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    	<title><![CDATA[El fin de Pantakakistos en Yesfodu (Capitulos del 5 en adelante) en Literativa]]></title>
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    	<description><![CDATA[Comienzan a producirse cambios en las vidas sin rumbo claro de la compañia liderada por el ñeñoso Ferigneo. Mientras el destino de la serpentesia pende de un hilo las cosas empiezan a descuadrarse de manera más evidente con rachas de la vida diaria.]]></description>
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	<title><![CDATA[Pasaje 1s: Capitulo V Carabeneth vigilantes]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
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	</author>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/555/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 1º: Capitulo V Carabeneth vigilantes</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 20 de marzo de 2008 · Leído <strong>48</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">La serpentesia estaba entre la vida y la muerte mientras la elfa recurría a los pocos hechizos curativos de que disponía con sus conocimientos.

La gols, a diferencia de los demás, no consideraba útil que la serpentesia sobreviviera pero Ferigneo la convenció a latigazos para que usara su hechizo de telé transporte arenoso (El hechizo de creaba un remolino de arena alrededor de la persona teletransportada que la llevaba a algún lugar entre dos puntos sin estar en ninguno a la vez; es decir, estar en medio de ninguna parte mientras dure el conjuro).

Aquí la cultura y la civilización van a la par con el desarrollo intelectual y todo ello rige el conocimiento, dominio e interés por las diferentes parcelas de la magia. Mucho más importantes que las diferencias tecnológicas.

-Nos ha sido útil ese anillo después de todo. Los Serpentesios hacen buenos anillos según veo. Dijo el gigante. 

-Eso es magia de los míos, tosca, cutre pero eficaz hasta la saciedad. Dijo Zuz. 

El gigante no podía hacer mucho por ella pues, viniendo de una cultura de gigantes, no dominaba demasiado las ilusiones ni tampoco sabía manejar la magia curativa sin naturaleza viva cerca de la que extraer energía y se necesitaba a los miembros de la compañía a pleno rendimiento. 

Nadie salvo la serpentesia delirante había dicho lo extraña de esa conducta impulsiva pero que inexplicablemente surgió por un sentimiento completamente nuevo pero todo el mundo lo pensó.

Después de el delirio la serpentesia quedó inconsciente con su subsiguiente teletransporte. Gracias a los duros golpes que Zuz le otorgó al demonio igualaron las tornas con el líder de la compañía pero tales esfuerzos salieron muy caros a todos; en especial a la serpentesias con sus mordiscos con veneno en ocasiones. 

-Vamos, los obsequios de alhajas y de magias nos esperan. Así tendrás lo que dar a tu primo cuando vayamos allí. Dijo Xufen. 

Se adentraron en una de las grutas y encontraron el tesoro. Después de una travesía perdida entre las cuevas con el herido y al llegar afuera la elfa llamó a los teletransportes que vinieron al día siguiente tras una noche fría.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/555/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
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	<pubDate>jue, 20 mar 2008 12:12:06 GMT</pubDate>
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	<title><![CDATA[Pasaje 2s: Carabeneth vigilantes]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/556/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 2º: Carabeneth vigilantes</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 20 de marzo de 2008 · Rating: <strong>8</strong> con <strong>1</strong> voto · Leído <strong>39</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">En la noche el gnomo comenzó con las curaciones pero el sueño le venció. Entonces Quovenim abrió la puerta de un carabeneth y llevó a la serpiente allí. Cinco minutos después se marchó a otro carabeneth porque, al fin y al cabo, suponiendo que sobreviviera Grondehrg, no convenía que una serpentesia tuviera un bocado al despertar o algo que morder después de su muerte. 

Entre tanto en medio de la noche el gnomo se convirtió en enano mientras dormía con un hacha bajo el brazo. Un carabeneth se acercó a él con sigilo y le golpeó. El enano se levantó ante el golpe y sacó el hacha. La fiereza del enano resultaba paradójica pues el árbol era mucho más grande que él y el hacha no podía cortar mucho. El árbol daba ingentes tundas al enano que les permitía asustarse o vivirlo como un juego. La elfa había recogido las flechas y se puso a dispararlas sobre el carabeneth furiosa por haberla despertado. El enano vivía aquel combate como un juego y la gols comenzó a golpear al carabeneth con su cuerno venoso.

-Eso no vale. Dijo el carabeneth. 

Entonces el juego nocturno comenzado por el enano con el carabeneth comenzó a desmadrarse con el golpazo contra la gols que la empotró contra un árbol distante cincuenta metros. Yo contemplaba la escena con un hechizo de vista externa y lo peor que podía pasar sucedió. 

El karshars se despertó enfadado. La furia iracunda de la elfa no era nada comparada con la furia flamígera apoteósica de este que alzó el vuelo con sus alas anchas y después de arañar las armas del árbol lanzó una llamarada sobre las múltiples hojas, aprisionando al carabeneth de las raíces con sus garras en los pies. El carabeneth gritó de dolor mostrando su debilidad y se marchó corriendo mientras otros carabeneth se fingían árboles normales. 


Después de aquello dejamos un wafur (Un ser pequeño que no describiré porque se le haría pesado al lector de este códice y después de las explicaciones iniciales prefiero centrarme más en otros sucesos) en el suelo junto a una fogata para que llegara por la mañana la serpentesia hasta allí. 

En cuestión de días llegaron a la ciudad.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/556/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
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	<pubDate>jue, 20 mar 2008 12:12:47 GMT</pubDate>
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	<title><![CDATA[Pasaje 1s: Capitulo VI El guardían]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
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	</author>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/576/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/274_1206217022729830.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/576/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 1º: Capitulo VI El guardían</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 22 de marzo de 2008 · Rating: <strong>8</strong> con <strong>1</strong> voto · Leído <strong>46</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">La llegada al palacio se hizo esperar pero, entre tanto, contemplaron las calles de la ciudad con ricas fuentes casi siempre ya que en la zona sur en las cercanías del lago había unas fuentes con aguas putrefactas ajenas a la labor corruptora de los guardianes. 

Árboles vigilantes de muchos ojos , un cinto blanco, un agujero oscuro y una copa de nube. Mi dibujo no es muy bueno pero no sé hacerlo mejor. El guardián pertenecía a la raza de los Krasin; razas de árboles capaces de despegarse para elevarse y volar durante una hora. Corrompían a las criaturas microscópicas de los estanques para que se destruyeran entre sí haciendo de los lagos potables. 

En el bullicio de la ciudad Palafrén comenzó a echar un pulso en la posada mientras la elfa ganaba una apuesta al tiro con arco. Yo, Quovenim, me enteré de todo aquello pero acompañé a la convaleciente Zuz con la gols.

Junto a la pared de una tortea de castelete (Pequeña fortaleza de visión y defensa) vimos a un flautista con un tenderete y un cesto de mimbre para que la gente echara dinero. Después de un encuentro con algún serpentesia en que Zuz siseó antes de preguntar por la plaza principal habíamos ido allí encontrando a ese flautista. 

Zuz decidió colarse en el cesto para hacer la gracia pero se quedó medio hipnotizada con el movimiento de la flauta. 

El flautista, viendo que no estaba el serpentesie habitual que le acompañaba en la función, se asustó y se apartó dejando la flauta. Zuz cogió la flauta y comenzó a tocarla cuando empezaron a hablar sobre lo que había hecho. 

No hagas eso dijo en cuanto paró y su reintento se acabó en una rehimnosis al son de la flauta. Entonces acabó zanjada la cuestión cuando la serpentesia mordió a Zuz. 

Después de eso el karshars abandonó su vuelo. El nallare se convirtió en gigante para llegar antes mientras todos se reunían junto al castillo guardado por el Krasin.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/576/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
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	<pubDate>sáb, 22 mar 2008 17:17:02 GMT</pubDate>
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	<title><![CDATA[Pasaje 2s: Krasin malhumorado]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/672/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 2º: Krasin malhumorado</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 01 de abril de 2008 · Rating: <strong>8</strong> con <strong>1</strong> voto · Leído <strong>39</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">La sapiencia parecía brillar por su ausencia en aquel lugar donde violadores, estafadores, ladrones, asesinos, usureros avaros; homicidas con quienes no pagan, estafadores y timadores eran premiados y causa de venganza a partes iguales. Las leyes las marcaban los gobernantes según sus designios, dándose el papel del abogado como el mago de la palabra capaz de convencer al gobernante de que los supuestos hechos opuestos a lo imperado por el gobernante eran una ilusión o jamás sería posible su planteamiento al tratarse de burdas mentiras, evitándose así las medidas coléricas del gobernante.   

Curioso mundo el que hablo pues podía ser un mundo donde la libertad no existiera en términos absolutos pero a la vez hubiera más que en ningún otro salvo su homologo del bien. Esto era así porque nunca se elegía entre el bien y el mal con múltiples matices sino entre incalculables pero limitadas opciones malvadas fruto de la suma de creatividad y respecto a la tradición. 

En las proximidades al medio día, según el reloj solar, junto al guardián, este miró a los caminantes con recelo usando esos ojos que nunca cierra.

-¿Quiénes osan entrar en el palacio sin ser invitados? Preguntó el Krasín con autoridad.

-Yo soy Quovenim y mi primo trabaja en la corte. Así que queremos visitarle lo más pronto posible. Respondió con quietud.

-No intentéis nada. Mi grito se oirá antes en palacio que aquí. Si pretendéis pasar sin mi consentimiento lo pasareis mal pues una cuchilla mágica de un metro de ancho y la largura de la llanura más un doble filo y poder bumerán, estando a medio metro del suelo o metro y medio dependiendo de la inclinación. Explicó el Krasin como advertencia.

Palafrén le convirtió en un arbolito pequeñito del tamaño de un bonsái. El Krasin se retorcía y el torsus se partía de risa. Xufen cogió la flecha desencantadora que había ganado en el torneo y se lanzó sobre el árbol, volviendo a la normalidad.

-Meteré a este torsus en vereda aunque sea a base de infiernos y latigazos. Replicó Ferigneo. 

-Es demasiado tarde. Ya está hecho. Respondió el Krasin, elevándose al momento para echar a volar.

El torsus se adelantó en pisar la hierva bajo el cielo ennegrecido al pasar por la llanura. Un hoyo en la tierra con un hechizo agrandador le convirtió en enano y se elevó medio metro con un final francamente doloroso.

El resto de la compañía lo contempló sin saber que hacer  desde varios metros antes de llegar a entrada entre piedras por una calzada junto al puente. Una maga de la ciudad ayudó a recoger los objetos de Palafrén pero no quedaba nadie a quien acudir para pasar al otro lado de la llanura. Solo una idea en la cabeza; no tocar la llanura.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/672/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mar, 01 abr 2008 10:36:09 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 3s: ¿Como cruzar la letal llanura?]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
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	</author>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/673/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/274_1207142925585102.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/673/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 3º: ¿Como cruzar la letal llanura?</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 01 de abril de 2008 · Rating: <strong>8</strong> con <strong>1</strong> voto · Leído <strong>51</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">La tristeza por la muerte de aquel miembro de la compañía estaba muy oculta o no estaba aunque en mi caso, paradójicamente, sentí un deseo de venganza coartada más un pelín de tristeza; sentimientos inusuales que no manifesté.

Pensando en que hacer Ferigneo encontró la manera de cruzar él sólo pero necesitaba de mi persuasión hacía mi primo de acogida. 

-¿Decías que tu primo confiaba en ti y que interferirías para obtener la información que buscamos? Preguntó bordemente.

-En efecto. Respondí.

-Necesitamos un buen combatiente que entienda y comprenda a tus enemigos. Soy un renegado entre la mayoría de los míos (Algo habitual en muchos por otra parte pero ninguno de los allí presentes lo sabía aparte de quien hablaba) y mi magia cutre es eficaz. Dijo Zuz para que también la admitiera.

-Si no me llevas te mato. Respondió Xufen. 

-Tus flechas apenas pueden hacerme daño y ahora mismo podría matarte antes de que pudieras rozar mis alas con cualquiera de tus hojas. Replicó altivo Feringero, sabiendo que salvo que toque contra sus alas solapadas unas con otras a modo de escudo su 1ª piel de gato encima de su piel reptilinea dura sería muy vulnerable si tocaba una de las tres venas que recorren esa capa de su piel.    

Xufen cogió una bolsa que había cogido de las pertenencias de Palafrén y la abrió. Dentro había unos polvos que al tocar cien de las seiscientas flechas de la elfa las convirtieron en potentes virotes metálicos capaces de perforar la dura y escamosa piel del karshars. Así fue admitida también. 

Ferigneo alzó el vuelo pero antes de llevar metro encima del suelo la serpentesia se agarró a la espalda de Ferigneo con todos los dientes de todas sus serpientes, Remontaron el vuelto atravesando la llanura y llegando a la puerta del castillo.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/673/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mar, 01 abr 2008 10:37:34 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 4s: Entrada en el castillo]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/674/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/674/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/274_1207148827509972.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/674/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 4º: Entrada en el castillo</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 01 de abril de 2008 · Leído <strong>59</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">La puerta del castillo se abrió y una giganta saludó con amabilidad pues me reconoció por la descripción que hizo mi primo. 

Pasando por la alfombra, la serpentesia reptaba, poco pendiente de lo que había a su alrededor. En un momento dado se paró y se irguió de pie sobre las serpientes que hacían de piernas así como pies. Miró al cuadro con los ojos de esas serpientes de las manos y la cabeza; el cuadro del venerable noble serpentesio Sartrug, quien logró sobrevivir a su derrocamiento como el más malvado de los malvados.

Miró con los ojos de las serpientes de sus pies y vio dos copas. Luego las cogió y las puso sobre unos hoyos en el soporte de piedra de debajo del cuadro. Una pared se abrió a modo de puerta hacia el interior. 

Conjuntamente a mis escasas facultades para la pintura y el dibujo hay que tener en cuenta la falta de tiempo para contar en códice todo esto, ni un minuto para copistas o pintores o dibujantes, antes de legarlo a mi única alternativa de traerlo a mi mundo de origen. Aun así no puse grabados más que cuando me parecía necesario. 

Una vez dentro vieron una sala pequeña con varias estanterías; algunas de ellas pegadas a la pared además de espacios vacíos en todas las paredes. La elfa se dirigió a una de las estanterías pegadas a la pared y cogió un libro. Este estaba enganchado a un mecanismo y había una cámara secreta. 

Una vez entraron, se encontraron con otro pasillo donde había una enorme cola de gente esperando para ver algo.

-Hola, Bienvenidos, la visita a las mazmorras será guiada por mí. Me llamo David y trabajo además en el mantenimiento de esta exposición. Por su seguridad no se acerquen a menos de medio metro de las rejas bajo ningún concepto. Dijo David, el primo de Quovenim.

Se vieron y se saludaron afablemente. David, pese a ser un hipócrita, mentiroso y ladronzuelo era, lo que en este mundo de malvados se puede llamar un buen hombre. 

Entre las visitas se vio un nallare con corona que resultó ser el señor del castillo. Les invitó a quedarse a sabiendas de que en el fondo deseaba clavar en una estaca las cabezas de esos rivales ocultos.  

Aparte de los presos habituales había multitud de criaturas de aspecto insólito. 

-Al llegar a la mazmorra del último vampiro vivo les rogamos que cumplan las siguientes ordenes. Dejen en sus sacos todos los objetos puntiagudos que tengan (estacas, flechas, virotes, espadas, etc.), armas y pócimas de luz solar o fuego. Así mismo, queda terminantemente prohibido usar conjuros de fuego, telequinesis, luz solar o agua mágica en la sala. No invitéis al vampiro a vuestros aposentos u hogares y no portéis símbolos convergentes horizontalidad-verticalidad ni agua mágica y tampoco lancéis conjuros sobre el vampiro. No inflijáis estas ordenes bajo pena de muerte, gracias. Dijo una voz joven y femenina como venida de la megafonía de un centro comercial.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/674/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
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	<pubDate>mar, 01 abr 2008 10:50:07 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 5s: La exposición horrenda continúa]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/675/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/675/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/274_1207148600539286.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/675/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 5º: La exposición horrenda continúa</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 01 de abril de 2008 · Leído <strong>46</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Aquel ser no se reflejaba en el espejo de la celda y mostraba un aspecto horrendo, solitario, depresivo y ya pan fóbico. Las tablillas que dibujaban imágenes con monóculo incluido no dejaban de activarse con fogonazo de oscuridad. A cada instante el pobre vampiro soñaba despierto con las ballestas y las estacas, armas rituales de la época del exterminio que no dejaban de recordarle la muerte de los otros cuatros supervivientes de la venganza de Sax, quienes mataron, después de que este les perdonara la vida, unos nallares en venganza, además de preguntarse porque le dejaban vivo todavía.   

Después de ver a aquel ser, el señor del castillo se fue por una puerta lateral a sus aposentos. 

-Ahora vamos a ponernos los antifaces mágicos que sin ellos las gorgonas nos convertirían en piedra; siempre que no seamos gols o Serpentesios. Dijo la voz. 

Era muy peligroso ver a una Gorgona fuera de esos casos ya que los ojos de una gorgona emitían constantemente rayos mágicos que tras dar e la retina de la gente la convierte en piedra. Luego la única forma de invertir el proceso era acudir a la magia de un duende de la desgracia que lo hacía poder mucho dinero; la fuente de poder paralela y obligada también como elemento poderoso dependiente de la otra (El trueque era infrecuente en casi todos los lugares y uno no era el señor del mundo o un ser malvado y poderoso sino tenía riquezas además de un prestigio como el más fuerte sin olvidar que era el mejor modo de evitarse conflictos innecesarios que debilitaran a los individuos más fuertes, alejándoles de sus objetivos). Y pocos eran los que se salvaban.

Además solo acudía cada siete años a la provincia y el único modo de atraerle fuera de esas fechas era rompiendo un espejo con su castigo de ser maldecido (En realidad encantado con su poder) con mala suerte hasta que revirtiera el hechizo; lo que hacía este siete años después de haber efectuado el encantamiento. 

Tras aquello el rey les mandó llamar.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/675/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mar, 01 abr 2008 10:55:14 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 6s: Retraso serpentesico]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/676/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/676/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/274_1207147862521405.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/676/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 6º: Retraso serpentesico</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 01 de abril de 2008 · Leído <strong>47</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">5 

Todos llegaron a la hora prevista menos Grondehrg que se estaba retrasando. 

-Hola, quiero daros la bienvenida a este castillo y presentarme oficialmente. Soy Nabel, nallare únicamente, señor dominador del mundo vencido por una elfa muy pero que muy parecida a ti  Señaló a Xufen- y vencedor del hechicero Cardonet.

 La serpentesia se retrasaba y el señor del castillo   iba a comenzar a relatar historias. 

-Grondehrg se retrasa mucho dijo Zuz. 

-Que se retrase. Los de su especie son seres debiluchos con suerte no muy merecedores de escuchar lo que os voy a relatar, criaturas superiores. Dijo Nabel.

Entre tanto la serpentesia, atraída por el olor de cepo usado por las gorgonas para comerse a los únicos seres no protegidos por objetos mágicos que pueden estar en su dieta, se acercó a las mazmorras.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/676/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mar, 01 abr 2008 11:27:47 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 7s: La conquista del castillo]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/677/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/677/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/677/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/274_1207147156484518.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/677/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 7º: La conquista del castillo</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 01 de abril de 2008 · Leído <strong>41</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">6

Recuerdo la ocasión en que conquisté este castillo y me establecí como señor del mundo. Después de acabar con los gols de Derramar y explotar los pantanos de los Serpentesios vi mi oportunidad de dominar el mundo con la toma del ultimo castillo. De mi botín en aquellas tierras antes mencionadas obtuve grebas del silencio para un tercio de mi ejercito de a pie y unos libros de almacenamiento de energía mágica  (Ciertos conjuros son tan potentes que precisan de una energía almacenada durante siglos para poder usarse una vez de forma efectiva por bastante tiempo) para convocar pesadillas (Unos caballos espectrales, intangibles, maléficos sobre los que sus dueños podían subirse estando a dos metros de altura sus pies, capaces de extender el terror en el enemigo) duraderas y obedientes que sirvieron para otro tercio de mi ejercito de a caballo. Con ello presenté batalla con ese ejercito ingente. 

Un ejercito de nallares más un brujo más arpías y dos karshars me esperaba al otro lado de la llanura y no esperaba la trampa que se avecinaba. Aun os veo Darmelos (Elites de su caballería capaces de lanzar conjuros) que contemplasteis como, en algún caso, por ese arma, vuestros caballos sintieron como les cortaban las patas en tajos fugaces, limpios y dolorosos para después caerse sobre vosotros en muchos casos. Cruel asfixia y divertida también (Ahí se vio un poco el afán sanguinario de aquel ex rey del mundo) la que vivisteis antes de vuestra decapitación o de acabar hechos polvo antes del mordaz ataque de las arpías desde el aire. Virotes eran lanzados contra ellas y en tierra la lucha se volvió mordaz una vez la cuchilla se volvió acabando con todos los que tenía que acabar. Una parte murieron para ello y yo permanecía en medio de mis esbirros. El hechicero comenzó a volar con rayos de fuego saliendo desde su aureola de llamas. Bajo su capucha marrón se veía a un anciano poderoso y maléfico pero con algún punto débil. 

Movió a mis soldados y me sacó del grupo para llevarme al lado de su ejercito. Todos vinieron contra mí pero nadie puede con la fuerza de mi puño, mi espada y mi escudo con hojas de lanzas. Murieron a cientos en terrible lucha para una lucha terrible. Perecieron primero los camorristas en sus desesperados intentos por vérselas contra mí. Sus miembros cercenados golpeaban a sus compañeros mas el afán de estos por liquidarme era suicida. Los muy necios creyeron que evitaría el mayor riesgo posible aun haciendo menos daño pero sus lanzas apenas me tocaron. Esquivaba sus armas y llegaba a usarlas contra ellos. Varios de ellos empalados con la misma lanza era motivo de mi gloria y los puñales en la garganta eran muchos. Golpes en el casco, las grebas y la armadura eran muchos pero no la hacían la más mínima mella mientras los ciegos que dejaba a mi paso eran muchos menos que los muertos y muchos menos que los lisiados pese al ingente numero de todos. Mi rapidez me hacía llegar a usar las lanzas de mis enemigos para lanzárselas al mago. Los enemigos actuaban como escudo de lanzas, flechas y demás virotes, además de ser buenos objetos de lanzamiento (Decía así el psicópata de nuestro anfitrión que narraba aquella historia tal y como la había vivido. Aunque no estaba en lo apropiado todos los presentes sentimos una sensación desagradable ante esos hecho). Diez mazazos dejaron inconscientes a veinte enemigos y muchos más fueron los que quedaron exánimes en los siguientes minutos. 

Caminé entre los rivales y erradiqué la vida de los cobardes que huían para provocar a los karshars que en lugar de atacarme se protegieron los muy cobardes con sus alas para luego marcharse a donde tenía a mi ejercito. Les golpearon a mazazos. Su aliento los intoxicó y sus latigazos de nueve colas les destrozaron. Disfrutaba de tanta sangre y poder (El relato, sentido por él de forma tan morbosa, que nos contaba de su propia biografía nos ponía enfermos pero no podíamos mostrarlo). Los karshars les hacían arder en llamas sobre la hierba junto a espadazos, empujones de cientos de metros en el aire (Los karshars eran grandes ya). Varios infiernos se desataron y el combate acabó con dos karshars muertos y sin ejércitos. Solos él y yo, la magia y la fuerza enfrentadas cara a cara; los dos mirándonos fijamente con nuestra maldad en ciernes, conscientes de que invocaciones, conjuros de muerte y convocaciones que implicaran a más seres serían inútiles. Así permanecimos mientras la lluvia empapaba nuestros rostros y los cascos, escudos y armaduras caían al suelo.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/677/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mar, 01 abr 2008 11:29:01 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 8s: Estatuas en el castillo]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/678/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/678/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/678/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/274_1207150055608160.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/678/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 8º: Estatuas en el castillo</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 01 de abril de 2008 · Leído <strong>53</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">7 

La serpentesia vio una figura de un enano en piedra en medio de un pasillo. Examinó la escena y logró ver que no estaban las gorgonas. Localizó entre los cuerpo petrificados de elfos, nallares, trols, ogros, diablillos, nirifuns (Gigantes de diez pies con una amplia estructura, dos brazos con pinzas de cangrejo y cuatro brazos más de aspecto normal, lengua de sapo, piel subcutánea de tritón y humano en lo demás. Son mercenarios navales y marineros. Capaces de ver debajo de las pieles superficiales), arpías, náyades, djinias (Unas genias de cuerpo físico pero de poder seméjate al de los genios con la diferencia de que son libres) y trulds (Seres antropomorfos con  muy piel arrugada de tono grisáceo, alas en las manos y boca doble muy dentada capaces de petrificar a quien cojan entre sus alas en un abrazo perpetuo por fosilizarlos irreversiblemente en estado vivo o durante cinco horas si solo lo muerden en el brazo) a David mal herido. 

-¿Qué tal estás? Preguntó la serpentesia por cortesía. 

-Me pondré bien en cuanto me tome el antídoto que tengo en mis aposentos. Pero las gorgonas son peores. Irán a por ti y a por todas las gentes del palacio. Logré herir a una de ellas.Mintió David, consciente de que iban a por el rey, a por un gols y que el único antídoto se destilaba de la sangre de la gorgona que le atacó pues cada gorgona tenía su propio veneno distintivo con su propia sangre como antídoto.

La serpentesia le creyó (Tenía una hermana mentirosa compulsiva que había mentido tantas veces y de cuya tendencia a mentir él se había aprovechado tan a menudo que al final había acabado aprendiendo él igual hasta el punto de que era casi imposible no creerle) y fue en su busca. Se topó con varias gorgonas y se enfrentó con ellas. Las fuerzas humanas y de sus serpientes se unieron en una capacidad de lucha brutal. La serpentesia luchó con furia exacerbada, aumentando esta a cada acometida y a cada herida. El veneno la nutria en vez de debilitarla y el poder de sus ojos hacía dudar a las gorgonas sobre la posibilidad de ganar. Una murió, otra quedó desmayada, otra huyó por donde había venido, otras dos (Una era un macho joven y la otra una hembra entrada en años) se colaron por una ventana para pasar a un balcón y una ultima se fue a los aposentos del rey. 

-Y así fue como vencí al mago más poderoso del mundo. Dijo Nabel cuando la serpentesia llegó. 

Grondehrg la siguió y se enfrentó con ella antes de que la viera nadie más salvo Feringero que quedó petrificado. La gorgona murió y la gols clavó su cuerno en sus ojos. Grondehrg le contó lo ocurrido al señor del castillo. 
-Gracias, como recompensa por salvarme la vida te daré un nuevo nombre. A partir de ahora te llamaré Sip. Sobre David, no puede ser dado que el veneno de una gorgona solo se cura con la sangre de la gorgona que lo mordió. Mi esbirro Sirp, inmune al veneno de las gorgonas se encargará de devolverlas a su lugar. Respondió el rey que sabía el enorme prestigio que suponía dar un nuevo nombre a un  miembro de la mezquina pero noble raza de los Serpentesios.   

La gorgona volvió a acabar con su presa pero David estaba preparado con un hacha de media luna primitivo que había robado de la exposición de armas de tortura en la sala de tortura. Una vez la cabeza de esta quedó separada del tronco y sus ojos recibieron unos tajos profundos, unos sirvientes llegaron para salvar a David que yacía ex anime ya casi dentro del mundo de las sombras con un corte casi absoluto con su realidad corpórea.   

David sobrevivió y se fueron todos a sus aposentos llamando a partir de entonces a Grondehrg Sip.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/678/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mar, 01 abr 2008 11:30:27 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 9s: Convaleciencia]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/782/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/782/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/782/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/274_1207765276466043.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/782/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 9º: Convaleciencia</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 09 de abril de 2008 · Leído <strong>52</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">8

(1-4-2008) Al día siguiente visité a mi primo convaleciente con un regalo. 

-Te has portado con estos regalos. ¿Cómo era de grande el tesoro? Preguntó David. 

-Aparte de las figuras de oro y las cien monedas que te he dado poseía doce pares de espadas cortas, dos hachas de media luna corrientes súper afilados, dos yelmos mágicos lumínicos, una pócima de explosión, un martillo de derivación, un pequeño punzón desintegra-cinturones mágicos, seiscientas cincuenta monedas de oro, mil trescientas veintidós monedas de plata, seis mil monedas de bronce, quince mil monedas de cobre, comida y agua para seis días y unas gafas de visión a través de objetos; los cuales fueron rotas por Ferigneo nada más cogerlas. Me acabo de acordar de que las guardó en la bolsa de su espalda, entre sus alas donde estas se unen, para repararlas más tarde. Oh, tenemos que revertir la petrificación. Respondí dándome cuenta de la importancia de ese objeto.  

Llegué al salón del trono donde ya estaban levantados Nabel, la elfa y los criados. Esquivé la imponente figura del karshars y vi la escena junto a un espejo móvil que había en la sala. Un criado preguntaba a su señor manteniendo la distancia de seguridad. 

-Señor, la imponente estatua de piedra de ese ser no deja pasar a los invitados y súbditos, siendo imposible moverlo. ¿Deberíamos llamar al duende de la desgracia para revertir el hechizo? Dijo el criado con temor en los ojos. 

-De acuerdo. Mi criado Sirp romperá el espejo con su maza. Hazle llamar. Ordenó Nabel.

Entonces Xufen hizo algo inesperado por motivos que no desveló entonces aunque más tarde nos contó que sintió el impulso irrefrenable de hacerlo pues pensó que un criado esclavo se merecía lo mismo recibir la maldición que ella. 

Entonces, en aquellos momentos en que lo imposible parece algo más y algo menos imposible a la vez, Xufen disparó una flecha sobre el espejo, rompiéndolo. 

-Ya no hará falta después de todo. Comentó Nabel.

El duende llegó corriendo. Lanzó su mala suerte sobre la elfa y comenzó a fijar condiciones. 

-Quiero 649 monedas de oro, 1320 monedas de plata, 5000 monedas de bronce y 10000 monedas de cobre como soborno. Exigió Gafín, el duende.

-Estos señores tendrán la amabilidad de pagar este soborno con ese tesoro suyo que no nos han mostrado además de ser quienes te han invocado. Dijo Nabel.

La elfa disparó al duende para darle en la pierna clavándosela al suelo con su magia pero la flecha rebotó con las paredes tras un tropiezo de esta, hiriendo a varios criados, entre ellos la criada giganta, pero no rozó al duende. Entonces pagó 4000 monedas de cobre para que deshiciera la mala suerte siete minutos después de encantarla.

Entonces colaboró en el sacar al karshars de su estado junto con los mazazos de la giganta.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/782/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mié, 09 abr 2008 15:21:16 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 10s: Vigia]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/783/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/783/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/783/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/274_1207765595881070.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/783/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 10º: Vigia</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 09 de abril de 2008 · Leído <strong>55</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">9

El karshars, furioso nada más despertar, sacó de su bolsa una maza y un látigo de nueve colas decidido a vengarse de alguien y lanzó una ilusión de infierno sobre la sala. Lava, fuego, rocas rojizas chillonas, rayos, aire ardiente, las peores torturas que cada cual pensó en el caso de los presentes además de tridentes con diablillos cornudos fue lo que apareció.  

Diez minutos después le hicimos entrar en razón, o más bien la hechicera que nos había ayudado a recuperar el cuerpo con las pertenencias de palafrén (Usó un hechizó de lazó magnético que en este caso no servía). Esquivando los mazazos y latigazos de Ferigneo, lanzó descargas eléctricas por medio de los poros de su piel contra las de Ferigneo además de varias bolas de fuego contra sus alas para reducirle.    

(4-4-2008)

-Muy bien, hechicera y maga Nargie (/Nárll~i/). La más habilidosa de las elfas. Dijo Nabel como cumplido. 

Cada cual volvió a sus aposentos menos yo que decidí dar un paseo por el castillo. Contemplé con un monóculo en una torre del castillo la gran variedad de ríos, bosques y montañas de la zona. En dirección sureste vi una ciudad enorme sobre el lomo de Trostend; (5-4-2008) uno de los nueve dragones (Se le conoce como los seres perdidos. Uno fue empequeñecido y cada diez años, a causa de una maldición, renace en su huevo aunque tenga que volver de su destrucción. Otros dos fueron engrandecidos para llevar ciudades nómadas flotantes y protegerlas. Los demás vagan por los cielos en busca de comida, tesoros, bosques y campos que quemar pues los consideran malas hiervas, locos con los que ejercitar sus músculos además de lagos donde beber y refrescarse) que habitan el mundo junto a una escalera corrediza para subir a esa especie de caja con arena, árboles, lagos, bosques, calles y edificios. Hacia el norte se veían las cabañas, cuevas, tiendas de campaña y praderas con zeppelines; tierras de los Quifosen (Un conjunto de seres que podrían englobar lo que en la mitología de vuestro mundo son los ogros, orcos y trasgos u algo parecido pero que aquí son seres de escasa relevancia muy poco estudiados). Finalmente más al norte se extendían tierras diversas y lejos, al este, se vislumbraba el mar. 

Me cansé de mirar y decidí volver a mis aposentos pero de camino me quedé parado en un pasillo junto a un mirador donde una ventana. Sip estaba contemplando el paisaje y se encontraba con lo que más tarde descubriría que es un çagomu. 

-Hay un gran malvado en camino de alzarse con el dominio de todo y derrocar al actual exterminando a la cuarta parte de los malvados de este reino. Pero más preocupante que eso es la amenaza al equilibrio que está por llegar revolucionando este mundo como nadie más lo ha hecho. Mintió en lo primero por una suma de dinero considerable más un puesto de consejero principal de la corte que le iba a dar Nabel pero fue sincero en lo segundo.

-A mí no me importa el equilibrio sino solo sobrevivir adquiriendo todo el poder, fama y riquezas que quiera. Masculló Sirp.

-La amenaza al equilibrio ha de ser eliminada de una vez por todas pues las reglas de conducta han sido quebrantadas. Dijo el çagomu y comenzó a atacar con sus cinco cabezas a Sirp que se defendía como buenamente podía de sus arañazos, picotazos, golpes telequinéticos, ráfagas de aliento gélido, tornados y remolinos además de soplos enormes de aire. 

Yo me enfrenté a él con mi daga, mi plato, el punzón que le lancé, la pócima de explosión que le echó para atrás con la onda expansiva, el yoyo, la ganzúa, la soga y la pluma con el manuscrito y el encendedor. Le clavé mi daga en diferentes partes del cuerpo mientras recibía sus picotazos aun protegiéndome de algunos con el plato. Le tiré el punzó a una de sus cabezas. Le golpeé repetidas veces con el yoyo hasta que lo rompió con su pico. Até una de sus cabezas a una estatua con la soga entreteniéndola durante un rato antes de que la rompiera. Le clavé una ganzúa en sus garras. Le traté de hacer cosquillas con la pluma y, tras encender fuego con el encendedor quemé un manuscrito que ardió sobre sus alas. La dura pelea acabó con nosotros tan malheridos que estábamos cerca de la inconsciencia pero dispuestos a luchar hasta la muerte mientras que el çagomu perdió una cabeza y se quedó muy mal herido. Pese a que quizás hubiera podido matarnos en ese momento prefirió no arriesgar, ya que contaba con acabar con la serpentesia estando sola. 

-Nos veremos en Panirén. Dijo el çagomu al leer mi pensamiento aunque en realidad me dirigía a otro lugar. 

Me pregunté porque ese çagomu quería matar a Sip pero no hallé respuesta. Con lo que pasé del tema.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/783/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mié, 09 abr 2008 15:23:35 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 11s: Marcha sonada]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/784/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/784/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/784/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/274_1207765552527104.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/784/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 11º: Marcha sonada</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 09 de abril de 2008 · Leído <strong>44</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">10

La convalecencia no duró mucho y el conflicto con Nabel estaba asegurado. Hubo cinco testigos del final del conflicto y el abogado estaba listo. Este se reunió dispuesto a comenzar el juicio o llegar a un acuerdo. Había un trulds en la sala que fosilizó al guardaespaldas del abogado con su abrazó entre sus alas y el juicio fue imposible. Decidieron llegar a un trato consistente en, o bien el destierro, o bien ser torturados uno a uno hasta desear cien veces la muerte. Ferigneo prefería la tortura pero la hechicera le convenció de lo contrario. Finalmente, eligieron todos, el destierro.

-La salida es por aquí. Os presento a Jefi. Le encanta comer gols aunque admite cualquier ser de vuestro tamaño y su enorme lengua invisible os conducirá al ciudad sin el problema de la llanura. Marchaos ahora antes de que cambie de idea. Dijo Nabel. 

Jefi era una especie de iguana gigantesca del tamaño de la mayor parte del castillo. Tenía una lengua perruna (Pero con capacidad de captura y elasticidad de la de un sapo) de 600 metros de largo por veinte de ancho que fuera del castillo era invisible saliendo por un portón ventanón de este y se ve en esa planta en un hueco rectangular de medio metro de alto en el muro en un lugar tipo fosa de miles de metros que lo ocupa con un fondo de cientos de metros de altura. El castillo se construyó durante su siesta de cincuenta años y desde entonces vive de los reos que le dan. 

Vimos que algunos seres se habían escapado de las mazmorras o nos fallaba la memoria; tampoco nos importaba. Ese portón con un hueco debajo para que pasé la lengua no nos supuso mucho problema ya que se abrió rápido y salimos. Nabel se marchó y al llevar cincuenta metros vino David equipado. 

-¿Qué haces aquí? Pregunté. 

-He decidido venirme con vosotros. Me apetece una buena aventura y el señor de este castillo no tardará en enfadarse conmigo pidiendo mi cabeza. Mientras se iba le he robado su corona en un despiste. ¿A que me queda bien? Preguntó David. 

-No me había fijado. Te queda muy bien. Pues bienvenido. Sip, Xufen, Ferigneo y Zuz te darán la bienvenida en la taberna ya que ahora no es un buen momento. Respondí.

-El actual rey del mundo está en un reino al norte llamado Ravenén. Deberíamos ir a buscarlo aunque yo no sé donde está exactamente esa ciudad. Explicó David.

Todos aceptaron y al llegar a la ciudad arreglaron el objeto, le dieron la bienvenida en la taberna. Se aprovisionaron. Visitaron el cementerio de las estatuas de piedra y tras hacerse con medios de transporte se marcharon rodeando las murallas de la ciudad. Todo hacia el norte, hacia lo desconocido y hacia su propio rumbo.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/784/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mié, 09 abr 2008 15:25:52 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 1s: Capitulo VII. Las llanuras]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/889/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/889/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/889/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/274_1208710793289695.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/889/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 1º: Capitulo VII. Las llanuras</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 20 de abril de 2008 · Leído <strong>48</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Pasaron los días entre largas caminatas a caballo mientras Ferigneo vigilaba desde el cielo. Finalmente encontraron tras ruinas, riachuelos y bosquezuelos una zona habitada. Las llanuras se extendían decenas de kilómetros pero más allá de las zonas montañosas y de barrancos era el siguiente limite hacia el norte. En esa llanura había un campamento de Quifosen no muy lejos de un pinar de varios hectómetros. 

Entramos en la zona delimitada cómo campamento y contemplamos los estupendos zeppelines con su imponencia intacta pese al paso del tiempo con el cambio de la tecnología a través de los barcos de gusano volador mecánico con forma de libélula movido a pedaladas o los barcos mágico-flotantes. Aun así, el espacio aéreo era en líneas generales un terreno de corta duración con múltiples peligros no muy viable para su permanencia estable durante periodos largos.   
                    
Era un día caluroso en la pradera y nuestra entrada podía ser peligrosa. David se adelantó poniendo dos de sus armas cruzadas en el suelo de campamento mientras se ocultaba con ilusiones de sombra. La sombra era algo que a menudo se veía hasta el punto de pasar desapercibida cómo fenómeno natural neutro. Una vez establecida la tregua nuestra llegada no se hizo esperar. Contemplamos las tiendas de campaña de tipo carpa con rayas rojas y blancas. Decidimos entonces acercarnos a la carpa mayor donde estaría el jefe, escoltados por nuestros anfitriones. 

Allí había unos soldados ante la puerta, una cuarta parte del ejercito, y la sangre verdinegra-roja-azulada (Capaz de cambiar de color por una magia colorante según el estado de animo de quien la perdía) se veía en el suelo. Adentro había las otras tres cuartas partes del ejercito que habían osado atacar a un misterioso intruso aparecido sin memoria allí. Tuvieron una muerte rápida sin que su escudo y apenas sus armas pudieran hacer nada mientras aquel intruso se defendía con su escudo, su coraza, su yelmo abierto y su espada corta cortante ligera muy particular con su curvatura casi al final del arma hasta la punta en uno de sus lados pero recto y no cortante en el otro; parecido a una cimitarra se trataba de una de esas armas llamadas catanas en vuestro mundo. En la catana había unas incisiones sobre el metal que nadie podía entender pero que al leerlas me vino el siguiente pensamiento a la cabeza: Yosimo. Luego, grabado en una de las muñecas venían escritos como una herida cauterizada unos caracteres que formaban la palabra Khars. Aquel ser de piel verdosa, aspecto fornido entre uno de los seres de aquel campamento más parecidos a los orcos de las viejas historias además  de extremadamente habilidoso con las armas se había parado herido y cansado pero con afán belicista aparente en un momento en que le faltaba bien poco para ganar a todos y que tenía al alcance a uno de ellos desarmado. 

Se fijo en nosotros y por alguna razón que no logro comprender nos atacó cuando no había atacado a todos aquellos amenazantes soldados que podía haber vencido con facilidad mucho más peligrosos para él en ese momento que nosotros. La lucha fue terrible mientras el guerrero imbatible que había en él se manifestó con toda su fuerza. Los seis que atacábamos a la vez con todas nuestras fuerzas acabamos malheridos y sin apenas hacerle un rasguño. 

Lo siguiente que recuerdo fue la aparición de una djinia que atacó a un ogro con sus poderes, quien iba a realizar un ataque contra el intruso, pudiendo haber acabado con todo pronostico cómo los demás, pues pequeños, grandes y mediocres compartieron destino previamente a su ataque.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/889/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>dom, 20 abr 2008 13:59:53 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 2s: Djinia]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/890/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/890/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/890/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/274_120871091429488.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/890/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 2º: Djinia</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 20 de abril de 2008 · Leído <strong>45</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">2

Lo último que recuerdo antes de quedar inconsciente fue lo que dijo la djinia: 

-Deseas volver a casa. Te concederé tu deseo en cuanto lo digas.

-Deseo volver a casa. Dijo él.

Entonces desapareció sin más. La djinia creó un oleaje de agua salada y se marchó desvaneciéndose hacia abajo en el suelo. Malherido, notaba el sabor a sal del agua en mis labios mientras me escocían los ojos y los pulmones se me encharcaban. El suelo se encharcó e inundó limpiando aquella catástrofe. 

Lo siguiente que recuerdo es despertar cinco días después en una de las tiendas, viendo que nos habían salvado la vida. Nos llevaron en zeppelín de noche hacia el norte pero los dragones nos atacaron en el bosque de pinos ante la mirada  atenta de otros Quifosen. Acabamos estrellándonos en medio de un bosque con un ejercito de carabeneth bloqueando el camino.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/890/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>dom, 20 abr 2008 14:01:54 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 1s: Capitulo VIII. Bosque en la noche]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/940/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/940/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/940/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/274_1209397216282311.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/940/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 1º: Capitulo VIII. Bosque en la noche</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 28 de abril de 2008 · Leído <strong>44</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">La inmensidad del bosque no dejaba ver salida alguna. Los leñadores, herreros, mineros y constructores no dejaban de obtener recursos unos kilómetros más adelante ni de construir elementos diversos para sus edificios o armas de asedio. Los ogros montados en lagartos gigantes o sobre licántropos cuadrúpedos no estaban lejos pero el claro en que cayeron no era muy accesible. 

La fogata nos permitía ver en la penumbra mientras Zuz, Sip, Ferigneo, Xufen y David se miraban entre sí.  A mi espalda sonó un ruido. 

-Quovenim, tienes un Qher a tu espalda. Dijo David.

El Qher salió corriendo y la luna no dejaba de reflejar su rostro. De aspecto completamente humano tenía un ojo en la espalda, el cráneo calvo y un aguijón de escorpión en la cabeza. Junto a sus ropas andrajosas había cintas de oro para su frente y poseía un poder extraordinario. Perseguí al Qher ajeno a su posible ataqué de este con su absorción de calor o envió de la energía calorífica sobrante a un adversario bajo la forma de llamarada por medio de las palmas de las manos. Ferigneo no consiguió su cena y a mí aquel ser me picó con su aguijón inyectándome un veneno que me hacía imaginar alternativas a lo no sucedido cómo vería más tarde.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/940/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>lun, 28 abr 2008 12:40:16 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 2s: Luces y luces]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1072/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1072/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1072/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/274_1211650908547560.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1072/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 2º: Luces y luces</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 21 de Mayo de 2008 · Leído <strong>42</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">La oscuridad era total en aquella noche clara, o así me pareció mientras el veneno entraba en mi sangre. Luces verdosas, rojizas, azules y blancas aparecían en esa oscuridad cómo fogonazos. Entonces me desmayé viendo finalmente en blanco y negro para ver más tarde en gris. 

Volví en mí rato después, descubriendo que me había repuesto de aquel veneno que no tenía cura. Mi mente imaginó una situación diferente: 

En ella el ser tocaba un árbol en lugar de picarme, rozándome después una mano lanzándome una parte de su fuego ardiente. Mi cara vibraba; distrayéndose así del dolor de las quemaduras y filtrando el calor. Tras aquello perseguía a aquel ser de nuevo, matándolo. En otra el ataque de fuego me destrozaba.

Tras ver aquello contemplé lo que había a mi alrededor sin ganas de moverme y usando el hechizo de vista lejana: 

Muchos se habían ido a dormir pero el ejercito de carabeneth seguía ahí. En mitad de la noche se despertaron decididos a acabar de una vez con ese asunto y uno de ellos se fue a buscar a un Bamith mientras los otros descansaban. 

Este llegó allí comiéndose los árboles.  Los cogía con sus pinzas dentadas cómo una grúa y los lanzaba a su boca, picadora y destructora que machacaba haciendo trizas cualquier ser que pasara entre sus dientes; cómo por ejemplo los árboles. En uno de ellos se había metido a dormir Ferigneo, sin que le echaran en falta, siendo visto mientras era engullido sangrientamente y con dolor indecible para sorpresa de sus compañeros; menos de Xufen que tenía planeado el asesinato, siendo consciente de que estaba durmiendo ahí.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1072/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mié, 21 may 2008 15:07:02 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 3s: ¿Esperpento imaginado?]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1081/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1081/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1081/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/274_1211651462144506.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1081/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 3º: ¿Esperpento imaginado?</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 24 de Mayo de 2008 · Rating: <strong>8</strong> con <strong>1</strong> voto · Leído <strong>30</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">------------------------------------
El momento fatal se acercaba y el carabeneth iba a comerse al karshars pero Xufen pensó que no merecía morir así y atacó al Bamith con cuchillos, espadas cortas, dagas, espadas largas y demás armamento que tenía.  Ferigneo se despertó, lanzando llamaradas y veneno, que molestó al carabeneth, antes de salir del árbol. Este cogió en venganza a Xufen que fue a caer de cabeza en su boca. 
-------------------------------

David sacó su sierra de cortar árboles y entre todos cercenamos la gruesa estructura de aquel ser mientras caía su cuello sanguinolento al suelo.

Uno a uno vi los trágicos desenlaces de mis compañeros. Finalmente fui al lugar de los hechos, comprobando que el primero no lo había imaginado al ver vomitados los restos del karshars que el bamith no había podido engullir.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1081/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>sáb, 24 may 2008 14:51:02 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 1s: Capitulo IX Conejos a lo Roger Rabit pasaje 1]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1447/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1447/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1447/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/274_1217230911701737.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1447/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 1º: Capitulo IX Conejos a lo Roger Rabit pasaje 1</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 28 de julio de 2008 · Leído <strong>20</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">En ese momento no sabíamos que hacer con el viaje para derrotar al más fuerte del mundo. Pensamos que teníamos que buscar una forma de ser más fuertes ahora que el más fuerte del grupo había muerto. No queríamos admitirlo pero ese brutal karshars era el único capaz de equiparar las fuerzas para derrotar al más fuerte y que luego acabáramos con él pero había fallecido antes de tiempo. Tal estirada de pata no nos venía bien para nuestros planes y necesitábamos una forma de equiparar fuerzas antes de llevarnos la estima de ser los dominadores del mundo en competencia o sometimiento entre nosotros. 

Caminamos camino arriba por el camino de los carabeneth y llegamos a un lugar donde había unos seres de aspecto conejil. No pasaron muchos minutos antes de que encontrara unas zanahorias y se me ocurriera la fabulosa idea de dárselas. Pensaba que sería un buen cebo para esos sumisos conejos pero resultaron ser unos seres llamados Rogerrabitosos, venidos de otros mundos y con ciertas caracteristicas especiales. Eran híbridos entre demonios de cola anaranjada y de punta picuda, liebres y conejos. Muy rápidos, ágiles y prolíficos, carnívoros, con dientes para roer huesos, agresivos, con predilección también por las zanahorias gigantes del tamaño de mano y media. Gastaban mucha energía en digerir tales alimentos, pasando meses sin hacer aparentemente nada en modo invisible antes de digerir toda esa comida pero cuando comían eran insaciables como una marabunta embravecida. 

El día era lluvioso y predilectamente dado a situaciones de batalla. Los seres famélicos tenían poderes bastante molestos y deseaban devorar a los miembros de la compañía.    
   
  Comenzaron con un ataque rápido individual contra Sip y fueron bombardeados por una serie de flechas que Xufen lanzaba y de las que se protegía con escudos de aire y nubes. Luego pasaron a un ataque en grupo contra todos. Zuz golpeaba a algunos envenenándolos y a los que intentaban un ataque por la espalda les clavaba el aguijón sin andarse con chiquitas. David dejó en un riachuelo un mensaje en una botella y sacó sus hachas. Golpeó a las criaturas mientras estas le herían el brazo tratando de roérselo. Sirp les golpeó con sus colmillos y les arañó cuanto pudo mientras ellos la golpeaban con sus segundas colas en rápidos ataques con su supervelocidad. 

Optaron algunos por un ataque de velocidad mayor en metamorfosis de cuerpo espín en un placaje contra Xufen dejándola en el suelo antes de atacarla con movimiento tornado-demonio de tasmania. Xufen sacó su espada corta y se la clavó a uno. A otros tres les hizo trizas con una alabarda en desmembración del torso y a otros cuatro en lanzada hacia atrás. Varios de ellos lanzaron, a modo de dardos, un montón de zanahorias gigantes contra la espalda de Zuz; la cual no sufrió daños por su durísimo caparazón de piedra. Varios intentaron perforarlo pero sin éxito. 

        
En ese momento David optó por coger el martillo crea-brechas lanza rayos y echarlo en el suelo; lo  que molestó a algunos y también dejó un poco atontado a alguno, además de golpear a alguno para dejarle inconsciente pero acabar arañado y con heridas de mordeduras. Entonces Sirp estaba en un mal momento mientras la estaban curtiendo. 

En aquel momento apareció sorpresivamente el vampiro pan fóbico en escena en mitad de la noche. Llevaba un garrote endagado y golpeaba a esos seres con un gran terror. Golpeó a uno de forma contundente, enfureciéndole y relajando su animo compasivo. Entonces le cortó el cuello con su daga por accidente. Luego le pinchó con el garrote comprobando que estaba muerto y llamó sin pretenderlo la atención de otros tantos seres más que pasaron de Sip ante la novedad. El vampiro salió corriendo y dio varias vueltas en círculos, perseguido en mitad de la noche por esa multitud. El pánico y su agilidad le hacían correr muy rápido junto a una ligera ventaja por las curvas en circulo.   

Los demás estaban distraídos y seguían luchando. El vampiro se desprendió del garrote endagado en medio del recorrido y corría que se las pelaba, tanto que el  collar mágico que llevaba se levantaba del pecho hasta casi salirse de su cuello por la cabeza. 

Yo por mi parte estaba luchando con un aro dentado del bamith que matamos y una daga en la otra mano. Con ello me defendía cuando leí el siguiente cartel: 

Cuidado, Rogerrabitosos hambrientos. No darles zanahorias gigantes.

Después de aquello me cabreé aun más por mi estupidez y luché lo mejor que me fue posible; con lanzamiento de palos si era preciso. Entonces los otros miembros de la compañía aprovecharon para lanzar un ataque en efecto distracción. 

Mi aro dentado se calló al suelo junto al garrote endagado y la arma que me quedó por sacar fue un bastón endagado que encontré tirado en un árbol nueve minutos antes. 

 
Aro dentado y garrote endagado.

En ese momento los supervivientes, que eran muchos, se nos echaron encima y parecía que la muerte estaba próxima. A partir de ahí el precipitar de nuestra caída en las entrañas de la muerte era inevitable. Aquella imagen final me supuso algo especial. Olvidé como se dice olvidar y contemplé un hecho aparentemente fortuito en la vida de todo individuo de previsión moribunda. 

Apareció una bruja piruja en su escoba y convocó a la luna. La propia oscuridad de la noche jugaba a su favor. Mestizos de humanos y de la especie mezcla de ogros y demonios, tenía una piel verdosa y arrugada; con caracteristicas verrugas. Aspecto decrepito y anciano, había una mayoría abrumadora de mujeres con una forma social reproductiva en la que los hombres eran como los zánganos pero con todas reinas o seducían con alucinaciones a jóvenes nallares. Llevaban un traje de abrigo negro parecido al de los magos de disfraz de carnaval pero más cutre y con un  trozo de tela a modo de capota en lugar del gorro azul puntiagudo de cono perfecto. Comían sapos, ranas, culebras, murciélagos, galletas y dulces aunque la antropofagia estaba admitida en momentos de necesidad y bebían brebajes de diferentes hierbas. Sus poderes eran de maldiciones, metamórficos, levitación, ilusionismo, charla con los gatos negros e invocación de la luna llena. ¿Quién podría imaginar que le traía por ahí? 

 Convocó a la luna. Lo siguiente no sé si fue una ilusión o real pero vimos aparecer una luna que se tragó a los rogerrabitosos hambrientos uno por uno, metiéndoselos en los labios y luego en la boca como conejos saltarines.  

-Soy Avería, la meiga. Yo ya he cumplido salvándoos la vida. Ahora os toca aflojar el oro u os maldigo o convierto en horrendas criaturas. Mi gato protector es testigo de ello. Como intentéis algo os da mala suerte. Dijo la meiga. 

Sirp mordió al gato silenciosamente y yo eché en un cuenco de vaso de madera agua a los ojos de la bruja. Ese era su punto débil. Perdió su magia, comenzó a deshacérsele la piel de la cara como si le hubieran echado acido y murió por evaporación del agua de su cuerpo en cuestión de minutos.

-No hay discusión que valga. Dijo Xufen.  

Y así proseguimos nuestro camino.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1447/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>lun, 28 jul 2008 04:40:55 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 2s: Conejos a lo Roger Rabit pasaje II]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1451/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/274_1217444490115101.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1451/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 2º: Conejos a lo Roger Rabit pasaje II</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 28 de julio de 2008 · Leído <strong>20</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Quovenim yacía exánime con aspecto de estar carbonizado y el yoyó caído a metros de allí, sin haber sufrido los efectos del fuego.  El Qher había huido y un ejercito de carabeneth impedía el paso. 

-¿Por qué ha tenido que morir? Era el menos aburrido de nosotros. Dijo Xufen. 

-Pasamos muchas aventuras por su patosidad. Dijo Zuz. 

-Era un gran primo. Aun más primo que primo y una fuente constante de entretenimiento. Dijo David. 

-¡Tenía tanta antipatía a los Çagomu como yo! Dijo Sip. 

-Era todo un misterio, no estando claro, ya desde el primer momento, si era sumiso o competidor. Y me causó curiosidad desde el primer momento con ese extraño objeto que daba vueltas alrededor de una cuerda. ¿Cómo lo llamaba? Ah, sí. ¡Yoyó! Dijo Ferigneo con lagrimas de cocodrilo. 

Tras este funeral David propuso lo siguiente: 

-Un poco más hacia el sur había una biblioteca llamada La Biblioteca de los Libros Ardientes. Tengo oído que hay un concurso, allí, que premia la muerte más tonta y me parece que, como testigos, podemos sacar una buena tajada si demostramos nmotecnicamente que fuimos testigos de tal hecho. El tercer premio es un bamith , el segundo un danak y el primero un dragón. Propuso David. 

Entonces Ferigneo incinero por completo el cuerpo de Quovenim. Metieron las cenizas en un embudo de madera, que se tapó con cera, y se pusieron en camino. El danak, un ciempiés gigante, no estaba mal pero el dragón estaba aun mejor.

Ferigneo lamentó no haber aprendido más sobre el uso del yoyó, observando como lo usaba,  robándoselo mientras dormía y practicando con ello; razón por la que le mantuvo vivo tanto tiempo. 

Esto observé en espíritu antes de ir al puente ardiente y vi como normales y apropiadas sus razones. Entonces caminaron entre pedregales hasta llegar a las cercanías de una gran torre de planta cuadrada y alta. Nadie se imaginaba lo que les esperaba.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1451/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
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	<pubDate>lun, 28 jul 2008 15:17:51 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 1s: Capitulo X El Tejedor de Mantillo]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1473/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1473/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/274_1217497388860285.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1473/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 1º: Capitulo X El Tejedor de Mantillo</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 31 de julio de 2008 · Rating: <strong>8</strong> con <strong>1</strong> voto · Leído <strong>19</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">1

 Pasaron unos ratos y ratejos junto a momentitos y finalmente Piruja, la hermana gemela de la bruja avería, encontró los restos de su hermana. Entonces optó por llevarse al caldero rata troceada, los huesos de su hermana, un gato despellejado, ojo de tritón, potingues varios, agua y otros componentes del brebaje En el otro caldero había un brebaje alcohólico que precisaba de la recitación de un conxuro para obtener todo su poder; conxuro que comenzaba así: Mouchos, coruxas, sapos e bruxas. Demos, trasgos e diaños, espiritos das nevoadas veigas. Corvos, pintigas e meigas, feitizos das menciñeiras. Podres cañotas furadas fogar dos vermes e alimañas. Lume das Santas Compañas, mal de ollo, negros meigallos, cheiro dos mortos, tronos e raios. Entonces llevó a cabo la maldición de los asesinos de su hermana en venganza; pues era como si la hubieran matado a ella.

Esto vi con mi vista lejana y decidí hacer algo. En estos momentos lentos de la vida, las soluciones suelen venir como si nada en la experiencia cotidiana. Así encontramos a un necromante serpentesio que tenía en nomina a un turista extramundial de la especie Golem de cristal.  Por una mutación genética su cuerpo podía ejecutar las habilidades de traspasar maldiciones sin necesidad de matarlo para rescrebajar el cristal y realizar los conjuros sobre él. 

-Me llamo Jag. Os libraré de esa maldición si me lleváis ante el tejedor de mantillo en su caverna perdida. Propuso el serpentesio. 

Este así hizo y puso al Golem de cristal como seguro para destruirlos si le traicionábamos. La maldición paso a un ser casi informe para sus deseosos observadores que jamás le veían. Recluido entre paredes, vivía de la esencia de los musgos, las aguas, las plantas y los árboles, obteniendo vida de ellos para vivir perpetuamente eternamente en ciclos de rejuvenecimiento y envejecimiento como Merlín que sale a su claro del bosque con su amada para recuperar sus viejos años al ver la premura de la muerte en la vejez o en contemplación del futuro cerrado y pasivo encerrado en cristal por magias esenciales elementales primigenias; ser atado a la tierra en una celda de rejas de pétreas junto a paredes de magia y verde oscuridad en cavernas de color marrón claro y ocre arenoso. Tal ser era en otro mundo y otro tiempo una Morgana de poderes archí poderosos que escapaban a su control y a sus deseos con la traición de su maestra, poniéndola a su hijo en su contra y dejándola en el destierro de su debilidad con el olvido del poder enseñado; ahora quedaba bajo la misión de proteger la ruta de los torsus enanos en sus cavernas incendiarias ante la invasión de muchos enemigos con un 60% de penetración en su territorio junto a la desorientación de la gente en general como si de las brumas del viejo Abalón se tratara, isla de quimera en un mundo donde nada se espera y nada debería ser como es mientras permanece en otros mundos. 

(31-7-2008) Con mi vista lejana nos pusimos en camino. Robamos algunos cofres a unos incautos que dormían en medio del camino con armas a modo de barrera entre ellos; la norma era antiagresiones pero no antirrobo. Pasamos por los distintos caminos y tuvimos muchos problemas con las trampas gols, tragas y enanas, cayendo en algunas pero saliendo al final. Sin llegar a morir encontramos a una puerta. Llamamos a golpes y un puñado de enanos salieron con un Todam, un ser con mil tentáculos en la copa de su cabeza (Muchos puestos en hilera de perfecto camuflaje), una boca y cinco ojos, dos fosas nasales diminutas, un flotador, unas ruedas de estructura de madera, aspecto arbóreo y más tentáculos extras que los que uno se pueda imaginar, a la puerta.

 

Entonces uno de ellos aseguro llamarse Turón. Ante la insistencia de Turona para salvar esa situación el torsus optó por ofrecerle una condición para pasar. Le contó como echaron a patadas a los turistas Teodorito y Teodorita y mandaron con las meigas a su madrastra y a la malvada bruja Dominación. Entonces dijo que si alguien de la compañía le ganaba a borde esta entraría dentro. En caso contrario no podrían pasar y de intentarlo se las verían con el Todam.  

-Me ofrezco voluntario. Soy David el gnomo. Dijo David, seguro de sí.

Finalmente, después de un duro duelo, en el cual se vio en la segunda parte la clara superioridad de una de las partes, el resultado fue inequívoco. El ganador fue David.

-Soy siete veces más borde que tú. Tienes que dejarme pasar de una vez. Exclamó con malos modales David. 

Entonces les dejaron entrar. Una vez dentro encontraron una enorme caverna con algún campo de cultivo, brechas que daban al aire y lo normal en una ciudad torsus subterránea. En esa zona enorme había un lugar con cavernas y en una de ellas estaba la jaula de Morgana, como pudimos observar, mientras que en otra estaba el tejedor de mantillo. 

El tejedor de mantillo era un elfo anciano ciego con el poder de ilusionar (Convertir en ilusiones sucesos que están sucediendo sin que se sepa si lo son o no y también con ejecuciones previas a los sucesos cuando los ve venir con un rato de antelación), vista lejana, conexión entre universos a través de los sueños, ver el mantillo y manipularlo. 

-¡Ay que ver como han cambiado los tiempos! Recuerdo, hace 700 años, cuando referirse a los pantorus como torsus era inaudito y la lengua no había cambiado esa palabra a pantorsus y luego a su abreviación. Aun recuerdo cuando los Ñeñosos eran conocidos como tales y no por el préstamo extramundial Demonio. Y los Gorlus eran siempre llamados así en lugar de enanos. Mejor ni hablar de los gigantes cuyo verdadero nombre era Astranguls. Parece que sólo los nallares se salvan de esa tendencia. Demasiada influencia de esos mundos ajenos que entienden de forma diferente el mal. Bueno, antes de chochear os quiero dar la enhorabuena por llegar hasta aquí y por traerme un cliente más os hago un 20% de descuento por mis servicios. Mi nombre es Silbárdaga. Dijo aquel Elfo anciano con ironía y un poco a regañadientes mientras bebía Queimada y una rata, que se había convertido en un autómata, limpiaba, dejándolo todo como los chorros de loro, aun debiendo dejarlo como los chorros del oro.
 
En uno de los agujeros había un campo de fuerza verdoso que era transparente pero que el Elfo lograba transformar con una infravisión mágica especial; que permitía exclusivamente ver el mantillo, y una telequinesis energético material en un conjunto de ramas entrelazadas y finalmente en un campo de fuerza invisible. Este encargo venía de los enanos, habilidosos en desactivar trampas y en crear algunas no tan avanzadas como las trasgas y gols, y de un ser un tanto pintoresco. 

Era uno de los seres de energía más extravagantes que se pudieran encontrar. Casi extintos tras las guerras de energía. Su cuerpo estaba formado por un ojo azulado en su iris con un color verdoso en la cuenca de alrededor y unos anillos de energía anaranjados en aureolas magnéticas telekineticas. 

Hola, Me llamo Oeil Chat. He encargado este muro de mantillo. Es una buena opción para proteger mi hogar de los Quixots, seres de energía muy voraces que intentan parasitarme y que cazan tirandose por esos túneles. También es una buena protección contra Zanatos, el çagomu gruñón con muy malas pulgas; quien se la tiene jurada a Silbárdaga por no sé que atentado contra el equilibrio y que si viene no nos vendría bien a ninguno. Pero os recomiendo ante todo lo de los sueños y mundos interconectados. Os pueden ayudar a encontrar respuestas y un rumbo. Explica Oeil Chat. 

Entonces pagan sus servicios y se echan a dormir. La malévola Mab escoge más que ilusiones para enseñarles múltiples caminos en su sueño risueño.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1473/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 31 jul 2008 06:43:09 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 3s: Conejos a lo Roger Rabit pasaje III]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1485/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1485/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 3º: Conejos a lo Roger Rabit pasaje III</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 02 de agosto de 2008 · Leído <strong>17</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">La muerte de la elfa para salvar a Ferigneo rozaba el colmo del absurdo, pero Ferigneo no podía dejar de alegrarse por tener una rival menos a la que matar cuando fuera el más malvado del mundo y sobrevivir a ese ataque. Aún así, le desconcertó el acto de la elfa y le dificultaba un poco a labor perder esa arquera. 

Le preocupaba esa enfermedad psicológica que estaba afectando a todos los miembros de la compañía. Esa neurosis no parecía fruto de un hechizo o maldición y se manifestaba a intervalos sorpresivos e irregulares en momentos de tensión, especialmente cuando todo parece perdido.

Bueno, únicamente hay que esperar no echarlo a perder. El gran momento de la lucha contra el más malvado, dirigidos por David en la marcha hacia la ciudad viva tal vez, no debía estropearse  por algo así. Lo mejor era ir cuanto antes para allá. 

-Partamos ya mismo en la búsqueda del individuo más poderoso.  Dijo con imperación extrema. 

Y así hicieron.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1485/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>sáb, 02 ago 2008 09:46:08 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 4s: Conejos a lo Roger Rabit pasaje IV]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1487/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1487/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1487/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/274_1217695421204307.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1487/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 4º: Conejos a lo Roger Rabit pasaje IV</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 02 de agosto de 2008 · Leído <strong>15</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">La mofa a la muerte de Quovenim se había convertido en algo inaceptable a la vista de posibles rebeliones. Me veían demasiado poderoso al lograr evitar morir por ese roce de la cauterización extrema y necesitaban estar seguros de que no era un competidor. 

No tardaron mucho en lanzar un ataque pero no iba a dejarme matar así como así. Al ataque de David con sus hachas lo esquivé y les agarré un hacha hasta golpearle con él en la frente. El otro se lo clavé a la serpentesia en su principal cabeza antes de su intento de mordedura con las otras. Usé al cascado David como escudo humano ante las flechas y saqué un par de pociones. Se las lancé a Zuz para dejarla malherida, aun sin excesivo éxito. Luego emplee la soga para intentar ahogar a Zuz sin demasiada suerte pero la cansé un poco; lo suficiente para golpearla con un hacha en su caparazón pétreo para golpear a Xufen con intención de cercenar su cabeza. Así fue y luego, herido con alguna flecha, le clavé la daga a Zuz en el aguijón. Usando su cuerno como contra arma; el cual fue a parar a su escudo. Aún así no tardaron en morir ni Zuz ni Sip. En esos momentos, sobrevivivir era la única prioridad, aunque tuviera que sesgar las vidas de todos los seres vivos circundantes. 

Estaba herido  y quizás gravemente herido pero no podía dejarles con vida tras aquella afrenta a mi persona o yo, almenos, lo veía así. Saqué el martillo. El cuerno de Zuz, los hachas de David, el múltiple armamento de Xufen, la daga ensangrentada, la soga corroída, el yoyó molesto y algunas pociones. Ante mí, estaba Ferigneo, imponente, dispuesto a matarme. 

-El diablo sabe más por viejo que por diablo. Has demostrado tener agallas y ser un duro competidor. Has hecho lo suficiente como para que te perdone la vida. Sé que no es lo más apropiado pero puedes ayudarme en sumisión a ser el rey del mundo y que juntos dominemos el mundo. Es el único trato que te ofrezco. Propuso Ferigneo con mucha seguridad en que optaría por la sumisión. 

Aunque él habría obtenido cierto placer con matarme, le parecía más útil vivo. Eso me hizo desear aun más acabar con aquel ser más vil que yo y no llevar a cabo esa humillación, logrando que permanezca muerto durante tanto tiempo como lo que llevaba de vida, en menos de una hora. 

Sólo harían falta unos minutos o eso pensé. Me preparé armado hasta los dientes y el hizo lo mismo.  Había robado a Xufen una pócima mágica reservada para una ocasión especial; una pócima de canalización mágica que dotaba a quien la tomaba de conocimientos extra de magia y un mayor dominio de las habilidades y energías mágicas.  

El combate estaba a punto de comenzar y de terminar. Hice vibrar las piedras y trampas tiradas en el suelo para que le golpearan pero sin éxito más allá de leves rasguños junto a una trampa enganchada en un pie y en confundir su complementaria ecolocalización por ultrasonidos. Ferigneo sacó su maza, su espadón y su látigo de nueve colas. Yo, por alguna extraña razón, generé una esfera de hipervelocidad que encerrara a Ferigneo para llevarle a una de las otras dos estrellas del universo o al vacío infinitamente incalculable, esquivándola para acabar saliendo al espacio al golpear a unos seres de bolas energía blanca luminosa hiperespaciales y sociales llamados Quixots. 

Entonces jugué la baza de las armas. Le lancé los hachas. Le traté de electrificar con una derivación del martillo y que cayera en una brecha en la tierra pero nada. Salió volando y me atacó a espadazo limpio con su espadón. Espadón que logré parar con el escudo aunque este quedó maltrecho. Le golpee con cuchillos, espadas cortas y largas en ese momento, haciéndole algo de daño en su piel felina. No fue suficiente como para que no alzara el vuelo de nuevo y recurriera a ciertas magias regeneradoras que tenían los de su especie. Le clavé la punta de la alabarda y le di en un ala con el filo de esta. Le traté de golpear en la cabeza con el martillo pero sólo fue una pequeña conmoción. 

El ñeñoso me agarró con sus garras para intentar quemarme. Yo le golpee en la garganta con mi daga mientras me lanzaba el ataque y paró de hacerlo. Le puse la soga al cuello y me balanceé en liana hasta lo alto de su lomo. Intenté estrangularle con la soga y, mientras lo hacia, busqué, en su bolsa de marsupial, nuevas armas con las que atacar a ese Karshar. Cuando ya tenía seis cuchillos de cuádruple filo para clavárselos, se dio la vuelta, me fue a golpear con la maza y tuve que saltar al vacío. 

Entonces probé a lanzar los cuchillos que le había robado. Uno le hirió en la pierna. Lancé flechas y virotes hasta sobrecargar  su campo defensivo de fuego. El bajó al suelo, me mordió en el hombro y comenzó a crear ilusiones de infierno. 

-Presa marcada. Dijo con una risa sarcástica. 
Salí de esa pesadilla y le golpee con mi daga, aún clavada en su garganta. Ésta cayó al suelo y yo caí también esquivando la llamarada que tenía. Hizo arder su cuerpo y su espada. Yo lancé hechizos elementales diversos; los cuales eran parados por una combinación de ventolera por movimiento de alas semejante a la que producen las hélices de un helicóptero que acabe de posarse en tierra, fuego y polvareda. Las flechas apenas le habían hecho gran cosa. Se acercó a mí y me quemó levemente con su cuerpo y con su espadazo. 

Entonces, ambos cansados, optamos por un momento de quietud en el suelo. La magia telequinetica era inútil con un ser tan grande a mi nivel. El resto en general tampoco. Los pensamientos me venían a cada momento con diferentes hechizos y posibilidades estratégicas. Sabía que no me quedaba demasiado tiempo de efectividad del hechizo mágico. Así opté por lanzarle las cinco pócimas explosivas que tenía. Él las bateó con sus alas y fueron a aproximarse a mi cuerpecito. Pensaba hacer un hechizo de teletransporte aespacial (Tele transportarse durante unos segundos a ninguna parte y reaparecer luego en el mismo sitio) para esquivar las pócimas y luego realizar un hechizo de intercambio conciencio-temporal (Intercambiar nuestras mentes de cuerpo) y así lanzar un conjuro de dedo de la muerte(Sólo efectivo cuando el individuo en cuestión estaba lo suficientemente débil como para no resistir sus efectos, cosa que siempre sucedía cuando su conciencia y cuerpo no estaban a la par. Y era un hechizo propio de los karshars y de magos archipoderosos) o fundirle con fuego. 

Precisamente, en ese momento, los efectos de la pócima pasaron y las pócimas fueron a parar a mi figura, acabando tan quemado como debía haber acabado la vez anterior.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1487/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
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	<pubDate>sáb, 02 ago 2008 13:43:41 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 5s: Conejos a lo Roger Rabit pasaje V]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1488/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1488/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1488/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 5º: Conejos a lo Roger Rabit pasaje V</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 02 de agosto de 2008 · Leído <strong>16</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">La muerte de Zuz no supuso una gran tragedia aunque había sido servicial con Ferigneo más de una vez. No había nada más que hacer al respecto. En cierta forma era prescindible porque sus habilidades de veneno y de protecciones contra los hijos de Balor y las gorgonas no eran únicas de ella al poseer Sip las mismas habilidades. De todas las visiones de realidades alternativas que me parecieron meras imaginaciones, fruto de la permanencia del veneno en mi organismo; que, si bien no podía matarme, me provocaba ver esas cosas, esta me había parecido la más surrealista. Lo cierto es que nunca habían tenido mucha simpatía los distintos demith a los gols y su funeral era motivos de risas, no para afrontar mejor su perdida y el dolor de su muerte, sino por pura alegría de su muerte. 

-Vayamos a vencer al más fuerte del mundo y a dominar el mundo. Dijo Ferigneo con jubilo.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1488/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>sáb, 02 ago 2008 14:05:50 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 6s: Conejos a lo Roger Rabit pasaje VI]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1489/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1489/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 6º: Conejos a lo Roger Rabit pasaje VI</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 02 de agosto de 2008 · Leído <strong>17</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">La muerte de David fue un problema para la compañía. Quienes ahora no podían encontrar el emplazamiento donde estaba el ser más malvado y fuerte del mundo; ese dominador del mundo, rey supremo de Pantakakistos. 

-Era un gandul, ladrón, traidor, embustero, hipócrita, borde, homicida, temerario y mil cosas más pero, ante todo, era mi familia y mi primo adoptivo. Dije entre lagrimas. 

Los demás también lamentaron un poco su muerte. En el caso de Zuz habría repartido todas sus pertenencias, incluido su cuerno; que habría ido a parar a Quovenim, pero en el suyo repartieron lo mínimo. 

Entonces escogieron un nuevo camino para descubrir donde estaba ese ser. Xufen comentó que al sur, en una isla de anillo, había un agujero al submundo; lugar donde podrían obtener más poder para vencer al más fuerte del mundo y saber donde está.  

De esa forma se pusieron en camino.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1489/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>sáb, 02 ago 2008 14:20:35 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 7s: Conejos a lo Roger Rabit pasaje VII]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1490/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1490/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1490/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 7º: Conejos a lo Roger Rabit pasaje VII</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 02 de agosto de 2008 · Leído <strong>12</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">La muerte de Sip se vio como algo inevitable. Así opinó Zuz en su día pero ahora parecía que un inevitable destino quedaba en su contra. No había forma de honrarla y la verdad es que la creatividad al respecto brillaba por su ausencia.  

En medio del típico funeral Ferigneo se puso las gafas de infravisión y vio, en medio de unas piedras entre arbustos, una capa amarilla. No había amanecido cuando una criatura se abalanzó sobre Quovenim, robándole la capa y golpeándole con un garrote endagado, antes de salir corriendo con este. Ferigneo sacó su látigo normal y le golpeó, enganchándole en el hombro y tirándole para atrás. Entonces Quovenim le ató con la soga. Preparó el yoyó para golpearle en caso de que opusiera resistencia y Zuz estuvo lista para aguijonearle a la orden afirmativa. 

-¿Quién eres? ¿Por qué has robado esa capa? Habla o te envenenamos. Preguntó inquisitorial Xufen. 

-Soy Aniarós Aniatos, el ultimo vampiro. He robado esa capa para protegerme de la luz solar cuando amanezca. Es su poder especial. No me hagáis daño. Respondió aterrado el vampiro pan fóbico que temía hasta los venenos que le echaran, a pesar de ser inmune a cualquier veneno o enfermedad. 

-Tienes el collar del submundo. ¡Qué interesante! ¿Serás sumiso y nos acompañarás, sirviéndonos permanentemente? Preguntó Ferigneo. 

-Por supuesto. No me extermines como al resto de mi especie. Quiero vivir. Seré tu esclavo. Dijo con miedo Aniarós. 

Así se hizo. Pasó a formar parte de la compañía y marcharon hacia el sur.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1490/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>sáb, 02 ago 2008 14:55:49 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 2s: Capitulo X El Tejedor de Mantillo]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1500/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1500/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 2º: Capitulo X El Tejedor de Mantillo</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 03 de agosto de 2008 · Leído <strong>17</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">2

Ferigneo se sentía pletórico salvo por un detalle; nadie a quien dominar. Aquella pelea le había le había alegrado el día pero, por otra parte, lamentaba perder un potencial tan destructivo en la vida de ese tal Quovenim, como me llamaba. Yo observaba en espíritu como me robaba el yoyó, ya bajo algún tipo de obsesión, e incineraba lo que quedaba de mí. Luego, drogadicto de una droga que consumen con frecuencia los Karshars, esnifó mis cenizas en una especie de ritual de fortalecimiento con la fuerza de los enemigos vencidos. 

Entonces caminó y caminó hasta buscar un lugar donde pudiera estar el ser más poderoso del mundo. Tardó muchísimo pero, interrogando a toda clase de personas, alimañas y seres vivos varios, encontró el lugar. 

Entró en una ciudad empedrada y repleta de farolas de cristales con candiles, casas, fuentes, calles angostas y demás. 

-¿Quién osa molestar a Astú? La ciudad que no duerme y que esconde muchos secretos, capaz de empujar a ilusiones, miedos o sencillamente dejar a sus ocupantes en despistes y golpes. Dijo una farola y el resto de la ciudad fue cobrando animación, con ojos, boca, nariz, orejas y facciones. 

-Soy Ferigneo. Vengo a enfrentarme contra el rey del mundo. Respondió con convicción. 

-¡Adelante! Exclamó Astú.

Ferigneo entró en la sala y encontró a un ser con cuerpo de araña y un torso de humano desde la cabeza de la araña. Lucharon en cruento combate y la venció. 

Entonces apareció Zanatos. 

-¿Qué hace un çagomu por aquí? ¡Vienes a darme la enhorabuena por mi victoria! Dijo Ferigneo confiado y soberbio. 

-Ya has conseguido lo que querías y has demostrado ser el rey del mundo y el ser más malo sobre la faz de la tierra. Ahora estás solo. No puedes ocultar lo anómalo que hay en ti. A menudo sólo hace falta borrar la memoria o parte pero ya lo hice con Quovenim y no sirve para los que habitáis aquí. Has de morir por el equilibrio. Sentenció Zanatos. 

-¡Y una leche! Respondió de malos modales Ferigneo. 

Comenzaron a luchar pero esta vez las armas se doblaban. Caía una lluvia fuerte sobre él y los golpes telequinéticos impedían que reaccionase. Su fuerza parecía disminuida y sentía su energía salir de su cuerpo. No podía ilusionar de manejar esa magias y las ilusiones de infierno apenas hacían nada contra el çagomu (Incluso se le volvía en su contra con su hipnofobia; a través de la cual sentía a la muerte acercarse y llegar al infierno mientras se adentraba en su subconsciente para soñar o dejar de sentir el ser). No sentía su poder regenerativo y sus intentos de defensa resultaban estériles. La ciudad le impidió salir, o salía vivo con Zanatos muerto o salía muerto con Zanatos vivo. 

 Zanatos había esperado a que él estuviera solo para asesinarle y lo iba a  conseguir. Mientras se piel felina y reptiliana eran perforadas por múltiples picotazos y arañazos hasta estar listos para darse el pésame y ejecutar un dedo de la muerte, Ferigneo recordó un vuelo que hizo mucho más joven. Fue hacia el este, hacia una de las grandes montañas de las elevadísimas montañas de la cordillera fronteriza con el vacío. Recordó como iban barcos allí para contemplarlo y expediciones realizaban esfuerzos sobrehumanos para llegar hasta allí. Entonces pensó en la altísima cima nevada; donde se podía contemplar la nada del vapor blanquecino, la niebla y las barreras de energía en toda su extensión, amenazantes con ser el fin sino se tenían alas o estas se rompían.

Así contempló su final Ferigneo. El equilibrio había sido reestablecido en el mundo de Yesfodu y el reino de Pantakakistos podía respirar tranquilo.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1500/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>dom, 03 ago 2008 00:36:23 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 1s: Capitulo XI Sueño Risueño]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1516/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1516/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1516/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 1º: Capitulo XI Sueño Risueño</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 04 de agosto de 2008 · Leído <strong>14</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">1

El sueño resultaba gracioso para cada uno. Hubo contemplaciones de los propios mundos y el mundo de otros. Xufen contó haber visto un objeto con forma parecida a la de una ballesta pero mucho más pequeño y sin el arco, echando fuego en medio de una casa y golpeando con una especie de virotes metálicos pequeñitos a unos individuos indefensos. Xufen empuñaba el arma y se alegraba de su muerte, argumentando que ahora tenía su venganza. 

David soñó que Ferigneo se enfrentaba con Dagda y este creaba y destruía todo a su paso. Finalmente se unía a él. David tocaba el arpa, haciéndolo en sueños al poco de empezar, que hizo despertar a Ferigneo de una caverna gris de sombras. Luego vio David a Taranis y le cambió su tridente por su martillo; ya, con la corona, no hubo trato. 

En el sueño de Sip apareció un callado. Necesitaba subirse a él para buscar algo que hacer y el hacha de la humana enorme que no dejaba de reflejar su cuerpo de serpiente. 

-Dana, Dana, dame una rama infinita en extensión para rodearla con todas mis fuerzas y trepar en perpetuidad. Pedía Sip; quien era ahora una única serpiente.

 De repente vio una especie de gancho unido a un palo y alguien la cogió en una selva. Entonces se sintió atrapada en la jaula y volvió a su forma normal. 

Zuz, por su parte, soñó que estaba en una caverna con un gran puente y que un grupo de guerreros de muy distinto parecer(unos grandes, otros pequeños, unos magos, otros guerreros y otros arqueros). El arquero del grupo tenía una puntería certera, en contraste con la penosa puntería de los arqueros orcos. 

-¡Mantas! ¡Qué sois unos mantas! Dejadme a mí. Dijo Zuz. 

Entonces se acercó a un trasgo y fue trasgo, perdiendo a su propio yo en un ciclo maléfico de posesiones intelectuales de trasgos, un balrog molesto por despertarle tras miles de años y criaturas oscuras que nunca habían visto la luz del sol en las profundidades cavernosas o un troll apesadumbrado. En el instante en que era orco, disparó una flecha con el arco. El elfo la esquivó con dificultad y trataron de seguir. Una vez completó el ciclo, vio, en una sala contigua a la lluvia de flechas, un lugar donde una orca recibía a diversos sementales orcos para su procreación. 

-Esto no es para disfrutar sino para recuperar nuestras filas de las bajas que se están produciendo. Dijo la orca durante la copula de uno de ellos; lo cual le pareció muy bien a Zuz. Y así permaneció viendo como usar los venenos, trampas y tal, que había por la zona. 

Yo, por mi parte, soñé con un castillo defensivo protegido por arqueros habilidosos y con un estandarte de varios leones y escudos. Luego vi una sala grande donde había un códice escrito con letras muy semejantes unas de otras. Un individuo lo estaba leyendo, enfadado. Salió de allí y, al igual que hubiera hecho yo, Quovenim, se decidió a trazar un plan muy estrambótico. Lo que el definió como un bioordenador estaba estropeado y busqué en el libro una idea para salir de allí. Vi la semejanza de las ilustraciones con lo que se vivía en Pantakakistos y el mago de Oz. Luego observé un hospital con gente muy enferma y una joven altruista y amable, caritativa, cantarina, que despertaba los ánimos de la gente con su guitarra y de nombre Ine; según sus canciones. Oz, su colega muy querido, rogaba a Dios por ellos y veía la vida en su plenitud, aún con las circunstancias amargas que se pudieran suceder. Yo no entendí nada de aquella escena.  

Entonces aparecí junto al resto. Todos juntos miraban a su alrededor mientras Silbárdaga se golpeaba contra una estalactita al no verlo. Mab les contó que no tenían suficiente poder. Les explicó que en el hipermundo había una serie de objetos de poder que, puestos en el lugar indicado, concedían al que pusiera, de ellos, el ultimo, un grandísimo conjunto de poderes mayores que la suma de los poderes individuales de los objetos. Les dijo que no se pasaran por el submundo aunque no se convirtieran en ceniza al pisar tierra, cuando salieran de allí, como algún mito había extendido. 

Entonces despertaron. Sip compartió lecho con Jag y, en esos instantes en los que los serpentesios dejan todas las serpientes de sus cuerpos menos la principal en estado mortecino, que no necrótico, y con ausencia de respiración más inactividad de sus cerebros junto con las demás funciones, tras la fecundación, en pleno clímax. En aquel momento le asfixió, tapándole la boca con sus bocas. 

-¿Pero por qué? Pregunté.

-Me he quedado preñada y no he quedado satisfecha. Hay que honrar a la muerte antes de ir al nido donde se dejan los huevos. Respondió Sip. 

Entonces dejaron el rincón donde dormían para hacer una excursioncilla a ese nido. Todos menos David, quien se metió en algún lío. Finalmente, acorralados por los enanos, saqué el bastón endagado y lancé con él una ola de esferas rosadas estrelladas contra ellos, ardiendo este tras el hechizo accidental y desintegrándose en combustión espontánea. Malheridos, comenzaron a atacar y apenas pudimos esquivarles. Entonces, Xufen disparó una flecha hacia la caverna de Morgana y ésta procuró un grito. La flecha le había dado en el talón. Entonces llegaron a pasar, mientras todos se tapaban los oídos ante una escena que llegaría a ser proverbial en ese mundo. Así lograron salir y escapar como alma que lleva el diablo.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1516/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>lun, 04 ago 2008 11:19:47 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 3s: Capitulo X El Tejedor de Mantillo]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1524/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1524/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 3º: Capitulo X El Tejedor de Mantillo</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 07 de agosto de 2008 · Leído <strong>12</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">proximamente...</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1524/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 07 ago 2008 17:16:43 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 4s: Capitulo X El tejedor de Mantillo]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1525/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1525/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 4º: Capitulo X El tejedor de Mantillo</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 07 de agosto de 2008 · Leído <strong>14</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Proximamente...</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1525/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 07 ago 2008 17:17:20 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 5s: Capitulo X El tejedor de mantillo]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1526/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1526/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 5º: Capitulo X El tejedor de mantillo</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 07 de agosto de 2008 · Leído <strong>12</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Proximamente...</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1526/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
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  </tr>
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	<pubDate>jue, 07 ago 2008 17:18:20 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 6s: En los desiertos]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Javier valladolid]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/274/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1527/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1527/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/304/pasajes/1527/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 6º: En los desiertos</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/274/">Javier valladolid</a> el 07 de agosto de 2008 · Leído <strong>18</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">6

(7-8-2008) Las dunas eran hermosas y homogéneas. El paisaje resultaba monótono y aséptico-visual. El viento modificaba esa monotonía a intervalos regulares y el miedo al mundo interior estaba presente. Después de mucho caminar, vieron  algo que rompió todo el paisaje. 

Había un castillo marrón al más puro estilo del desierto, con cúpulas cónicas y elementos piramidales, junto a un foso con cocodrilos y fénix de miedo; con su característico pelaje canoso. 

Atravesamos el foso ante la atenta mirada de unos guardias nayares, dos gigantes, una enana sacerdotisa y diez esfinges que observaban la figura de una gran esfinge; ofrenda de tiempos antiguos.

Los guardias escoltaron a la compañía hasta un obelisco gigante, construido por OBELIX EL DESTRUCTOR INCULTO. Para entrar había que pasar la prueba de la esfinge guardiana con el santo y seña que respondía al enigma.  

-Qué ser camina en sus comienzos a cuatro patas, en su juventud a dos y en sus finales a tres. Dijo la esfinge Nefertiti. 

-El nallare. Dijo el guardia con convicción total.    

Eran tan predecibles que sólo un ignorante podría picar, en ese mundo, ante esa pregunta. Hubiera tenido su gracia que Ferigneo y  Nefertiti, enemigos mortales por naturaleza, se hubieran enfrentado pero el horno no estaba para bollos con la guardia armada rodeándoles. Una vez dentro les explicaron que esa pirámide estaba comunicada con otros mundos a los que sólo los Turlet lograban acceder desde este sin magias  apalabradas en hechizos, conjuros y cosas varias de semejante complejidad técnica. El obelisco tenía muchos suelos partidos y demás. En unas sala secretas estaban las casas de sus vavasores, vasallos de las esfinges y éstas del sultarón (Sultan y faraón), y en ellas se daba de comer a las esfinges comida no humana. También había papiros en los que se decía qué él y la era articulo de escoba delante de nombre propio y Zuz lo replica al ser diferente en las otras variantes lingüísticas de Yesfodu.     

En ese momento una de las guardias se fija en Xufen. 

-Vaya Elfa. ¡Ay como te cogiera! Te daría un buen ihih -Dijo una guardia.

-Sí, desde luego yo también. Dijo un guardia. 

Tal grosería sexual, pues no era una insinuación apropiada sino un aviso de que sino aceptaba por las buenas recurriría a la fuerza para conseguir lo que quería, no le sentó bien a Xufen y la negativa no se hizo esperar. 

-Por encima de mi cadáver. Respondió Xufen muy enfadada y a la defensiva. 

-Eso no nos supondrá un problema. Dijeron ambos, mirando lascivamente. 

Zuz estaba preparada para luchar. Ferigneo estaba pensando en empalar a los guardias con su perversísima mente y no prestaba atención al caso particular de esos en concreto. Sip pensaba en bajar al hondo foso arenoso repleto de lámparas maravillosos con intención de pedir algún de