diablo de porte alto y corpulento, vestido con una armadura ligera de plata, pieles de color marrón desgastado, y debajo, apenas se apreciaba una cota de mayas desgarrada de cuero negro y escamas de metal pálido. Resaltaba de su presencia la piel blanquecina, quizá pintada con algún tipo de talco y llena de tatuajes tribales, la enorme espada con la que hacía trizas todo cuanto se iba atravesando en medio del camino, así como el bulto que llevaba cargado a su espalda a modo de macuto, y que por varios palmos, sobresalía por encima de su cuerpo. Su cabeza estaba libre de pelo y relucía con los rayos de Solulari, sus ojos de color rojo centelleaban fuego, estrellados y profundos, y su rostro severo y agrio cargado de cicatrices daba a entender que era un vampiro guerrero con muchas luchas en su historia.
     Siguió avanzando de esa manera, ágilmente,  por lo que parecía un camino abandonado en el tiempo, hasta que por fin llego a un abierto claro donde desaparecían los matorrales y las zarzas, y empezaba a verse un manto suave de hierbas y broza. Encintó su espada de doble filo a su cadera, y apoyándose en una piedra que le servia de asiento, tomo el macuto que llevaba a la espalda y lo puso en el suelo. Rebuscó por dentro unos segundos sacando seguidamente un trapo envuelto que contenía dentro unos bocados de comida, y se dispuso a descansar y alimentarse, ajeno por el momento a lo que sucedía a pocos metros de distancia. 
     Envolvió la comida en el trapo, lo metió deprisa dentro del saco, se levantó, y desenvainando de nuevo su espada dispuesto a encontrarse con alguien que se acercaba se quedó plantado en medio del claro esperando para ver quien aparecía.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/578/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>lun, 24 mar 2008 16:40:40 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 9s: CAPITULO 2 - EL ENCUENTRO (parte 2)]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[ReGnuM]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/275/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/741/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/741/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/741/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/275_1207489544875403.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/741/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 9º: CAPITULO 2 - EL ENCUENTRO (parte 2)</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/275/">ReGnuM</a> el 06 de abril de 2008 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>7</strong> votos · Leído <strong>110</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Eran dos amazonas juzgó él de piel desnuda y tintada de forma natural a rayas negras y blancas. Tenían un aspecto salvaje, pero a su vez, estaban completamente integradas estéticamente con sus respectivas monturas que también mostraban en su piel rayas negras y blancas, y esto les daba una apariencia hermosa en todo su conjunto. Sus cuerpos eran de curvas definidas y de líneas bien formadas, y no llevaban ropas que tapasen sus atributos, dejando ver sus pechos dibujados con trazos enredados hechos con algún tipo de pigmento negro. Montaban las dos un par de caballos grandes parecidos a las cebras pero de mayor envergadura, y al igual que ellos también llevaban una especie de cresta en la cabeza de pelos negros y blancos. Al parecer solo portaban como equipaje una lanza corta de punta larga y redondeada, con la que apuntaban ahora hacia el extraño personaje que se habían encontrado en medio del bosque. Sin embargo, no parecían haberse sorprendido.
     ¡Tú viajero! la palabra viajero había sonado como un insulto. ¿Dónde vas? ¿Acaso no te han enseñado que hay que respetar la vida de las plantas?.
     Delfolank, que así es como se llamaba el vampiro, mesuró la posibilidad de librarse de aquellas dos jinetes con un solo tajo de espada, sin embargo admiro su valentía. 
     Sois dos jinetes muy osadas, empezó explicando o muy estúpidas, si pretendéis enfrentaros a mi con tan sólo unas lanzas.
     Y tu un viajero muy engreído si subestimas nuestras habilidades por el hecho de ser mujeres, y llevar armas de adorno. replicó la otra. Estas en nuestro territorio.
     Contéstanos.. ¿Quién eres?, ¿Y qué haces en nuestro bosque?.
     Me llaman Delfolank, Ojos de Aguila, y no pisaría estas tierras si no tuviese una misión importante que llevar acabo.
     ¿Ojos de Aguila? interrumpió una de las amazonas. Si tus ojos son rojos, y no se parecen en nada a los de un águila.
     Mirad, fijaos. ¿Veis allá a lo lejos entre las nubes la ciudad de Cielaire?.
     Las  amazonas se miraron la una a la otra con desconcierto, temiendo que aquello fuese algún tipo de estratagema para pillarlas por sorpresa y desprevenidas, pero no pudieron evitar mirar hacia las nubes de soslayo.
     ¿Te crees que vamos a apartar la vista de tu espada?. Sabemos que Cielaire esta muy arriba, y bastante lejos, es imposible que puedas ver la ciudad desde aquí.
     Pues ya sabéis porque me llaman Ojos de Aguila.
     ¡Basta! interrumpió una de las amazonas bruscamente. Ya esta bien de cháchara. Tenemos que conducirte a la linde del bosque. Tu no puedes estar aquí, tienes que marcharte.
     Si no lo haces por tu propio pie tendremos que obligarte añadió la otra.
     Intentadlo dijo el vampiro con una media sonrisa en la cara.
     Una de las amazonas envistió hacia él con su lanza en ristre, y éste se ladeo dejándole paso y evitando su ataque. De un salto se puso encima de la roca, y tomo posición de defensa.
     ¡Espera Hanna! gritó la otra jinete, y salió detrás de la que ya había envestido. Mira su colgante, es igual que el del caballero de la dorada armadura que nos ayudo hace días.
     ¿Dorada armadura? se extraño el vampiro  ¿Acaso estáis hablando de mi lord Azrael?
     ¿Tu lord? preguntó Hanna.
     Mi lugarteniente replicó Delfolank. Yo soy el príncipe de las Tierras Nubladas, y voy de camino en busca de mi lord de combate para efectuar unas maniobras.
     Delfolank no concluyó la explicación, pues pensó en ese momento que quizás estaba dando demasiada información a unas extrañas. Por momentos, las mujeres dejaron su actitud hostil, y se acercaron hacia el vampiro.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/741/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>dom, 06 abr 2008 10:43:27 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 10s: CAPITULO 2 - EL ENCUENTRO (parte 3)]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[ReGnuM]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/275/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/903/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/903/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/903/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/275_1209002619760391.gif" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/903/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 10º: CAPITULO 2 - EL ENCUENTRO (parte 3)</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/275/">ReGnuM</a> el 23 de abril de 2008 · Rating: <strong>9</strong> con <strong>4</strong> votos · Leído <strong>89</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Hanna desmontó ágilmente de su montura, y se sentó en la roca al lado del príncipe.
     Hace varios días a nuestro campamento, empezó a explicar la mujer con expresión muy seria  llegaron procedentes de otro poblado vecino unas amazonas, y para nuestra sorpresa, nos atacaron.
     Parecían como locas, estaban fuera de sí quiso añadir su compañera para dejar patente que la lucha fue provocada.
     «¡Brauuuuuuuuuuuuuuun! ¡Bruuuuuum!». 
     El estruendo que se produjo a continuación trajo de compañero un temblor que, aunque flojo, fue lo bastante potente como para que los tres en medio del claro quedaran perplejos y aturdidos, preguntándose que había sido aquello. Hanna miró a su compañera Eliseth, y ésta a su vez, buscaba respuesta en los ojos estrellados y rojizos del príncipe, pero su rostro delataba el mismo desconocimiento.
     ¿Qué ha sido eso? preguntó finalmente el príncipe.
     Vino de allí las amazonas parecían haberse puesto de acuerdo en la contestación, pues las dos contestaron a la vez las mismas palabras y quedaron apuntando con sus lanzas hacia el oeste.
     Delfolank tomó su macuto, se lo colocó rápidamente sobre su espalda, y salió como una exhalación hacia el oeste. Las amazonas se miraron, y seguidamente montaron sus caballos veteados, y salieron tras él. 



                                                                     &#920;



     Otra mañana mas a Ellewyn la despertaban los golpes de espada en el patio de armas. Salió de su cama de un salto a mirar por la ventana con la misma ilusión que lo había estado haciendo estos últimos días nada mas levantarse, se froto los ojos y aguzo su vista, con la esperanza de poder ver  esta vez entre los practicantes de esgrima a su hermano Legow. Sin embargo, tras escudriñar concienzudamente a todos los aprendices que en ese momento practicaban las lides no vió que su hermano se encontrara entre ellos.
     Aún no ha llegado pensó para sí misma.
     De pronto apareció por la puerta de entrada, cruzando el puente levadizo, un joven escudero tirando de las riendas de un animal de modales nobles y cabellos sedosos. Era un caballo tordo de pocos años de edad, pero de considerable tamaño; llevaba una estrella blanca dibujada en la frente y las patas ribeteadas de color gris canoso. Los ojos de Ellewyn se iluminaron, pues adivinaba que aquel potro iba a ser su corcel: el rey Breme le había prometido un caballo con esas características como regalo de aniversario para cuando cumpliera los diecinueve años de edad. 
     Y es que en verdad, Ellewyn era ya toda una mujer, capaz de pelear como el mas diestro de los espadachines o de luchar cuerpo a cuerpo con el mas fornido de los guerreros, pero por mucho que hubiese aprendido técnicas de lucha y supiese manejar las armas, a los ojos de su padre, el rey, seguía siendo una niña.
     Se vistió deprisa y salió corriendo hacia el establo. Cruzó el patio de armas, observando sin éxito por si veía a su hermano entre los muchachos, y se dirigió directamente hacia su caballo. Entró en la caballeriza, se acercó al que supuestamente sería su nueva cabalgadura, y empezó a acariciar su lomo.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/903/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mié, 23 abr 2008 23:03:39 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 1s: CRONOLOGÍA DE SUCESOS (CALENDARIO)]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[ReGnuM]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/275/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/904/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/904/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/904/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/275_1209003157705428.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/904/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 1º: CRONOLOGÍA DE SUCESOS (CALENDARIO)</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/275/">ReGnuM</a> el 23 de abril de 2008 · Rating: <strong>9</strong> con <strong>4</strong> votos · Leído <strong>74</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">CRONOLOGÍA DE SUCESOS

1ª ERA O SETER GENESIS (del 0 al 809)
 Ciclo 0  La Cósmosis.
El Círculo se abre, y Zhion renace.
 Ciclo 8  El Génesis.
 Ciclo 60  El Lunatar.
Nacimiento del Lunaluri y el Solulari.
 Ciclo 190  La Separación.
Se cree que Oblivar el Gigante separó Okh del Continente para desterrar el poder de Crom.
 Ciclo 202  El Faerang se extiende por Tach-Lor.
La tierra empieza a tomar su forma y se crean las primeras civilizaciones.
 Ciclo 600  La Conquista.
Sator Epictato somete a la gran mayoría de pueblos bajo un solo reinado.
 Ciclo 808  El Magiar.
La tierra empieza a descubrir el uso de la magia.

2ª ERA O SETER DRACONIK (del 809 al 9500)
 Ciclo 809  La Alianza Mágica.
Se crea la Alianza de Magos.
 Ciclo 2090  La Seter Draconik.
Itu logra reunir a los Dragones bajo su mando.
 Ciclo 4202  La Guerra de los Hados.
Itu pierde a los dragones y Tach-Lor se divide en Okh, Bremiam y los Reinos Oscuros.
 Ciclo 4500  La Rebelión.
Los pueblos expulsan a los Etéreos y la tierra se divide en dos planos.
 Ciclo 8128  El Dulitar Aposimu.
Tras varios años de luchas continuas entre hombres y eternos, se firma un tratado que separa el Mundo Mortal de los Reinos Etéreos para vivir en paz y harmonía.
 Ciclo 9001  El regreso de los Dragones.
Vuelven los dragones y Tach-Lor se divide en Okh, Brenia, Nokhtar y Naudilun.
 Ciclo 9500  La Sedición.
Los pueblos expulsan a los dragones en la Guerra de Mint y la tierra se divide en dos planos.

3ª ERA O ERA LUMARA (del 9501 al 10000)
 Ciclo 9501  La Guerra de los Hielos. 
Años de luchas desencadenan en la más grande de las batallas. 
Baerank el Hechicero se proclama vencedor.
 Ciclo 9521  La Guerra de los Fuegos.

 Ciclo 9908  El Segundo Cataclismo.

4ª ERA O ERA VARIO (del 10000 al 86900)
 Ciclo 10000  El Resurgir.
 Ciclo 10107  El Despertar de Ahrimán.

5ª ERA O ERA FINAL (del 86900 al 99999)
 Ciclo 99999  La Síntesis.
El Círculo se cierra, y Zhion muere.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/904/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mié, 23 abr 2008 23:12:37 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 11s: CAPITULO 2 - EL ENCUENTRO (parte 4)]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[ReGnuM]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/275/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/1016/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/1016/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/1016/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 11º: CAPITULO 2 - EL ENCUENTRO (parte 4)</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/275/">ReGnuM</a> el 12 de Mayo de 2008 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>1</strong> voto · Leído <strong>58</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Así que por fin has llegado quedó un momento cavilando. ¿Cómo voy a llamarte?.
     Princesa, no debería estar aquí dijo el escudero, que se encontraba oculto detrás del caballo sentado en una banqueta y preparándose para rasparle las herraduras al potro.
     La muchacha dio un brinco en un acto reflejo, ya que no se había percatado de la presencia del joven hasta que este le habló. Y disimulando, para no parecer desprevenida, se acercó hacia el muchacho que perfilaba en la comisura de sus labios una sonrisa contenida.
     Es mi caballo. Me lo van a regalar por mi aniversario, y quiero montarlo. Ensíllalo. ordenó entonces Ellewyn con el semblante serio.
     Pero no puedes montarlo todavía replicó el muchacho El rey me ha dado instrucciones de prepararlo a conciencia para que este todo dispuesto en la fiesta. Esta tarde podrás montarlo.
     ¿Fiesta? ¿Que fiesta? ¿Hay una fiesta?.
     Los ojos de la princesa estaban ahora abiertos como platos, mirando fijamente al escudero, y buscando respuesta. Estaba claro que aquel muchacho había estropeado lo que sin duda iba a ser una fiesta sorpresa para Ellewyn, y que tanto trabajo le había costado al rey mantener en secreto para con su hija. Hizo un ademán con los brazos para que la muchacha callase, y se puso visiblemente nervioso.
     ¡Calla, por Crom! dijo atolondradamente, olvidando por momentos que se dirigía a la hija del rey, y cogiéndola por un brazo la trajo a lugar seguro. Si se entera el rey de que he estropeado la sorpresa es capaz de colgarme de una almena.
      A la princesa se le había ocurrido de pronto una idea para aprovechar la situación a su favor y chantajear así al escudero, y que éste, preparase el caballo y le permitiera salir a pasearlo. 
     Verás... empezó a explicar Ellewyn, rascándose la punta de la nariz... se me ha ocurrido que si no me ensillas el animal, y me dejas salir a hurtadillas a montarlo, mi padre estará una semana dándote palos, y yo me reiré mucho a tu costa. Será bastante divertido.
     No le harías eso a un sencillo escudero como yo. No te creo capaz.
     Sin embargo, el joven vio en los ojos de Ellewyn un brillo suspicaz, y entendió que sus palabras reflejaban de verdad un ansia apenas contenida por salir a cabalgar. A regañadientes, y entre maldiciones, ensilló el caballo y lo preparó, pidiendo repetidas veces a Ellewyn, que no le obligase a hacer tal cosa.
     No te preocupes. Saldré ahora mientras se hace el cambio de guardia en la puerta principal, y regresaré antes de que se den cuenta de que me he ido.
     Es una locura apuntó el muchacho. Si te descubren y ven el caballo ensillado, sabrán que te ayude, y entonces si que tendré problemas.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/1016/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>lun, 12 may 2008 20:47:39 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 12s: CAPITULO 2 - EL ENCUENTRO (parte 5)]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[ReGnuM]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/275/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/1017/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/1017/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/1017/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/275_1210641713364962.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/1017/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 12º: CAPITULO 2 - EL ENCUENTRO (parte 5)</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/275/">ReGnuM</a> el 12 de Mayo de 2008 · Rating: <strong>10</strong> con <strong>1</strong> voto · Leído <strong>57</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Es una locura apuntó el muchacho. Si te descubren y ven el caballo ensillado, sabrán que te ayude, y entonces si que tendré problemas.
     Lo he hecho otras veces. ¿Qué te crees que no sé salir y entrar del castillo sin que me vean?.
     Había un par de muchachos revolcándose por el suelo, enzarzados en una lucha cuerpo a cuerpo mientras otros a su alrededor animaban la pelea y alentaban con entusiasmo a los participantes. La princesa se subió a la yegua y, cuando estuvo segura de que no había guardias, aprovechando un momento de jaleo salió a toda prisa del establo. Cruzó el patio silenciosamente y se alejó del castillo cabalgando al trote por un camino estrecho situado en el lado norte del puente, que conducía directamente hacia el valle, por un sendero oculto en parte por los árboles anchos y bajos.
     Justo detrás del caballo y la princesa salió a su caza un lobo de piel plateada, y cuando estuvo a su altura, brincaba y se cruzaba entre las patas de la yegua. Era un animal grande y peludo, con una larga cola, tenia cabeza alargada con un hocico prominente y una mandíbula poderosa, sin embargo, parecía todavía un cachorro, a juzgar por la vitalidad de sus movimientos todavía torpes y sus ganas de jugar. Ellewyn reconoció a Aeran, su perro lobo, que aunque había crecido bastante este ultimo año seguía siendo tan revoltoso como siempre. Se alegró de poder dar un paseo con su mascota y su regalo de aniversario, y disfrutar de la mañana soleada, la verde hierba, y la brisa suave del viento procedente de las montañas. 
     El Solulari que acompañaba con su calidez y el tiempo apacible, hizo que la princesa perdiese por momentos la noción del tiempo. Su padre, el Rey, la había tenido confinada en su habitación, castigada mucho tiempo por uno u otro motivo, y ahora pasaba las horas ensimismada disfrutando del paseo por el prado y de su nueva montura. Cuando se dio cuenta realmente de donde estaba, rozaba ya casi la línea imaginaria y fronteriza que separa el reino de Brenia con el de Naudilun, y se encontraba medio perdida y desorientada.
     Después de cabalgar sin rumbo varias horas, le llamo la atención una larga hilera de humo que asomaba por el horizonte y dirigió los pasos de la yegua hacia un montículo cercano. Detrás se extendía una amplia llanura verde de hierbas altas y hojas puntiagudas, y más allá se podía observar un pequeño lago. 
     Al otro lado de la orilla, una cabaña de leñador ardía, mientras varios individuos pintorescos daban alaridos. Ellewyn no adivinaba a distinguir en la lejanía las figuras de los personajes más pequeños, pero le parecieron miugras, uno de los clanes de los orcos; éstos eran sin duda una evolución de la raza, más inteligentes, peligrosos, y un poco, aunque muy poco, menos desagradables. Se preguntó que hacían tan al sur unos orcos de esa especie. Y sobretodo, se fijó en uno de los personajes: era enorme, al menos media dos metros y medio, todo su ser era como transparente, y relucía cada vez que los rayos de Solulari chocaban contra su cuerpo.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/1017/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>lun, 12 may 2008 22:21:53 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 13s: CAPITULO 2 - EL ENCUENTRO (parte 6)]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[ReGnuM]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/275/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/1337/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/1337/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/1337/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/275_1215393362467023.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/1337/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 13º: CAPITULO 2 - EL ENCUENTRO (parte 6)</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/275/">ReGnuM</a> el 06 de julio de 2008 · Leído <strong>45</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Cuando ya se disponía a dar media vuelta sin prestarle mayor importancia, un estruendo seguido de una sacudida resonó por todo el valle, la cabaña de maderas se deshizo rompiéndose con facilidad y a duras penas pudieron salir varios campesinos de su interior salvándose de quedar aplastados.
     Ellewyn tomo su espada, salió al galope hacia la orilla más cercana del lago para tratar de ayudar y observar mejor los acontecimientos. Quiso seguir avanzando pero no encontraba lugar por donde acercarse. Tendría que bordear el lago, costeando la orilla hasta llegar al otro lado, y esto suponía un contratiempo, ya que la vida de aquellos lugareños estaba viéndose claramente amenazada. 



                                                                     &#920;



     Llegó Delfolank junto con las dos amazonas a un abierto entre los arboles y se dieron cuenta de la situación enseguida: un enorme gigante de cristal de dos metros y medio aproximadamente, estaba apunto de descargar su cachiporra sobre un indefenso leñador, que yacía en el suelo tumbado e intentando cubrirse para defenderse con los brazos. A pocos metros unos orcos de aspecto abandonado con la piel putrefacta, que se les caía a pedazos por los saltos que pegaban, e insuficientemente vestidos, perseguían a tres cochinos y a un par de gallinas, pareciendo saborear su carne antes de hora; mientras en un rincón un poco más alejado de la escena, enfrente de una cabaña derruida por completo y ardiendo hecha trizas, los tres pudieron ver a un hombre totalmente cubierto de mechones de pelos largos marrones iluminados por la hoguera y las maravillosas luces que despedía con las manos. 
     El príncipe vampiro de las Montañas Nubladas apareció de entre las sombras de los árboles como una maldición alzando su espada y cercenando la cabeza de uno de los orcos que cayó al suelo con un sonido hueco. Se había situado estratégicamente entre el leñador y el corpulento jayán de vidrio en posición de defensa, y había podido evitar que descargase su maza sobre el desvalido aldeano. 
     Aprovechando el factor sorpresa y el desconcierto del gigante, Delfolank lanzó una tajada con su espada de doble filo que golpeó en el pecho de cristal al hombretón, pero sus manos, que agarraban fuertemente el arma, no sintieron más que el temblor que se produce cuando se golpea una roca con una espada de acero. El gigante retrocedió dos pasos tambaleándose por el golpe, pero en su cuerpo no se advertía ni el más mínimo rasguño, aunque por el momento el príncipe había conseguido desconcertarlo y que perdiese la cachiporra que salió volando varios metros.
     Las amazonas habían dejado sus monturas atrás para poder adentrarse en el bosque a través de los arbustos y dando saltos en ziszás se habían colocado una junto a la otra unos pocos pasos por detrás de Delfolank. Aguantaban absorbiendo los impactos de rayos mágicos y los proyectiles de energía que les lanzaba el felpudo viviente que tenían delante, un hombre con el cuerpo cubierto de pelo, y respondían al ataque con bolas de fuego de colores verdes que hacían brotar en sus puños, y que luego lanzaban como si de piedras se tratase; para sorpresa de Delfolank, que no esperaba de unas amazonas aquel despliegue de aptitudes mágicas, y las observaba maravillado con el rabillo del ojo. 
     ¡Cuidado!
     Eliseth, la amazona de cuerpo más robusto, gritó una advertencia a Delfolank justo en el momento preciso para que éste se advirtiera y esquivara a un orco que venía hacia él a la carrera con la intención de ensartarlo con un palo. Con un movimiento ágil, el príncipe vampiro rodó sobre sí mismo, y estando justo detrás del orco se giró sin apenas mirar. 
     Otra cabeza de orco cayó al suelo.
     El gigante se iba incorporando, e intentaba recuperar su arma, pero se movía con lentitud. Delfolank aprovechó la situación para recobrar el aliento y situarse en mejor posición. 
     «¡Brooooooooooooooooooommmm!». 
     Desde su situación, el hombre peludo había lanzado un conjuro que levantó una polvareda de miles de piedras diminutas, que conforme avanzaban hacia el grupo arrasaron con todo a su paso. El vampiro y las amazonas, salieron despedidos por el aire y fueron a parar entre los escombros de la cabaña derruida. En un momento la humareda se desvaneció, y se hizo el silencio.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/1337/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>dom, 06 jul 2008 22:16:02 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 14s: CAPITULO 2 - EL ENCUENTRO (parte 7)]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[ReGnuM]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/275/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/1567/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/1567/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/1567/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 14º: CAPITULO 2 - EL ENCUENTRO (parte 7)</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/275/">ReGnuM</a> el 19 de agosto de 2008 · Leído <strong>9</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">El gigante había recuperado su arma y también su posición, y permanecía atento observando la escena. Al igual que los orcos supervivientes y el mago peludo. Cuando se asentó la calma, un socavón tremendo en el suelo les hizo pensar que tanto el vampiro como las amazonas habían sido sepultados entre el montón de piedras y arena, o quizá sus cuerpos se habían volatilizado por el impacto. Así y todo, el mago peludo se adelantó unos metros indicando a los orcos por donde habían caido supuestamente los cuerpos.
     ¡Mirad bien por ahí! ¡Tienen que estar!.
     Justo desde debajo de un árbol roto, caído detrás de la montaña de escombros, Eliseth la amazona arrastró el cuerpo de su compañera tirando de los brazos y trasladándola hacia un escondite improvisado, al tiempo que le ayudaba a recobrar la consciencia y le hacía señales para que se mantuviese en silencio. Al lado, a pocos metros, el leñador agazapado y otro hombre vestido elegantemente ayudaban al vampiro a incorporarse, y lo apoyaban sobre una roca. Delfolank con la cara sucia de ceniza y aún desorientado por el golpe, reconoció al leñador, mientras trataba de entender la situación y averiguaba a distinguir quien era la otra persona que tiraba con fuerza de la pernera de su pantalón. 
     Un orco pasó andando por encima de lo derribado a un metro y medio escaso de distancia, con la cabeza agachada y mirando abajo concienzudamente, hacia los escombros, pinchando con un palo por entre los agujeros y sin advertir la presencia del grupo escondido.
     Todos mantuvieron la respiración un momento, temiendo ser descubiertos en cualquier instante.
     Ya he cumplido. Han quedado sepultados. se dijo para si mismo el mago peludo ¡Volved todos al vivac, y decidle a Gromar que el mensajero a sido eliminado!.
     A la orden del mago los orcos se fueron agrupando, y cuando estuvieron todos reunidos dispuestos a  regresar por el lugar por donde habían venido, el mago peludo desapareció con un hechizo de teletransportación.
     Se ha ido el mago. susurró Hanna al resto del grupo.
     Permaneced en silencio y esperad a que se marchen. ordenó Delfolank a los demás haciendo señales con el brazo.
     Eliseth advirtió como se clavaba la mirada del leñador en sus pechos, dado que la postura que mantenía resultaba bastante erótica.
     Como no dejes de mirarme te sacaré los ojos. advirtió la amazona al leñador, amenazando con su lanza. Y éste bajó enseguida la mirada al suelo, mientras se le coloreaban las mejillas.
     ¡Callaos!. ordenó de nuevo Delfolank a media voz con rostro severo.
     El grupo permaneció en silencio y escondido hasta que por fin los orcos miugras, con el gigante de cristal en la retaguardia se iban alejando. 
     «...decidle a Gromar que el mensajero ha sido eliminado...»
     El príncipe vampiro había deducido por las vestiduras que el mensajero al cual se refería el extraño mago cubierto de pelo era el hombre que los acompañaba. Llevaba una casaca azul típica de los hombres de la ciudad de Albathor en el reino de Brenia, aunque sucia y desgarrada, y portaba una caña hueca de las que son utilizadas en Brenia por los mensajeros para llevar pergaminos y manuscritos.
     Aún no estaban demasiado lejos los orcos ni el gigante de cristal, ni había salido el grupo todavía de su escondite, cuando un gruñido los sobresaltó.  Seguido de mas alaridos de orco, y una voz de mujer.
     Delfolank asomó la cabeza por instinto al oír la voz femenina en apuros, saltó en medio del claro y fue a la carrera a prestar ayuda a la mujer que estaba siendo atacada. Las amazonas salieron tras él, mientras el leñador y el mensajero de Albathor salieron despavoridos hacia el bosque al ver como los orcos y el gigante de cristal estaban atacando a un tremendo lobo que parecía fuera de sí y a una jinete que blandiendo su espada se enfrentaba al gigante sin mucho éxito.
     La escena siguiente fue aterradora: el lobo perseguía y derribaba a los orcos mientras les mordía con su poderosa mandíbula, las amazonas lanzaban bolas de fuego contra el gigante que poco a poco fue cediendo y rompiéndose en pedazos, la doncella guerrera atacaba desde su montura a cualquiera de los orcos que se le cruzara delante, y Delfolank, ojos de águila, apenas tuvo que hacer esfuerzo. Después de una sencilla batalla que duró poco, en el suelo, por todas partes, se podían adivinar pedazos de los cuerpos de los orcos, a la vez que había trozos de cristal del gigante esparcidos por el lugar. 
     Ellewyn había sufrido heridas. Así que la trasladaron a la orilla del lago, y con agua le iban limpiando, mientras que Eliseth trataba de sanar los cortes con algunas raíces medicinales.
     ¿Y vos quien sois?. preguntó Delfolank dirigiéndose a la doncella guerrera.
     La muchacha de pelo violeta acariciaba al lobo plateado para tratar de tranquilizarlo. Estaba inquieto por la pelea y por ver a su dueña malherida. Ellewyn quería demostrarle al lobo que se encontraba bien y, a su vez, que las heridas que sufría no eran graves. 
     Se había fijado en el colgante que pendía del cuello del príncipe vampiro: era un abalorio moldeado en plata trenzado a una correa de cuero en el que se mostraba la cabeza de un unicornio. A Ellewyn le llamó la atención porque le recordaba al cuerno que le había sido entregado a su hermano Legow hacía poco tiempo como legado de familia. 
     Soy Ellewyn de Talp, doncella guerrera a las órdenes del Rey Breme de Brenia. la princesa quiso ocultar su alcurnia de momento y dar a entender al vampiro su rango de batalla. Así no iba a dar a conocer su linaje ni su posición social, y de momento daría una apariencia mas de combate Llevas un colgante precioso.
     Delfolank se miró hacia el pecho y lo tomó por la correa mostrándoselo a Ellewyn. Era un collar que le había acompañado desde pequeño y al que no prestaba ninguna atención, pero al que tenía una estima considerable.
     Bueno, lo es... empezó a decir el vampiro. 
     Se detuvo al ver en el suelo un trozo de pergamino. Lo tomó, y lo leyó.
     Pueblo de Nokthar: Es de vital importancia y de extrema urgencia... miró el pedazo de pergamino roto intentando hallar mas pistas del mensaje pero no vio nada mas Es un mensaje a mi reino. Y parece urgente. ¡He de encontrar a ese mensajero!.
     Hanna le dio un codazo a Eliseth.
     Nosotras también. Esos estúpidos se dirigen derechos hacia nuestros bosques, y tenemos que impedirlo. No queremos más intrusos en nuestras tierras.
     Esta joven esta herida. dijo Delfolank señalando hacia Ellewyn Deberíais quedaros aquí y cuidar de ella. Yo iré a por los dos hombres y los traeré aquí.
     Yo también voy. sentenció la princesa guerrera Se cuidar de mi misma, y además, estas heridas no son graves.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/259/pasajes/1567/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
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	<pubDate>mar, 19 ago 2008 04:53:05 GMT</pubDate>
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