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    	<title><![CDATA[EL ARTE DEL BUEN SEXO! en Literativa]]></title>
    	<link>http://www.literativa.com/historias/276/</link>
    	<description><![CDATA[EL ARTE DEL BUEN SEXO!







Marcelo, Sebastián y Juan Ignacio 
De su amor quieren dar líquidas pruebas, 
Mientras tanto ostento vanidosa 
Por mi cotilla mujeril gran mar de tetas 
Donde la vista en su extensión se pierde 
Y mueve tempestad en las braguetas. 
Francisco , Oscar Luis y Federico 
Con el miembro anhelante desesperan 
Fruto de bendición encarcelados 
Por esto y por hallarse lo guardado
Demostrarme quieren todo
Lo que ansían.
Patricio, Federico y Alejandro 
Con su virilidad pretenden atragantarme 
La garganta de abajo boca arriba. 
Oh! bien de Jerónimo el muy serio 
Queriéndolo arrastrar más allá de su ombligo.
No puedo menos de aplaudir a Juan Ignacio, 
En el acorde vaivén de mi galope; 
Ningún miembro por grande se me atasca, 
Todos plenos, demuestran sus virtudes.
¡Oh viril miembro, blasón de los guerreros, 
Grandes falos y tan diestros dedos!
Más no tiene, importancia alguna
Juro no mirar el brillo de sus ojos
Solo me guiaré por la fuerza de sus músculos 
Que tan grandes, venosos 
Erguidos se me muestran.
Qué ancho vi, qué longitud y qué señorio! 
Pero dejemos esto, que escribiendo 
Solamente, me estoy humedeciendo. 
Y eso que aún no me recuerdo de Maximiliano 
y ¡oh Leonel Germán! a ti me vuelvo. 
¡Oh Enrique! tu gracia y tu belleza; 
Miente la fama que a decir empieza 
Que es tu sexo sabrosísimo homicida; 
Y en mi carne desfloro tu vergüenza .
Andres, Jorge Luis y Enrique
Victor, Diego Juan y Adrián Pablo
Sebastían, Rubén, Marcos y Alexander
Presentan sus armas varoniles
Demostrando encantos altivos
Con quiebros y lascivos esperezos. 
OH, putañeros, a quien la piel mía 
Condujo a tal altura peregrina 
Por muchos rumbos que otros no surcaron, 
No mis buenos propósitos cesaron! 
Anibal, Humberto y Jorge Carlos
Escudriñando las tubas falopianas; 
Gustavo, Oscar, Maximiliano
Su miembro donan 
Y están tan ávidos y ardientes,
A que mis manos diestras 
Ofrezcan, en ponerlo tieso. 
Oscar y su grosor endemoniado
Produce escalofrios en mi espalda
Su vaivén enciende tempestades
Hogueras insaciables que 
me recorren a mansalva.
Juan Emmanuel, el del color blanquesino
Que me entrega su potencia desbordada
Con manojos de tan grueso calibre
Se adentra en mis surcos,
Se aquieta en mis nalgas.
Vicente, el de la ancha espalda
Que me abraza tan paternal y potente
Gritándome sus furiosos orgasmos
Con tan singular modo de correrse.
Él se muestra tan expresivo
Casi tanto como Mariano Esteban,
Aunque éste disimula sus fervientes jadeos
Hundiendo en mis pechos
Su descomunal lengua.
Que seria de Roque y de Sergio
Si yo no hablara de su privilegio
De ser a su antojo precisos
Y demorar lo que necesita el jadeo.
Cuando cuatro circundan mi cuerpo
Miembros, manos, lenguas
cóncavo y convexo.
Cuatro falos erguidos, viriles
demostrando todo su provecho.
En mis manos, mi boca, mi todo
Se agiganta derrochando humedades
Y brindando por el
Buen sexo ofrecido
Les doy mil gracias
A tan magnificos ejemplares.
Hombres que tan gentiles y probos
Saben ejercitar como nadie
Derramar en mi cuerpo caliente
El elixir de su cuerpo vibrante.
Y en el correr de mi carne afiebrada
Sin demoras, ni precocidades
En el sexo, lujurioso y venerado
Sus destacados atributos masculinos 
Sean firmemente LOADOS!






Autor: MONICA BUGLIONE]]></description>
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Marcelo, Sebastián y Juan Ignacio 
De su amor quieren dar líquidas pruebas, 
Mientras tanto ostento vanidosa 
Por mi cotilla mujeril gran mar de tetas 
Donde la vista en su extensión se pierde 
Y mueve tempestad en las braguetas. 
Francisco , Oscar Luis y Federico 
Con el miembro anhelante desesperan 
Fruto de bendición encarcelados 
Por esto y por hallarse lo guardado
Demostrarme quieren todo
Lo que ansían.
Patricio, Federico y Alejandro 
Con su virilidad pretenden atragantarme 
La garganta de abajo boca arriba. 
Oh! bien de Jerónimo el muy serio 
Queriéndolo arrastrar más allá de su ombligo.
No puedo menos de aplaudir a Juan Ignacio, 
En el acorde vaivén de mi galope; 
Ningún miembro por grande se me atasca, 
Todos plenos, demuestran sus virtudes.
¡Oh viril miembro, blasón de los guerreros, 
Grandes falos y tan diestros dedos!
Más no tiene, importancia alguna
Juro no mirar el brillo de sus ojos
Solo me guiaré por la fuerza de sus músculos 
Que tan grandes, venosos 
Erguidos se me muestran.
Qué ancho vi, qué longitud y qué señorio! 
Pero dejemos esto, que escribiendo 
Solamente, me estoy humedeciendo. 
Y eso que aún no me recuerdo de Maximiliano 
y ¡oh Leonel Germán! a ti me vuelvo. 
¡Oh Enrique! tu gracia y tu belleza; 
Miente la fama que a decir empieza 
Que es tu sexo sabrosísimo homicida; 
Y en mi carne desfloro tu vergüenza .
Andres, Jorge Luis y Enrique
Victor, Diego Juan y Adrián Pablo
Sebastían, Rubén, Marcos y Alexander
Presentan sus armas varoniles
Demostrando encantos altivos
Con quiebros y lascivos esperezos. 
OH, putañeros, a quien la piel mía 
Condujo a tal altura peregrina 
Por muchos rumbos que otros no surcaron, 
No mis buenos propósitos cesaron! 
Anibal, Humberto y Jorge Carlos
Escudriñando las tubas falopianas; 
Gustavo, Oscar, Maximiliano
Su miembro donan 
Y están tan ávidos y ardientes,
A que mis manos diestras 
Ofrezcan, en ponerlo tieso. 
Oscar y su grosor endemoniado
Produce escalofrios en mi espalda
Su vaivén enciende tempestades
Hogueras insaciables que 
me recorren a mansalva.
Juan Emmanuel, el del color blanquesino
Que me entrega su potencia desbordada
Con manojos de tan grueso calibre
Se adentra en mis surcos,
Se aquieta en mis nalgas.
Vicente, el de la ancha espalda
Que me abraza tan paternal y potente
Gritándome sus furiosos orgasmos
Con tan singular modo de correrse.
Él se muestra tan expresivo
Casi tanto como Mariano Esteban,
Aunque éste disimula sus fervientes jadeos
Hundiendo en mis pechos
Su descomunal lengua.
Que seria de Roque y de Sergio
Si yo no hablara de su privilegio
De ser a su antojo precisos
Y demorar lo que necesita el jadeo.
Cuando cuatro circundan mi cuerpo
Miembros, manos, lenguas
cóncavo y convexo.
Cuatro falos erguidos, viriles
demostrando todo su provecho.
En mis manos, mi boca, mi todo
Se agiganta derrochando humedades
Y brindando por el
Buen sexo ofrecido
Les doy mil gracias
A tan magnificos ejemplares.
Hombres que tan gentiles y probos
Saben ejercitar como nadie
Derramar en mi cuerpo caliente
El elixir de su cuerpo vibrante.
Y en el correr de mi carne afiebrada
Sin demoras, ni precocidades
En el sexo, lujurioso y venerado
Sus destacados atributos masculinos 
Sean firmemente LOADOS!






Autor: MONICA BUGLIONE]]></description>
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