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    	<title>EL PLAN CÓSMICO en Literativa</title>
    	<link>http://www.literativa.com/historias/308/</link>
    	<description>En el pueblo de Eglwyswrw en Gales, aparece en las rocas el cadáver de un hombre llamado Walter Mathew justo unas horas más tarde de que enviara un extraño libro a su antiguo compañero de universidad Larson Campbell, un apasionado criptólogo que se gana la vida trabajando en sistemas de seguridad y que ahora tendrá que descifrar el significado del libro.

Un misterioso libro fabricado con materiales que hace muchos años dejaron de existir y que habla de una fuente de energía que hay en el universo de la que se cree es la fuente de la espiritualidad en la tierra.

Todo ello conducirá a Larson a una arriesgada aventura, acompañado de una periodista española que busca el reportaje de su vida y junto con la cual tendrá que enfrentarse a uno de los misterios más increíbles de la historia de la humanidad.</description>
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      		<title>EL PLAN CÓSMICO en Literativa</title>
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      		<description>En el pueblo de Eglwyswrw en Gales, aparece en las rocas el cadáver de un hombre llamado Walter Mathew justo unas horas más tarde de que enviara un extraño libro a su antiguo compañero de universidad Larson Campbell, un apasionado criptólogo que se gana la vida trabajando en sistemas de seguridad y que ahora tendrá que descifrar el significado del libro.

Un misterioso libro fabricado con materiales que hace muchos años dejaron de existir y que habla de una fuente de energía que hay en el universo de la que se cree es la fuente de la espiritualidad en la tierra.

Todo ello conducirá a Larson a una arriesgada aventura, acompañado de una periodista española que busca el reportaje de su vida y junto con la cual tendrá que enfrentarse a uno de los misterios más increíbles de la historia de la humanidad.</description>
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        <item>
	<title>Pasaje 1º: EL LIBRO</title>
	<author>
		<name>Simon Hergueta</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/358/</uri>
	</author>
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    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/358/&quot;&gt;Simon Hergueta&lt;/a&gt; el 21 de marzo de 2008 &amp;middot; Rating: &lt;strong&gt;8&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;con &lt;strong&gt;3&lt;/strong&gt; votos &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;86&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;Larson terminó la cerveza y miró a su alrededor. Aquel pueblo le gustaba, pero ahora que tenía todo el tiempo del mundo le empezaba a resultar aburrido. Pagó y abandonó rápidamente la taberna conocida como “The Butchers Inn” para dirigirse a su moderno chalet, al fín y al cabo, no tenía a nadie con quien mantener una conversación interesante.

Bajó con cuidado los peldaños y atravesó la carretera; después anduvo por el frondoso bosque de abedules hasta que alcanzó su casa. Allí se encontró con el señor Blue, el cartero del pueblo, que venía en bicicleta.

- ¿Cómo va eso Alfred? - le dijo Larson contento de verle.
- Bien, gracias - contestó Alfred con su sonrisa habitual - Le traigo un sobre certificado.

El señor Blue sacó de una bolsa que llevaba colgando al hombro, un pequeño paquete con una pegatina verde fluorescente en uno de los lados. Se la entregó a Larson y le hizo firmar un documento. 

- ¿Quién es el remitente? - dijo Larson mientras firmaba y trataba de quitarse el pelo de la cara pues últimamente se lo había dejado largo.
- Pues... no me había fijado....parece que lo han mandado de forma anónima - dijo algo nervioso el señor Blue.

Larson cogió el paquete y se despidió de Alfred. Se acercó a una maceta que había junto a la puerta de su casa, la levantó y cogió una llave. Abrió la puerta y entró en la cocina. Luego contempló - un poco triste - cómo el señor Blue se alejaba en su bicicleta por la carretera, pues le habría gustado invitarle a una cerveza.
	
Larson abrió el sobre y se encontró con un libro. La portada tenía un dibujo de algo parecido a dos medias lunas y un cetro; en el interior, había muchos otros dibujos, muy curiosos, lo que atrajo de inmediato la atención de Larson.

Fue a la cocina y sacó algo de comer de la nevera, pues empezaba a tener hambre. Comió y después de tomar un café bien cargado, se instaló en su mesa de trabajo dispuesto a leer el misterioso libro que acababa de recibir. Lo colocó debajo de la luz y estudió durante unos instantes la portada.

- &quot;Qué extraño es esto&quot; - pensó. 

La inscripción de la portada le resultaba desconcertante ya que desconocía a qué familia pertenecían esos caracteres. Palpó las suaves tapas del libro y durante unos instantes dudó sobre el material con el que estaban hechas, pero podría ser pergamino añejo. Lo raro es que ese tipo de pergamino llevaba muchos años sin utilizarse.

Durante los siguientes días no salió de casa y se obsesionó con el libro. Lo más desconcertante es que no sabía quién se lo había enviado y no le encontraba ningún sentido al hecho de haber recibido ese paquete de forma anónima. Tal vez si hablase con el señor Blue podría averiguar algo más. Pero ¿Y si fuera algo importante? o bien ¿Y si fuera un trabajo de alguien que no pudiera revelar su identidad?

Larson trabajaba como criptógrafo para diferentes compañías, sin embargo, las tareas más habituales con las que tenía que lidiar estaban relacionadas con temas de seguridad en ordenadores, redes y tarjetas o sistemas de identificación de gobiernos. Por hobby, solía trabajar en sistemas criptográficos y pertenecía a un par de asociaciones relacionadas con el tema. 

Pero a pesar de su experiencia, nunca había visto un código tan elaborado y extraño. De alguna forma era como una obra de arte y no tenía la más remota idea de cómo abordarlo, a pesar de que ya estaba seguro de que aquel libro encerraba un significado especial, una suerte de jeroglífico que le estaba poniendo a prueba. 

El libro estaba dividido en cuatro partes, como si fueran cuatro libros dentro de uno. Larson analizó la primera parte y comprobó que tenía cinco capítulos. En el primero, se hablaba de la génesis de una energía especial capaz de superar las leyes físicas del universo o al menos las leyes que eran conocidas hasta el momento.

Era de noche y reinaba el más absoluto silencio. Larson dejó el libro y salió al jardín a estirar las piernas, se sentía un poco congestionado de permanecer tanto tiempo pensando y leyendo y necesitaba urgentemente algún tipo de actividad física. Dio un pequeño paseo y luego encontró una roca en la que se sentó. 

Entonces no pudo evitar hacer un repaso de su vida. Su reciente divorcio le había dejado emocionalmente exhausto, pero al mismo tiempo una nueva energía había aparecido en su interior, era como una especie de excitación que sentía por el hecho de sentirse libre de nuevo, sin ningún tipo de ataduras. Una sensación que le situaba de nuevo en la casilla de salida de esa aventura que llamamos vida. Tal vez ahora por fín su suerte cambiase.

Larson contempló el cielo y se sorprendió al comprobar que estaba amaneciendo.&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/560/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;/td&gt;
  &lt;/tr&gt;
&lt;/table&gt;</description>
	<pubDate>vie, 21 mar 2008 15:37:53 GMT</pubDate>
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<item>
	<title>Pasaje 2º: NEWPORT BAY</title>
	<author>
		<name>Simon Hergueta</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/358/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/561/</link>
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    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/358/&quot;&gt;Simon Hergueta&lt;/a&gt; el 21 de marzo de 2008 &amp;middot; Rating: &lt;strong&gt;10&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;con &lt;strong&gt;2&lt;/strong&gt; votos &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;79&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;Aunque le hubiera gustado dormir, Larson cogió el coche, un pequeño utilitario eléctrico, y puso rumbo a Newport Bay, su lugar favorito para despejar la mente y estirar las piernas. 

Mientras paseaba por el estuario, se le acercó un perro; quería jugar y como Larson le ignoraba, el can le puso las patas encima manchándole los pantalones de arena y arrufándole. Al poco tiempo apareció la dueña; una chica rubia de pelo largo que vestía unos pantalones tejanos y una guerrera amarilla. 

-¡Wolfy! ¡Wolfy! - exclamó - ¡Lo siento! ¿Te ha manchado?
- ¡No, no! - dijo Larson sonriendo - Estaba jugando.

El perro se le acercó de nuevo para morderle de forma juguetona, invitándole a que le persiguiera. Larson le tiró una piedra y el perro se fue tras ella a toda velocidad.

- ¡Parece que os habeís hecho amigos! - dijo la chica.
- Me llamo Larson - dijo él tendiéndole la mano.
- Yo Julia.

Se saludaron y se miraron a los ojos por un instante, luego llegó el perro corriendo y les llenó de arena. Ambos rieron.

- ¿Qué haces aquí en Gales? - preguntó Larson.
- He venido de vacaciones - contestó Julia - ¿Y tú?
- Vivo aquí, tengo una casa en Eglwyswrw.
- ¿Qué?

Larson le repitió el nombre y se rieron de lo complicados que resultaban algunos nombres galeses. Después, Julia le propuso tomar una pinta en algún lugar de la zona y Larson aceptó encantado pues estaba harto de estar todo el día encerrado.&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/561/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;/td&gt;
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	<pubDate>vie, 21 mar 2008 15:44:35 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>Pasaje 3º: UNA CENA TRANQUILA</title>
	<author>
		<name>Simon Hergueta</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/358/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/879/</link>
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    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/879/&quot; style=&quot;font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;&quot;&gt;Pasaje 3&amp;ordm;: UNA CENA TRANQUILA&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/358/&quot;&gt;Simon Hergueta&lt;/a&gt; el 19 de abril de 2008 &amp;middot; Rating: &lt;strong&gt;10&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;con &lt;strong&gt;2&lt;/strong&gt; votos &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;68&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;Julia vivía muy cerca de allí, así que se excusó un momento para dejar al perro en el lugar en donde estaba hospedada, de hecho el perro no era suyo sino de la dueña del hotel.

Más tarde estaban sentados en un pub delante de una guiness. En el bar no había mucha gente, pero habían puesto una música country que animaba el lugar. Brindaron y en ese momento, los dos se sintieron felices.

- ¿Y tú nombre de dónde viene? - preguntó Julia.
- Mi padre era escocés, aunque he vivido durante muchos años en Madrid, por mi madre - dijo Larson.
- ¿Y en qué trabajas? - dijo Julia.
- Soy... - dijo dudando unos instantes - algo parecido a un programador. ¿Y tú?
- Yo soy periodista.

Se terminaron la pinta. Larson observó cómo bebía Julia y le gustó que hubiera terminado antes que él, pues eso no solía ser frecuente. Su mujer sólo bebía zumos de frutas y con el tiempo resultaba aburrido.

- He quedado con un amigo esta noche, vamos a cenar - dijo Larson - ¿Por qué no vienes?

Julia aceptó y Larson le indicó el lugar de la cena, un restaurante llamado “The white butterfly” que solía frecuentar. 

Larson arrancó el coche y fue conduciendo hasta Eglwyswrw con la música a tope, se sentía animado pues había roto con la monotonía y había conseguido olvidarse del libro y del jeroglífico. 

Después llegó al chalet y se quedó dormido. Cuando despertó eran las cuatro y media. Se metió en la ducha y permaneció más de media hora bajo el chorro. Mientras se duchaba recordó la conversación que había mantenido con Julia durante el breve encuentro al mediodía. La forma en que Julia le había mirado podía ser una clara señal de que podría pasar algo esa noche.

Después se fue a  Pantygarn, muy cerca de allí, en donde vivía su vecino y amigo Roberto. Al llegar se lo encontró pintando la valla del jardín. Larson salió del coche y se saludaron. 

- Entra dentro que ahora voy - dijo Roberto.

Entró en la casa y saludó a Brenda, la mujer de Roberto, que ahora se encontraba en cinta del quinto mes. Mientras esperaba a Roberto Larson trató de convencer a Brenda para que se viniera a cenar.

- ¿Dónde la has conocido? - le preguntó Brenda con una sonrisa.
- Esta mañana, en Newport Bay.  

Brenda estaba un poco cansada, pero a pesar de ello, decidió ir con la condición de que no se prolongara mucho la cena. Llegaron  tarde al restaurante y por un momento Larson pensó que Julia no estaría, pero se equivocó. Julia estaba allí, sentada en una mesa y al observarla, Larson pensó que era una mujer preciosa. Llevaba el pelo suelto y los ojos más intensos por efecto del maquillaje azul que los bordeaba. Larson se acercó y la saludó con una sonrisa. Luego le presentó a sus amigos y finalmente se sentaron y empezaron a pedir la cena.

- ¿Qué sitios me aconsejaís que visite? - dijo Julia.

Brenda le aconsejó varios lugares interesantes y en seguida trajeron la cena. Comieron una carne con hojaldre y bebieron un par de botellas de vino, a excepción de Brenda que pidió agua. Poco a poco, la conversación comenzó a centrarse en asuntos más personales, pero Larson no tenía ganas de hablarles de su reciente separación, así que se le ocurrió hablarles del libro.

- Hay una persona que te podría ayudar - exclamó Roberto - un vecino mío.
- ¿Quién?
- El señor Pendercudlip - dijo Roberto - Charles es un anciano adorable ya retirado que ha trabajado toda su vida en los Jardines de Kew. 

Terminaron de comer y pidieron como postre la especialidad de la casa: una tarta de chocolate con frambuesas acompañada de nata líquida caliente que estaba deliciosa; después pidieron unos licores de hierbas y Larson se excuso un momento para ir al baño.

- ¿De qué os conoceís? - dijo Julia.
- Por un amigo en común - explicó Brenda - cuando Larson se vino a vivir aquí le ayudamos a encontrar casa. 
- Tiene que ser agradable este sitio - dijo Julia.
- Bueno, a veces es un poco aburrido ¿Vives en Madrid? - dijo Brenda.
- Sí, pero viajo mucho, de hecho paso largas temporadas fuera.

Julia pensó que en casi todos sus viajes había terminado por sufrir lo peor de cada país y se preguntó por qué ser periodista resultaba tan estresante. Tenía la sensación constante de que el resto del mundo estaba relajado, mientras que ella tenía que ir corriendo a todas partes.

Larson regresó de los servicios. Repentinamente se acordó de su divorcio y aunque era el último pensamiento que deseaba tener en esos momentos, no pudo evitar ponerse melancólico, pues todavía la echaba de menos. Se sentó en la mesa y trató de esbozar una sonrisa, pero notó que se estaba poniendo cada vez más triste y no tenía ganas de contar sus penas a nadie. Además, el ver a Brenda y a Roberto tan felices, le generaba una especie de envidia que no podía reprimir. Pagaron la cuenta y salieron del local. En la misma puerta se detuvieron para despedirse.

Roberto le estrechó la mano y quedó en llamarle mañana “para lo del libro”. Julia le dio un par de besos y una sonrisa.

- Espero nos volvamos a ver pronto - dijo Julia.

Se fueron todos. Brenda y Roberto habían traído su coche, así que Larson se quedó solo. Caminó hasta el parking y sin querer empezó a reflexionar de nuevo sobre el libro que había recibido. La sensación de tristeza entonces desapareció y la computadora que llevaba dentro se puso de nuevo a funcionar. ¿Quién le podría haber enviado ese libro? 

Llegó al coche y se metió dentro, entonces se acordó de Julia y creyó haberla causado una mala impresión. Estaba convencido de que ella pensaría en estos momentos que él era un tipo aburrido y deprimente.

- &quot;No debería juzgarme tan duramente&quot; - pensó.

Larson salió del coche y fue caminando hasta la parada de taxis pues no estaba dispuesto a conducir con todo lo que había bebido.&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/879/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;/td&gt;
  &lt;/tr&gt;
&lt;/table&gt;</description>
	<pubDate>sáb, 19 abr 2008 08:32:20 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>Pasaje 4º: UN LABERINTO DENTRO DE UN LABERINTO</title>
	<author>
		<name>Simon Hergueta</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/358/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/880/</link>
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    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/880/&quot; style=&quot;font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;&quot;&gt;Pasaje 4&amp;ordm;: UN LABERINTO DENTRO DE UN LABERINTO&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/358/&quot;&gt;Simon Hergueta&lt;/a&gt; el 19 de abril de 2008 &amp;middot; Rating: &lt;strong&gt;10&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;con &lt;strong&gt;2&lt;/strong&gt; votos &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;106&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;Al día siguiente, Roberto le telefoneó por la mañana y quedaron en verse a primera hora de la tarde. Roberto le dijo que había hablado con el señor Pendercudlip y que estaba dispuesto a acompañarle para estudiar el asunto del jeroglífico. Larson había estado pensando en el libro durante toda la noche y algunas ideas habían empezado a surgir de su privilegiada mente. La primera que le vino a la cabeza es que la forma en que estaba organizado el ibro coincidía exactamente con la división actual de la Biblia. 

Larson estaba maravillado de que casi todas las inscripciones y jeroglíficos que había estudiado a lo largo de su vida le conectaban con la Biblia. ¿Sería la Biblia un gigantesco jeroglífico aún sin resolver? Era cierto. La Biblia está dividida en el Pentateuco, los libros históricos, los libros sapienciales y por último los libros proféticos. Además el Pentateuco estaba dividido en cinco partes: génesis, éxodo, levítico, números y deuteronomio. Esa idea le pareció interesante, ya que tal vez a partir de ahí, podría obtener nuevas pistas y las semejanzas con el libro eran sorprendentes. Mientras se recreaba en todas esas ideas, sonó el timbre de la entrada.

- Tomaré un café si no es mucha molestia - dijo el señor Pendercudlip.

El señor Pendercudlip era un viejecito realmente encantador como ya había dicho Roberto. Era alto y delgado, con el pelo canoso y un poblado bigote. Había perdido un poco la agilidad en los movimiento a causa de una artrosis, sin embargo, debió de tener fuerza y cierta capacidad atlética seguramente fruto de sus trabajos constantes en jardinería. El señor Pendercudlip, había trabajado como investigador en el Jardín Botánico Real de Kew, uno de los jardines botánicos con mayor presupuesto y plantilla de todo el mundo. 

- Estos números representan la constitución genética de una planta y hay dos grupos, si estoy en lo cierto, indican también densidades y números - dijo Larson.

El señor Pendercudlip bebió un poco de café y miró los números de las plantas, luego miró un mapa de Gales detenidamente.

- Uhmm... densidades... ¿Qué está buscando?
Larson le miró por unos instantes y se sintió un poco estúpido.

- Pues... - exclamó un poco contrariado - No lo sé... 
- Qué curioso... - dijo el señor Pendercudlip.
- ¿Por qué? - preguntó Larson.
- Esos números - dijo el señor Pendercudlip - representan series de genes, como las que hacía Mendel...
- Vaya... - exclamó Larson.
- Son series, pero no puede saberse de qué planta estamos hablando porque son sólo números sin asociar ¿Comprende?, es como un código clasificador único, algo que se utilizó durante un periodo de tiempo muy breve en la botánica, más o menos, durante los años 40 creo...
- ¿Y usted lo conoce?
- ¡No! ¡Por supuesto que no! - dijo el anciano - nadie lo conoce porque era muy malo y no duró mucho tiempo, pero hay libros que lo guardan, podré mirarlo y usted tendrá sus claves para descubrir lo que sea que esté buscando.
		
Durante los siguientes días, Larson se enfrascó en la lectura de los otras tres partes del libro y si ya le había causado cierto desconcierto la primera parte, las otras tres, le sumieron en una mayor confusión, pues insistían en la existencia de una energía llamada “fundamental” que le tenía intrigado pues nunca había oído hablar de término semejante. Además, las similitudes con la Biblia iban en aumento. Otras partes del libro hacían constantes menciones a determinadas frases de la Biblia, en concreto a los libros históricos y a los sapienciales, muy relacionados con aspectos como el destino y el nuevo mundo. Mientras tanto, Julia no daba señales de vida y en su fuero interno, Larson pensó que lo mejor sería borrarla de su cabeza; no estaba dispuesto ahora a implicarse con nadie. Además, necesitaba estar solo.

Al cabo de unos días, apareció Roberto en su casa junto con el señor Pendercudlip. Por fín habían podido identificar los códigos numéricos de las plantas. Tanto Roberto como Charles se quedaron sorprendidos al entrar en la estancia por el desorden reinante. Todas las habitaciones estaban llenas de documentos, dibujos, libros, mapas y revistas científicas. Larson les condujo hasta una mesa en donde reinaba el más absoluto caos y esperó a que Charles le mostrara los resultados. 

- Se trata de biofritas - dijo Charles - plantas criptógramas que tienen alternancia de generaciones; si no me equivoco sus patrones de ADN se corresponden con la Scleropodium cespitans y la Porella pinnata.

Larson sonrió satisfecho. Aquel hombre había hecho bien su trabajo y le había abierto la puerta a la resolución del puzzle. Entonces, le pareció muy curioso que para resolver el jeroglífico se necesitasen avanzados conocimientos de botánica, tal vez, ahí mismo, residía otro mensaje dentro del mensaje, una suerte de guiño del autor. Larson les agradeció el favor y fue a la cocina a por una botella de whisky escocés para celebrarlo. Larson sirvió el whisky en unos vasitos pequeños, después los tres hombres levantaron sus vasos y brindaron.

- ¡Por lo que descubramos! - dijo Larson.

Bebieron unos cuantos vasos de whisky, tras lo cual, la reunión se disolvió. Cuando se marcharon Roberto y Charlie, Larson sintió la necesidad de ordenar un poco su casa, pues tanto desorden empezaba a angustiarle. Empezó con el salón que era el lugar más afectado. Recogió las revistas y ordenó los libros que había sacado de las estanterías. En ese instante sonó el teléfono.

- ¿Diga? - contestó Larson.
- ¿Señor Larson? Soy yo, el señor Blue.
- ¡Alfred! ¿En que puedo ayudarte?
- Necesito hablar urgentemente con usted.

Al cabo de unos veinte minutos, Alfred hacía acto de presencia en las inmediaciones del chalet de Larson con su habitual bicicleta. Larson le invitó a pasar.

- Me va usted a perdonar, pero... - exclamó con la voz entrecortada el señor Blue -  Es por lo del paquete.
- ¿Qué ocurre?
- Hace una semana me abordó un hombre llamado Walter Mathew, creo que usted lo conoce...
- Sí.
- Fue él quien me dió el paquete que le traje.
- ¿Cómo? - exclamó Larson.
- ¡Oh Dios mío! - gimió el señor Blue - ¡Lo han encontrado hoy muerto!&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/880/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
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  &lt;/tr&gt;
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	<pubDate>sáb, 19 abr 2008 08:40:20 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>Pasaje 5º: EL CAMINO DE LO INDESCIFRABLE</title>
	<author>
		<name>Simon Hergueta</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/358/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/883/</link>
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    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/358/&quot;&gt;Simon Hergueta&lt;/a&gt; el 20 de abril de 2008 &amp;middot; Rating: &lt;strong&gt;10&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;con &lt;strong&gt;2&lt;/strong&gt; votos &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;56&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;Larson palideció. Walter, su compañero de universidad y colega había muerto. Se tuvo que repetir la frase varias veces para creerlo, pero era incapaz de aceptarlo. Larson tomó asiento en uno de los sofás. Suspiró.

- ¿Pero qué ha pasado? - preguntó Larson.
- Lo encontraron en el acantilado de Bryn Henllan, esta mañana, nadie sabe qué ha ocurrido, pero la policía sospecha de un posible suicidio...
- ¿Suicidio? - preguntó Larson.
- Dicen que es un suicidio, pero un amigo mío del pueblo, me ha contado que encontraron el cadáver cosido a puñaladas.
- ¿Un asesinato? - susurró Larson aterrorizado.
- Eso parece - dijo nervioso el señor Blue - cuando me dio el paquete me obligó a que no le dijera nada. ¿Entiende? dijo que era por su seguridad, pero al enterarme hoy, he creído conveniente avisarle.
- ¿Alguien sabe que usted habló con él? - le preguntó Larson.
- Creo que no, pero este pueblo es muy pequeño, todo el mundo se entera de todo, no hay más que ir a cualquier taberna y...
- Ya... ya... - dijo Larson pensativamente y en ese momento le invadió una sensación de peligro.

Si Walter había sido asesinado por el libro, entonces él estaba en peligro en este mismo instante. Ese pensamiento le llenó de ansiedad.

- ¿Por qué cree que le han matado? - dijo el señor Blue.
- No lo sé - dijo Larson contrariado.

Pasaron varios días y la vida tranquila y rutinaria que tenía antes se había convertido de pronto en una espera rodeada de ansiedad e incertidumbre. Larson no podía evitar pensar que en cualquier momento alguien podría aparecer y pedirle el libro que le había enviado Walter. Por las noches se aseguraba de dejar conectada la alarma y de tener a mano su teléfono para pedir ayuda por si fuera necesario.

Una noche, Larson había terminado de cenar y estaba sentado en la cocina observando los dibujos que había hecho; en una de las paredes estaba clavado un mapa botánico lleno de números e indicaciones escritas a rotulador. Encima de la mesa tenía el libro abierto de par en par y Larson se concentraba en la lectura de los capítulos. 

Fue entonces cuando se le ocurrió una idea: no eran densidades lo que buscaba, sino simples coordinadas; pero no pares de coordinadas sino tríos, es decir, siguiendo el sistema clásico de longitud, latitud y altitud. Cada planta tenía asociados unos números que mediante el sistema de clasificación descubierto por el señor Pendercudlip, daban a su vez, dos números clasificatorios, que ahora podían ser convertidos en una longitud y una latitud. 

Así que el sistema de latitud y longitud se veía complementado por un número más, que al ser negativo se convertía en profundidad.

Tenía que tratarse de una cueva.

Larson estaba muy nervioso. Creía haber descifrado el lugar exacto, corrió al ordenador a buscar los detalles de esa ubicación. Introdujo los números, 116° E y 53° N y al cabo de dos segundos, el localizador le indicó un lugar en el mapa. Larson no salía de su asombro.

Después, descolgó el teléfono y marcó un número mientras miraba con mala cara la lluvia que caía sobre el pueblo. 

- ¿Estás ocupado? 
- No, no, en absoluto - dijo Roberto al otro lado de la línea - ¿Has descubierto algo?
- Sí, he sacado unas coordenadas, pero están en Rusia, cerca de una ciudad llamada Chitinskaya.
- ¿Rusia?
- ¿Has cenado?, espero que Brenda no me odie por esto, pero me gustaría verte ahora mismo.

Larson se quitó los zapatos, se puso unas botas y bajó las escaleras corriendo hasta el garaje, pero en ese instante decidió que sería mejor llevar el libro, así que volvió a su habitación y abrió el cajón en donde lo había escondido. Ante su sorpresa descubrió que no estaba allí.

Larson fue a la cocina, revolvió todos los papeles que tenía diseminados por la mesa, miró por el suelo y luego echó un vistazo por las demás habitaciones. Estaba seguro de que lo había dejado en aquel cajón de su cuarto. Volvió a su habitación y realizó una búsqueda mucho más exhaustiva, pero sin ningún resultado. Sonó el teléfono.

- ¿Qué ocurre? - dijo Roberto - llevo media hora en el restaurante y...

Larson miró el reloj de su muñeca. Eran las once y cuarto; llevaba más de media hora buscando por toda la casa. 

- Perdona Roberto, pero...¡No encuentro el libro!
- ¿Qué?
- ¡No sé dónde está! - dijo apurado Larson - Lo dejé en mi cuarto y ya no está. Esperame ahí, en seguida voy.

Larson buscó un poco más, pero sin ningún resultado. Tal vez había entrado alguien y se lo había llevado. Fue al ordenador de nuevo y se quedó mirando el nombre de la ciudad rusa Chitinskaya. ¿Por qué iba a estar tan lejos? Entonces una luz se hizo en su cerebro. 

Había comprendido finalmente el puzzle. 

Larson se metió en el coche y condujo hasta el lugar en donde había quedado con Roberto. Era un local pequeño en donde ya le conocían de otras veces. Divisó a Roberto en una de las mesas y rápidamente se sentó con él. 

- No es a Chitinskaya a donde tenemos que ir - dijo Larson lleno de emoción - es más fácil que eso. ¿Sabes por qué?
- No tengo ni idea - contestó Roberto ya acostumbrado a no ser capaz de seguir los razonamientos de su brillante amigo.
- Es la prueba de que hemos acertado el jeroglífico - dijo Larson victorioso - si nos hubieran dado unas coordenadas, por mucha lógica que hubiera, nunca estarías del todo seguro de que has acertado. 
- Creo que no te sigo Larson - dijo Roberto - acuérdate que el común de los mortales no tenemos ni idea de criptografía, ni de matemática, ni de...
- ¡Vale!, ¡vale!, escucha - respondió Larson - si fuera así de simple tendrías que viajar a un sitio remoto en el mundo y esperar que allí hubiera algo, pero podrías equivocarte, podrías haber hecho mal un cálculo, cualquier cosa, pero nos han puesto un mensaje oculto, pues Chitinskaya está hermanada con una zona que está aquí en Gales, es el pueblo de Pengelly Forest.

Roberto se encendió la pipa y reflexionó durante unos segundos. 

- Entonces el mensaje de ese libro estaba destinado a alguien que está aquí en Gales - dijo Roberto asombrándose a sí mismo por su deducción - porque si no, no tendría sentido la coincidencia.
- ¡Bien! ¡Lo has pillado! - contestó Larson contento - el que diseña el mensaje sabe que va a ser leído en un determinado lugar y por eso crea ese especie de juego de paralelismos. Bueno, en nuestra jerga lo llamamos un espejo.
- No sé cómo no terminaís todos locos - dijo Roberto - pero Pengelly Forest es muy grande.
- Es cierto, pero estamos buscando una cueva y sólo hay un sitio posible - dijo Larson dejando un folleto sobre la mesa.

Roberto miró el folleto con curiosidad, lo desdobló y pudo leer en la cabecera “Visite las cuevas de Castell Hendys”. Después observó que en una de las hojas había un plano completo de la cueva por dentro. Parecía un lugar interesante.

- Tenemos auténticas maravillas a dos minutos de casa y nunca vamos - dijo con humor - parece que vamos a descubrir un gran tesoro, pero Larson...¡las cuevas de Castell Hendys llevan cerradas cuatro años!

Tomaron la autopista hacia el norte con las sensación de que iban por fín a descubrir en qué consistía aquel insólito juego. 

Mientras avanzaban, Larson fijó sus ojos en las gotas de agua que resbalaban por los cristales. Su desplazamiento parecía responder a una extraña lógica que Larson analizó para mantener la cabeza ocupada. Era como si necesitase continuamente plantearse juegos que mantuvieran en funcionamiento su poderoso intelecto. Como otras muchas veces, Larson se preguntó a dónde le iba a conducir todo esto, pero alejó su mente de esos pensamientos pues le angustiaban demasiado. Todo puede ser descifrado, recordó, incluso lo indescifrable y aquel libro que había recibido de su pobre amigo Walter parecía indescifrable.

Salieron de la autopista y tomaron una carretera secundaria. Después de unos minutos de trayecto, se desviaron por una comarcal. Roberto giró a la derecha y tuvo que frenar en seco pues una valla les cortaba el paso. Se bajó y arrastró la verja hasta dejar el paso abierto. Parecía que nadie se había adentrado allí durante varios siglos. “Este debe de ser el camino de lo indescifrable”, pensó Larson. 

El coche prosiguió su marcha, avanzando lentamente y provocando que las luces atravesaran la espesura lluviosa de la noche. Larson iba encogido en el asiento pues cada vez que llovía se sentía mal. Era una fobia que arrastraba desde la infancia y que no conseguía superar. Se giró y miró hacia atrás como si se diera cuenta de que ya nunca más iba a poder desandar ese camino. “Muchos hombres han intentado encontrar la luz y han terminado en las tinieblas”, se dijo, parafraseando una de las citas que había encontrado en el libro.

La carretera era estrecha, tan sólo podía pasar por ella un vehículo y a sus lados había arbustos y árboles que reducían la visibilidad, lo que provocaba que tuvieran que ir muy despacio, con la máxima precaución.

- ¿Qué crees que encontraremos? - dijo Roberto, incapaz de permanecer por más tiempo callado y en cierta medida ansioso por llegar.

Larson observó unos segundos a Roberto antes de contestar. No estaba seguro de poder decir lo que pensaba, pues no se trataba de un razonamiento, sino de una intuición y Larson sabía que sus intuiciones solían esconder siempre respuestas complicadas. Sin embargo, no estaba seguro de querer contarle a Roberto el hecho de que Walter había sido encontrado muerto en Bryn Henllan. 

Walter debió de enviarle el libro para evitar que alguien se hiciese con lo que ahora estaban buscando. ¿Pero qué podría ser? ¿En qué andaba metido Walter? Y sobre todo: ¿Por qué tenía la sensación de que el libro estaba destinado a él? Estas preguntas le empezaban a torturar.

Walter Mathew era colega suyo desde la época de la universidad y trabajaba actualmente en Harvard en el departamento de Matemáticas. En muchas ocasiones les consultaban problemas que estaban relacionados con la seguridad o con cuestiones más comprometedoras para el Gobierno, pero Larson desconocía en qué estaba trabajando Walter en este momento, así que estaba como al principio, ciego, sin saber nada.

- ¿Conoces el teorema de Fermat? - dijo Larson. 
- Por supuesto que no - contestó Roberto - ¿Por qué me lo preguntas?
- Bueno, no quiero complicarte la cabeza, pero imagina que alguien hace un descubrimiento importante, relacionado con los números y que ese descubrimiento tan sólo plantea una hipótesis en un nivel de dos dígitos. ¿Me sigues?
- Creo que sí - dijo Roberto - pero las matemáticas nunca han sido...
- No importa - le interrumpió Larson - no hace falta que sepas nada. Tan sólo piensa que ese descubirmiento tarda siglos en hacerse y que después de muchos años más de investigación, alguien da un pequeño paso y hace el mismo descubrimiento para un nivel de tres dígitos. Pongamos que han tardado doscientos años para conseguirlo. ¿Lo entiendes?
- No mucho...
- Lo que quiero decir es que la humanidad entera con todos sus talentos lleva su ritmo y hay que esperar mucho tiempo para ir desentrañando los secretos que encierran los números.

Larson suspiró. Siempre se sentía un poco frustrado de que el común de los mortales no pudiera seguirle en sus razonamientos.

- Lo que he encontrado en el libro son hipótesis que aún no están ni siquiera planteadas, hay en ese libro teoremas que nadie ha descubierto aún - dijo Larson.

Larson estaba nervioso, más de lo habitual, pues la incertidumbre no le gustaba. Para colmo, la lluvia le provocaba una especie de ansiedad muy molesta que no le dejaba pensar con claridad.

Por fín llegaron al final del viaje. Roberto detuvo el coche en un claro y apagó el motor. Salieron del vehículo y Larson comprobó que la fuerte lluvia se había convertido ahora en una suave llovizna. Eso le tranquilizó un poco, pero no se atrevió a comentarle nada a Roberto pues se avergonzaba de su fobia. 

Larson cogió del maletero una bolsa con una linterna, cerillas, algo de cuerda y una cámara de fotos con flash que había preparado. Sacó un mapa de la zona y examinó los detalles. 

- Vamos por aquí - dijo Larson.

Anduvieron unos metros por un sendero mientras Larson enfocaba el chorro de luz a un lado y a otro en busca de la entrada de la cueva. Llegaron a un barranco lleno de piedras y grandes rocas. Larson se detuvo y Roberto detrás suyo hizo lo mismo.

Alumbró la zona buscando una cavidad que formara una cueva. En una de las paredes de la roca había una zona oscura rodeada de vegetación. Larson se acercó hasta descubrir que había un paso hacia el interior, pero el lugar estaba vallado y tuvieron que saltar.

- ¿Esto es legal? - dijo Roberto un poco angustiado.
- Creo que no - respondió Larson - pero puedes esperarme aquí, si quieres...
- ¡Ni hablar! - dijo Roberto.

Se aproximaron a la entrada y se introdujeron en la oscuridad del agujero. Sus voces adquirieron un tono fantasmal producido por las paredes de la cueva mientras se adentraban en su interior. 

Poco a poco fueron desapareciendo por la gruta hasta que de nuevo se hizo la más absoluta oscuridad.&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/883/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
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  &lt;/tr&gt;
&lt;/table&gt;</description>
	<pubDate>dom, 20 abr 2008 07:36:32 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>Pasaje 6º: EN EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS</title>
	<author>
		<name>Simon Hergueta</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/358/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/884/</link>
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    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/358/&quot;&gt;Simon Hergueta&lt;/a&gt; el 20 de abril de 2008 &amp;middot; Rating: &lt;strong&gt;10&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;con &lt;strong&gt;1&lt;/strong&gt; voto &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;52&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;Roberto y Larson gateaban por la cueva alumbrando con la linterna las deformadas paredes. Avanzaron una distancia aproximada de unos doce metros dibujando varias eses, hasta que dieron con una puerta oculta. 

La entrada tenía el símbolo del libro, un cetro con dos medias lunas, y señalaba la posible puerta de la cripta. Larson comenzó a palpar la pared buscando algún resorte oculto, pero no encontró nada. 

A poca distancia de ahí había otros dibujos y un poco más allá una pequeñísima apertura. Se acercaron.

- Por favor - dijo cortésmente Roberto cediéndole el paso a Larson.

Larson caminaba angustiado, pero la curiosidad le impulsaba. Se arrodilló frente a la
diminuta entrada y comenzó a reptar por el suelo. Sus ropas se empaparon al entrar en contacto con el húmedo suelo de la roca. 

Respiraban un aire denso, sin ventilación, con un olor parecido al yeso. Roberto le seguía sin articular palabra alguna, haciendo un esfuerzo por no quedarse atrás y procurando no mancharse las ropas con el barro del suelo hasta que comprendió que todo esfuerzo en ese sentido era inútil. 

Entraron en una gigantesca bóveda subterránea. Larson se puso en pie el primero y alumbró la estancia con su linterna. Avanzaron unos pasos y observaron que había muchas grutas cuyo recorrido se asemejaba a los tentáculos de un laberinto. 

La cueva se había transformado en un precipicio interior bajo el suelo, pero no se veía el fondo, incluso alumbrando con la linterna. La visión era un tanto espectral. El camino de roca se iba estrechando peligrosamente y cada vez era más difícil avanzar. Roberto caminaba con torpeza, mirando todo a su alrededor con los ojos muy abiertos. 

Tras un tiempo así, se dieron cuenta de que no podían continuar por lo que decidieron dar la vuelta y regresar, pero al girarse, Larson perdió la linterna y ésta cayó en el abismo.

La más absoluta oscuridad les invadió.

- ¿Qué ha pasado? - dijo Roberto intentando mantener la calma.
- ¡Se me ha caído la linterna! - dijo Larson inmóvi.
- ¡Lo que nos faltaba! - exclamó Roberto.

Entonces, al girar un poco más, Roberto resbaló y se precipitó al vacío. Lo más que pudo hacer Larson fue oír, aterrorizado, sus gritos de dolor al chocar contra las paredes. 

Después se hizo de nuevo el silencio. Un silencio espantoso.

- ¿Roberto? - chilló a la oscuridad - ¡Roberto! ¡Contesta!

Larson permaneció gritando durante un tiempo que le pareció que todo intento era inútil. Dudó entre bajar y buscarlo o ir al pueblo a pedir ayuda. No sabía qué hacer.

- ¡Roberto! - siguió llamándole - Y sin querer empezó a pensar que tal vez Roberto habría muerto. Y todo por culpa suya.

No hubo ninguna respuesta. 

Lasrson estaba aferrado a la pared con todos los sentidos puestos en ello; tímidamente empezó a desplazarse, pero no veía nada y los lugares en donde se podía agarrar eran muy inseguros ya que la piedra se deshacía en guijarros. 

Finalmente reaccionó y encendió una cerilla. Intentó iluminar el lugar y descubrir algún indicio que le delatara la presencia de Roberto, pero no halló nada. Siguió avanzando por el camino que ahora se ensanchaba y se bifurcaba en algunos pasajes diferentes que serpenteaban en varias direcciones dificultándole la orientación.

Se había extraviado y eso le angustió terriblemente ya que las probabilidades de encontrar el camino de vuelta en una cueva como aquella se le antojaron más bien escasas. Una súbita certeza se apoderó de él. La sensación de haberse introducido en una nueva realidad se hizo más patente y las frases que había estudiado en el libro resurgieron con fuerza en su conciencia como si fueran dictadas por una energía invisible que le estuviera susurrando al oído.

- Las tinieblas me han rodeado por adentrarme donde no debo - pensó.&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/884/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;/td&gt;
  &lt;/tr&gt;
&lt;/table&gt;</description>
	<pubDate>dom, 20 abr 2008 07:38:13 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>Pasaje 7º: ENCUENTRO EN LA CUEVA</title>
	<author>
		<name>Simon Hergueta</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/358/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/885/</link>
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	<description>&lt;table width=&quot;100%&quot; border=&quot;0&quot; cellpadding=&quot;4&quot; cellspacing=&quot;0&quot;&gt;
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    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/358/&quot;&gt;Simon Hergueta&lt;/a&gt; el 20 de abril de 2008 &amp;middot; Rating: &lt;strong&gt;10&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;con &lt;strong&gt;1&lt;/strong&gt; voto &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;45&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;Cuando Larson atravesó la puerta se quedó literalmente sin respiración. La cámara en donde había entrado no era excesivamente grande, pero sus paredes estaban llenas de figuras geométricas talladas en la roca. 

En el centro de la pared observó de nuevo el símbolo que llevaba el libro, pero esta vez en unas dimensiones que imponían respeto.

En las paredes había candelabros con velas de cera. Se acercó y las empezó a prender para tener una mayor visibilidad. Lo fascinante del lugar le hizo olvidar que se encontraba solo y perdido en las entrañas de la Tierra. 

En el centro había una mesa de piedra con diferentes figuras. Larson las estudió con atención. Nunca había visto nada igual, parecía un lugar destinado a reuniones secretas. Al final de la cámara había un pasillo y Larson se introdujo por él hasta llegar a otra sala diáfana.

En una de las esquinas se encontró algunos grabados que representaban islas, pero no le eran familiares. Golpeó suavemente las paredes; la roca parecía completamente maciza. A lo lejos se escucharon unos pasos. Larson se escondió en el pasillo que daba a la otra sala y esperó en silencio. Los pasos se detuvieron justo en la entrada de la cámara y después, tras unos instantes, se reanudaron. A la luz de las velas, Larson divisó la silueta de una mujer que le era familiar.

- ¡Julia! - exclamó, saliendo de su escondite.
- ¡Larson ! - dijo Julia llevándose la mano al pecho y respirando entrecortadamente - ¡Me has dado un susto de muerte!
- ¿Qué haces aquí? - preguntó Larson.

Én ese instante, Julia se quedó sin palabras. 

- ¿Cómo has llegado hasta aquí? - insistió Larson - ¿Nos has estado siguiendo?
- Bueno... pues sí - dijo Julia - lo siento... pensé que estabaís investigando algo...
- Hemos tenido un accidente - le cortó Larson.
- ¿Qué?

Larson le explicó a Julia que Roberto se había caído por el precipicio.

- Tenía que haber entrado yo solo, Roberto es muy torpe para estas cosas - dijo culpabilizándose.
- ¡Oh Dios mío! - añadió Julia - Deberíamos ir a buscarle.

Como era lógico, Larson aceptó la propuesta y en el fondo agradeció la presencia de Julia. Se acercaron al lugar por donde había caído Roberto y alumbraron la zona con la linterna de Julia. No vieron nada y en el lugar en donde se suponía que debía estar Roberto no había ningún rastro de él.

- Qué raro - dijo Larson - tendría que estar ahí.

Tras inspeccionar el lugar a fondo, decidieron volver a la sala de los grabados.

- ¿Qué significa este lugar? - dijo Julia mirando a las paredes.
- No lo sé - contestó Larson.
- Bueno, ¿Qué vamos a hacer? - exclamó Julia.

Larson reflexionó sobre la situación. Roberto se había caído y parecía que la tierra se
lo había tragado, había descifrado el jeroglífico, pero ahora no parecía haber nada de interés en aquella gruta, salvo precipicios peligrosos, paredes con grabados que no entendía y además Julia les había seguido en secreto hasta aquí.

¿Por qué lo habría hecho? ¿Sabría ella algo del asesinato de su amigo? ¿Tendría alguna relación?

Larson se sentía incómodo y no sólo por el hecho de que Roberto hubiera desaparecido sino porque algo en la mirada de Julia hacía que no terminara de confiar en ella.

Entonces, en ese preciso instante, escucharon el sonido más aterrador que habían escuchado en sus vidas.&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/885/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;/td&gt;
  &lt;/tr&gt;
&lt;/table&gt;</description>
	<pubDate>dom, 20 abr 2008 08:30:17 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>Pasaje 8º: LOS SONIDOS DE LA TIERRA</title>
	<author>
		<name>Simon Hergueta</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/358/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/886/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/886/</guid>
	<description>&lt;table width=&quot;100%&quot; border=&quot;0&quot; cellpadding=&quot;4&quot; cellspacing=&quot;0&quot;&gt;
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    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/886/&quot; style=&quot;font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;&quot;&gt;Pasaje 8&amp;ordm;: LOS SONIDOS DE LA TIERRA&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/358/&quot;&gt;Simon Hergueta&lt;/a&gt; el 20 de abril de 2008 &amp;middot; Rating: &lt;strong&gt;10&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;con &lt;strong&gt;1&lt;/strong&gt; voto &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;59&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;Julia sintió un escalofrío al escuchar aquel sonido e instintivamente se acercó a Larson. Los dos escucharon en silencio aquellos aterradores sonidos hasta que tras unos segundos interminables, cesaron.

- ¿Qué diablos es eso? - preguntó Julia asustada.
- Debe de haber muchos corredores por aquí abajo - afirmó Larson - y no es raro que
el sonido se deforme al rebotar contra las paredes creando efectos extraños.

Larson inició mentalmente una serie de operaciones para calcular la velocidad de las ondas y medir así las distancias a través del eco producido por sus voces. Su mente volaba con agilidad cuando manejaba números.

- ¿Qué estás haciendo? - dijo Julia preocupada por su excesiva concentración.
- Nada, estaba pensando... los sonidos son una deformación de las ondas, nada más.
No hay por qué inquietarse.

A Julia le fastidió la seguridad que mostraba Larson en ese momento y le hubiera gustado a ella no ser tan miedica.

- Bueno... - dijo Julia en tono práctico - ¿Buscamos una salida?
- Espera un poco - contestó Larson que había estado observando la sala con detenimiento.

Larson se situó en el extremo de la mesa y le indicó a Julia que hiciera lo mismo en el
otro extremo. Entonces, empujaron hacia un lado y la parte superior de la mesa cedió y se movió un poco. Empujaron más fuerte y giraron la tabla rocosa quedando al descubierto una cavidad que contenía un pequeño cofre que llevaba inscrito el símbolo que ya habían visto en la pared.

- Creo que hemos encontrado algo - dijo Larson.

Larson abrió el cofre y observó que dentro había un extraño mapa. Aunque no era muy grande, el mapa contenía miles de símbolos entrelazados con figuras geométricas complejas, algunas de ellas en relieve conectadas entre sí por diferentes tipos de líneas que habían sido trazadas con metales. Además, estaba hecho con varios materiales como si se tratara de una especie de chip. Era simplemente maravilloso. 

- ¡Dios mío! - exclamó Julia - ¿Qué es esto?
- No tengo ni idea - dijo Larson.
- ¿Nos lo llevamos? - preguntó Julia.

Larson no estaba seguro de qué es lo que debían hacer, pero al final le pudo la curiosidad y decidió que se lo llevaban. Después, abandonaron la cripta y comenzaron a caminar por otros corredores.

- Esto es muy extraño, es como si las grutas hubieran cambiado de forma - dijo
Julia.
- O que nosotros nos habíamos hecho una idea falsa de la estructura de la cueva - razonó Larson.

A Julia le volvió a fastidiar la observación tan lógica de Larson.

- Sigo pensando que han cambiado de forma - protestó y Larson se quedó callado sin
saber cómo reaccionar ante la tozudez de Julia.

Tras caminar por diferentes estancias, consiguieron salir al exterior y se dirigieron hacia el coche. Larson estaba ansioso por estudiar el mapa, pero al mismo tiempo se sentía culpable de que Roberto hubiera desaparecido y era obvio que tenían que ir a la policía y dar el aviso. 

Se subieron en su coche y a los pocos metros se encontraron con otro vehículo que estaba detenido en mitad del camino impidiéndoles el paso.

Larson frenó. Aparecieron entonces dos hombres de aspecto nórdico. Les preguntaron cómo habían llegado hasta allí a esas horas y Larson explicó que se dirigían hacia el pueblo a buscar ayuda. Aquella forma de preguntar resultó ser un tanto intimidatoria. 

Hubo un momento de silencio y los hombres del coche parecía que estaban dudando sobre lo que debían de hacer. Uno de ellos sacó un arma.

- Salgan del coche - dijo encañonándoles.
- ¿Qué? - exclamó Julia.
- He dicho que salgan del coche - repitió.

Julia y Larson hicieron lo que les pedía. El otro hombre se subió al coche y lo inspeccionó encontrando al poco tiempo el mapa que Larson había encontrado en la cueva.

- ¿Dónde han encontrado esto? - dijo.
- En la cueva - contestó Larson.
- ¿Y qué coño hacéis aquí? - preguntó.
- Volvemos a casa - repitió Larson temblándole la voz - nos metimos en la cueva y encontramos esto, no tenemos intención de robarlo.
- ¿Ah no?

Julia se inventó una historia sobre la marcha. Le contó al hombre que estaban haciendo trabajos de campo y que investigaban el comportamiento de los depredadores nocturnos, como era el caso de la lechuza. Uno de los hombres sacó una cinta adhesiva y se acercó a Julia.

- ¿Pero qué están haciendo? - protestó Julia tratando de resistirse.

Pero el hombre la agarró con fuerza y la inmovilizó. Les ataron las manos y les amordazaron a los dos; después les metieron en el otro coche. Uno de los hombres apareció con una jeringuilla y le inyectó a Larson un líquido en el brazo.
	
Larson sintió un pinchazo y un líquido abrasivo se introdujo en su torrente sanguíneo. Una voz apareció en sus pensamientos.

- El mal... Las fuerzas del mal... El mal está aquí... no... en todas partes... es una fuerza invisible... indestructible... 

Entonces perdió la consciencia.&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/886/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;/td&gt;
  &lt;/tr&gt;
&lt;/table&gt;</description>
	<pubDate>dom, 20 abr 2008 09:04:18 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>Pasaje 9º: TRAS LOS MURKUS</title>
	<author>
		<name>Simon Hergueta</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/358/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/887/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/887/</guid>
	<description>&lt;table width=&quot;100%&quot; border=&quot;0&quot; cellpadding=&quot;4&quot; cellspacing=&quot;0&quot;&gt;
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    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/887/&quot; style=&quot;font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;&quot;&gt;Pasaje 9&amp;ordm;: TRAS LOS MURKUS&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/358/&quot;&gt;Simon Hergueta&lt;/a&gt; el 20 de abril de 2008 &amp;middot; Rating: &lt;strong&gt;10&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;con &lt;strong&gt;1&lt;/strong&gt; voto &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;46&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;Un hombre de cabellos oscuros y ojos negros caminaba al frente del grupo y lo hacía con gran determinación. Era joven, tan joven que aún no se podían distinguir en su rostro las huellas de la guerra. A su lado caminaba un hombre bajito de mediana edad que iba cargado de unas grandes bolsas hechas con piel de animal.


- ¿Estás bien? - preguntó el hombre bajito.

Patrick le miró con afecto y en su interior agradeció que se preocupase por él. La
pierna ya no le dolía tanto como antes lo cual era una buena señal. Había temido perderla y la sola idea de tener que vivir así le había aterrorizado. Ahora estaba mucho mejor, aunque había cosas en su pasado que aún no le dejaban dormir tranquilo, otras heridas mucho más complicadas que parecían no curarse tan espontáneamente.

- Gracias Enric, estoy muy bien - dijo con una sonrisa en su rostro y dándole una calurosa palmada en la espalda.

Se detuvieron ante la entrada de un bosque y Patrick observó con atención los alrededores. Estaba aprendiendo a identificar las señales que la naturaleza le mostraba al igual que aprendía día a día a interpretar las señales que provenían de su interior. Después de unos segundos decidió continuar por una senda diferente a la que habían tomado en un principio. El grupo lo siguió como hacía siempre.

Patrick dirigía la expedición que estaba formada por un grupo heterogéneo de individuos y en su mirada se podía apreciar un brillo especial que denotaba un afán extraordinario por encontrar algo que ni él mismo sabía lo que era.

Pronto caería la noche sobre ellos. En esta ocasión Nula y Gaba coincidían en el firmamento y eso tenía como consecuencia una mayor luminosidad y un cierto halo mágico.

El paisaje era extraño y no muy parecido al terrestre, pues la evolución había tomado sendas diferentes al estar sometido el planeta a unas condiciones ambientales más agresivas. Había zonas en donde parecía que ningún organismo vivo había estado jamás.

No obstante, si se prestaba atención a los detalles, se podía observar rastros de tipo animal, pero no eran rastros comunes, de animales conocidos, eran rastros de especies raras y desconocidas, algunas de ellas muy peligrosas.

La vegetación estaba compuesta de enormes árboles aislados y rodeados de lianas que caían a su alrededor, permitiendo la interacción de diferentes especies, e invitando a subir a un espacio apacible y silencioso.

Todos andaban en hilera, eran cinco hombres, cuatro mujeres y dos niños. También llevaban algunos animales de carga y shirks. Miraban el paisaje con atención y desconfianza, esperando que de pronto ocurriese algo o que surgiese una figura de algún lugar, porque lo cierto es que tenían la impresión de que alguien les estaba observando. Según iban caminando a paso lento, bordearon la orilla de un enorme lago cuyo final no se podía ver debido a la niebla espesa que lo rodeaba. 

La niebla era blanca con tonos grisáceos y en uno de los puntos de aquella masa gaseosa apareció un débil contorno que fue progresivamente ganando presencia. La difuminada mancha de color pardo se fue transformando en una canoa que avanzaba en la dirección del grupo con fuerza y velocidad, pero apenas produciendo sonido alguno. En la canoa había un grupo de nativos zuluok que prácticamente andaban desnudos y tenían sus rostros pintados en diferentes tonos amarillos, rojos y verdes.

Patrick hizo una señal al grupo para que los ignoraran y así hicieron, aunque no podían dejar de mirarlos. Uno de los nativos se bajó de la canoa, era un niño. Comenzó a perseguir a Patrick mirándole a los ojos, pero éste no le prestaba atención. Sin mediar palabra le dio la mano. Patrick se detuvo y le sonrió, parecía que estaba jugando con él. Los nativos querían que se quedase en la región de pastraduni para protegerles de eventuales ataques de los tamtays, pero tenían una misión que llevar a cabo y no podían quedarse atrás, de ahí aquel juego de símbolos que nadie entendía.

- Russtem bruhle nai-po - dijo el niño.
- Kay sam nai-po ? - le contestó Patrick con un tono de voz dulce.
	
Intercambiaron unas palabras que nadie más que ellos entendían, a excepción de los
niños que habían aprendido algo durante su estancia con los zuluok. El muchacho nativo se dio por vencido y desapareció entre el follaje. No se le volvió a ver más.

Pronto el grupo empezó a tener complicaciones para proseguir su travesía. El territorio se fue volviendo más y más hostil a medida que la densidad de los troms aumentaba. En algún momento tuvieron que hacer uso de sus armas y a punto estuvieron de resultar mortalmente heridos varios de los componentes de la expedición a causa de una manada hambrienta.

Se hizo de noche lo cual no era nada tranquilizador. La expedición siguió caminando dos horas más a la luz de Nula y Gaba que permitía ver con claridad. Llegaron a una suerte de promontorio rocoso que parecía esculpido en la roca por alguien. Era una forma rectangular, casi perfecta y de grandes dimensiones, sobre la que subieron para observar lo que había al otro lado.

Treparon casi con sus últimas fuerzas al borde superior del macizo rectangular. Lo que observaron desde allí fue una de las imágenes más increíbles que probablemente habían contemplado en sus vidas.&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/887/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;/td&gt;
  &lt;/tr&gt;
&lt;/table&gt;</description>
	<pubDate>dom, 20 abr 2008 12:49:54 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>Pasaje 10º: EL DESPERTAR DE UN SUEÑO</title>
	<author>
		<name>Simon Hergueta</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/358/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/888/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/888/</guid>
	<description>&lt;table width=&quot;100%&quot; border=&quot;0&quot; cellpadding=&quot;4&quot; cellspacing=&quot;0&quot;&gt;
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    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/888/&quot; style=&quot;font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;&quot;&gt;Pasaje 10&amp;ordm;: EL DESPERTAR DE UN SUEÑO&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/358/&quot;&gt;Simon Hergueta&lt;/a&gt; el 20 de abril de 2008 &amp;middot; Rating: &lt;strong&gt;10&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;con &lt;strong&gt;1&lt;/strong&gt; voto &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;61&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;Hay momentos en los que uno despierta de un sueño y no tiene la más mínima noción de dónde se encuentra. El despertar en esos casos es como una vuelta a la realidad y durante unos segundos la desorientación es total y el sentido del paso del tiempo se ha perdido. 

Larson empezó a despertarse lánguidamente de su letargo producido por la droga que le habían inyectado y poco a poco fue tomando consciencia de que se encontraba en una pequeña habitación. Notó bajos sus pies un extraño movimiento, como un suave vaivén y entonces oyó la voz de Julia.

- ¡Larson ! ¡Larson!

Se oyeron unos pasos al otro lado de la puerta y un hombre vestido con un traje de camarero les abrió la puerta. Julia y Larson permanecieron en silencio y sin poder moverse pues estaban atados. El hombre se acercó y les quitó las ataduras; después les preguntó si querían beber alguna cosa. Larson tenía la boca seca así que pidió un vaso de agua. El hombre que iba vestido de camarero se acercó a un armario y les dio un vaso de agua.

- Pero...¿Qué estamos haciendo aquí? - preguntó Larson.
- Es un poco complicado - dijo - si me permiten ahora se lo explicarán. ¿Se encuentran ustedes bien?
- Estamos fenomenal - contestó Julia irónicamente.

Unos minutos más tarde se encontraban en un camarote junto a un hombre elegantemente vestido de tez blanca, nariz pronunciada y escaso pelo. Su voz resonaba de tal forma que parecía que acababa de beberse una botella entera de algún licor bien graduado.

- Quiero pedirles disculpas por todo lo que han pasado - dijo el hombre.
- ¿Quienes son ustedes? - preguntó Larson.
- Soy el capitán Walter Dawson de la Royal Navy y esta es la fragata de misión especial Roxane.

El capitán les señaló hacia uno de los cristales desde donde se divisaba la bandera de la marina inglesa. Julia no se creía nada. Estaba segura de que aquel individuo era un ser detestable y que todo lo que estaba contando no era más que una gran mentira.

- Le ruego que nos perdone por nuestro comportamiento, especialmente por haberles
tenido que suministrar una droga - prosiguió - ¿Usted se llama?
- Soy Larson Gimbert
- ¡Larson Gimbert ! ¿El célebre criptógrafo?
- Sí así es - dijo molesto.
- Vaya, esto sí que es una casualidad, la última persona que me esperaba encontrar
aquí - dijo - ¿Y usted es?
- Me llamo Julia.
- ¿Qué estaban haciendo en la cueva? 

A Larson le fastidió la pregunta, pero hizo un esfuerzo por no ponerse nervioso.

- Capitán, Pues mire, estábamos visitando las cuevas y...
- ¿Visitando las cuevas? - dijo el capitán - llevan años cerradas.
- Por eso mismo - reaccionó Larson - nos encantan esos sitios, pero verá, un amigo mío sufrió un accidente y habría que avisar a la policía.
- No tiene usted que preocuparse por su amigo, le encontramos y le ayudamos a salir. Se rompió una pierna, pero ahora está ya a salvo.
- Me gustaría ponerme en contacto con él - dijo Larson aliviado al oír estas noticias.
- Verá... - añadió el capitán con amabilidad - por qué no me acompañan al comedor y les explico exactamente la situación en la que nos hayamos.

Salieron de la habitación y atravesaron un pasillo largo lleno de camarotes muy parecidos entre sí. El barco era un antiguo carguero reconvertido y equipado con equipos tecnológicos que Larson no supo reconocer. Subieron unas escaleras y llegaron a un amplio comedor en dónde un amable camarero les atendió de inmediato.

- Dígame - dijo Julia - ¿Por qué nos han drogado?

- De momento no les puedo decir mucho, ya que estamos llevando a cabo una operación secreta - dio un largo sorbo de vino - Pero les puedo decir que corrían ustedes un gran peligro.
- Muchas gracias entonces por... ¿Salvarnos? - añadió Julia con sarcasmo.
- No sea tan desconfiada señorita, otros estarían más agradecidos en su lugar, no sabe
del tipo de gente que estamos hablando.

Hubo una breve pausa. Larson miró a Julia. De algún modo le asombraba el aplomo que estaba mostrando en toda esta situación. El capitán continuó hablando sin importarle si le escuchaban o no. Se sirvieron más comida de una enorme fuente que tenía solomillos, patatas asadas, brécol y zanahorias cocidas. 

- Sepa - dijo mirando a Larson como si fuera un fanático - que a bordo se encuentran varios especialistas en criptografía, aunque he de decir que ninguno de su talla señor Gimbert.
- Entonces, ¿se han quedado con el mapa? - dijo Larson.
- Sí - contestó el capitán sin dar más explicaciones. 
- Pero ¿A dónde vamos? - preguntó Julia, mientras Larson se concentraba en el solomillo que tenía ante sí pues se había dado cuenta de que estaba verdaderamente hambriento.
- Eso es algo que no les puedo decir, lo lamento, pero tampoco se pueden ustedes marchar ahora, saben demasiadas cosas y esta es una operación totalmente secreta, su vida podría correr peligro simplemente por habernos conocido - volvió a beber vino de su copa, pero esta vez la apuró casi de un trago.
- ¿No podemos abandonar el barco? - exclamó Larson sin atreverse a alzar mucho la
voz.
- Yo no lo diría así, señor Gimbert, es una simple cuestión de seguridad. Deberán ustedes permanecer a bordo hasta que nos permitan dejarles en un lugar seguro, mientras tanto relájense, tal vez incluso usted quiera ayudamos con el mapa ¿Le interesaría? - le preguntó a Larson, aunque en realidad a quien no paraba de mirar era a Julia y de una forma que empezó a irritar a ésta.
- Usted sabe que no me podría negar - respondió Larson mientras cortaba un trozo de
carne.
- ¡Entonces fabuloso! Le presentaré al resto del equipo tan pronto como empiecen su turno, me alegro mucho de haberle encontrado, el destino nos ha querido ayudar - exclamó alegremente por no decir borracho.

Después del almuerzo, el capitán les dejó solos en sus camarotes para que descansaran. Larson se reunió con Julia que estaba en la habitación contigua. Ella no se creía la historia que les habían contado y se lo comunicó a Larson que en esos momentos empezaba a sentir una gran curiosidad por empezar a trabajar en el estudio del mapa.

- Por nada del mundo me perdería ver qué dice ese mapa, pero lo que voy a hacer es ayudarles a mi manera.
- ¿Qué quieres decir?

Larson había tenido una idea. Algo que en una ocasión hizo con un grupo de
estudiantes de criptología y que funcionó a las mil maravillas. Se lo intentó explicar a Julia, pero el método era tan complicado que cualquiera que no estuviese muy metido en la materia no lo habría entendido.&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/888/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;/td&gt;
  &lt;/tr&gt;
&lt;/table&gt;</description>
	<pubDate>dom, 20 abr 2008 13:04:08 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>Pasaje 11º: A BORDO DEL ROXANE</title>
	<author>
		<name>Simon Hergueta</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/358/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/891/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/891/</guid>
	<description>&lt;table width=&quot;100%&quot; border=&quot;0&quot; cellpadding=&quot;4&quot; cellspacing=&quot;0&quot;&gt;
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    &lt;td width=&quot;100%&quot; style=&quot;font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;&quot;&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/891/&quot; style=&quot;font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;&quot;&gt;Pasaje 11&amp;ordm;: A BORDO DEL ROXANE&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/358/&quot;&gt;Simon Hergueta&lt;/a&gt; el 20 de abril de 2008 &amp;middot; Rating: &lt;strong&gt;10&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;con &lt;strong&gt;1&lt;/strong&gt; voto &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;60&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;Los días transcurrieron pausadamente a bordo de aquel barco y Larson accedió a colaborar con el equipo de investigación que estaba analizando el mapa. 

Todos los demás especialistas lo conocían y le admiraban, pues el reconocimiento de Larson en ese campo era internacional. Pero Larson actuó con precaución y se cuidó mucho de dar detalles explícitos sobre las posibles formas de abordar el criptograma que encerraba el mapa, de cualquier manera no era muy hablador, así que no le costó mucho esfuerzo ser discreto.

Un día Larson estaban comiendo con el capitán, cuando le dijo:

- Necesitaré un ordenador en mi habitación. A veces se me ocurren posibles
desarrollos y si no tengo el equipo a mano no los puedo ejecutar - dijo bajando la mirada.
- Sin ningún problema querido amigo. Ahora mismo ordeno que le instalen un
ordenador.
	
Esa misma tarde pudo empezar a trabajar en su habitación sin la supervisión de los demás investigadores que era lo que realmente quería.

A pesar de todas las atenciones que recibían, no podían ignorar el hecho de que el barco estaba lleno de hombres armados que hacían guardias constantemente. Habían perdido la libertad y eso les inquietaba cada vez más.

El mapa tenía tres niveles que Larson desde un principio asoció a tres variables. Los niveles estaban unidos por líneas diferentes que comprendían símbolos de un alfabeto numérico (debido al reducido número de caracteres que contenía): A su vez, Larson descubrió que los símbolos iban acompañados en algunas ocasiones por caracteres que tenían que representar operaciones matemáticas simples como la suma y la resta. Lo que hizo fue traducir todo a ecuaciones e ir buscando por medio de un programa relaciones simples hasta despejar cada una de las variables. Con eso, encontraría la latitud, la longitud y una tercera variable que probablemente sería la altitud, tal y como había hecho con el jeroglífico del libro.

Por fin, en la soledad de su habitación, descifró el contenido del mapa en mucho menos tiempo de lo que él mismo había calculado, probablemente porque empezaba a hacerse con la lógica subyacente; eso le hizo sentirse muy satisfecho. Se había equivocado en algunos detalles, pero ahora lo entendía. 

No había sido tan difícil, pero no dijo nada a los demás. En su lugar creó unas rutinas en las ecuaciones que les harían perder el tiempo y de paso intentaría despistar a sus secuestradores con información falsa. Se quedó pensativo observando cómo el ordenador procesaba los cambios y sin querer recordó escenas de cuando era todavía un niño como si eso le reconfortase de alguna forma.&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/891/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
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	<pubDate>dom, 20 abr 2008 16:33:48 GMT</pubDate>
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<item>
	<title>Pasaje 12º: LARSON</title>
	<author>
		<name>Simon Hergueta</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/358/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1045/</link>
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    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/358/&quot;&gt;Simon Hergueta&lt;/a&gt; el 18 de Mayo de 2008 &amp;middot; Rating: &lt;strong&gt;10&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;con &lt;strong&gt;1&lt;/strong&gt; voto &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;38&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;Larson había jugado a esconderse por los bosques que rodeaban la casa en dónde nació. Allí aprendió a saborear la naturaleza en soledad y a disfrutar de pequeños detalles que encontraba en sus largos y erráticos paseos. 

Su padre, que solía viajar muchísimo y que se ausentaba durante largas temporadas de la casa, lo envió a un colegio en las afueras de la ciudad. Tenía que madrugar para llegar a la primera clase, tanto, que la mayor parte del año era de noche cuando salía de casa. Al principio su madre le preparaba el desayuno, pero como suponía un fastidio para ella madrugar, acabó por preparárselo él mismo de forma que en este y otros detalles aprendió a organizarse sus cosas de manera independiente. 

En verano todo cambiaba y el paseo que tenía que dar para llegar hasta el colegio se convertía en un momento lleno de tranquilidad en donde el camino antes oscuro y frío se convertía ahora en un paraíso singular con las montañas de fondo y el sol inundando todo cuanto le rodeaba con aquella luz alazana. Siempre iba cargado con los libros de las clases. En aquella época empezó a sentir una natural inclinación por las matemáticas lo que hacía que las estudiase mucho más que las otras asignaturas; la historia también le gustó, pero el profesor era tan aburrido en sus explicaciones que acabó por alejarle de aquellos conocimientos. 

En los años anteriores a la universidad destacaba tanto que era odiado y admirado al mismo tiempo por los compañeros de clase. Su carácter se fue volviendo más retraído a medida que pasaba el tiempo y no conseguía entender el comportamiento de los demás chicos que no mostraban ningún interés por las asignaturas que estudiaban y sí una verdadera obsesión por las bromas, las gamberradas y las chicas.

Siendo aún muy joven se enamoró por primera vez, aunque él no sabía muy bien lo que estaba pasando. Sin darse cuenta comenzó a llegar antes de lo normal a la escuela para poder estar con una de las chicas del grupo en la que se había fijado. No tenía ninguna intención, ni siquiera se planteó dar ningún paso en serio, pero hacía todo lo posible para poder estar allí donde estuviera ella. Pero el amor a esas edades es frágil y caprichoso y al poco tiempo tuvo que marcharse a la universidad, abandonando toda esperanza de ver cumplidos sus sueños de adolescente.

En la universidad, las clases eran mucho más complicadas que en el colegio y la gente era más interesante en el sentido de que mostraban mayor curiosidad por aprender, lo cual le satisfizo enormemente. Solía ayudar a algunos de sus compañeros y pronto destacó como el alumno más ingenioso a la hora de resolver problemas complejos de física y matemáticas. 

Sus inquietudes no sólo se expandieron en las materias obligatorias sino que también las supo aplicar al mundo de la informática pasando cada vez más tiempo frente al ordenador y consiguiendo cada vez un mayor control sobre el conjunto de redes que tenía a su disposición desde la universidad. Comenzar a moverse por las redes con total soltura, desbloqueando sistemas de seguridad y otras barreras cibernéticas y entrar en contacto con la comunidad hacker fue todo uno hasta el punto de que la mayor parte de sus amigos, por no decir todos, pertenecían a ese mundo en donde se intercambiaban trucos y consejos, además de material pornográfico que conseguía paliar el aburrimiento de una adolescencia sin amigos reales. 

Al poco tiempo, sus incursiones por la red llegaron a rozar el límite de la legalidad y tras conseguir invadir descaradamente varios ordenadores del gobierno fue expulsado de la universidad. Entonces decidió vengarse de sus profesores y tras varios intentos fallidos logró borrar todos los expedientes académicos de varias asignaturas. Al tiempo que se convertía en una celebridad entre los aficionados al pirateo, su timidez se hizo más patente y sus relaciones con otras personas aún más desastrosas, rasgos que le amargarían su vida notablemente.

Durante el periodo final de su carrera, allá en el año 2006, Larson rellenó una solicitud para ingresar en el Centro de Formación Aeroespacial. Consiguió sacar una plaza gracias a su habilidad con las computadoras y durante los siguientes tres años sólo vivió para su trabajo aprendiendo todas las claves de los vuelos espaciales y de los sitemas de encriptación de telecomunicaciones, área en la que se especializó y en la que terminó trabajando hasta que su absurda fobia dio al traste con su carrera como astronauta y tuvo que reconqucir su trayectoria profesional hacia las grandes compañías de software que por cierto pagaban muy bien, pero no eran ni por asomo tan interesantes.&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1045/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
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	<pubDate>dom, 18 may 2008 09:36:28 GMT</pubDate>
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<item>
	<title>Pasaje 13º: EL LIBRO DE JULIA</title>
	<author>
		<name>Simon Hergueta</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/358/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1046/</link>
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    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/358/&quot;&gt;Simon Hergueta&lt;/a&gt; el 18 de Mayo de 2008 &amp;middot; Rating: &lt;strong&gt;10&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;con &lt;strong&gt;1&lt;/strong&gt; voto &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;43&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;Se encontraban en mitad del océano Atlántico y soplaba una ligera brisa que renovaba el aire de los pulmones produciendo una sensación de bienestar. En el cielo se dibujaban fragmentos de nubes diseminados al azar. Julia y Larson estaban disfrutando de un corto paseo por la cubierta bajo la mirada de uno de los guardianes que parecía estar aburrido. El sol brillaba en lo alto y el mar presentaba destellos que lo hacían resplandecer. Era difícil no sentirse atraído por aquella visión tan diferente al reducido mundo de la pantalla de un ordenador.

- ¿Sabes dónde estamos? - dijo de pronto Julia parándose junto a la barandilla de
estribor.
- He estado observando nuestra trayectoria, y como seguramente tú también te habrás
dado cuenta, nos dirigimos hacia el sur. Llevamos doce días navegando.
- Estoy segura de que nos llevan a Centroamérica - exclamó Julia
- No lo sé, pero tengo la sensación de que tienen mucha prisa.
- Eso me parecía á mí, además, han puesto los motores al máximo. ¿Crees que se han
dado cuenta de que ya has descifrado el mapa? - dijo Julia en un tono conciliador.
- No lo sé, son muy listos y deben sospechar que me guardo algo.

Pasearon por la cubierta un rato más, observando cómo el sol se iba ocultando en el horizonte y ambos sedieron cuenta de lo contradictorio que resultaba estar prisionero en mitad del océano.

Unos golpes sonaron al otro extremo de su puerta, alguien estaba llamando con cierta
impaciencia: era Larson.

- ¿Qué ocurre? - dijo Julia preocupada al ver a Larson nervioso.
- No lo he podido evitar.
- ¿El qué?
- Creo que saben resolver el mapa; debe de estar en una de las islas Galápagos,
aunque aún creo que tardarán un poco más en asegurarse.
- ¿Y ahora qué pasará?

Larson se quedó pensativo. Se acordó de María, su mujer. La barrera que había tejido
laboriosamente en torno a sus emociones no pudo contener la enorme frustración que sentía por haberla perdido yeso le hacía sufrir tanto que ni siquiera el Mapa de Isar con todo lo que representaba para él tenía ahora importancia. En realidad no le importaba ya nada de lo que pudiera pasar. 

Julia identificó en su cara el mismo gesto que mostró en el restaurante; parecía que
algo le torturaba en su interior. Puso su mano en su hombro.

- ¿Qué te ocurre? - preguntó Julia.
- Nada. Cosas que supongo ya no tienen remedio.

Larson se quedó pensativo; la presencia de Julia le tranquilizaba, algo que al mismo tiempo le resultaba incómodo pues no le encontraba explicación lógica.

- ¿Con quién hablaste del libro? - dijo Larson.	

Julia retiró su mano; no le gustaba que Larson le interrogara, pues en el fondo se sentía culpable ya que no había jugado limpio con él. 

- ¿Y eso ahora qué importa? - Tú tampoco me cuentas lo que te pasa.
- Pero esto es diferente. Te conté lo del libro como una confidencia.
- ¿Cuándo me dijiste que no se lo podía decir a nadie?, no lo recuerdo. Verás, es mi
forma de trabajar; necesito contar historias interesantes y pensé que ésta era una. Nada más. 

Julia se sentó en la cama y se apoyó contra la almohada. Larson se acercó hasta ella. Empezaba a sospechar de que Julia no le quería contar la verdad y eso le irritaba.

- Escúchame - dijo Larson - han matado a un amigo mío por esta información y todavía no tengo la menor idea de dónde nos hemos metido. No sé quién es esta gente, ¡Estamos en sus manos Julia! ¡Tenemos que confíar el uno en el otro si queremos sobrevivir! 

Julia le miró durante unos instantes. Pensó que no tenía sentido seguir ocultando lo que sabía. Se levantó y cogió su cazadora. Para sorpresa de Larson, abrió una cremallera oculta en la espalda y sacó un diario. 

- Es más complicado de lo que piensas - dijo Julia sacando un pequeño diario de su cazadora.
- Bueno, mi trabajo es descifrar cosas complicadas - dijo Larson con una sonrisa.
- Saqué un artículo el 4 de julio en el Daily Telegraph.
- ¿En el Daily Telegraph? ¿Pero por qué?

Julia le miró ahora con ternura.

- Perdóname, creo que deberías leer esto.

Julia le dio el diario que había sacado. Larson lo cogió entre sus manos y lo abrió. estaba escrito a mano.

- ¿Qué es esto? - preguntó confuso Larson.
- Tendrás que leerlo - contestó Julia - no te llevará mucho tiempo.&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1046/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;/td&gt;
  &lt;/tr&gt;
&lt;/table&gt;</description>
	<pubDate>dom, 18 may 2008 09:46:15 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>Pasaje 14º: NOTICIAS DE UN VIAJERO DEL ESPACIO</title>
	<author>
		<name>Simon Hergueta</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/358/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1047/</link>
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    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/358/&quot;&gt;Simon Hergueta&lt;/a&gt; el 18 de Mayo de 2008 &amp;middot; Rating: &lt;strong&gt;10&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;con &lt;strong&gt;2&lt;/strong&gt; votos &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;38&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;Larson tomó el libro entre sus manos, se sentó y comenzó a leer la primera página.

&quot;Querido lector, la realidad aparente siempre ha sido para mí una fuente de sorpresas. Algunas de ellas se explican en este mensaje, aunque las conclusiones a las que he llegado acerca de todos estos fenómenos son cambiantes y contradictorias. Mi nombre es Tomini y soy naturalista, mi trabajo consiste en estudiar los cruces genéticosde las plantas. Pero aquí no voy a hablar de plantas sino de mi propia experiencia como astronauta, como científico y como un hombre cualquiera cuyo cerebro ha sido modificado de forma artificial.

Nací en un pequeño pueblo rodeado de árboles y montañas en Argentina. Mi padre era un hombre culto y enérgico y durante mucho tiempo nos llevamos muy bien. Tenía un vivero con todo tipo de plantas que vendía por la región. Era un trabajo duro, pero muy satisfactorio. Durante mi niñez me insistió en que había que estudiar mucho para triunfar en la vida y ahí se sembró en mí una semilla que daría sus frutos más tarde, aunque nunca me hizo por completo un hombre feliz.

Mi madre era una mujer fuera de lo común. Solía escribir novelas y gracias a la ayuda y el constante apoyo de mi padre (que estaba algo obsesionado por el éxito) consiguió que finalmente ganara un premio y comenzase así su carrera como escritora. Yo me lo pasaba muy bien leyendo todo lo que escribía, aunque la mayor parte no lo entendía.

También tenía dos hermanos. Yo era el mayor de los tres (¡el responsable!) y en aquel entonces éramos una piña, siempre estábamos jugando y haciendo todo tipo de diabluras. Mis padres se quejaban constantemente de nuestro mal comportamiento.

Todavía recuerdo los domingos cuando nos reuníamos para comer y solía venir el tío Mat que era fisico y usaba unas lentes como las que llevaba John Lennon. Lo mejor del tío Mat era su extraordinario sentido del humor, el cual nos ayudó mucho a todos.

Solía disfrazarse para sorprendernos. Una vez llegó a casa disfrazado como si fuera un hada madrina y nos estuvimos riendo de aquello durante semanas enteras. El tío Mat era de esas personas que por naturaleza han perdido completamente el miedo al ridículo. A mí me ayudó a perderlo y siempre me ha sido muy útil, porque consigues hacer las cosas que realmente quieres.

Un día paseamos por la playa, era temprano y el sol estaba naranja en el horizonte, había gaviotas y estábamos solos. Yo le estaba contando mis deseos de hacer algo que me hiciera famoso.

- ¿De verdad te gustaría ser famoso? - me preguntó
- Sí, bueno creo que sí... ¿Tú qu(opinas de lafama? ¿No te gustaría a ti ser famoso? - Yo antes solía pensar como tú, pero con el tiempo uno se va dando cuenta de
algunas cosillas útiles. Vas aprendiendo un poco de aquí, otro poco de allí... A mí me parece que eso de la fama es la ilusión del perdedor y la prisión del triunfador...

- ¡Guau! ¡Eso te ha quedado muy bien! ¿Me dejas que lo use como cita?
- Sí, sí, claro, puedes quedarte con toda la frase y con todas las que se me ocurran
hoy - exclamó riendo entre dientes como solía hacer.

También recuerdo la sensibilidad que tenía nuestro tío y lo mucho que amaba a los que le rodeaban..l.Jna vez mi hermana descubrió en el tejado de la casa un pajarillo que se había herido y no podía volar. Era invierno y todo estaba lleno de nieve. El tío Mat se empeñó en que teníamos que bajarlo y salvarle, perolo cierto era que subir al tejado en aquellas condiciones era bastante complicado.

Entre mi padre y tío Mat se las arreglaron para subir hasta el tejado por medio de
una escalera y una cuerda, aunque mi padre no paraba de protestar. Mi tío casi se cae, pero con paciencia y habilidad y después de una hora consiguieron rescatarle. Para alegría de todos el pajarillo se fue recuperando y después de dos semanas de cuidadosintensivos, volvió a volar. Mi hermana se emocionó y recuerdo perfectamente cómo lloró.

Lo curioso es que el pajarillo se quedó a vivir junto a nuestra casa y todos los días antes de que amaneciera estaba allí afuera cantando como si nos estuviera agradecido de lo que habíamos hecho por él. A mí me producía una enorme sensación de paz interior.

Años más tarde, cuando me hicieron prisionero en el Oasis (en Gaia), tal vez uno de
los peores lugares en los que se puede estar, y cuando estaba a punto de perder toda la poca esperanza que me quedaba, oí de pronto el cantar de un pájaro. 

Era todavía de noche, no había amanecido cuando lo escuché. Fue una experiencia maravillosa y estoy convencido de que aquel pajarillo que cantaba era el mismo que salvamos y que había llegado hasta allí para ayudarme, aunque sé por lógica que esto es del todo imposible pues Gaia está literalmente en otra constelación...&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1047/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;/td&gt;
  &lt;/tr&gt;
&lt;/table&gt;</description>
	<pubDate>dom, 18 may 2008 10:08:10 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>Pasaje 15º: EL MENSAJE DE TOMINI</title>
	<author>
		<name>Simon Hergueta</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/358/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1050/</link>
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    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/358/&quot;&gt;Simon Hergueta&lt;/a&gt; el 18 de Mayo de 2008 &amp;middot; Rating: &lt;strong&gt;10&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;con &lt;strong&gt;1&lt;/strong&gt; voto &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;40&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;Larson continuó leyendo el diario de Tomini, mientras que Julia se acomodó en la cama del camarote y se quedó dormida.

&quot;...Sin embargo, juraría que aquel cantar era el mismo que había escuchado tantas veces en mi casa o al menos eso me decía mi corazón. El pajarillo estuvo así cantando durante varios días hasta que ya nunca más lo escuché. Cuando un hombre está desesperado se aferra a cualquier cosa por simple que esta pueda parecer, yo me aferré a ese recuerdo y fue lo que realmente me dio las fuerzas para aguantar un poco más... hasta que apareció Patrick Zorb, aunque creo que estoy adelantando acontecimientos. Si me lo permite el lector, antes de hablar de Patrick Zorb, seguiré contando mi historia.

Siendo todavía joven me licencié en botánica (siguiendo los consejos de mi padre) y empecé a viajar por el mundo gracias a diferentes becas que obtuve. Diez años más tarde gané el premio Graham en genética por desarrollar una especie vegetal capaz de crecer en ambientes desérticos. La nueva especie que desarrollé en el laboratorio la denominé matus hidrófila en honor a mi tío, que desgraciadamente ese mismo año, murió en un accidente de aviación, lo que me impactó enormemente. Mi padre estaba muy satisfecho conmigo porque en el fondo a él siempre le hubiera gustado destacar en algo. A mí me dejó algo frío toda la parafernalia del premio, pero he de reconocer que me vino muy bien.

La matus hidrófila es un arbusto producido artificialmente por biología molecular capaz de sobrevivir y crecer en las condiciones más extremas imaginables. Alcanza rápidamente la madurez sin ningún tipo de cuidado ni atenciones y puede llegar a medir tres metros en menos de dos meses. Todas estas características la hacían perfecta para combatir uno de los mayores problemas medioambientales que estaba atravesando la Tierra: el efecto invernadero.

A pesar de que dicha planta contribuyó notablemente a incrementar el ciclo de la fotosíntesis, siempre he creído que los humanos por lo general consiguen arreglar los
problemas buscando soluciones más o menos eficientes centradas en los síntomas ¿Por
qué no investigar el origen de los problemas en lugar de simplemente solucionar los síntomas? Aunque solucionáramos el efecto invernadero momentáneamente, el origen del problema, la exagerada competitividad humana por desarrollarse a costa de lo que
fuera para acumular poder material (por llamarlo de alguna forma), no quedaba resuelto. 

Tal vez lo que nos faltaba a todos era algo más de amor en nuestras vidas.

En ese ambiente de deterioro ambiental se creó el premio Graham, orientado a la
genética. Yo fui el primer galardonado y eso me abrió innumerables puertas, al tiempo que hizo que mi preocupación por el dinero dejara de existir para siempre. Estaba en plena racha, aunque yo seguía en mi interior insatisfecho con casi todo&quot;.&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1050/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;/td&gt;
  &lt;/tr&gt;
&lt;/table&gt;</description>
	<pubDate>dom, 18 may 2008 13:28:59 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>Pasaje 16º: LA BALIZA GALÁCTICA</title>
	<author>
		<name>Simon Hergueta</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/358/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1052/</link>
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	<description>&lt;table width=&quot;100%&quot; border=&quot;0&quot; cellpadding=&quot;4&quot; cellspacing=&quot;0&quot;&gt;
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    &lt;td width=&quot;1&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1052/&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/358_1211144759609695.jpg&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;
    &lt;td width=&quot;100%&quot; style=&quot;font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;&quot;&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1052/&quot; style=&quot;font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;&quot;&gt;Pasaje 16&amp;ordm;: LA BALIZA GALÁCTICA&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/358/&quot;&gt;Simon Hergueta&lt;/a&gt; el 18 de Mayo de 2008 &amp;middot; Rating: &lt;strong&gt;10&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;con &lt;strong&gt;1&lt;/strong&gt; voto &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;41&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;...Por aquel entonces, se sucedieron una serie de descubrimientos importantes en el campo de la ciencia. Primero se descubrió que Marte había albergado vida en forma de microbios primitivos y por primera vez, se tenían pruebas palpables de que no teníamos la exclusiva en nuestro universo conocido, también se encontraron restos de vida independiente en una grieta volcánica cerca de las Galápagos, pero los descubrimientos fuertes vendrían después.

Científicos como John R Delaney de la Universidad de Washington o Joseph A. Burns de la Cornell University sospechaban de la posibilidad de vida de Europa, una de las lunas de Júpiter.

Se enviaron varias sondas exploratorias a Europa que prácticamente radiografiaron todo el planeta y se comenzaron a tomar muestras. En una de las miles de fotografías realizadas a los enormes hielos de la superficie se descubrió súbitamente un artefacto de origen desconocido. Después de multitud de dificultades y tras varios años de intentos se pudo enviar una nave con astronautas en su interior.

La operación fue todo un éxito, pero desgraciadamente los cuatro astronautas que
partieron, dos hombres y dos mujeres (los prejuicios sexistas habían desaparecido casi completamente en esa época y la legislación espacial obligaba a que las tripulaciones estuviesen formadas a partes iguales por hombres y mujeres, lo que dio lugar a otro tipo de &quot;odiseas&quot; espaciales de las cuales no voy a entrar en detalle por el momento) no pudieron regresar con vida. A pesar de aquella lamentable pérdida, se consiguió que la nave regresara a la tierra con el misterioso artefacto.

El descubrimiento, lejos de proporcionarnos soluciones, creó aún si cabe más interrogantes ya que literalmente era un aparato formado por distintos metales que no hacía nada o por lo menos nosotros no sabíamos qué hacer con él. Se trataba de una tecnología que no podíamos comprender. No obstante, nuestra naturaleza es rebelde y nadie se conformaba con dejarlo estar. Se iniciaron multitud de investigaciones que poco a poco arrojaron algún destello de luz.

En principio se podían sacar dos conclusiones sobre el propio artefacto. La primera
consistía en que debido a su forma y disposición era prácticamente imposible que &quot;aquello&quot; fuese una formación galáctica producida pOf algún extraño suceso de erosión o algo similar. La segunda conclusión era que tampoco era una formación humana
porque disponía de elementos que no se podían encontrar ni fabricar en la Tierra. Luego, el artefacto era algún tipo de aparato de origen extraterrestre construido por vida inteligente. 

Según iban avanzando las investigaciones, la mayoría de los expertos apuntaban que podía tratarse de algún tipo de baliza galáctica que indicase a sus constructores la situación de Europa. Eso tenía sentido, pero lo cierto era que todas las hipótesis eran meras conjeturas... hasta que un día sucedió algo que aún nos sorprendió más.

Fue una tranquila noche de abril, cuando la &quot;baliza galáctica&quot;, así se la conocía,
comenzó a cambiar paulatinamente de temperatura. Primero se calentaba hasta llegar a los 43 grados centígrados y luego se enfriaba hasta llegar a 5 grados centígrados y todo lo hacía de forma autónoma lo que demostraba que algún tipo de energía, desconocida para nosotros, estaba operando sobre aquel elemento. 

Los científicos sospechaban que el artefacto estaba entrando en comunicación con su lugar de origen y eso abría nuevas expectativas, pero después de varios meses, no se consiguió averiguar nada más.

Fue entonces, EL 10 de mayo del año 2015, cuando encontré el libro que cambió mi vida y que me aclararía sucesos como el de la baliza galáctica, pero decidí mantenerlo en secreto, aunque no estoy seguro de haberlo conseguido. Notifiqué mi hallazgo a un pequeño grupo de personas y juntos esperamos al día en que apareciese la nave. Al futuro viaje le bautizamos con el nombre de &quot;Proyecto Gaia&quot; pues el libro hablaba de un planeta llamado así, cuyas coordenadas se especificaban.

Fue lo más grande que me ha ocurrido en la vida.&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1052/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;/td&gt;
  &lt;/tr&gt;
&lt;/table&gt;</description>
	<pubDate>dom, 18 may 2008 18:05:59 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>Pasaje 17º: EL FINAL DEL DIARIO DE TOMINI</title>
	<author>
		<name>Simon Hergueta</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/358/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1053/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1053/</guid>
	<description>&lt;table width=&quot;100%&quot; border=&quot;0&quot; cellpadding=&quot;4&quot; cellspacing=&quot;0&quot;&gt;
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    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1053/&quot; style=&quot;font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;&quot;&gt;Pasaje 17&amp;ordm;: EL FINAL DEL DIARIO DE TOMINI&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/358/&quot;&gt;Simon Hergueta&lt;/a&gt; el 18 de Mayo de 2008 &amp;middot; Rating: &lt;strong&gt;10&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;con &lt;strong&gt;2&lt;/strong&gt; votos &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;36&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;La nave apareció en el lugar y la fecha que indicaba el libro, es decir, en un enclave prácticamente abandonado del río Negro en la Patagonia, el 12 de junio del 2015. Para el encuentro elegí a dos de mis más leales colaboradores: Sara y un científico llamado Pedro Bolivia, experto en astrofísica... bueno la pasión de Pedro eran en realidad los universos paralelos.

Había una computadora a bordo bastante compleja que controlaba todas las funciones y que tenía un acceso para introducir unas coordenadas galácticas. Comprobamos que había un programa de vuelo...&quot;

Larson pasó la hoja del diario y observó que varias páginas habían sido arrancadas. Esto le provocó una enorme frustración pues el relato se había detenido justo en lo más interesante. ¿Habría ese hombre emprendido un viaje espacial en aquella nave?

No pudo evitar despertar a Julia.

- Lo siento, pero no tengo la respuesta - dijo Julia - a mí me dejó la misma sensación. Es un fastidio.

Julia se levantó y fue al otro extremo de la habitación dónde tenía una pequeña
nevera. Sacó de allí una coca cola y se la sirvió en un vaso de plástico.

- Bueno, ¿Qué vamos a hacer? - dijo Julia.
- Es posible que el mapa identifique el lugar en donde está una de esas naves... ¿No crees? - contestó Larson.
- Puede ser - dijo Julia con tono escéptico.
- ¿Ya está? ¿No dices nada más?

Larson hasta este momento no había pensado muy seriamente en donde se había metido, pero de pronto sintió miedo.

- No sé qué quieres que diga - añadió Julia - pero lo único que puedo pensar es que si hay fuera hay una nave espacial, estoy segura de que a mucha gente le va a interesar mucho encontrarla.
- ¿Dónde encontraste este diario?
- Eso es secreto profesional.

Larson empezaba a irritarse ante la tozudez de Julia, pero trató de mantener el control, pues sabía que si se enfadaba no iba a conseguir nada.

- Está bien, no me cuentes nada - dijo Larson y acto seguido abrió la puerta para marcharse a su camarote.
- ¿Qué haces? - preguntó Julia.
- Me voy a dormir, creo que ya hemos hablado suficiente. 
- ¿No vas a darme tu opinión sobre lo que has leído?

Larson reflexionó unos instantes. 

- Cualquiera podría haber escrito esa historia. Es sólo eso, una historia.
- ¿Y cómo me explicas que esta gente esté tan interesada en el mapa? ¿Eh? - protestó Julia.
- No lo sé, pero tú publicaste un artículo en el Daily Telegraph; lo habrán creído - dijo con tono indiferente Larson - creo que me voy a dormir. 

Pero Julia le agarró del brazo.

- Oye ¿Por qué no escapamos de aquí?
- ¿Se te ocurre algún plan? - preguntó Larson con ironía.
- Dentro de poco pasaremos por el canal de Panamá, es posible que tengamos una
oportunidad - añadió Julia con seguridad.

Larson abandonó el camarote de Julia y se dio cuenta mientras regresaba a su habitación que había dejado de pensar en su mujer. La había olvidado y eso le hizo sentir que de nuevo estaba recuperando el control de sus emociones, lo que le hizo sentir una oleada de satisfacción.

Entró en su habitación y encendió la luz que había junto a su cama. ¿Por qué se había marchado del camarote de Julia? Ella no le había echado, ni siquiera se lo había insinuado; de hecho, le pareció percibir en ella una ligera frustración cuando le dijo que se iba a dormir. Pero ¿por qué tenía él que dar el primer paso?

Anduvo de un lado para otro dentro de su pequeña estancia; estaba pensando en volver, pero ahora resultaba más dificil, así que decidió dejado. Se metió en la cama y trató de dormir.

Sin embargo, tardó varias horas en dormirse y no porque hubiera desaprovechado la oportunidad de pasar la noche con Julia sino porque aquel mensaje que había leído no le parecía en absoluto que fuese una historia de ficción.&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1053/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;/td&gt;
  &lt;/tr&gt;
&lt;/table&gt;</description>
	<pubDate>dom, 18 may 2008 18:29:40 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>Pasaje 18º: EL MAESTRO</title>
	<author>
		<name>Simon Hergueta</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/358/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1054/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1054/</guid>
	<description>&lt;table width=&quot;100%&quot; border=&quot;0&quot; cellpadding=&quot;4&quot; cellspacing=&quot;0&quot;&gt;
  &lt;tr valign=&quot;top&quot;&gt;
    &lt;td width=&quot;1&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1054/&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/358_1211146745312768.jpg&quot; border=&quot;0&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;
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    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1054/&quot; style=&quot;font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;&quot;&gt;Pasaje 18&amp;ordm;: EL MAESTRO&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/358/&quot;&gt;Simon Hergueta&lt;/a&gt; el 18 de Mayo de 2008 &amp;middot; Rating: &lt;strong&gt;8&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;con &lt;strong&gt;3&lt;/strong&gt; votos &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;41&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;Delante de sus ojos se hallaba un enorme poblado formado por numerosas cabañas construídas con alargadas hojas de un color rojizo. De alguna de ellas salía una hilera de humo y a su alrededor se podía contemplar a hombres, mujeres y niños pulular de un lugar a otro realizando diferentes rutinas propias del poblado. La presencia del grupo de exploradores encabezados por Patrick fue rápidamente detectada, de hecho, hacía tiempo que les estaban observando sin que ellos se dieran cuenta.

Un grupo de hombres armados se acercó con extremada precaución y con actitud hostil hacia ellos. En respuesta, algunos del grupo sacaron sus armas, pero Patrick hizo una señal indicándoles que las guardaran, pues no consideraba oportuno un enfrentamiento con esta tribu. Ellos confiaban en él y así lo hicieron.

Los nativos les rodearon y les obligaron a avanzar hacia el interior de aquel laberinto de cabañas y seres aparentemente salvajes. Pronto apareció otro personaje de gran estatura que sin lugar a dudas debía de ser el líder de aquellos hombres y mujeres pues todos le miraban con una mezcla de admiración y respeto. En cuanto vio a Patrick se echó a reír y ambos hombres, sin hablar, se fundieron en un amistoso abrazo. El resto del grupo suspiró aliviado y todos empezaron a sonreír y a mirarse con curiosidad. Algunos murkus comenzaron a tocar a los visitantes y así terminaron todos riendo y gastando bromas.

El jefe, que era conocido como el maestro, apartó a Patrick y le condujo hasta su cabaña que era una de las más grandes y mejor construídas. Ya en el interior se sentaron frente a frente y con la ayuda de una muchacha que no debía de sobrepasar los quince años, comenzaron un ritual que los dos parecían conocer muy bien.

De una pequeña lumbre, el maestro cogió un cazo de agua hirviendo y la mezcló con unas hierbas. Después la muchacha le acercó una botella de un líquido incoloro y echó otro tanto en cada vaso. El maestro tenía el pelo muy largo, casi tanto como Patrick; sus ojos eran de un azul intenso y cuando miraba intimidaba. Vestía ropas cómodas y ligeras y su piel tenía un tono tostado, casi quemado, lo que le hacía parecer más viejo de lo que era. Le ofreció Kish a Patrick y éste aceptó. Entonces Patrick le preguntó el por qué de tantas precauciones ante su llegada.

- Ya sabes que somos un pueblo pacífico, pero últimamente los tamtays han hecho incursiones por esta zona y sabemos que son peligrosos, sólo intentamos protegemos, aunque de momento no nos han molestado.

Patrick detectó en su mirada profunda el desasosiego del hombre que sufre por los suyos. Nadie estaba a salvo cuando los tamtays estaban cerca. Comenzó a explicar el motivo de su viaje.

- Viajo con una mujer que vino de la Tierra, pero ¿Te acuerdas del botánico Tomini ? 
- Sí
- Está en el Oasis, lo han dejado allí en mitad del desierto de Anfinsen. Lleva ya algún
tiempo y no sabemos en qué estado se encuentra. No entiendo por qué han hecho prisionero a un hombre así - dijo Patrick sorbiendo de su vaso la infusión caliente y amarga que el maestro le había preparado.

- ¿Qué ocurrió? ¿Por qué lo han apresado?
- Ha sido una de las maniobras del Primer Ministro, cree que supone una amenaza para la estabilidad de Gaia.

Patrick consideraba injusto que hubiesen hecho prisionero a Tomini y había considerado la opción de intervenir. Estaba acostumbrado a la acción y desde pequeño había vivido como un nómada por toda Gaia, buscando algo que ni él mismo sabía concretar muy bien lo que era. Le comentó al maestro que quería atravesar el desierto para llegar hasta el Oasis y después liberar a Tomini, pero no supo decirle cómo iba a hacerlo.

- Ten cuidado Patrick, el desierto de Anfinsen es muy duro y hay zonas plagadas de
troms.
- Lo sé. Me expongo demasiado, pero no se me ocurre otra cosa. Gaia se está quedando sin oxígeno y necesitamos un milagro, tal vez esa planta...
- ¿Y los sputniks ?
- Estamos preparando una reunión, dentro de poco les veré a todos en Mabu ¿Qué me
aconsejas? - dijo Patrick.

El maestro parecía preocupado y pensativo. Con una mano se acarició la barbilla y miró al suelo buscando una respuesta en su interior. Aquella idea de atravesar el desierto era poco razonable, no podían enfrentarse abiertamente a una prisión del Gobierno Central y sacar a un prisionero así por las buenas. La noticia llegaría al Primer Ministro y tomaría medidas inmediatas, además eran muy poderosos y tenían las naves. La única solución para evitar la guerra estaba en encontrar una vía negociadora.

- De momento no se me ocurre nada - exclamó con una cierta tristeza el maestro - pero nuestra única posibilidad es encontrar algún punto débil que podamos usar para negociar con el Gobierno Central de tal forma que liberen a Tomini, pero no lo veo fácil, querido amigo, las cosas han cambiado mucho en Gaia.

- Podíamos hacer un pacto, ellos liberan a Tomini y...
- Espera - le interrumpió el maestro alzando suavemente la mano - antes de
precipitamos en los problemas, deberíamos calmamos y meditar, dejar que el propio cosmos sea quien nos de la solución. ¿Has seguido haciendo los ejercicios?

El maestro le tomó de las manos y cerró los ojos. Patrick no se sorprendió ante aquel gesto, es más, le hizo sentirse más sereno. Sabía que los murkus no tomaban decisiones como lo hacía él, casi sin pensar, buscando inmediatamente un resultado. 

Cuando un murku tenía que tomar una decisión compleja entraba en un estado de meditación profunda y luego actuaba según le dictase su conciencia. Para ellos era una forma de potenciar su espiritualidad y su contacto con el cosmos, en definitiva, el acercamiento a una fuerza superior, algo que en otros sitios se identificaría como Dios, pero que ellos no sabían cómo llamarlo.&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1054/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;/td&gt;
  &lt;/tr&gt;
&lt;/table&gt;</description>
	<pubDate>dom, 18 may 2008 18:39:05 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title>Pasaje 19º: CON LOS MURKUS</title>
	<author>
		<name>Simon Hergueta</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/358/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1065/</link>
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	<description>&lt;table width=&quot;100%&quot; border=&quot;0&quot; cellpadding=&quot;4&quot; cellspacing=&quot;0&quot;&gt;
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    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/308/pasajes/1065/&quot; style=&quot;font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;&quot;&gt;Pasaje 19&amp;ordm;: CON LOS MURKUS&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/358/&quot;&gt;Simon Hergueta&lt;/a&gt; el 21 de Mayo de 2008 &amp;middot; Rating: &lt;strong&gt;10&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;con &lt;strong&gt;2&lt;/strong&gt; votos &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;36&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;Los murkus eran un pueblo extremadamente pacífico y no se planteaban jamás la posibilidad de una acción violenta, pero las circunstancias se habían enrarecido tanto últimamente que se habían visto obligados a protegerse mediante el uso de la fuerza, lo cual había supuesto un cambio drástico en sus costumbres.

- Acuérdate - dijo el maestro - repite el mantra que yo te enseñé una y otra vez,
dejando que adquiera su propio ritmo dentro de tu mente. No importa si otros pensamientos invaden tu conciencia, debes dejarlos pasar como si nada... sin ejercer ninguna presión sobre ellos, simplemente aceptándolos como parte de ti. Solamente así llegaras al estado de vaciedad, en donde alcanzas un nivel superior y entras en contacto con otras realidades que no están aquí presentes.

- Sí, pero a veces me resulta muy difícil concentrarme - replicó Patrick
- Eso es normal - contestó el maestro - la mente es como un caballo salvaje que quiere ir hacia cualquier lugar, tú tienes que domar ese caballo y hacerle ir hacia donde tú quieres.

Patrick había encontrado la meditación como algo difícil en parte porque él era un hombre de acción, no un meditador. Sin embargo, reconocía que a veces había conseguido un estado de mayor lucidez, como si su consciencia se expandiera. Una sensación rara y gratificante. 

Por eso ahora se dejó aconsejar por el maestro y comenzó de nuevo a practicarla, tal vez así encontrase un poco más de equilibrio en su vida. Cerró los ojos y repitió mentalmente el mantra una y otra vez, despacio, sin forzar, hasta que ráfagas de pensamientos empezaron a invadir su espacio mental. Los dejó pasar. Se vio a sí mismo navegando con un extranjero a bordo de una fragata, estaban rodeados de islas y tenían poco tiempo ¿Para qué? Qué extraña es la mente, pensó, nunca sabemos realmente lo que encierra.

Afuera los murkus y el grupo que acompañaba a Patrick se habían congregado en torno a un acogedor fuego. La noche no era excesivamente fría, pero se agradecía el calor de las llamas. Los murkus aprovechaban esta parte del día para hablar unos con otros y comentar los sucesos que habían acontecido, la caza de troms, los ejercicios que realizaban los ancianos, alguna novedad dentro del grupo, acontecimientos de otros poblados cercanos, una nueva pareja, en fín, todo aquello que suponía para ellos su universo cotidiano. Sin embargo, la llegada del grupo de Patrick superaba con creces cualquier noticia local, lo que provocó que todas las conversaciones girasen en tomo al mismo tema.

Dentro del grupo de expedicionarios había una mujer llamada Sara que había venido a bordo de la nave como médico. Sara, junto con Tomini y Pablo, había participado en el proyecto Gaia. Durante el viaje a bordo de la nave había tenido oportunidad de conocer bien a Tomini y éste le explicó muchas cosas interesantes acerca del clima en la Tierra, el efecto invernadero, el papel de las plantas y sobre todo, la triste y poco inteligente actuación del hombre sobre su medio ambiente.

Ahora se sentía indignada porque el Primer Ministro había confiscado la nave, con todas las semillas, y había decretado prisión para Tomini sin dar ningún tipo de explicación. Parecía como si no quisieran que los de la Tierra se inmiscuyesen en sus problemas o por lo menos daba esa sensación.

Al día siguiente, Patrick acudió a una de las sesiones que organizaban los murkus. Se trataba de una meditación dinámica. Los murkus eran un pueblo con un componente espiritualista muy alto y practicaban diferentes técnicas para conectarse con lo supremo. Pasar unos días con estas gentes suponían para muchos una suerte de descubrimiento interior.

Sara sentía deseos de experimentar nuevas sensaciones y había oído hablar, por medio de Patrick, de las técnicas que empleaban los murkus. Los dos acudieron juntos. Entraron en una sala espaciosa con mucha luz natural en donde se hallaban varios hombres y mujeres. El maestro dirigía la vivencia. Se dieron todos la mano formando un círculo y una música comenzó a sonar. Después de esto, cada uno debía realizar una danza libre moviendo el cuerpo en todas las direcciones y formas posibles de manera completamente creativa sin ajustarse a los movimientos que uno está acostumbrado a realizar habitualmente. Se trataba de liberar los músculos del cuerpo, soltarlos, dejándolos encontrar nuevas posturas y movimientos, hasta tal punto que el tiempo se desvanecía.  

Luego, con los pies desnudos en el suelo, se saltaba repetidamente expulsando el aire con violencia emitiendo un grito sordo y compacto. Al cabo de una me