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    	<title><![CDATA[Tres en medio de nada. en Literativa]]></title>
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      		<title><![CDATA[Tres en medio de nada. en Literativa]]></title>
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	<title><![CDATA[Pasaje 1s]]></title>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/584/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 1º</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 26 de marzo de 2008 · Leído <strong>31</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Cuando todo desaparece, ya no queda nada. Así termina esta historia. Esta historia que yo os cuento ahora. Ha pasado el tiempo. Pese a ello, lo recuerdo todo como si lo estuviese viendo ahora mismo, como si todo se estuviese representando aquí, delante de mis ojos. ¿Que quién soy? Poco importa mi nombre. Llamadme Cronista, si queréis, pero os repito que mi nombre no importa. Esta historia es lo único que importa. Recordar. Recordar. Recordar. Y yo lo recuerdo todo, ya os lo he dicho. Sí, todo lo que sucedió antes y después de la explosión final. Algunos todavía se levantaban, después de la explosión; otros se sacudían la ropa con estupor; todos miraban incrédulos el vacío, el lugar que antes ocupaba el instituto, su instituto. Albero era su nombre. Se podía leer en un placa polvorienta y rota junto a los escombros. I.E.S. Albero, inaugurado en 1988. ¿La ciudad? Poco importa su nombre. Quizás porque después de aquello poco importan los nombres de todas la ciudades del mundo; quizás porque los supervivientes no quieran ser recordados, descubiertos. Resulta curioso decir ahora "supervivientes". Es sólo una palabra que nada consigue decir, que no explica cómo los alumnos de la clase de 3º E.S.O. E del curso 2007-2008 llegaron a ser los únicos supervivientes. Los únicos supervivientes. ¿Eran realmente los únicos supervivientes? ¿Los únicos de su instituto? ¿Los únicos de la ciudad? ¿Los únicos del mundo? ¿Los únicos de qué? No temáis, todo se sabrá. La historia debe ser contada paso a paso. Sólo así se comprenderán los hechos con exactitud; sólo así se comprederá la gravedad; sólo así se sabrá por qué los alumnos pudieron llegar a aquella situación. Sí, los alumnos. ¿Culpables? ¿Inocentes? Palabras vacías ya, cuando todo ha acabado. Los alumnos, recordad, de la clase de 3º E.S.O. E del curso 2007-2008. Pero no estaban todos. Varios habían sucumbido. Varios se habían sacrificado (o habían sido sacrificados) o habían muerto en el intento o, simplemente, habían desaparecido sin dejar rastro. ¿Cuántos? ¿Quiénes? ¿Por qué?

Puede que esta historia nunca se sepa. Puede que estas líneas no tengan continuación. Puede que la escritura, después de todo, ya no interese a los supervivientes de una catástrofe como aquélla, como ésta. Aun así, merece la pena intentarlo. Intentarlo. Es mi deber. Por eso soy Cronista, el relator. La historia comenzó...</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/584/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
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	<pubDate>mié, 26 mar 2008 15:34:18 GMT</pubDate>
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	<title><![CDATA[Pasaje 2s: Jesús. El último día de verano]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/590/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 2º: Jesús. El último día de verano</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 27 de marzo de 2008 · Leído <strong>43</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Un día 15 de septiembre de 2007 estaban todos reunidos en el Albero para comenzar un nuevo año lectivo, unos mejor y otros no tan bien como sus padres hubieran querido. Los nuevos rostros que los ya veteranos veían por los pasillos no eran más que su reflejo cuando entraron. Se mostraban nerviosos en ese ambiente pero, a su vez, protegidos por estar junto a sus compañeros. Sin embargo, ya distaban de esa imagen de sí mismos los alumnos de los cursos superiores que, abatidos por la fuerza imperiosa -pero a su vez no tan mala- de la obligación de volver un año más a las aulas que ya parecen axfisiantes y que con el tiempo parecen hacerse más pequeñas. Tan pequeña como el aula partida de 3º E, no rota por la melancolía de abandonar el verano que tan buenos y malos recuerdos les han dado, no, un aula dividida literalmente por un muro para hacer de un antiguo laboratorio dos clases donde habitarían nuestros protagonistas y otros personajes de menor importancia.

Allí en el aula partida se encontraron aquellos que marcarían el futuro de lo ahora devastado y que llevarían muchas vidas, desgraciadamente para familiares y amigos, por mal camino. Aquellos que marcarían el porvenir de aquello que yace demolido son nada más y nada menos que adolescentes de catorce y quince años que, aparte de albergar en sus entrañas remolinos  de inquietud, ansias de cargar contra el profesorado y otros sentimientos sin importacia, albergaban en sus entrañas el desayuno y mucho sueño. Allí nuestros pequeños -y de otros tamaños- personajes conocieron a aquellos que se llevarían su alegría por delante, los profesores. Conocieron a aquellos a los que los profesores se llevarían tambien sus alegrías, sus nuevos compañeros. Entre ellos uno en particular sería quien acometería contra el instituto y, en fin, todo lo demás que sigue destruido.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/590/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 27 mar 2008 11:18:04 GMT</pubDate>
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<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 3s: Vicente]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
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	</author>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/591/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 3º: Vicente</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 27 de marzo de 2008 · Leído <strong>37</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Al llegar a la clase todos los alumnos vieron que había gente nueva, hablaban y hablaban hasta pasar como unos cinco minutos, entre tanto, se gastaban bromas y se conocían. Momento en el cual se olía algo extraño y no era ningún olor fétido, sino una humedad en el ambiente extraño. Un minuto más tarde al ver que la profesora no llegaba salieron todos al pasillo y empezaron a formar bulla, todos los profesores de la planta salieron y metieron a todos en la clase. Llamaron a un profesor de guardia. Diez minutos más tarde, llegó el profesor, desaliñado y con una barba de unos días.

Luego, ese día pasó como otro.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/591/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 27 mar 2008 11:39:13 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 4s: Lucas]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/593/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/593/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 4º: Lucas</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 27 de marzo de 2008 · Leído <strong>34</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Una mañana, aparentemente como otra cualquiera, Pablo, el profesor de lengua, se levantó de su cama con su siempre característico dolor de cabeza debido a la fiesta de la noche anterior. Era temprano, más temprano de lo normal. La calle estaba oscura y la mayoría de las farolas estaban fundidas. Cerrando la puerta con el mayor cuidado posible, salió de su casa que era un tanto pequeña y destartalada, porque, de todas formas, no se iba a quedar ahí mucho tiempo. Corrió calle abajo y tras unos minutos de esperar en el callejón él apareció.
-¿Traes el dinero?
-Por supuesto -contestó Pablo, todavía un poco dudoso de sus intenciones.
- Nadie debe saber nada de esto; yo no te he vendido nada, no soy nadie, no tengo nombre y  sobretodo nunca me has visto.Ya tienes la informacion y sabes todo lo que tienes que hacer.Tienes toda la información nesesaria.- dijo el desconocido, y a continuación se puso una capucha y desapareció entre las sombras mientras arrastraba su característica capa negra.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/593/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 27 mar 2008 12:02:01 GMT</pubDate>
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<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 5s: Ale]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
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	</author>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/594/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 5º: Ale</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 27 de marzo de 2008 · Leído <strong>34</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Después de esto, y de vuelta al I.E.S Albero, un poco antes de que sonase la campana, en la clase había cierta actividad aún, ganas de empezar un nuevo curso. Sin embargo, luego estas ganas se verían derrumbadas gracias a ese profesor. Pronto iba a llegar el momento, pronto lo conocerían. 
    
Por fin sonó la campana, nadie se asomaba al pasillo para verlo, nadie. Tarde o temprano iba a llegar el momento.  Todos estaban ansiosos de conocerlo. Algunos hablaban, otros se daban a conocer entre los nuevos compañeros de clase, otros dormían, otros escribían en la pizarra, se reían actuaban de manera normal, de momento.
     
De repente, una pequeña sombra se ve aparecer por el pasillo, era él. Entró por la puerta y no dijo nada. Los alumnos se desconcertaron y empezaron a sospechar del profesor, de estatura baja, pero imponente.
   
Una vez que soltó sus cosas, Pablo se dio a conocer entre la multitud. Les empezó a hablar con cariño y respeto, -cariño y respeto que les perdería a todos tarde o temprano-. Cuando los alumnos le escucharon, empezaron a sospechar y le hicieron algunas preguntas, preguntas que el profesor se negó a responder. ¿Quién era?, ¿por qué estaba aquí?, ¿qué pretendía?.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/594/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 27 mar 2008 12:33:19 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 6s: Pablo]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/595/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 6º: Pablo</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 27 de marzo de 2008 · Leído <strong>40</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Cuando empezó a hablar (después de tanta pregunta) de lo que se supone que iban a dar del temario de ese curso, todos notaron algo raro en su voz, pero pasaron de ello. Entonces para que él empezara a conocer a esos alumnos que le habían dicho que eran muy buenos, dijo que todo el mundo debía ponerse en orden de lista.

- ¡Cadidjato Baldé! -dijo Pablo.
- Sí, hola soy Cadidjato y tengo 14 años. Lengua es mi asignatura favorita -respondió ella.

Siguió así la cosa hasta que llegó a un cierto alumno, un alumno al que precisamente Lengua, y los profesores que imparten esa asignatura, no le gustaban demasiado.
Ese alumno era...</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/595/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 27 mar 2008 12:50:07 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 7s: José Javier]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/599/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 7º: José Javier</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 27 de marzo de 2008 · Leído <strong>40</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Era un alumno con un  nombre un tanto raro, una forma de ser muy distinta a la de los demás. No quiero desvelar el nombre ya que me quedo horrizado nada más decirlo y más sabiendo que entre él y Pablo había algo más que una relación de profesor-alumno ya que entre ellos tramaron este desdichado acontecimiento, ese alumno se llamaba Jonathan Todos los alumnos de 3º E.S.O E observaron que justo después de tocar el timbre avisando de que la clase había terminado hubo un gesto un tanto extraño entre el Jonathan y Pablo. ¿De qué se conocían el profesor y ese alumno? ¿Tanto odiaban el instituto, que por eso hicieron lo que hicieron? Son unas preguntas que me hago desde el momento de la explosión al igual que los otros alumnos de la clase.

Cuando la profesora que les tocaba en la hora siguiente pasó lista, fue cuando se dieron cuenta de que el alumno,Jonathan al que el profesor le hizo el gesto tan extraño no estaba. La profesora no se extrañó ya que pensó que ese alumno estaría en cualquier otro sitio. Empezó a dar clases, mientras que los alumnos sin prestar atención a las explicaciones de la profesora cavilaban y cavilaban. ¿Dónde pudo ir ese alumno (en ese momento no tenían la menor idea de que entre él y el profesor tramaban algo, más bien veían que tenían un poco más que amistad, pero nada más) antes de empezar la clase de matemáticas?</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/599/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 27 mar 2008 14:30:09 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 8s: Jesús.]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/601/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/601/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 8º: Jesús.</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 27 de marzo de 2008 · Leído <strong>46</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Él tuvo que ir a acabar lo acordado...

Jonathan era bajo, moreno, de ojos oscuros y cálidos y aunque no era musculoso tampoco era muy delgado. No obstante aunque a vista de todos los alumnos éste parecía familiar y muy amistoso habló al profesor de igual a igual:

-A continuación te mostraré dónde y cómo está de escondida la bomba de la que hablamos... En este mismo instituto, los alumnos de hace 20 años no eran tan maleducados como los de ahora. Sin embargo, poseían las mismas ansias de destrucción, viejo amigo. ¿Recuerdas como era todo?, he reunido información, yo también lo sé. -Relató el chico.
- Déjate de tonterías. - Pablo cortó al alumno, no quería que sus años mozos salieran a la luz.
- Tu entraste joven pero algunos que tenían más años que tú aborrecían como los profesores impartían la clase de manera tan dura... Sobre todo a los profesores de lengua. Como... Jesús Loza y a otros miembros del ahora grupo directivo. El caso es que esos alumnos crearon una bomba en el antiguo laboratorio y cuando se licenciaron guardaron sus ansias de sangre y la bomba. Esta última en el paraíso en un local... que tu conoces muy bien un antiguo bar... - Jonathan sabía más de lo que debía pero no se callaba.
- No te enredes me estas sofocando tanto recuerdo, calla ya y enséñame la puñetera bomba. - El profesor se vio atiborrado de datos sin importancia, a él no le interesaban esas cosas, o bien simplemente no quería escucharlas por que ya sabía por donde iban los tiros.
-Déjame hablar ahora o si no se acaba el trato y nunca verás ese arma. Yo podría revelar este secreto que tenemos y que yo no quiero saber. ¿Por qué mataste a aquella alumna, eh? -Se veía en los ojos de Jonathan que la chica tenía algo especial.
- Jonathan, ¿por qué me preguntas estas cosas ahora que no me aguanto de furia? Muéstrame la bomba y yo te dejaré en paz... No recordarás más aquel terrible "accidente", estaba borracho y era una estudiante pésima Jhonny 
-Pues bien, debajo de la encimera de nuestra aula está la llave del antiguo laboratorio. Bien, nos servirá para abrir la puerta del recinto abandonado de la calle "El Paraíso" y quizás el Cojo de allí nos permita obtener tu preciada bomba.
- Entonces, ¿por qué me obligaste a venir al centro si podías coger la llave por ti mismo?- Pablo estaba nerviosísimo, creía que Jonathan le había pedido que fuera solo para revelar su identidad.
- Es el primer día y tenías que amedrentar a los alumnos para que pudiera obtener la llave con discreción, que tonto pareces cuando pones esa cara ¡jajaja!...  ¿Tienes miedo de lo que pueda ocurrir? No te preocupes esta bomba terminará con tus problemas y con la gente a la que tanto odias...-Explicó Jonathan.
- No te confíes, los profesores del equipo directivo me dieron clase, y son mucho más difíciles de engañar que cualquiera de los objetivos que te den en los ambientes que andas... Aunque para adivinar todas estas cosas tus ambientes deben ser tan peligrosos como el equipo directivo. ¿Quién te dio tanta información? -preguntó Pablo interesado.
- Calla estamos llegando y me tienes la cabeza caliente ya, joder, para qué aceptaría un trabajo con un asesino como tú...- se quejó Jonathan.
- Por el dinero que os di al de la capucha y a ti y para que no chive vuestras actividades- sentenció Pablo.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/601/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 27 mar 2008 15:04:25 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 9s: Lucas]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/603/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/603/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 9º: Lucas</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 27 de marzo de 2008 · Leído <strong>28</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Parecía un antiguo bar de copas, incluso todavía quedaban algunas botellas de ron en las estanterías. La luz era de poca potencia y las ventanas estaban cerradas. De todas formas, era de noche. Las cortinas estaban roídas por las polillas y la barra llena de agujeros. Había un par de sillas de madera con el asiento de mimbre. Jonatan y Pablo entraron; el cojo les había abierto la puerta. Empezaron hablando de cosas corrientes. De pronto, cuando el cojo se disponía a salir, de detrás de una de las cortinas, dando un giro a la vez que sacaba su pistola, salió el hombre de negro y, antes de que el cojo sacara su revólver, la sangre caliente le recorría sus mejillas saliendo a borbotones de un fino agujero en la frente. Fue entonces cuando Pablo se dio cuenta de que le faltaba el ojo derecho y en su lugar tenia un extraño ojo de cristal.

-¿Por qué has hecho eso?- gritó Pablo muy nervioso. Mientras, Jonatan se sentaba en una silla de la impresión repentina palpándose con su mano derecha el corazón.
-No era de fiar, además, lo habría dicho todo a menos que le hubiéramos cortado la lengua, cosa que no me habría disgustado. No lo sabíais, pero era una trampa. Él quería echarlo todo a perder. ¡Estaba de parte de los buenos!
-Bien -asintió Jonathan mientras se levantaba y le dirigía una mirada de complicidad. Parecía conocer al de negro ése hacía tiempo. -¡Ahora cojamos la bomba y vayámonos! 

Todos salieron. Al día siguiente ese local desapareció. Todas las pruebas y todos los restos habían sido quemados. Sólo quedaba una caja de cerillas con un montón de extraños signos casi indescifrables en los que ponia el nombre del tipo de negro.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/603/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 27 mar 2008 16:15:46 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 10s: Vicente]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/606/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/606/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 10º: Vicente</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 27 de marzo de 2008 · Leído <strong>37</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Terminado ya el negocio de la bomba y adquirida, fueron Pablo, Goliat y Jonathan con la bomba en una maleta en un hostal cutre. El hostal tenía tres estrellas, pero parecía que tenía una o ninguna. . Más tarde llegó el hombre de negro y ya todos allí juntos empezaron a planear como podían introducir la bomba sin que nadie se pudiera percatar de nada. 

-Para poder esconder la bomba sin que se percaten de ello hay que ponerla en un lugar donde no puedan llegar los alumnos, son muy curiosos y pueden fastidiar todo este plan- dijo el hombre de negro.

-Existen pocos sitios donde se pueda meter la bomba y son el patio de recreo, cosa que descarto porque la muchachada es muy curiosona y este plan tiene más probabilidad de salir bien -dijo Pablo.

-En el cuarto de las limpiadoras es otro posibilidad y el aparcamiento, lugar donde los chavales no podrían llegar-saltó Jonathan.

-Pensad con sensatez y averigüemos la opción que más nos convenga-terminó Pablo.

Al mismo tiempo la policía fue al bar, 10 horas más tarde del incendio, cuando ya habían terminado de apagarlo. Todo lo que quedaba en el 
bar, por llamarlo bar porque no lo parecía, sólo era cenizas y más cenizas. Pero el Jefe policiaco que se llamaba Agustín y su compañero José María encontraron los restos de unos huesos y una caja de cerillas, que esta última no se había quemado porque se encontraba fuera del bar. En esa caja de cerilla encontraron unas letras, aunque eran ilegibles porque algunas partes estaban quemadas. ¿Qué ponía en esa caja de cerillas?¿Por qué estaba allí?</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/606/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 27 mar 2008 17:14:42 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 11s: José Javier]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/607/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/607/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/607/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 11º: José Javier</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 27 de marzo de 2008 · Leído <strong>42</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">La caja de cerillas fue enviada a la policía científica para que analizaran y descifraran aquel "texto" que se podía observar en ella.

Mientras, Pablo, Jonathan y el hombre de negro, que aún permanecían en el hostal, pensaron en introducir la bomba en el coche de un profesor de lengua. Todavía no estaban seguros de a cuál elegir, pero se decantaban por el coche de Jesús Loza, un coche no muy antiguo con el que creían que no levantarían sospechas. Pero, ¿cómo lo conseguirían? ¿Pedirán ayuda al mismo que les consiguió la bomba?

Pasaron diez horas hasta que la policía consiguió descifrar el texto de la caja de cerillas. Este texto tenía un código. ¿Qué creéis que se decía en ese código? ¿En qué idioma estaría escrito? Ponía Goliat,  el nombre del hombre de la capa negra.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/607/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 27 mar 2008 17:22:32 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 12s: Ale]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/614/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/614/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/614/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 12º: Ale</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 28 de marzo de 2008 · Leído <strong>34</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Después de haber descifrado aquel código  con aquel nombre a eso de las 22:20, Agustín y José María intentaron contactar con el dueño del bar, un señor muy inocente que dejó su bar a la responsabilidad del cojo, un hombre muy viejo, de estatura mediana, con muletas y una pierna amputada en la guerra civil española. Este cojo era un viejo sabio, que vivía alojado en un pequeño contenedor y aparcaba coches en La Plaza del Paraíso y que de vez en cuando se alojaba en el bar. Su vida era la de un viejo amargado, después de que muriera su mujer. El hombre del bar, cuyo nombre era bar ·"Los Supervivientes, debido a la guerra civil española, se llamaba Crecencio. Este tal Crecencio era un hombre alto, robusto y muy buena persona, la cual conversaba muy poco, pero que cuando lo hacía, lo hacía de manera que los clientes se quedaban asombrados con él. Cuando Agustín y José María por fin descubrieron su número de teléfono, contactaron con él.

-Buenas noches Crecencio, le habla Agustín Ballesteros, el Jefe de policía.
-Buenas, señor. ¿Qué desea usted a estas horas y por qué me llama usted a mí?
-Sí, quería decirle que, en principio no se asuste ni se ponga nervioso con lo que le voy a decir.
-¿Qué ha ocurrido? -preguntó Crecencio asustado.
-Quería decirle que hace diez horas su bar se incendió. Al parecer ha sido provocado, el hombre que le cuidaba el bar ha sido asesinado. No ha sido ningún accidente. Hemos encontrado una prueba clave para el caso. Una caja de cerillas en la que pone una especie de código.- Dijo Agustín, de manera cautelosa.
-¿Sabe usted  por qué ha podido ocurrir esto? -Preguntó pasmado Crecencio.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/614/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>vie, 28 mar 2008 11:24:59 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 13s: Jesús]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/615/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/615/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/615/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 13º: Jesús</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 28 de marzo de 2008 · Leído <strong>34</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">-Señor, creemos que el bar ha sido quemado por unos fanáticos del C.D. Alcalá de Guadaíra que venían enfurencidos por la actuación de un árbitro en el último partido -o algo así dijo el policía que, debido a la incompetencia de sus superiores, de sus inferiores o a la suya propia, lo único que conocía era la pista de un delincuente que una vez anterior puso su firma, tres años antes de la quema del bar, después de la desaparición de un millón de euros en un banco de la capital hispalense.

Después de que despertaran a Crecencio para comunicarle los hechos, Pablo tenía que volver al trabajo para no levantar sospechas. Así, sin dormir ni nada, salió del hostal en la primera moto que se encontró. Estaba alterado, no se esperaba ni asesinato ni un incendio ni salir en los titulares de nada bajo el pseudónimo de un hincha del Alcalá

Ese tercer día de estrés desde que compró la bomba, segundo día de instituto, no tenía clase con 3º E, pues era martes Sin embargo, saliendo de la sala de profesores, fue al servicio donde se encontró a nuestro ya bien conocido Jhonny. 

-Están buscando pistas y han encontrado huellas dactilares aunque no tienen ni idea de quién ha sido y no empezarán a detener a nadie. Tenemos que acelerar la operación o matar a los policías que la llevan.
-Prefiero no tener que ver con esto, la transacción ha terminado, no necesito más informació tuya -argumentó Pablo.
-Me debes la vida de una amiga. Quizás no tengas que ver más conmigo pero olvida mi ayuda en la operación A menos que robes las pruebas o hagas que desaparezcan me da igual Enmanteca a polis, chantajea lo que sea, no quiero ver ni un avance en la investigación, una vez que lo hagas planearemos lo de la bomba.
-¿Cómo quieres que vaya a robar a la policía?
-Francamente, no tengo ni idea.

Y sonó el timbre que daba por finalizado el recreo.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/615/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>vie, 28 mar 2008 11:42:56 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 14s: Vicente]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/616/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/616/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/616/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 14º: Vicente</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 28 de marzo de 2008 · Leído <strong>29</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">A las once y media de la mañana del día siguiente, al salir de la clase de unas tres horas interminables, bajando por las escaleras, empezaban a hablar sobre los canis que se disponían a lo largo de la calle que se encontraba encima del instituto. Hablaban sobre los problemas que ocasionaban este tipo de personas al instituto, entre los que se encontraban desperfectos materiales.

En ese momento, se ve pasar sinuosamente a un tipo de capucha grande y blanca y amarilla corriendo por esa zona. Este hombre de capucha grande, blanca y amarilla no podía ser otro que nuestro gran amigo, Pablo. Sólo recordar que Pablo no asistió a clases por problemas digestivos, algo extremadamente extraño.
Pues Pablo vio a lo lejos un grupo de canis que estaban mirando el instituto con una cara fría y distante. Él se acercó y empezó a hablarles.

-Chicos, os vengo a hablar de una información privilegiada a cambio de un favor, ¿qué decís?
-Primero habla.
-Se dónde se han llevado al árbitro del partido de fútbol cuando vosotros ibais a pegarle. Está en la comisaría custodiado por la poli. La idea ha partido del Jefe de Policía, Agustín. Yo también soy un hincha muy cabreado del Alcalá. Mirad, tengo un plan. Consiste en lo siguiente. Primero llegamos a la calle de la comisaría cerca de la Iglesia de Santiago. Nos colocamos enfrente y empezamos a apedrear la comisaría, en la que, por cierto, los trozos se caen a pedazos.

Pablo, con esto, pretendía ampararse en el vandalismo de los canis para, mientras, entrar de forma sigilosa y sin alertar a los policías, que habrían salido por el desprendimiento de trozos de la pared de forma descontrolada. Subiría y quemaría los datos.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/616/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>vie, 28 mar 2008 11:45:24 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 15s: Lucas]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/617/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/617/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/617/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 15º: Lucas</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 28 de marzo de 2008 · Leído <strong>35</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Tambien debeis de saber que como todo el mundo, Pablo y Jonathan también tenían un pasado 

Pablo, de pequeño, siempre había sido un niño solitario y escuálido que siempre se encontraba enfrascado en un montón de libros de historias de fantasía. Le gustaba imaginarse un lugar mejor porque no tenía amigos. No por mucho leer, cosa que hacía mucho, era el más destacado en las materias escolares y tal vez fuera por ese aire oscuro que siempre le rodeaba por lo que los profesores también le tenían manía. Estudiaba tanto para conseguir aprobar que llegó a ser, sin que nadie se percatara, uno de los alumnos más inteligentes. De mayor se fue mancillando aún mas con las malas influencias de la sociedad como el  tabaco, alcohol e incluso las drogas. También llegó a ir siempre de fiesta con señoras de mala vida, o tal vez de vida dudosa. También fue dueño de algún que otro local y  tenía ciertos contactos que le llevaron hasta el lado oscuro de donde llegó a encontrarse. Un día, un sábado, recibió una llamada; todos sus negocios habían sido interceptados por la policía en una redada, lo había perdido todo. Huyendo y huyendo pasó hasta cuatro años que al fin se pudo establecer en una, ya destartalada, casita de un pueblo llamado Alcalá de Guadaíra, donde recibió un trabajo en el instituto Albero, donde acordaba que él había pasado allí toda su infancia. Al entrar nadie lo reconoció. Sin embargo, él sí lo hizo, el sí reconoció a todos ellos. Todos aquellos profesores que le habían hecho sufrir ese odio que tan escondido que llevaba todavía en su corazón. Este odio volvió a salir y en ese momento un torrente de ideas vino a su cabeza.

Jonathan no tenia demasiado pasado, dado que era el resultado de cientos de experimentos químicos. La ciencia del siglo XX alcanzó tal nivel que llegó hasta la clonación de seres vivos. Pero, como nada es perfecto, algo cayó en el tanque de clonación y Jonathan, uno de los primeros especímenes, o tal vez el único, salió defectuoso. Al principio solo era maleducado, pero, poco a poco, se fue ennegreciendo y en un mar de furia destruyó todo el laboratorio que lo creó a él. Los informes, ya casi todos destruidos hace muchos años, decían que era solamente un niño huérfano y que sus padres habían muerto en un derrumbamiento, pero él se escapó del orfanato y, más tarde, del reformatorio. Fue sobreviviendo por la calle de la forma mas rastrera posible hasta que un día se encontró con un hombre, un hombre de negro, Goliat. Oye, chico, necesito un socio, ¿te interesa?. En ese momento empezó su historia.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/617/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>vie, 28 mar 2008 12:20:03 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 16s: Jose Maria]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/618/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/618/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 16º: Jose Maria</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 28 de marzo de 2008 · Leído <strong>43</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Una historia que, sin duda, marcaría un antes y un después en su vida; una vida que, como ya os he explicado, ha sido muy dura. Comenzó haciendo pequeño trabajos pero, después, estos trabajos y su recompensa fueron aumentando. Poco sabía Jonathan del futuro al que tendría que enfrentarse y de las repercusiones sobre su persona que éste tendría.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/618/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>vie, 28 mar 2008 12:38:23 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 17s: Alberto]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/620/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/620/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 17º: Alberto</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 28 de marzo de 2008 · Leído <strong>42</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Volviendo a la historia, el grupo de canis aceptó la proposición de Pablo y se fueron con él hacia la comisaría de la plaza del Duque. Una vez allí, decidieron empezar con el plan. Pablo dio la señal para que empezaran a tirar piedras, y, una vez dada, empezó a correr hacia dentro de la comisaría. Sin embargo, las cosas no salieron bien porque cuando Pablo intentaba colarse se acordó de que no le había dado las piedras al grupo de canis. Pablo, en ese momento, miró hacia arriba, donde le esperaban las caras enfadadas de los dos policías por los que había intentado colarse. Éstos echaron a Pablo de una patada. Una vez fuera, Pablo vio que el grupo de canis seguía en el mismo sitio esperando que le diera las piedras. Pablo se las dio y volvieron a intentarlo. Esta vez, tras la señal, las piedras empezaron a volar y a dar en la fachada, que empezó a destruirse. Pablo se coló dentro aprovechando el despiste de los policías. Llegó a un despacho en el que ponía "Homicidios" y allí empezó a buscar la carpeta del caso del bar del paraíso. El problema era que allí había muchos casos y, ante la duda, se los llevó todos. Ahora había que salir de allí.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/620/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>vie, 28 mar 2008 13:11:49 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 18s: Lucas]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/623/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/623/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/623/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 18º: Lucas</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 28 de marzo de 2008 · Leído <strong>40</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Esa vez Pablo tuvo suerte porque era viernes y la mayoría de la policía que ahí trabajaba estaba apatrullando la ciudad, pero no todos. Escuchó pasos y como no estaba armado porque se suponía que iba a ser una operación rápida lo primero que vino a su cabeza fue el armario. Pero, como no le daba tiempo, tuvo que agazaparse debajo del escritorio gris del jefe de departamento, Agustín. Tuvo suerte ya que lo primero que hizo Agustín fue colgar la chaqueta en la percha del interior de la puerta del armario y la gorra en el pomo de cristal del armario, mas rara vez solía llevarla. Se sentó y notó algo extraño, algo debajo de la mesa. Al inclinarse a ver 
-¡Aaaaaarrrggg!  Pablo se había visto obligado a retorcerle los testículos como última medida .Salió corriendo como una bala y, en ese momento, el policía al que le había llamado la atención el grito, José María, quedó estampado de la pared de un empujón. Ese momento fue aprovecha por Pablo para arrancarle las llaves del cinturón. Salió y cerró la puerta de la comisaría. Cuando José María salió, él ya había arrancado el coche patrulla y había salido pitando a la velocidad de la luz. Después, Pablo llegó a su casa y llamó a Jonathan.
-¿Que pasa?
-¿Tú qué crees? ¡Las pruebas, idiota!
-Bien, simplemente destrúyelas.

Al día siguiente, algunos de los amigos de la clase quedaron para investigar sobre el asunto, dado que Dani, que pasó por el Paraíso, tuvo la sensación de haber visto a Pablo, cosa que tampoco tenía por qué ser rara. Sin embargo, el día anterior estuvo hablando con Jesús sobre la extraña indumentaria que llevaba Pablo y sobre los dias anteriores que había estado faltando. 

Tras hora y horas de discusión quedaron esa tarde. Primero se lo comunicaron a Vicente, al que no le decían Presi por nada sino por Presidente, ya que él siempre los organizaba, siempre era el representante. Entonces quedaron esa misma tarde casi todos en la biblioteca, cada uno con un ordenador. No descubrieron mucho, apenas nada. Únicamente que el bar de copas del Paraíso había ardido  dos noche atrás y esa misma mañana lo único que se había encontrado era una caja de cerillas, un viejo cojo con un tiro en la frente y carbonizado hasta tal límite que era irreconocible, además de cientos de toneladas de escombros. Pero esa noche todos creyeron que en ese momento empezaba el verdadero caso. Algunos se retiraron por miedo, pero nadie volvió a hablar de ello, excepto los pocos que decidieron continuar.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/623/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>vie, 28 mar 2008 16:29:28 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 19s: Jose Mª...]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/625/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/625/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/625/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 19º: Jose Mª...</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 28 de marzo de 2008 · Leído <strong>32</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Los que decidieron seguir  investigando debatían acaloradamente sobre cómo debían comenzar la investigación. Después de un tiempo de debate llegaron a la conclusión de que tenían que empezar por descubrir algo más sobre Pablo y Jonathan.Entonces se dispusieron a averiguar más sobre estos dos personajes ya mencionados.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/625/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>vie, 28 mar 2008 17:49:08 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 20s: Vicente]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/628/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/628/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 20º: Vicente</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 28 de marzo de 2008 · Leído <strong>41</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Al día siguiente, Dani, que estaba cansado de buscar información sin ningún éxito, quedó con varios amigos en la plazoleta, que se ubicaba enfrente de la Iglesia Santiago. Al llevar ya unos cuantos minutos jugando, Dani se percató de que a lo lejos se divisaba una casa medio derruida. Esta casa se caracterizaba por tener la pared amarillenta, la amarillez se iba acrecentando con el paso de los años, y por estar sucia, con grandes desconchones a uno y otro lado de la pared. Arriba, unas sesenta palomas, que discurrían a lo largo de toda la fachada, no dejaban muy limpia la acera. Dani se impresionó y se aceró un poco. Al ver qué era, se llevó las manos a la cabeza: ¡era el cuartel de la policía local!

Fue corriendo hasta ella y vio todo el destrozo que había. En la puerta estaba un guardia imponente al que había que mirar hacia arriba para verlo, éste se llamaba José María. Él estaba de guardia porque su jefe, el gran policía y reconocido internacionalmente Agu, lo había degradado quitándolo del caso por no haber sido capaz de atrapar a Pablo, el hombre que en la huida por la comisaría salió ileso. Dani le preguntó qué había pasado para suceder tal infortunio en esta comisaría. José María, como buen policía, se negó a contestar porque, según él, era secreto de sumario. Dani poco a poco fue sacándole cosas hasta que, sin querer, el policía le contó toda la historia que sucedió el día anterior. Dani se quedó un poco perplejo y pensativo, unos momentos de incertidumbre le rondaron por la cabeza hasta que terminó su reflexión y se fue corriendo a su casa para hablarle de este tema a sus compañeros.

Recordando a José María y su historia, era un magnífico policía e investigador, pero no terminaba de darse a conocer. Él, como buen policía, buscó por cielo y tierra huellas dactilares de esa persona que entró e hizo desaparecer todas las investigaciones y pruebas de El caso del bar, aunque sólo encontró huellas dactilares del personal. Pero, cuando ya había terminado su jornada, fue a despedir a su jefe. Allí se tropezó con una pila de libros que se agolpaban en el suelo. 

¡¡Bumm!!

Al caer de boca al lado de la mesa del jefe se percató de que la mesa hacía años que no había sido limpiada. Entonces, fue a aclarar sus dudas pasando suavemente su dedo sobre la superficie de la mesa, pues se dio cuenta de que se encontraba una huella dactilar. Al momento la mandó a analizar a la forense llamada Melania, una mujer perfecta en su trabajo. Sin embargo, esta huella no se encontraba en la base de datos que tenía guardado los registros de todas las personas del país, sin excepción. ¿Cómo no lo podría encontrar en la base de datos? ¿Qué descubrirán nuestros amigos los alumnos de 3º E?</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/628/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>vie, 28 mar 2008 17:58:42 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 21s: Jesús]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/629/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/629/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
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    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/629/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 21º: Jesús</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 28 de marzo de 2008 · Leído <strong>49</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Yo, como Cronista, no siempre lo supe todo. Sin embargo, en esta historia intento que comprendáis todo, la situación en la que nos encontramos y por qué estamos así Por tanto ha llegado la hora de contaros algo sobre Goliat y, de paso, rematar la situación en la que nuestros protagonistas (que están quedando en segundo plano, aunque no os impacientéis, pronto descubriréis su papel en este juego de mentiras y venganzas), los miembros de 3º E.S.O. E,  se encuentran.

Goliat no siempre fue aquél malo malísimo que encontró a Johnny y lo trajo por malos caminos Antes de conocer siquiera la existencia de Johnny, Goliat estaba graduándose como Ingeniero Biológico en la Universidad de Sevilla. En su  primer año de carrera, muchos profesores se interesaron en su capacidad para comprender y solucionar problemas, entre ellos Juan Antonio Muñoz. Éste vio en Goliat pienso ahora que no se llamaba así sino que era un pseudónimo, pero esto ahora no lo puedo averiguar- la oportunidad de solucionar todas las cuestiones que en su proyecto Jonathan se presentaban. Así, el profesor Muñoz enredó a Goliat en sus planes y acabó metiéndolo en el proyecto. Y no sólo eso, no, sino que, además, gracias al gran contacto de tener a Juan Antonio entre sus amigos, Goliat pudo terminar la carrera ese mismo año. Así, todo transcurrió con facilidad para Goliat hasta que vio lo que se cocía en las altas esferas que ocultaban aquel proyecto. Goliat se estaba volviendo un estorbo, muchas dudas, demasiado joven, demasiada inseguridad. Decidieron matarlo. Aquel mismo día Goliat escapó de las garras de tan omnipotentes personas. Desde entonces, por rencor, por resentimiento y afán de venganza, la tomó contra esas altas esferas Destruyó el proyecto Jonathan. Cuando se dispuso a robar al pequeño clon, las medidas de seguridad automáticas, o metralletas que funcionan solas, dispararon contra él, destruyeron el tanque de Jonathan y rompieron cristales que, finalmente, dejarían a Goliat con un ojo menos. Sin embargo, Goliat sobrevivió y escapó con Jonathan en brazos Goliat dejó abandonado a Jonathan en un contenedor Pero pasaron catorce años y lo volvió a ver en Alcalá de Guadaíra y entonces, suponiendo la capacidad que tendría para escapar airoso de sus encargos, le ofreció trabajo Nunca se olvidó de Johnny, ni catorce años después ni nunca

Juan Antonio Muñoz, que bautizó a Jonathan, fue despedido por incompetencia y se le acogió en el I.E.S. Albero como profesor de inglés. Todos le apodaron Johnny.

¿A qué viene toda esta historia que os he contado? Os he descrito la capacidad intelectual de Goliat. Al verse metido de nuevo en tal barullo borró todos los datos de la existencia de todos los implicados en la operación "BOMBA". La actuación de Pablo y de los canis completaría la limpieza de rastro

Dani y los demás asociaron la descripción que José María les dio después del interrogatorio con Pablo. Dani, indudablemente, debatió con sus colegas qué debían hacer, si revelar la existencia de Pablo a la policía o no. Sus amigos, aunque aterrorizados de lo que Pablo pudiese hacerles, se decidieron a hacer justicia a la muerte del cojo del Paraíso. Irían a testificar a la poli 

Y tú lector: ¿Qué crees que pasará antes, eh? ¿Los policías detendrán a Pablo? ¿O Pablo detonará la bomba antes de que lleguen?</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/629/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>vie, 28 mar 2008 18:18:07 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 22s: Lucas]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/634/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/634/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/634/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 22º: Lucas</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 29 de marzo de 2008 · Leído <strong>26</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Volvamos a la historia. 
A la mañana siguiente, Dani, que venía andando de su casa, vio a Lucas y a Vicente discutiendo. Vicente estaba muy mosqueado por algo y, como siempre, estaba pegando a Lucas.
-He dicho que vayas y sabes que un trato es un trato. No puedes escaquearte así como así, además eres un quejica, tampoco es para tanto.
- No, no. Sí que lo es, es muy peligroso y sabes perfectamente que me pueden poner un parte, lo que pasa es que no te atreves tú tampoco.
-¡Callaos, joder! -interrumpió Dani- ¿Por qué discutís? Decidme de una vez lo que pasa, que todos sabemos que aquí el más listo soy yo.
-Ayer, tras hablar contigo, supuse que tal vez en el instituto quedara alguna prueba y le dije a Lucas que había descubierto una cosa entonces
- Me dijo que me las decía si yo le hacía un favor, aprovechándose de lo curioso que yo soy -Le cortó Lucas.
-¿Pero qué favor era ése?
-Le dije que iría a mirar al instituto a ver si había pruebas. Recuerda que esto es algo que sólo nosotros tres sabemos. O al menos eso creo.
-Mira -dijo Dani-, tiraremos una moneda al aire y si sale cara va Lucas mientras que si sale cruz va Presi.
-¡Vale!-contestaron al unísono.

Esa misma noche Lucas entraba en el instituto. Las luces estaban todas apagadas. Sin embargo, sonaba un escalofriante chirrido. Parecía una puerta o alguna ventana abriéndose y cerrándose al antojo del viento. Era un poco raro pero Lucas se sentía observado, de alguna forma sentía la presencia de alguien. Fue a la biblioteca y, como era normal, todo estaba lleno de libros y piezas de ajedrez, muchas de ellas por el suelo.
Todo iba bien. Rebuscó entre todos los documentos de los profesores, ya que muchos, aunque no lo quisieran reconocer, eran tan vagos que se dejaban sus cosas en la sala de profesores. En ese momento aprovechó para cambiarse un par de notas, entre ellas las de Lengua, que no iban tan bien como de costumbre, tal vez por los nuevos profesores.
Subió. Nada en el SAM, nada en las aulas. Al pasar por las aulas TIC ¿Qué será eso?. Una luz. Uno de los ordenadores estaba encendido. Parecía una especie de diario de trabajo. Y trataba sobre un extraño proyecto.
-¡Qué raro!, parece que es de Johnny, que se hizo un clon hace 14 años -pensó.

En ese momento entró Jonathan.
-¡¡¡Aaaaaaa!!!, casi me matas del susto.
-¿Qué haces aquí?

Lucas no sabía si contarle la verdad, pero por supuesto todo el merito sería suyo
-Estoy investigando, adiviné cosas extrañas y vine a mirar aquí. Tenía la intuición de que tenía todo que ver con el instituto. Y tú, ¿qué haces aquí?
-Yo también investigo. Sospeché algo del profesor de Lengua. Lo que pone en el ordenador es impresionante. Hace un momento lo he leído yo.
-Espera.
-¿Qué pasa?
-Aquí hay sangre.-contestó Lucas-Espera un momento, voy al baño -va al baño y al cabo de un par de minutos ya ha vuelto. -Sigamos investigando.

Al cabo del rato, cuando ya iban a irse, Jonathan se percató de una cosa: todavía no habían mirado en el laboratorio. Al acercarse a la puerta vieron que por debajo asomaba un pequeño charco de sangre.

Lucas abrió la puerta y vio a Johnny, el profesor de inglés, muerto, con una profunda puñalada en el corazón, y justo al lado un extraño tipo de negro. En ese momento Lucas salió corriendo a más no poder y Jonathan y Goliat corrían detrás.
-¡Corre Jonathan o te cogerá!
En el momento en el que Jonatan alcanzó a Lucas los dos cayeron rodando escaleras abajo. Goliat los alcanzo, sacó un cuchillo de algún bolsillo y se lo lanzó a Jonatan, el cual lo cogió en el aire y se lo clavó a Lucas entre costilla y costilla. No se escapaba apenas sangre pero la muerte era inminente. La sangre entraba en los pulmones, cada vez que inspiraba menos aire podía retener. Hasta que llegó la muerte. Sintió cómo la oscuridad se cernía, el mundo desaparecía y en ese momento supo que no caería en el olvido, siempre y cuando alguien mirara en el bolsillo de su cadáver.

-¿Que hacemos con el cadáver? -preguntó Jonathan
-Pues...</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/634/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>sáb, 29 mar 2008 06:12:23 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 23s: Vicente]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/657/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/657/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/657/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 23º: Vicente</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 31 de marzo de 2008 · Leído <strong>30</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Estuvieron un rato debatiendo sobre quién y dónde se iba a deshacer del cadáver. Pasaron una hora de incertidumbre, discusiones y temor por ser descubiertos, mientras nuestros patosos protagonistas no sabían qué hacer. Primero, Goliat le echó el marrón a Jonathan (el más pequeño se sabe que siempre se lo lleva), pero al ir a enterrarlo entre los verdes, un poco doblados y resplandecientes abetos que brotaban en el patio, vio pasando, en lo alto del instituto, una pareja de guardias civiles, que por lo visto eran José María y otro policía de cuyo nombre no me puedo acordar. Jonathan, al ver que allí no podía ser, intentó tirarlo al río. Un poco tonto porque pronto se descubriría, aunque él pensaba que los perros no detectarían el olor del cadáver debido a que se confundiría con el olor del río. Otra manera de esconderlo en el río sería atarle a los pies una piedra de un cierto peso para que no flotase, pero esta idea de Jonathan también fracasaría ya que el poco volumen de agua que hay hace que sólo exista como mucho un metro de altura y el cadáver se vería. Aunque había tantos factores en contra, nuestro personaje intentó tirar a Lucas, pero su plan fracasó, ya que había una botellona en la feria y los coches y la gente llegaba hasta allí, así que también descartó esa posibilidad. Más tarde, ya que no podía hacer nada por encubrir el cuerpo de nuestro amigo, le dio el problema a Goliat. Goliat se veía ya en la cárcel, sudaba a borbotones, la parte de las axilas de la chaqueta negra que llevaba empezaba  a ponerse de un color grisáceo, hasta parecía que le brotaban lágrimas del ojo mal parado, pero no, eso era el sudor de la frente. Se le veía la cara desencajada y el cuerpo hundido en silencio, dándole vueltas a la cabeza. Intentó salir por todas las puertas, pero no había ninguna salida. Sólo podían irse ellos, pero llevar a un muerto entre los hombros sería muy arriesgado. 

-¡Mierda!, ¿cómo nos hemos metido en esto?, ¡tú tienes la culpa! -dijo Jonathan.
-Fuiste tú el que empezó en este plan -replicó Goliat.
-¡¡No me hables en ese tono y, para que te enteres, todo eso lo empezó Pablo, todo, ¿te enteras?!! -terminó Goliat.

Pensaron que la única forma de escapar con vida y sin ser vistos por nadie y sin dejar ninguna prueba sería dejar el cuerpo escondido en el instituto. Intentaron buscar el lugar más recóndito para esconder el cuerpo de Lucas.

Pasó otra hora más, cosa de las dos de la mañana. No encontraban el lugar idóneo para el plan. Jonathan, al estar cansado de pensar, miró su bolsillo con una cara entristecida y observó que tenía un euro y pensó en tomarse una Coca-Cola y fue a por ella. Al llegar a la máquina y al terminar de bebérsela, concluyó su reflexión. Pensó que el lugar más visitado debería ser el que se escondiese el cuerpo. Mirándolo bien tampoco era mala idea y, ¡qué digo!, era una grandísima idea. El olor se ocultaría a las personas que comprasen una bebida o pasasen cerca porque al tener una temperatura muy baja para que se enfríen las latas no notarían el olor. Y Jonathan, pensó, en hablar con el director para trabajar en el centro, de encargado de reponer las latas de refresco, y así nadie podría ver el ya blanquecino y pálido cuerpo de Lucas. ¿Conseguirán nuestros amigos de 3º E.S.O descifrar esta trama? ¿Y, sobre todo, encontrarán el cuerpo de Lucas?</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/657/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>lun, 31 mar 2008 15:13:38 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 24s: Jesús]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/659/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/659/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/659/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 24º: Jesús</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 31 de marzo de 2008 · Leído <strong>36</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">A la mañana siguiente, los padres de Lucas estaban totalmente fuera de sí: su hijo había desaparecido. Llamaron a la policía para denunciar su desaparición; ayer a las 12:00 su hijo estaba en casa y ahora... sólo Dios sabe dónde.

Los policías fueron al Albero para buscar pistas sobre la desaparición de Lucas y, evidentemente, no detuvieron las clases que tocaban aquel día para interrogar tranquilamente uno a uno. 

A las 9:30 de la mañana, después de una primera hora de Matemáticas, entró Pablo y se dispuso a comenzar la clase.

-¡Buenos días, muchachada! -Estaba sonriente, su plan había funcionado y no quedaba rastro de su actuación. -¿Está Lucas enfermo?
-Parece que sí, aunque ayer estaba sano -respondió Vicente, preocupadísimo de la desaparición de su colega.
-Sanísimo -corroboró Daniel, también con la cara sombría.
-¿Jesús Darío Rivera Rubio? -preguntaron desde la puerta, era José María.
-Sí, aquí -respondió un muchacho de la tercera fila.
-Ven con nosotros, tenemos algunas preguntas que hacerte.

Después del interrogatorio, Jesús estaba descompuesto. Había desaparecido su amigo y estaba furioso, nadie sabía dónde estaba ni qué le podía haber ocurrido. 

Se dirigió a unas escaleras del fondo para echar un vistazo sobre un árbol altísimo que hay delante de la entrada al instituto... y cuando fue a subir se encontró con otra brigada de policías llevándose un cuerpo en una bolsa negra del Departamento de inglés. No cabía dentro de sí.

-¿Qui.. quién es el cadáver de la bolsa? -dijo entre sollozos.
-Se llama Juan Antonio Muñoz y alégrate porque este instituto queda totalmente clausurado durante el resto del trimestre. No podéis convivir en un lugar donde se ha cometido un asesinato.

Jesús, aún no repuesto del susto, ató cabos. Había muerto un profesor, un alumno lo había visto y lo habían matado. Justo entonces José María y los de homicidios comenzaron a debatir quién tenía la jurisdicción de los casos, porque obviamente estaban conectados.

Jesús vio a Vicente bajar por las escaleras para ir a hablar con la policía. Lo detuvo y le dijo:
-Tenemos que testificar contra Pablo, hemos de vengar a Lucas y acabar con esto... -No podía contener el llanto.
-¿Sí? ¿Sin pruebas? ¿Y si no lo encarcelan? ¿Volvemos al instituto a por pruebas como hizo Lucas porque le tocó en vez de a mí?  Debí haber ido yo.... -Arrancó Vicente a llorar desconsoladamente. Él también se sentía impotente y culpable.

Jesús no cabía en sí ya, estaba a punto de reventar, acababa de saber que su amigo había sido enviado por Vicente a por pruebas contra Pablo. No le habían dicho nada y en vez de ir todos juntos habían mandado a Lucas para que él corriera el peligro... Sintió ganas de pegarle un puñetazo a Vicente para partirle la cara llorica de culpable.

-Pero, ¡¿qué coño haces?! -La nariz no paraba de sangrarle. Un policía los vio y fue a quitar a Jesús de encima de Vicente, quien gritó:
-¡Fue Pablo Macías! ¡Él mató a Lucas y a Johnny! ¡Él quemó las pruebas del asesinato del cojo! ¡Él mató al cojo del paraíso!

Y él gritó, y cuando gritó sus palabras cortaron el aire como una navaja atravesó el pecho de Lucas.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/659/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>lun, 31 mar 2008 15:45:24 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 25s: Agustín  -   Borrar este pasaje]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/709/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/709/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 25º: Agustín  -   Borrar este pasaje</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 03 de abril de 2008 · Leído <strong>32</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Jesús sabía que esto no iba a quedar así, pero, ¿que podía hacer él? Pablo había eliminado todas las pruebas y testigos, entonces, ¿ya nada podía hacerse?, ¿había ganado Pablo?
"Jamás", se dijo a sí mismo. Estuvo reflexionando durante mucho tiempo y pensó que si el maligno y diabólico profesor había comprado una bomba la habría comprado en los chinos (evidentemente, Pablo era un indigente) y los chinos delatarían a su madre a cambio de evitar una inspección de cualquier tipo. Si encontraba a los vendedores y estos delataban a Pablo (cosa que sabía que, sin duda, harían), lo tendría atrapado y ninguna de sus argucias podría librarle del "brazo tonto de la ley".</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/709/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 03 abr 2008 10:56:47 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 26s: Vicente - Borrar este pasaje]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/711/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/711/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 26º: Vicente - Borrar este pasaje</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 03 de abril de 2008 · Leído <strong>27</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">A continuación, contaré la verdadera historia que ocurrió entre los chinos y Pablo. Pablo, al terminar sus clases, a las dos y media como buen trabajador, dejaba esa cara alegre y enmascarada para volver a su realidad: alcohol, cartones que arrastraba para dormir, ¿pero cómo ha podido llegar hasta ese punto de mediocridad y pobreza? 

La historia empezó hace unos meses. Hizo una actividad con sus alumnos, pues hemos de recordar que Pablo con los alumnos era bueno y pacifista. La actividad consistía en ir a la calle La Mina a ayudar a las pobres personas que fueron mal paradas por la inundación que casi asola la ciudad unos día antes. Al llegar a esta calle, Pablo dividió el trabajo. Muchos alumnos ayudaron a sacar agua de algunas tiendas. En ese momento, Pablo se percató de que había pasado por delante de él una maleta de los chinos, y él y cinco alumnos más fueron a sacar agua de la tienda de estos chinos. Al pasar una media hora y viendo que no habían avanzado nada, él solo fue atrás a ver si había una cañería que estuviese atascada o algo por el estilo. Entonces, vio una puerta enteabierta; una especie de ruido del mar sonaba al chocar el agua en la puerta. Pasó cuidadosamente y observó una habitación de unos 200 metros cuatrados. ¡Era gigantesca! A un lado y a otro de ella se encontraban máquinas de coser y, en bolsas de comunidad, ropa falsificada. Al fondo diez mujeres (todas chinas), escondidas, un poco mal, debajo de una mesa. Él se percató de eso, pero salió corriendo. Sin embargo, antes de que esto sucediera, el dueño de la tienda se acercó a él y se arrodilló:
-Pol favol, no diga nadie lo que "usté" ha visto, se lo pido pol favoll

A Pablo, en ese momento, se le ilumina una idea maligna en la mente y le dice al vendedor:
-¿Por qué osas hablarme así, hombre de pacotilla? ¿Sabes que por esto te tendrás que ir a tu país? Si lo digo, te caerá cadena perpetua o pena de muerte.
-Halé lo que "usté" me diga.

Pablo ya le había dicho lo que quería. Pretendía subcontratarlos y llevarse el 90% de sus beneficios. Y les dijo que si no, que para casa. El pobre hombre pensó en su mujer, en la de su primo, en su tío, su padre, su abuelo, su nieto, su bisnieto y aceptó.

Pablo, de ese día a dos meses después, amasó una pequeña-gran fortuna, pero la malgastó como mal hombre, ya podéis pensar en qué. Pero la historia no queda ahí. Más tarde, todos los chinos que él maltrataba y gobernaba, se reunieron un día porque ya no podían más. Pensaron en buscar otro lugar mejor para asentarse con todos sus hijos. Al día siguiente, como Pablo se levantó a las seis y media porque lo habían echado de "La Boticaria" por impago y deudas, con barba sin afeitar y con pinta de haber pasado una noche movidita, llegó andando hasta la tienda y al ver que no quedaba ni nadie ni nada se echó al suelo a patalear. Parecía que habían saqueado toda la tienda y secuestrado a todos los chinos, pero no, sólo era que se habían ido a un lugar mejor. Pablo arrastraba muchas, muchísimas deudas, y por eso vivía en la calle, porque tenía que pagar al banco las deudas que dejaron los chinos y que él mismo se había labrado con su despilfarro de fortuna. Pero, ¿cómo pudo Pablo salir de la miseria? ¿O es que no había salido? ¿Cómo hizo Jesús la suposición de que Pablo compró la bomba en los chinos?

Al terminar de patalear vio cómo caía mecida por el viento una nota pegada hasta entonces en la pared.

Tú, amo, fuiste todo para nosotlos, 
amo, señol y maligno, 
a pesal de todo has sido todo pala nosotlos.
Hasta siemple.
			
Tus chinitos.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/711/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 03 abr 2008 14:19:47 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 27s: Jesús. El juicio empieza ahora.]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/717/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/717/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/717/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 27º: Jesús. El juicio empieza ahora.</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 03 de abril de 2008 · Leído <strong>25</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Después de acusar desmedidamente a un profesor, a Jesús lo expulsaron una semana. Sus padres se mostraron incrédulos de que hubiera sido un profesor quien matara a Lucas... Sin embargo la Fiscalía lo llevó a Sevilla para testificar, cosa que Jesús reclamaba en los periódicos.

Mientras Jesús aparecía en televisión, se mostraba cada vez más solo. No fue únicamente Vicente quien llevó a Lucas a la muerte, sino que Dani también era responsable. Así, se peleó con estos y, sin Lucas, sólo le quedaban unos pocos amigos en la clase a los que no hubiera gritado o les hubiera roto la nariz, y esos amigos se mostraban reacios a creer la historia de Jesús. Sí tenía, en cambio, muchos amigos fuera del instituto, y estos creían su historia, pero no le servía para nada... Tenía que recoger pruebas y testimonios... No pudo dormir pensando en cómo conseguir la bomba muchos días... No pudo dormir porque cada noche le embargaba el miedo a ser asesinado o la tristeza por la muerte de Lucas. Sin embargo, su odio crecía y crecía, no soportaba tener miedo, odiaba tener miedo. Se odiaba a sí mismo por tener miedo, así que al final sustituyó la inseguridad por odio...

Llegó el día del juicio. La Fiscalía de Sevilla contra Pablo Macías. No tenían más que pruebas circunstanciales y "el testimonio de un chico desacreditado". Pablo podía presentar testigos de no haber estado el día del asesinato en el instituto, tenía una coartada y sus abogados argumentaron que no había pruebas físicas de su presencia... El juicio transcurrió lentamente en la mente de Jesús, pero sólo duró un par de horas. Estas horas sólo sirvieron para fastidiar al chico... Sentía impotencia..., perdía los nervios ante las preguntas del defensor. Al final salió en un autobús a Alcalá donde se encontró a Jonathan. 

-¿Qué haces por Sevilla, tío? -preguntó Jonathan.
-El juicio era hoy -respondió lacónico.
-Ah, es que yo no veo las noticias -explicó sonriente, aunque su comentario no acabó ahí. -Perdiste, ¿verdad?
-Tú creías que iba a ganar, ¿no?
-Para nada, porque yo sé quién mató a Lucas, y no fue Pablo. Aunque sí que está planeando lo de la bomba. Ven a las 8:00 al Paraíso, te estaré esperando donde el cojo, encima de un poyete del aparcamiento.

Jesús sabía que no iba a ir al Paríso, solo no. Jonathan tenía planeado quitarlo de en medio para que no investigara. Por eso llamó a Vicente y a Dani por separado, a la misma hora y lugar donde había concertado la cita con Jonathan. Si Jonathan mataba a alguien no sería a él desde luego.

Cuando se escondió a las 7:50 en un coche abierto del Paraíso con una cámara se dijo:  "¿Para qué llamo a Vicente y a Dani? Estoy paranoico, ¿cómo iba Jonathan a hacerme daño?, ¿¡y qué coño hago en un coche que no es mío!?"

Pero entonces llegó Jonathan. Y Dani. Y Vicente. Jesús colocó la cámara de manera que no se viera desde fuera, pero sí que grabara. Y salió del coche.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/717/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 03 abr 2008 16:24:29 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 28s: Agustín]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/745/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/745/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/745/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 28º: Agustín</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 06 de abril de 2008 · Leído <strong>39</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Jonathan acudió puntual a la cita, cosa que, para qué engañarnos, no sucedía muy a menudo. Observó sorprendido que no se le acercaba la figura de Jesús únicamente, también estaban Dani y Vicente. Se sintió acorralado mientras se hacía preguntas que no alcanzaba a comprender. Entretanto, la oscuridad de la noche lo envolvía inexorablemente, "¿cómo se han enterado de que he quedado con Jesús allí? ¿Saben que voy a delatarlos o es una coincidencia?". El momento había llegado:
-Hola, Jesús. Illo Dani, Vicente ¿qué pasa?
A lo que Jesús respondió bruscamente.
-No te vengas con rodeos ¿Quién mató a Lucas?
Vicente y Dani, que ya estaban sorprendidos de haberse visto allí, se estremecieron. El  latido de sus corazones les hacía creer que iban a estallar.
-Bueno, la verdad es que no lo sé, era un tontería que se me había ocurrido para que no pudierais iros a la cama con los Lunnis.

El suspiro de alivio de Dani y Vicente hubiera sido más que relevante de no haber sido porque Jesús aún estaba procesando la información sorprendido. Sentía que le tocaba hablar y, como no sabía qué decir, improvisó pésimamente.
-Po vale, pero no lo hagas más.

Con esta estupidez de frase, Dani y Vicente volvieron de golpe a la tierra. Era obvio que Jonathan lo sabía y tenían que hacer que hablara. Quizás una tranquila conversación lo solucionase todo.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/745/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>dom, 06 abr 2008 14:54:40 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 29s: Vicente]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/779/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/779/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/779/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 29º: Vicente</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 09 de abril de 2008 · Leído <strong>32</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Todos volvieron a entrar en el coche, esto necesitaba silencio y que adie los viese.

-¿Quién mató a Lucas? -dijo Jesús un poco alterado.
-Tranquilidad, amigos míos, empezaré a contarlo todo desde el principio. Pero como va a ser largo y tendido voy por algo de comer al Monnalisa, que está a menos de un minuto.
-Para nada, tú de aquí no sales -saltó Vicente.

Pero, sin dudarlo y viendo lo que se le venía encima, Jonathan sacó una pistola y apuntó a cada uno de ellos. Todos estaban nerviosos, sudando, con las manos rojas, menos Jonathan que parecía que estaba acostumbrado a ello. Empezaron a susurrar poco a poco, sin que Jonathan se diese cuenta. En unos minutos planearon un ataque. Vicente agarraría a Jonathan desde el asiento de detrás, mientras sus compañeros lo apalearían.
Así lo hicieron, lo agarró Vicente y Jesús fue a pegarle un puñetazo en la cabeza, pero la cabeza de Jonathan bajó, pues falló Jesús y luego también Dani. Jonathan saltó como una liebre y cogió su pistola. Todos se pusieron aún más nerviosos y Jonathan obligó a todos a que se sentasen otra vez. Vicente, patoso, intentó agarrarlo por los pies, pero falló nuevamente. En ese momento se escuchó:
-Pufffff!

Todos se retiraron a cada esquina del coche menos uno, Jesús. Jesús estaba herido de bala. No era grave, pero sí lo suficiente como para no moverse durante unos días. Estaba inmóvil y murmurando cosas a Jonathan (que para nada podemos pensar lo que era). 
-¡¡¿Por qué? ¿Por qué?!!! Me cago en tus m

Sin terminar de pronunciar la última palabra, en ese instante, acudieron Dani y Vicente en su ayuda. Jonathan salió del coche como una bala y cerró el coche. Los tres estaban atrapados. Justo enfrente del coche en el que estaban, había otro, en el que se sentó Jonathan tranquila y apaciblemente.

Dani se encontraba en una puerta y Vicente, en otra, aporreándola sin descanso, pero no podían abrirla, parecía que eran de titanio las puertas. Luego lo intentaron los dos juntos con una, pero no había manera. Todos pensaron que era muy extraño que en un Peugeot 205, cutre de más de 20 años, las puertas fuesen de titanio y todos los pestillos funcionasen perfectamente. Los dos fueron a ver cómo iba la pierna de Jesús. No pintaba muy bien y enfrente estaba Jonathan esperando. Jesús dijo.
-Aquí abajo debe haber una bomba, salgamos rápido.
A los 2 minutos, Jonathan miró el reloj y al irse dijo:
-60, 59

Mientras Jesús pegaba a la puerta por si ocurría un milagro y Dani aporreaba el cristal, Vicente pensó durante unos segundos y pegó un salto al maletero.
-Corre, Dani, ven, vamos a pegarle una patada a esta puerta. Vamos, a la de 3. ¡1, 2, 3! ¡Pommm!
La puerta se abrió y se cayeron a la carretera por el impulso de la patada. Al recomponerse se leventaron rápidamente y Vicente dijo:
-¡Dani, entra tú! 
-Ve tú, no me metas en esto, que puede ser que al entrar explote la bomba -replicó Dani-.
-¡¡Vosotros sois amigos, lo que sois es unos hijos de p  entrad y sacadme!!-gritó Jesús.

Ambos se tiraron al coche y empezaron a sacar a Jesús. Ya por el maletero, cuando ya lo estaban terminando de sacar y sólo le quedaba una pierna que se había quedado atascada, explotó una bomba en coche. El Peugeot 205 saltó por los aires a unos diez metros y los tres amigos salieron despedidos otros cuantos metros. Dani vio de lejos a Jonathan que empezaba a correr y lo</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/779/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mié, 09 abr 2008 11:56:54 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 30s: Jesús. Corriendo en la noche]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/796/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/796/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/796/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 30º: Jesús. Corriendo en la noche</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 10 de abril de 2008 · Leído <strong>34</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">dejó marchar. Jonathan se estaba escapando a toda leche. Jesús aguantaba el dolor como podía, casi le sangraba lo mismo el labio inferior que la pierna, aun así comenzó a cojear hacia Jonathan que corría como el viento.

Vicente y Dani fueron corriendo a recoger a Jesús antes de que se cayera y Jesús, con su habitual sentimiento de agradecimiento, les pegó a los dos:
-¡Dejadme! ¡Le debo un balazo! ¡¿QUIÉN MATÓ A LUCAS?!

Su grito se perdió en el aire. Cansado, cayó al suelo sobre la pierna herida, profirió un nuevo grito y con todo su dolor comenzó a maldecir a Jonathan.

-Vicente, ve llamando a la panda urgentemente aquí, ya, llama a la ambulancia y... sostén - Le dio su reloj del Betis de 1000. Aquello era preocupante.

-A Jonathan lo pillo yo -sentenció, corriendo a toda pastilla en la dirección que había ido Jonathan. 

Había transcurrido más o menos hora y media cuando Dani divisó un descampado en algún lugar de Alcalá que Dani no conocía; pero Daniel conoce toda Alcalá.

Extrañado, se dirigió de cabeza a ver qué era ese sitio cuando vio un hueco con forma de tumba en la tierra. Se asomó a ver qué es lo que era y de repente lo empujaron dentro y se escucharon dos disparos. Que fallaron. Era muy oscuro y cuando Dani se dio media vuelta vio la imagen de Jonathan recargando el arma. Cuando lo empujaron al hueco con él, Jonathan cayó de boca y Dani lo empujó bruscamente sobre la tierra. Se colocó encima y lo inmovilizó y le asestó golpes en la nuca. Entonces, sintió un líquido tibio recorriendo la frente y un dolor creciente. Una figura grande lo había golpeado con un bate de béisbol y gritó: "¡Marta, corre, lo tengo!". La voz era de Zuheila.
-Corre, llama a Pablo y a Ale.

Marta salió corriendo hacia el otro extremo del descampado cuando vieron cuatro sombras corriendo desde el lado contrario hacia Zuheila.

Dentro del hoyo, Jonathan, que parecía rendido, propinó un disparo al aire. Se quitó de encima a Dani estrujándolo contra una de las paredes del hoyo e intentó salir cuando una de las cuatro formas le regaló una patada en plena barbilla que lo devolvió al hoyo.
 
Una linterna iluminó el hoyo y Dani comprobó aliviado las caras de 3ºE. Alejandro, que iba acompañado de José Javier, (J J para los amigos) sostenía la linterna. A su lado se encontraba Javi, sudando a chorro y Pablo, que aunque no parecía muy acalorado olía igual de mal. Sacaron a ambos de la tumba, recostaron a Jonathan sobre una pared y comenzaron a interrogarle.
-¿Para quién es esa tumba? inquirió Ale.
-Para Jesús -respondió Johnny.

Entonces apareció el nuevo cojo con dos muletas y la pierna vendada con Vicente al lado y el resto de la peña detrás de ellos.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/796/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 10 abr 2008 12:17:08 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 31s: Lucas.      El interrogatorio]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/801/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/801/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/801/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 31º: Lucas.      El interrogatorio</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 10 de abril de 2008 · Leído <strong>43</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Ahí estaba Jesús, con su pierna rodeada de unas sucias vendas que parecían haber sido sacadas  de una camiseta rota. Tenía un extraño color rojo oscuro por lo que todavía estaba húmeda y con un poco de sangre reseca por algunas partes. A su lado, Vicente sostenía una mochila que Jesús le había dado diciéndole que más tarde la necesitarían. Vicente, dejándose convencer, ni siquiera había mirado en ella. Entraron en la tumba por otra entrada. Más tarde se dieron cuenta de que parecía más una cueva, pero eso no importa. 
-¿Dónde está? -al momento todos se apartaron y dejaron ver a Jonathan ya con un ojo morado de la paliza que le estaba dando Dani. 

Entre Dani y Vicente lo sujetaron. Jesús ordenó que lo tumbaran y Jonathan cayó al suelo casi al instante. Jesús se agachó con cuidado y se puso a escasos centímetros de él. Jonathan tenía los ojos desorbitados, sudaba incansablemente y la expresión de su cara contenía tanto terror como desesperación. Jesús le pidió la maleta a Vicente y en el momento que se la daba Jonatan intentó escapar, pero sólo pudo arrastrarse unos pocos metros. Apenas sin darse cuenta, Alejandro y Dani lo seguían agarrando. Jesús empezó a abrir la mochila. Todos comprendieron lo que iba a hacer, ya sabían por qué Jonatan no dejaba de temblar. Pero todos estaban de acuerdo en que debían hacerlo, así siempre se consigue la verdad. Unas tenazas, unas pinzas, un martillo, agujas y hasta un sacacorchos. Todavía quedaban cosas por sacar pero la tortura iba a empezar.
-Te lo suplico, no me hagas nada. Te lo contaré todo. De verdad, no te mentiré -dijo a punto de explotar.
-Tranquilo, lo de que me lo vas a decir todo ya lo sé. Pero yo me voy a asegurar de que lo que digas sea verdad.
-No, por favor, te lo ¡¡¡Aaaaaarrgg!!!

Un grito de insoportable dolor se extendió hasta límites insospechables, pero excepto los que estaba allí nadie lo oyó. Vicente le había clavado un dedo con una puntilla a uno de los maderos que había desperdigados por el suelo. Por debajo del dedo la madera se había teñido un poco. Jesús le separó el dedo de la madera y con uno de los alicates cogió parte del pellejo que colgaba.
-Dicen que algunos  animales pueden vivir sin piel durante varias horas. Vamos a comprobarlo -Jesús tiró y arrancó un gran trozo de piel que llegaba hasta casi la muñeca.Sangre,calor y cierto sabor metalico. De la mano empezó a sudar sangre, más era insignificante como para que se desangrara. Entre sollozos e incesantes convulsiones de dolor y miedo Jonatan empezó a cantar.
-Yo, pa-pa-Pablo y Goliat somos los culpables de todo, pero yo no tengo ningún motivo para hacerlo. A mí sólo me pagan. Estoy desde hace dos años contratado por Goliat. Él me paga y me da una casa y entre los dos pensábamos conseguir vengarnos de todo el dolor que nos causaron los responsables del Proyecto. Si buscáis en Internet, lo encontraréis por Proyecto JN nº 265. Soy el único de una serie de clones que logró sobrevivir. Se supone que los profesores del instituto casi todos eran antiguos investigadores. Intentaron crearnos descerebrados usando ciert!!Aaaaaarrgg!!.
-Eso no me interesa -gruñó Jesús, todavía le dolía la pierna-. Cuéntanos por qué matasteis a Lucas y qué planeáis hacer.
-Jejejeje- rió entrecortadamente Jonatan. Jesús sacó un mechero, cogió una de las puntillas con los alicates. Mientras tanto, Alejandro echaba hacia atrás la cabeza de Jonatan-. Cuando esta puntilla entre en tu ojo lo hará hervir hasta un punto en el que tu globo ocular explotará y quedarás ciego para siempre.

La puntilla penetró en el ojo. Al principio, apenas sintió dolor. Apenas un segundo después, la temperatura subió y un extraño líquido purpúreo manchó su camiseta tras la pequeña explosión. Lo mismo ocurrió con el otro ojo. Al cabo de unos minutos, ya lo sabían casi todo. Todos coincidieron en que para ciertas cosas Jesús trabajaba muy bien.

-Es demasiado tarde. Pablo ya ha puesto la bomba. Mañana no existirá nada de esta ciudad. Ni siquiera las plantas crecerán y los descendientes de los pocos supervivientes serán unos desgraciados mutantes.

Le cortaron los dedos de las manos y la lengua. Ya no podría contar nada a nadie. Lo dejaron allí tirado y llamaron a la policía diciendo que Pablo Macías había secuestrado allí a un niño. En seguida se dispusieron a ir a detener a Pablo. Cogieron el coche de Miriam, que acababa de cumplir los dieciocho. Su padre se lo había regalado por sus excelentísimas notas. Ya iban de camino del instituto.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/801/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 10 abr 2008 16:23:55 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 32s: Vicente]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/809/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/809/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 32º: Vicente</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 11 de abril de 2008 · Leído <strong>45</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">-Miriam, arranca -gritaron todos.
-Joé, esto no arranca -respondió.

Ale, que estaba encima de Dani, que a su vez estaba encima de Zuheila, fue a ver si él lo podía solucionar, pero no podía. Luego Dani, Vicente y Jesús, que se seguía doliendo de su pierna, intentaron arrancar el coche, pero no había manera. Salieron unos cuantos a abrir el capó a ver qué pasaba y vieron que, aparte de estar todo sucio de un color carbón como todos los coches, faltaba la batería.
-¿Pero cómo has podido venir sin batería hasta aquí? -saltó Pablo.
-So cacho de so memo, esto nos lo han robado -respondió J.J.
-Pero, pero, por esta zona no hay ladrones -saltó otro.
-Mmm, interesante. Esto tiene pinta de ser un sabotaje en todo regla -reflexionó Ale.

En ese momento, se miraron unos a otros con una mirada penetrante y sin desmesura, se miraron todos con sospechas, empezaron las hipótesis, pero no esclarecieron los hechos. Al pasar unos segundos se dieron cuenta de que faltaba alguien, ¿quién era? Ésta era Zuheila. No aparecía y empezaron a buscarla. Vicente calló a todos:
-¡¡Shhhhhh!! Está justo ahí detrás hablando con alguien, venid.
Todos se acercaron rápidamente y pusieron el oído a ver qué pasaba.
-Te repito, los tengo a todos, ven por ellos. Les he quitado
-Conque has sido tú, ¿no? -dijó Ale-. Traidora, ¿por qué nos has hecho esto?, ¿qué, estabais compinchados con el Jonathan, no?, ¿quieres que te hagamos lo mismo?, ¿eso quieres? ¡¡Jesús, mechero, rápido!! 
-Oye, que lo quiero hacer yo, yo empecé la venganza de Lucas y yo la terminaré -respondió Jesús.
-Para nada, ahora me toca mí -respondió Vicente.

Durante estos minutos de discusión entre nuestros amigos, Zuheila se echó a correr. Cuando ya llevaba unos cuantos, vio que ya se aproximaban. Ella siguió corriendo, pero ya la habían alcanzado. En esos momentos se escuchó:
-¡¡Bummm!!

Dani se había tirado encima de Zuheila y cayeron los dos al suelo con gran estruendo. Vicente la cogió por un brazo, Ale por el otro y la aprisionaron contra la pared más cercana.

Empezaron a preguntarle cosas sobre Jonathan. Todo empezó como el interrogatorio con Jonathan, pero justo en ese mismo instante se escuchó una sirena.
-¡Es una sirena de policías y vienen por nosotros! -dijo alguien.

Todos comenzaron a correr como unos locos, pero sabían que no serviría para nada porque les perseguían más de cuatro coche de policía.
Al cabo de unos instantes de angustia, terror entre sus corazones y temor, todo terminó. Los habían cogido a todos, menos a Ale, que se había agarrado a una farola y había subido por un balcón a una casa.
-Alto ahí, quedan detenidos por los asesinatos de dos personas y huída de la policía. Todo lo que digan puede ser utilizado en su contra. Si no tienen abogado... -terminó el policía.

Los habían pillado casi a todos. En ese instante se escuchó un ruido.
-¡¡Bommm!!

La sangre brotaba por el cristal del coche de policía. Este individuo era Ale, que se había caído desde el balcón al haber sido empujado por una ancianita que lo descubrió. Todos estaban arrestados, ¿esto era la perdición?</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/809/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>vie, 11 abr 2008 10:35:14 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 33s: Jesús. Torcedura de pata.]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/812/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/812/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/812/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 33º: Jesús. Torcedura de pata.</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 11 de abril de 2008 · Leído <strong>35</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Jesús observaba la situación sobreexcitado desde la esquina de una casa. De repente, se escucho ¡¡Bom!!. Era Alejandro, se había caído de una de las casas y había una sombra en el techo. Tenía que investigar qué es lo que era. Aunque tenía una curiosidad ansiosa por descubrir quién era la sombra, tenía que esperar a que se fuera la policía.

Las detenciones fueron transcurriendo con tranquilidad. En el primer coche se fueron Dani, Javi y Pablo. En el segundo, Marta, Alberto y Zuheila. En el tercero, José Javier y... y Vicente, que estaba siendo interrogado por el de homicidios, el mismo que le interrogó después del asesinato de Lucas. Esperaron a que llegara una ambulancia para Alejandro, que a pesar de haberse caído de un tercero aún tenía pulso. Llegó la ambulancia donde también estaba Jonathan. El cuarto coche de la policía, que era una ranchera, tenía un cadaver dentro. Los policías salieron de este coche y Jesús, curioso, fue a ver qué había. Se encontró con la ficha de una chica muerta y una caja de cerillas donde ponía: "Goliat". Mientras la ojeaba, volvió la policía. Jesús, viendo que "Goliat", de quien había hablado Jonathan, tenía relación con el asesinato, guardó la ficha en su maleta y se volvió a su rincón. Una vez que la ranchera, los coches y la ambulancia se fueron, todo se quedó tranquilo y se decidió a entrar en el edificio.

Cogió una palanca de su mochila y con ella golpeó con todas sus fuerzas la puerta de la casa donde se había caído Ale. Era hora de armar jaleo. Subió rápidamente al tercero, adivinó que la casa sería el 3ºE, tal y como estaba orientado el edificio, y sin dudar derribó la puerta con la palanca y vio la sombra de lo que antes se había pensado que era una ancianita. Tenía entre los 30 y 40 años. Era un hombre musculoso con brazos fuertes y piernas más bien ágiles. Calvo. mas no por eso arrugado, con la cabeza ancha al igual que las cejas, ojos muy oscuros y mirada intimidante, como si te leyera el pensamiento. En su camiseta ponía "The Goliat".

Mientras Jesús arrancaba puertas y Ale iba en coma hacia un hospital, Vicente y los demás se encontraban en el calabozo.  Todos se estaban peleando con Zuheila.
-¿Por qué lo hiciste? -preguntó Vicente, lloriqueando, como la mayoría, por estar en prisión, excepto Dani, que estaba muy cabreado.
-Ahora no hay tiempo, ¿vale? Tenemos que salir de aquí -le reprochó Zuheila.
-Y yo tengo un plan -dijo Javi-. Pero es arriesgado.
-¿Cúal es? -corearon J.J., Marta, Pablo y Alberto como tontos.
-Vamos a ver. Si dijéramos lo que pasó, es decir, si testificáramos, nos tendrían que llevar a un Juez para terminar con una sentencia lo antes posible. Nos pueden retener a todos veinticuatro horas. Así que en vez de esperar, uno de nosotros dice que va a declarar, pegamos al poli, corremos al instituto y salvamos Alcalá.
-Yo diré que testifico -propuso Dani.
-Es muy arriesgado. Esperaremos, lo que dijo Jonathan podría ser solo una amenaza, además, ¿créeis que Johnny y Pablo están compinchados? ¿Y un hippy que se llama Goliat? Iros a la puta mierda -dijo Dani colérico, y le pegó a Vicente en la nuca tan fuerte que éste perdió el equilibrio. Vicente y Dani se enzarzaron en una pelea donde intervinieron el comisario Agustín y el policía José María, acompañados de la forense Melania, que llevaba una carpeta con una etiqueta en la que se leía "Homicidios".

Los chicos comenzaron a pegar brutalmente a los policías y empezaron a salir corriendo. A Zuheila, que fue la primera en salir, la pilló un guardia que había en la puerta. Dani tiró una silla por el ventanal que había junto a la puerta y saltó. Los demás consiguieron apartar bruscamente a los guardias, excepto Zuheila y Vicente, que se encontraban rodeados y apuntados. Vicente, rápidamente, con la adrenalina por las nubes, fue a saltar el ventanal por donde Dani se había escapado. Sin embargo, en aquel momento, le dispararon por la espalda múltiples veces. Tropezó contra la ventana y cayó de cabeza al suelo, partiéndose el cuello.

Dani golpeo a un policía y se subió a la ranchera camino de I.E.S. Albero junto con J.J, Javi y Marta; Pablo y los demás salieron corriendo por los distintos callejones de Alcalá. Todos huían, pero todos iban a lo mismo: iban a intentar impedir la catástrofe del día después.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/812/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>vie, 11 abr 2008 14:13:52 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 34s: Lucas]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/813/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/813/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/813/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 34º: Lucas</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 11 de abril de 2008 · Leído <strong>30</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Casi todos habian sido arrestados, y casi fliparon por la muerte de Vicente, aunque nadie sintió pena por él. En cuanto todos salieron, no vieron más que una extraña pasta en el suelo, ya que acababa de pasar por encima de Vicente una apisonadora que estaba poniendo el nuevo alquitranado de la carretera. El jefe Agu ordenó que la forense Melania que recogieran sus restos,  o la papilla que quedaba de él, con papel secante. Usaron el papel de cocina del piso de donde Vicente había saltado, porque debido al calor de la mañana siguiente todo eso se pondría a hervir antes de que lo recogieran.

La noche ya había caído hacía unas horas.

Goliat lo estaba observando todo a través de la ventana, pero sabía que dentro de un momento la mitad de la comisaría de Alcalá subiría a ver por qué un niño se había caído de un tercer piso. Se dio la vuelta y sólo dijo una cosa:
-Todo, lo he visto todo. Cada uno de vosotros iréis cayendo, todos, de uno en uno. Nos veremos las caras.

Jesús sintió pánico, tanto que se meó encima. Goliat soltó una carcajada y a continuación salió por la escalera de incendios y subió hasta el tejado situado sobre el décimo piso. Se puso una mochila, corrió hacia el bordillo y saltó hacia casa de Jesús Loza para ocultar la bomba que llevarian al instituto. Jesús, desde el piso de abajo, lo vio volar silenciosamente sobre las cabezas de todos y, seguidamente, salió corriendo lo más rápido que le permitía su pierna agujereada.

Miriam encontró a Jesús en la calle cojeando en dirección al instituto.
-Jesús, sube, ya he encontrado la batería. Estaba tirada por el suelo. Ten cuidado y no me manches la tapicería, recuerda que el coche es nuevo. ¿De qué te has manchado?
-No, tranquila, no es nada. Antes, cuando corrí a esconderme, me resbalé en un charco y me mojé un poco.

Jesús se sentía tremendamente avergonzado de ir meado delante de Miriam, pero o volvía a casa andando o rezaba para que ella no le oliera demasiado.
-Creo que ya sé lo que pasa con Zuleia -dijo Miriam-. Ella está enamorada de Jonathan o, mejor dicho, de sus restos que ahora quedan. Cuando golpeó a Jonathan, ella quería darle a Dani para salvar a Jonathan, pero al encontrarse con Marta erró el golpe y más le valía hacer como que estaba de parte nuestra, ya que no hubiera podido zafarse de Dani y de Marta con Jonatan atontado en el suelo.

Jesús escuchó su historia mientras continuaban en el coche hasta</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/813/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>vie, 11 abr 2008 15:06:08 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 35s: Vicente. El cruce]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/822/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/822/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 35º: Vicente. El cruce</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 13 de abril de 2008 · Leído <strong>41</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Miriam, Jesús, Dani, J.J y Marta estaban de camino al Instituto, sin embargo, tuvieron que dejar atrás al resto, entre ellos, Zuleia, que estaba en la cárcel y Ale, el pobre convaleciente de su caída. Ya llevaban unas cuantas calles recorridas en el coche de Miriam, cuando hablaban sobre lo que iba a ocurrir, nerviosos y ansiosos por llegar y desactivar la bomba. Notaron un olor no común, todos pusieron una cara de asco al recordar qué olor era. Dani, que estaba encima de J.J., se percató de que ese olor tan significativo procedía de su derecha, es decir, de Jesús. Todos lo miraron de nuevo con unas caras raras y de asco. Pero ahí estaba Miriam, que aunque sabía que ese olor a meado venía de Jesús y que había sido Jesús, dijo que era su gato que siempre le da por hacer sus necesidades allí.

Todos siguieron en paz y concordia, hasta que J.J. se dio cuenta de que alguien los perseguía. "¿Quién?", preguntó alguien. "Dos coches con tres gorilotes en cada coche." Eran unos Cadillac Sixteen, negros e imponentes, que se acercaban sinuosamente y con un propósito que para nada era protegerlos.
-Ve más rápido, que nos cogen -dijo J.J.

Miriam metió tercera, luego cuarta y cuando ya cogió una cierta velocidad llegaron a un cruce que por desgracia estaba en rojo.
-Sáltatelo, es nuestra oportunidad -gritó Dani.
-Para nada, este es el coche que me han regalado por mis buenas notas y no quiero ensuciarlo ni que me den un porrazo.
-Dejaos de gilipolleces -dijo Jesús-, ya se han ido.
-Uffff, qué alivio.

Al cabo de dos minutos se puso el semáforo en verde, Miriam acarició con su pie el acelerador y al estar pasando el cruce, por otra calle, uno de los coches anteriores que habían desaparecido salió de las sombras, se pasó el semáforo en rojo e impactó con el morro.
-¡¡Paffff!!
Empezaron a dar vueltas como una peonza. Al finalizar este trágico choque, se vio un panorama desolador: los airbags no habían saltado. Para ser exactos, habían saltado 30 segundos más tarde y discurría la sangre por todo el coche. Todos estaban magullados y doloridos.

Después del reconocimiento de todos nuestros personajes y de comprobar que todos estaban bien,  Miriam intentó arrancar el coche.
-Bufff, buffff,buff

Parecía que no iba, todos intentaron abrir las puertas para escapar, pero al mirar atrás se dieron cuenta de que otro coche venía hacia ellos, y no era la ambulancia ni nada por el estilo. Pasó por su izquierda y disparó un cargador entero, pero, ¿daría a alguien?

Un segundo antes J.J. había gritado.
-¡¡Todos al suelo!!

¿Pero todo el mundo le habría hecho caso? Pues sí, por suerte estaban todos como antes, magullados y doloridos, pero vivos, que eso es lo que cuenta al fin y al cabo.
Todos estaban tumbados, unos encima de otros, y un coche a la izquierda y otro a su derecha. No podían hacer nada, tenían miedo y hasta alguno que otro estaba también llorando.

Cada gorilote cogió a dos, y los dispuso en la pared más cercana. Los puso en hilera y dijo:
-Disparen a la de tres. 1, 2, 3

Pero en ese momento sonó el teléfono, lo cogió alguien de entre los gorilotes y estuvo hablando durante un rato.
-Jefe, ya los iba a matar a todos, ¿qué quiere ahora?
-Sí, mátalos, menos a uno, llévalo a donde tú sabes.

Todos estaban llorando como niños chicos. Pero en ese instante, se escuchó un sonido como si se abriese un contenedor. Ahí estaban Alberto y Pablo, que divisaban todo esto, veinte metros más allá, porque se habían escondido en un contenedor y por eso no los habían encontrado.

Uno de los ocupantes del Cadillac Sixteen salió y cogió a uno de los chicos, a Jesús. De inmediato, subieron al coche y se fueron.
-¡¡Mátalos!! Y deja los cuerpos en las alcantarillas, donde nunca los podrán encontrar.

En ese momento, comenzó la cuenta, 10,9
-Pablo, ¿qué podemos hacer por ellos? -preguntó Alberto-.
-¡¡A salvarlos!!
¿Qué pasará con Jesús?, ¿con nuestros amigos a punto de morir?, ¿dónde estará el resto de personajes?, ¿quién habrá contratado a estos gorilotes?...</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/822/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>dom, 13 abr 2008 06:20:42 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 36s: Alberto]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/376/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/824/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/824/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 36º: Alberto</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 13 de abril de 2008 · Leído <strong>33</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Alberto y Pablo salieron de los contenedores rápidamente dispuestos a salvar a sus amigos. Salieron pegando voces y con cara de pocos amigos. Cuando estaban muy cerca de los gorilotes Alberto dijo:
-Pablo, ¡ahora!

Entonces, Pablo empezó a soltar de su boca su aliento que no olía precisamente a rosas y todos los gorilotes empezaron a caer al suelo desmayados, momento que aprovecharon todos los demás para fugarse de allí. Todos cogieron la misma dirección. La dirección que había cogido el coche que se llevó a Jesús. Estuvieron diez minutos corriendo y fue en ese momento cuando Miriam dijo que ya no podía correr más. Entonces, Dani cogió a Miriam a caballito y continuaron corriendo. Se alejaban ya mucho de donde habían tenido el "accidente" con el coche y decidieron parar. No sabían dónde esconderse hasta que Pablo tuvo la genial idea de meterse en unos contenedores que había enfrente de ellos. Allí se metieron todos. Miriam se metió en el de las botellas, ya que era la única que entraba por el pequeño orificio del contenedor. El resto, se acumuló en los otros tres contenedores restantes. Dos eran verdes y el otro era el de envases. 

Unas horas después, llegó una nueva bolsa de basura a uno de los contenedores verdes, en el cual se encontraban J.J. y Pablo, pero  Dani que se dió cuenta al escuchar nuestros gritos y volcó el contenedor por lo que consiguieron salir, en la bolsa también encontraron que había cartas comprometedoras de color negro y en las que se podía leer: "De Pablo a Goliat".</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/824/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
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	<pubDate>dom, 13 abr 2008 07:28:11 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 37s: Jesús, Dani, José Javier, Agu, Alberto, Vicente, Lucas y Ale.]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[terceroalbero]]></name>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/318/pasajes/839/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 37º: Jesús, Dani, José Javier, Agu, Alberto, Vicente, Lucas y Ale.</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/376/">terceroalbero</a> el 14 de abril de 2008 · Leído <strong>34</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Eran las ocho de la mañana. Pablo se disponía a asegurarse de que la bomba apaciguara su sed de venganza. Por fin había llegado el momento que tanto tiempo llevaba esperando. Había pasado toda la noche sin dormir, oculto del acecho de la policía. Aún escuchaba el eco de la sirena y todavía esperaba, impaciente, en la puerta del instituto a que llegara Goliat. Éste apareció al cabo de unos instantes. Pablo, subió a la clase de 3º E a pasar lista, y vio que ninguno de los alumnos implicados estaba en clase. Le pidió a un profesor de guardia que se opase de los alumnos, y en menos de un segundo volvió abajo.

El tiempo pasaba rápidamente. Un instante después los alumnos de 3º ESO E  llegaban corriendo al instituto. Al acercare, vieron que aunque era tarde un coche que no pertenecía a ningún profesor estaba llegando. Todos los demás alumnos habían entrado apenas unos segundos antes. A ellos, en cambio, les bloquearon la entrada debido a que se retrasaron unos segundos, pues eran las 8:26. ¡demasiado tarde! En vista de que el resultado de esto era recibir un parte, decidieron entrar por la puerta de los aparcamientos de los prof