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    	<title><![CDATA[El fin de Pantakakistos en Yesfodu en Literativa]]></title>
    	<link>http://www.literativa.com/historias/301/</link>
    	<description><![CDATA[En un mundo donde el concepto de bien no existe y el mal rige toda la vida de aquel lugar llega un visitante de otro mundo. El bien parece ser algo que si existió alguna vez se olvidó por completo y gracias a ello el equilibrio se mantiene allí. El viajero permanece como testigo de lo acontecido en aquel lugar como uno más pues llegó de niño y no recuerda lo anterior hasta mucho despues. 

Mientras la vida permanece igual con los intentos de dominar el mundo por parte de unos u otros o el exito en ese objetivo con el derrocamiento posterior un grupo de seres civilizados se encuentra en una taberna de las tantas que hay por los caminos. Como  no suele ser infrecuenta acaban aliandose para ir de aventuras]]></description>
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      		<title><![CDATA[El fin de Pantakakistos en Yesfodu en Literativa]]></title>
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      		<description><![CDATA[En un mundo donde el concepto de bien no existe y el mal rige toda la vida de aquel lugar llega un visitante de otro mundo. El bien parece ser algo que si existió alguna vez se olvidó por completo y gracias a ello el equilibrio se mantiene allí. El viajero permanece como testigo de lo acontecido en aquel lugar como uno más pues llegó de niño y no recuerda lo anterior hasta mucho despues. 

Mientras la vida permanece igual con los intentos de dominar el mundo por parte de unos u otros o el exito en ese objetivo con el derrocamiento posterior un grupo de seres civilizados se encuentra en una taberna de las tantas que hay por los caminos. Como  no suele ser infrecuenta acaban aliandose para ir de aventuras]]></description>
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        <item>
	<title><![CDATA[Pasaje 1s: Capitulo I El equilibrio del fuego Parte I]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
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	</author>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/523/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/07/a7/38/07a73839db497dd1a54581d247d96e282b4757fb/mini_80_274_1206216636625840.jpg" border="0" /></a></td>
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    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 16 de marzo de 2008 · Leído <strong>58</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Hace tiempo ya, que esta historia concluyó pero no voy a contar como es el mundo ahora para que esta historia no pierda emoción. Fui testigo de ella recién llegado de otro lugar que no podía recordar; por un conjuro que me lanzó un çagomu (Un ser ruin, malicioso, codicioso, bastante leal al poder, mentiroso, muy sincero a veces, difusor de rumores, mágico y con cuerpo de cuervo negro penta céfalo además del encargado de mantener el equilibrio en el mundo) para mantener el equilibrio. Por suerte ello me permitió mantenerme lo suficientemente invisible como para vivir lo justo para contar esta historia.       

Habréis visto que describo a estos seres con comparaciones e identificaciones con seres que ya conocéis pero que en este mundo no existen. Ello se debe a que yo vengo del mismo mundo que vosotros según recordé al ver el reflejo del fuego de los draros (Caminos de ceniza ardiendo entre los árboles de algunos bosques muy concretos). Tenía ocho años cuando me fui sin posibilidad de volver; solamente ha regresado mi legado. En la biblioteca (Es decir, una estantería con libros en medio del aula) en mi clase del colegio vi un día un cuento que resultó estar encantado. Algo que tenía una posibilidad entre un trillón sucedió. Al comenzar a leer el libro un portal salió de él absorbiéndome antes de desvanecerse un segundo después. 

Este es el mundo de Yesfodu; un mundo en el que la frase que leí una vez en un libro para mayores (El hombre es un lobo para el hombre) viene como anillo al dedo si se cambia Demith (Termino usado para referirse a un ser perteneciente a una raza establecida con cultura, sociedad y como civilización en algunos casos) por hombre y lobo por Bamith (Un ser de cuatro patas con una anilla de hueso y músculo con dientes puntiagudos extensibles. Además de un cuerpo alargado junto a lo que podríamos llamar la tripa); así ha sido siempre.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/523/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>dom, 16 mar 2008 14:04:20 GMT</pubDate>
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	<title><![CDATA[Pasaje 2s: El equilibrio del fuego Parte II]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/524/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/524/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/32/f2/89/32f2893db8e1af8a782b7cb7cc651e0cd12b8dc7/mini_80_274_1206216597374614.jpg" border="0" /></a></td>
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/524/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 2º: El equilibrio del fuego Parte II</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 16 de marzo de 2008 · Leído <strong>64</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Estos seres se alimentan de árboles caminantes con sigilo que van en rebaño con el fin de oxigenar  el aire alimentándose de la tierra. Una simbiosis perfecta pues los Barmith nutren la tierra con los restos de los carabeneth (Esos árboles) mientras que ellos viven del oxigeno que los árboles generan.  

Y como difícilmente podríais comprender esta historia sino os introduzco más en la descripción de este mundo seguiré: 

Entre los Demith hay muy diversas razas entre las que se incluyen las que aparecen en la historia. Según vayan apareciendo las iré incluyendo pero de momento hablaré de algunas.

Entre todas esas razas una de las más numerosas es la de los pantorus. Seres antropomorfos con capacidad de cambiar su tamaño y las dimensiones de lo que su ráfaga mágica salida de sus manos tocaba. Si escogían un tamaño diminuto durante cierto tiempo las otras razas solían considerarlo como miembro de una raza aparte de nombre gnomos. En caso de que fueran algo más grandes, de altura un metro cincuenta o así, recibían el nombre de Gorlus (Enanos en nuestra lengua) mientras que si eran de un metro setenta a dos metros y medio recibían el nombre de nallares (Personas humanas) pero en el caso de que fueran mayores de dos metros y medio recibían el nombre de Astranguls (Gigantes). Su subraza dependía en gran medida del tamaño de los padres en el momento de la concepción, siendo solo compatibles en tamaño desigual los casos intermedios (En el caso de los gigantes deben guardar tamaños similares entre ambos). Esto tenía su importancia por la aplicación de las leyes genéticas y los genes recesivos del gnomismo, enanismo, nallarismo y gigantismo, dependiendo de bajo que tamaño naciera, pues anulaban la capacidad mágica del cambio de forma. Estos seres de carácter mezquino, áspero y muy dados a la traición desarrollaron subculturas y civilizaciones enfrentadas entre sí con ideas culturales muy diferenciadas (Uso de la magia, preferencias de vida, gestión de la economía, relaciones con otros pueblos, etc.) hasta en pensamientos malignos.            


  En el caso de los gnomos (Pues es el pueblo que primero conocí a mis ocho años y que recuerdo bastante ahora con 25. Quovenim me llamaron y con ese nombre me quedé pues es preferible a Eusebio) mantenían un respeto enorme por la naturaleza; incluso los más mayores cercanos a su esperanza de vida de 500 años. Tenían una relación especial con los Carabeneth que les permitían entrar en su interior (En el hueco entre su savia y su corteza) para resguardarse de sus enemigos los diablillos o de los demonios gusano (Conocidos como Ñeñosos (Demonios) zewiyu carroñeros y antropófagos) además de las sombras (Si se mira con detenimiento detrás de un Carabeneth cerca de sus raíces se verá una puerta pequeña como de madriguera de ratón a lo Cartón cerrada con apariencia de corteza de árbol). Además recurrían mucho a las magias de ilusión y de curación.         

Volviendo a los Ñeñosos, había una cantidad enorme de subespecies diferentes que en muchos casos no se las podía considerar demith pero que estaban sometidas a las jerarquías de los demith. De los demonios demith había varios destacados como los semietéreos (Seres de sombra generalmente intangibles pero que al atacar podían ser tocados, matados y que al atacar absorbían energía de quienes agredía llegando a matar a los seres de quienes se alimentaban. Venidos de otros mundos y otros tiempos en origen cambiaron un poco. Viven al amparo de la oscuridad y su civilización se desarrolla en brumas ilusorias intangibles e invisibles contiguamente a los cementerios), los diablillos (Fascinados con volar mediante hojas, trepar por los árboles y el fuego. Pillines con piel verde o roja, cuernos y rabo puntiagudo a modo de matamoscas además de una ruindad y tacañería enorme junto a una altivez extraordinaria), los árenos (seres con forma de araña y tentáculos que tejen telas durísimas en los bosques a modo de tirolinas. Llevan a los caminantes por un precio pero su lengua es viperina y su hambre a menudo no se sacia. Son sabías y aliadas de los Karshars que no las someten sino que escuchan dados sus interminables conocimientos de las vidas de las otras razas por medio de su visión transparencial (Pueden ver a través de las cosas enfocando sus objetivos) y lejana) y los Karshars (Demonios con alas negras de dragón, cuerpo de gato alargado hasta entre seis y 30 metros además de cabeza de murciélago. Si los demonios en general son la raza más belicosa y violenta estos son aun peores pues les encantan los látigos, las mazas y los mandobles que usan a una mano. Pueden exhalar veneno por la nariz y  usan mucho la magia del fuego además de las ilusiones cavernosas y volcánicas. Torturar es su mayor afición pero son inteligentes, ingeniosos y con una cultura sorprendente.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/524/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>dom, 16 mar 2008 14:13:54 GMT</pubDate>
</item>
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	<title><![CDATA[Pasaje 3s: El equilibrio del fuego Parte III]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/525/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%"><font face="Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2" color="#000000">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/525/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 3º: El equilibrio del fuego Parte III</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 16 de marzo de 2008 · Leído <strong>60</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">En su historia se consideran descendientes del mítico Sax (Un demonio gárgola pétrea con el poder de ocultar el sol como su hermano casi gemelo. Trotamundos y con cualidades excepcionales como las estacas óseas extensibles, la expulsión de agua encantada por la piel, el general campos magnéticos muy potentes, el quemar lo que tocaba o deseaba quemar además de lanzar llamaradas o fogonazos de bola y símbolos de la convergencia horizontal vertical en la piel. Con ello convirtió en polvo a la extinta raza de los vampiros que entraron en guerra con los primeros demonios, nallares y en especial diablillos. Estos, afectados por todo ello y la luz del sol pese a su mayor capacidad regenerativa, quedaron en clara condena mientras los Karshars dominaban a las otras razas (Como por ejemplo los Gols. Unos enemigos habituales si es que aquí se puede calificar a algún tipo de enemigo como habitual. Con aspecto de avispa sin alas pero con coraza de color amarillo con rallas negras. Luchan con escudo, aguijón y cuernos de diablo (Una variante del diablillo al tamaño de los enanos) o de Zoud (Un ser del tamaño de un caballo con aspecto de caracol y unos cuernos de toro que expulsa una baba al caminar capaz de permitir el caminar sobre las aguas) usado por los elfos) impregnados de su propio veneno) durante miles de generaciones en sus cien mil años de vida) y la gata sanguinaria (Una demonio  (Su especie se suele considerar femenina por ser más) caníbal y vampirica, lujuriosa con aspecto de gato blanco y maullido de canto de sirena). Desarrollaron una amplia civilización con mano de hierro, multitud de gobernantes en luchas de poder, leyes eternas con castigos indecibles e historias sobre su pasado, su presente y su futuro. Prácticamente se autoproclamaban dioses con derecho a escribir la historia  pero no negaban el misterio de quien creó su mundo como hacían otras razas con mitologías al respecto, prefiriendo las especulaciones sin lógica ni razón como bien se suele comentar cuando uno tiene la desgracia de toparse con estos seres dados a los secuestros y a la violencia.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/525/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>dom, 16 mar 2008 14:15:18 GMT</pubDate>
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<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 4s: El equilibrio del fuego Parte IV]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/526/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 4º: El equilibrio del fuego Parte IV</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 16 de marzo de 2008 · Leído <strong>42</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Otra de las razas más importantes era la de los elfos. Con aspecto de nallares, salvo por sus orejas puntiagudas junto a mechones de pelo en las piernas, vivían entre los árboles y las ciudades nallares. Dominaban las ballestas y los arcos con excelentes reflejos, agilidad más habilidad para trepar, talento excepcional para la hechicería, facilidad de curación y orígenes olvidados de otros mundos. Vivían 10000 años y se hacían pasar por inmortales para compensar su poca capacidad de reproducción. Adoraban a la naturaleza y a la simetría convergente de verticalidad. Era malvados, altivos, chovinistas y ególatras. 

Tenían malas relaciones con demonios y enanos aunque en el caso de estos últimos había una excepción. Había un elfo ciego conocido como Tejedor de Mantillo; capaz de compartir sueños entre mundo según se creía y de ver una sustancia mágica natural originaria de los bosques además de manipularla. Esa sustancia como imaginareis era el mantillo. Él la transportaba y podía transformarla de un campo de fuerza verdoso transparente a un conjunto de ramas entrelazadas unas con otras para luego convertirlo en un campo de fuerza invisible; lo que venía bien a los enanos en sus cavernas.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/526/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>dom, 16 mar 2008 14:16:15 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 5s: Capitulo I El equilibrio del fuego Parte final]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/527/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/527/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 5º: Capitulo I El equilibrio del fuego Parte final</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 16 de marzo de 2008 · Leído <strong>53</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">La última de las razas que comentaré por el momento es una raza venida en origen de otro mundo aunque hacia tantos milenios que era imposible recordarlo incluso en las tradiciones; podría decir que incluso eones. Se llamaban Serpentesios y descendían del famoso rey Jagrostunster del perdido mundo de Zarhovaliun. Formados por cinco serpientes unidas eran seres orgullosos, muy egoístas y egocéntricos, dados a atacar a la mínima pero con buena memoria y afán de cuidado medioambiental ya que su medio dependía de ello. Aun más que todos los demás menos los Karshars, creían en la ley del más fuerte como la valida y reverenciaban el poder por encima de todo siendo amigos de los çagomu y enemigo mortal, como casi todas las razas, de los Gols. Caminaban reptando y  vivían normalmente en los pantanos protegidos por bosques encantados (Mezcla de árboles normales con Carabeneth dormidos durante el día). Dedicaban casi toda su disciplina a proteger el bosque de donde trepaban y subsistía su civilización cargada de mitos así como gestiones de economía para la gestión de los recursos junto a la religión del dios serpiente pero con poco interés en su historia. 

Y yo entre tanto vivía como un joven nallare tan malvado como el resto del mundo.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/527/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>dom, 16 mar 2008 14:17:46 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 1s: Capitulo II ¡Tabernero! Deme la cuenta por favor, que quiero vivir Parte I]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/529/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/529/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 1º: Capitulo II ¡Tabernero! Deme la cuenta por favor, que quiero vivir Parte I</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 17 de marzo de 2008 · Leído <strong>54</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">En este mundo de Yesfodu todas las tierras que en las que no entraba el océano pertenecían al reino de Pantakakistos y había muchas tabernas en los caminos entre provincias gobernadas por diferentes individuos poderosos de múltiples razas.  

En uno de esos días en que el caos es una filosofía de vida y el destino se ha quedado obsoleto fui a parar a una taberna de paso. Me marché con mi caballo cuando contaba veinte años a una visita al castillo donde mi primo de acogida, un pantorus que solía hacer de gnomo o de nallare, estaba al tanto de las principales noticias del reino. Después de mi llegada con ocho años esos seres me ayudaron a pasar la noche a cubierto en el bosque para guiarme después a una ciudad nallare. Cyogero me enseñó el lenguaje de este reino que resultó ser igual en todo este mundo salvo por particularidades dialectales (Nadie sabe la razón pues incluso el pasado común que debió de haber se perdió en la bruma de lo vivido por generaciones). A partir de ahí fui diariamente de visita y conocí esa cultura con mi acogida hasta convertirme en un aliado inseparable suyo contra los múltiples enemigos, conscientes de que nos era necesario no confiar mucho.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/529/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>lun, 17 mar 2008 09:09:27 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 2s: Capitulo II ¡Tabernero! Deme la cuenta por favor, que quiero vivir Parte II]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/530/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%"><font face="Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2" color="#000000">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/530/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 2º: Capitulo II ¡Tabernero! Deme la cuenta por favor, que quiero vivir Parte II</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 17 de marzo de 2008 · Leído <strong>59</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Como todas las grandes historias, igual que las pequeñas, comienzan con una decisión afanosa de marcharse de aventuras. Ello suele suceder en cualquier taberna de mala muerte donde el caballo llegué medio muerto con los bártulos. Unas monedas y a divertirse.

 Si se piensa que la formación de una compañía los grandes ideales no existen, ni los fuertes lazos de unión, ni las promesas de aventuras entrañables. Lo que se hace en este reino es, sencillamente, beber vino y cerveza con juegos de dados y apuestas de combate en cuadrilátero de mesas. 

En referencia a los dialectos, los elfos suelen usar las variantes complejas cargadas de matices mientras los enanos prefieren la variante sencilla con mayor ambigüedad para decir lo mismo. Los Nallares utilizar diferentes palabras para designar a tres terceras personas mencionadas con anterioridad mientras que los Gols tienen un presente en continuo para designar al presente simple y un pasado enterrado para hablar de un suceso acaecido muchísimo tiempo atrás (Algo así como hube habido habiendo realizado). También es a tener en cuenta el hecho de que los nombres y adjetivos son invariables y el género lo determina el artículo (Que siempre es el mismo). Tales cambios ocasionan errores y malentendidos en borracheras; especialmente si un nada bienvenido tols se presenta en una taberna. Lo que se acaba saldando con varios muertos, múltiples heridos y una compañía de gente unida por la ley del más fuerte con la tonta ambición de derrocar a algún poderoso que pretende dominar el mundo. Esta no iba a ser menos con lo que la pelea comenzó pero yo no participé. Pedí la cuenta al tabernero (Único individuo intocable por depender de su vida el suministro prolongado de bebidas alcohólicas además de la cocina) por tener aprecio a mi vida y pensé en irme (Yo sin saberlo pero había algo diferente en mí) pero me llamaron y me propusieron unirme a ellos de aventuras. ¿Cómo negarse?</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/530/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
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	<pubDate>lun, 17 mar 2008 09:11:00 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 3s: Capitulo II ¡Tabernero! Deme la cuenta por favor, que quiero vivir Parte III]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/531/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%"><font face="Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2" color="#000000">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/531/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 3º: Capitulo II ¡Tabernero! Deme la cuenta por favor, que quiero vivir Parte III</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 17 de marzo de 2008 · Leído <strong>61</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Ciertamente era difícil pues la situación era demasiado surrealista como para arriesgarse a un conflicto. ¿Me habrían considerado un cobarde y vago redomado? Tal vez pero eso no explicaba que viéndome como una sabandija de cloaca quisieran que estuviera en su compañía. ¿Acaso querían liquidarme sin testigos para mayor diversión o querían probar si era tan fuerte como para no molestarme en enfrentarme a ellos o admiraban mi afán por sobrevivir? Esos pensamientos se me pasaban por la cabeza pero, considerando que sino aceptaba me iban a matar directamente, acepté por vivir un ratito más.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/531/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>lun, 17 mar 2008 09:12:52 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 4s: Capitulo II ¡Tabernero! Deme la cuenta por favor, que quiero vivir Parte IV]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/532/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%"><font face="Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2" color="#000000">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/532/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 4º: Capitulo II ¡Tabernero! Deme la cuenta por favor, que quiero vivir Parte IV</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 17 de marzo de 2008 · Leído <strong>50</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">En la compañía estábamos una guerrera elfa llamada Xufen (Excelente arquera y especialista en usar flechas como puñal además de algunos hechizos para sanar), una serpentesia llamada Grondehrg, un torsus llamado Palafrén (Ilusionista cambia formas con algún poder de lanzar electricidad con las manos gracias a sus botas pero fundamentalmente hechicero), una gols llamada zuzzzewdze a la que se llamó zuz para poder pronunciar su nombre, un Karshars llamado Ferigneo con muy malas pulgas y yo. Casi todos armados hasta los dientes salvo la serpentesia que con su anillo de campo de energía y yo (Que llevaba un puñal, una ganzúa, un manuscrito, una pluma, un encendedor de metal, una soga, un plato de metal, siete pócimas con mezclas explosivas separadas por piezas de cristal entre ellas, un yoyó y diversas figuras de cerámica más bien decorativas para llevar a mi primo de acogida como recuerdo de su tierra). 

-¿Conoces algún sitio donde haya noticias de los principales sucesos del reino? ¿Hacía donde te dirigías? Me preguntó Ferigneo como autoproclamado líder del grupo. 

-Al castillo donde vive mi primo. Está cerca de la capital del reino. Dije aparentando seguridad aun estando aterrado en realidad. 

Pues vamos. Dijo con la aceptación de todos ellos.   

Yo, en aquel entonces, les habría intentado matar en el momento de mayor debilidad pero me contuve por tener la convicción de que se lo esperaban y que cada uno de ellos era más fuerte que yo. Nadie hubiera esperado que acabara contando su historia pero estos derroteros del camino a veces suceden.     

Entonces robaron uno medio de transporte para Grondehrg y nos pusimos en camino con toda la celeridad que una compañía sin objetivo aparente ni verdadera unión de negocios pudiera suponer.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/532/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>lun, 17 mar 2008 09:14:22 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 1s: Capitulo III Silva]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/551/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%"><font face="Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2" color="#000000">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/551/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 1º: Capitulo III Silva</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 20 de marzo de 2008 · Leído <strong>51</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">El atardecer acabó llegando a la hora de comer algo. Bien aprovisionados contemplaron la estela morada de la marcha hacia la oscuridad habitual de las noche en un cielo sin estrellas salvo tres trianguladas con una en medio y dos en otra punta paralelas a estas. Nadie estaba ausente de hambre y sanguijuelas, ratas, piezas de benado, trozos de cordero, zanahorias, manzanas, panes, ramas de trunc (Una parte herbácea propia de la zona),  un traneth (Un animal escamoso, rojizo con cuatro lomos unidos, dieciséis patas y diversos colmillos en los laterales, en la parte trasera y delante. Un manjar para los Karshars y bazofia para los gols) y cinco porciones de ambrosia (Una sustancia definible como vegetal y un manjar muy escaso además de apreciado por todas las razas. Se debió de llevar un buen disgusto aquel que lo dejó en su caballo robado poco después). Las peleillas por la comida se sucedieron junto a discusiones menos en mi caso no participé por ese miedo a que me vencieran o trataran de matarme. 
   
Tras la cena hubo un momento de narración de historias. Algunas de ellas sobre mundo del reino de acuoniri con todas aquellas terribles criaturas y civilizaciones submarinas enterradas en el lecho bajo la protección de hechizos y fortalezas de cristal cerrado; cuando no vagaban por el océano sin más o en animales o barcos submarinos. Era famoso el poderoso demonio avatar (Gobernante supremo de aquel reino) que cambiaba de forma y se nutría del poder de sus seguidores submarinos para hacerse más fuerte o del leviatán o el sorge (Un ser con alas para ascender junto a una forma de globo bajo un pelaje amarillo a excepción de sus escamosas aletas y doce colas. Sin capacidad para ver ni oler. Con más de 20 metros de largo y ancho se comía a todos los seres vivos que encontrara en su camino; en especial los traid (Seres con cuatro bocas unas delante de las otras, cuerpo de caballito de mar pero verdoso, cabeza antropomórfica y doce pares de tentáculos partidos en tres especies de dedos) que son ruidosos además de un manjar). 

Entonces se fueron todos a dormir junto al claro del bosque. No había Carabeneth ni nadie que me pudiera ayudar ante cualquier percance más allá de mis compañeros de los que no me fiaba un pelo.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/551/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 20 mar 2008 11:56:09 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 2s: Silva]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/552/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/552/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/552/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/03/49/39/034939c0d74977707a586697a726bfc104620264/mini_80_274_1206216890657294.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%"><font face="Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2" color="#000000">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/552/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 2º: Silva</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 20 de marzo de 2008 · Leído <strong>63</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">La ausencia de carencia de luna por una luna llena en su lugar causaba una gran sensación de seguridad propiciándose el dormir a pierna suelta. 

Eso sí, con las armas en medio entre cada uno de los miembros de la compañía. Tal barrera simbólica y utilitarista con un arma encima de la otra podría parecer una tontería pero ha sido uno de los medios principales de evitar la autodestrucción de las diferentes civilizaciones por luchas internas o entre sí y antes de eso ha sido el medio que permitió el desarrollo de las civilizaciones. Como señal de tregua con las armas cruzadas en ángulo de 90º o de esa otra manera era la única ley que todos los seres de ese mundo admitían y se obligaban a cumplir. Los vampiros, la única raza que no la cumplió, fue exterminada sin piedad por Sax como bien dije y los guardianes, encargados de mantener el equilibrio entre ese mundo y los otros mundos malvados (Como luego  sabría había muchos mundos donde no existe solo el bien pero los guardianes impedían que viniera nadie de ellos ni que fuera para allá. Mi caso fue la excepción) podían perpetuar su legado. Además, era la mejor opción para no dormir con un ojo abierto y otro cerrado. 

Todos dormían apaciblemente menos yo y fue una suerte porque un gusano volador vino con hambre a comer. El terror se apodero de mí y saqué la única pócima explosiva que tenía a mano. La lancé pero la empujó con sus alas a unos árboles donde explotó y unas ramas con hojas comenzaron a arder.

Como no tenía nada más, lancé las figuras decorativas huecas de arcilla sobre la cabeza del ser, a diferencia de los gusanos de seda comunes, carnívoro con dos brazos y un ojo. Entonces le eché valor y le clavé la daga cerca de su ojo además de su estomago entre otros lugares en rápidas estocadas a vida o muerte.

El grito de dolor provocado junto al riesgo de sangre chorreante rebosante hasta bañar su piel despertó al torsus que se convirtió en gigante.

La gols también se despertó manteniéndose alerta. El gigante agarró al ñeñoso y este comenzó a echar seda dirigida a la cara.

-Zuz ¡Cúbreme! Pidió Palafrén con sequedad. 

Palafrén se convirtió en un gigante de 100 metros que cogió al demonio con los dedos de la mano para interrogarle. 

El demonio echaba seda contra la gols puesta de espaldas cuya coraza ósea amarillenta a rayas negras cubría su espalda, siendo estos esfuerzos inútiles. El doloroso interrogatorio dio sus frutos pues les confesó la existencia de un tesoro en una cueva y la gols supo mágicamente que no mentía.

 Entonces Zuzzzewdze clavó su aguijón en el ser que pudo sentir como su piel se hinchaba y el veneno penetraba en su ser, Este era visto invasor sin ser invitado ni con posibilidad de resistencia por parte de su debilitado cuerpo hasta afectar al sistema nervioso con una corta agonía finalizada con la muerte.  
       
-¡Diantres! He olvidado la señal de barrera entre mi persona y las suyas. ¿Cómo he podido olvidar cosa semejante que permitió que mi pueblo y el de los nallares construyera la primera catapulta, la primera ballesta de asedio y el primer ariete que son tan importantes marcas de nuestras culturas como las caracteristicas hachas de media luna recurbada en la enana? Se quejó Zuz. 

-Descuida que andas muy despierta . Dijo Sarcásticamente a Zuz Palafrén.

-Y tú sí que has estado cobarde so gallina y pazguato. Te ataca un simple gusano volador y tú quemando árboles. Don No tengo la bolsa a mano. ¿Le hicieron mucho daño las figuritas? Se burló Palafrén muy perspicaz también. 

 (20-3-2008) En aquel momento sentí mi ego herido y decidí aplicar la idea del ojo por ojo. Mi venganza se haría notar de una manera inocente pero mordaz. Encontré poco después la manera perfecta sin imaginar la que se iba a armar.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/552/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 20 mar 2008 11:59:02 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 3s: Silva]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/553/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/553/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%"><font face="Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2" color="#000000">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/553/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 3º: Silva</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 20 de marzo de 2008 · Leído <strong>46</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Llegamos al poco rato a la zona de la caverna que decía el gusano volador. En la parte de arriba había una esfinge, raras de ver en esa zona a esa época del año, haciendo de guardiana de los secretos de aquel lugar. Iba a preguntarnos un acertijo para decidir si entrar en combate o no pero el enano con sus botas lanzó un rayo de electricidad por sus manos que frió al pobre demonio. La roca la movió el gigante y se pusieron a cubierto porque Ferigneo vio que iba a llover. 

Ello obligó a pasar la noche dentro de la cueva y entonces alguien le quitó las botas a Palafrén. Entre nosotros fui yo con intención de gastarle una broma burlesca hasta que suplicara clemencia. Pero al día siguiente el ruido de un taraxino (Una especie de troll alérgico al ácido y con una piel muy vulnerable al sol o al fuego. De metro y medio de altura, aspecto antropomorfo, telequinesis y paso lento pero ruidoso precede a algo peor) despertó a todos auspiciando la llegada de un montón de gols antes de que una flecha flamígera lo destrozara. Ya sé que suena a repetido porque cosas así pasaban en algunos libros de vuestro mundo pero aun así no pierde emoción todo lo sucedido.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/553/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 20 mar 2008 12:02:44 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 1s: Capitulo IV Gotas entre el fuego]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/554/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/554/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%"><font face="Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2" color="#000000">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/554/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 1º: Capitulo IV Gotas entre el fuego</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 20 de marzo de 2008 · Leído <strong>54</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">La caverna no era muy grande y la situación se empezaba a poner fea . Múltiples gols nos atacaban liderados por un karshars pequeño. 

El torsus en forma de gigante trataba de enfrentarse contra el líder pero como esto no es un libro el karshars no luchó él solo contra el torsus sino que luchó junto a sus esbirros con una seguridad casi total de que moriría su adversario. Se sucedió un gran combate en que ni las ilusiones ni los golpes lograron proteger al torsus que se hace enano primero en retirada y luego se transforma en gnomo con el fin de huir.

 Eran demasiados para intentar empequeñecerlos o reducirlos a la espagetización además de encontrarse demasiado cerca con el peligro de que le afectara a él también o a sus compañeros de aventuras sin olvidar el peligro de que golpease a las paredes de la cueva. 

No podía lanzar unos rayos rojizos por las manos como hizo contra el guardia volador para entrar pues uno de sus compañeros se lo quitó mientras dormía para ponérselo él antes del ataqué sorpresa. Se puso a cubierto en una estalactita junto a sus compañeros. 

La elfa lanzaba flechas pero de 200 que tenía le quedaban ya menos de 50. Quien se lo había puesto no lograba manejar esos poderes y rompió algunas cosas. El veneno que expulsaba Ferigneo no parecía afectar mucho a los gols, quienes seguían lanzando dardos. Las llamaradas no las quería usar para no delatar su presencia a su oponente. 

El prota había usado las pociones que le quedaban y su plato metálico tenía tantos dardos pegados que no podía albergar más. Bajo esa lluvia de dardos las posibilidades de actuar eran pocas. Los intervalos en que cesaron, fueron para enviar a un atacante sigiloso. 

Una vez lograron neutralizarlo con un golpe de yoyó que lo atontó, un mazazo y usaron una soga para atarlo junto a falsear restos de sangre pero no funcionó. Tuvieron que envenenarlo con la serpentesia para que volviera triunfante cuando volvió invisible el gnomo a los demás pero el veneno actuó demasiado rápido.

 La tensión se palpaba en el ambiente mientras cada uno preparaba sus armas cuerpo a cuerpo. La elfa portaba su última flecha ya que ni su arco ni su ballesta tenían más. El prota testigo llevaba su daga junto al plato en las manos mientras recuerda como tuvo que lanzar las figurillas de arcilla a un gusano volador como defensa y despiste para herirlo cuando este atacó mientras los demás dormían al pernoctar en un bosque donde los carabeneth brillaban por su ausencia.

 En ese momento en que parecía que solo quedaba esperar el fin pues el propio objetivo de salir de allí parecía imposible pues el único ser después del gnomo capaz de encontrar una salida de allí por alguna abertura cerca del techo escogió para sorpresa de todos y de sí mismo otra opción. No había salida alguna pues la entrada estaba atascada. 

 Cuando el gnomo ya estaba llegando a esa salida, vedada para los demás menos para quien digo, la serpentesia comenzó el ataque contra todos usando el poder de su anillo. 
Multitud de enemigos y dardos se convirtieron en arena pero había algo contra lo que el poder del anillo no podía lidiar y era la magia del karshars, quien destruyó el anillo con sus llamas junto al hechizo. 

Entonces todos comenzaron a luchar mientras el karshars daba una paliza terrible a la serpentesia que lo hacía lo mejor que podía debilitada por el uso del hechizo; que en otras circunstancias habría tenido muchas más posibilidades de vencerlo. El karshars creó un infierno ilusorio para comenzar con las torturas vengativas pero en ese momento para sorpresa de todos ambos karshars se enfrentaron con sus armas retirándose el oponente ante la victoria casi en tablas del karshars de la compañía. Algo extraño había sucedido. ¿Un solo individuo enfrentándose a una multitud para salvar a los otros y otro que trata de salvarle la vida sin sacar nada a cambio por el hecho de ser de los suyos. Aquello era algo que nadie conocía hasta aquel entonces y que más tarde llamaríamos lealtad.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/301/pasajes/554/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 20 mar 2008 12:04:12 GMT</pubDate>
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