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    	<title><![CDATA[Titrodotoxina en Literativa]]></title>
    	<link>http://www.literativa.com/historias/342/</link>
    	<description><![CDATA[Fiona acaba de terminar su carrera de médica cirujana y empezó a  trabajar en una nueva clínica alejada de su hogar. Tuvo que mudarse a la gran ciudad, para tener mejor accesiblidad a la clínica, e ir conociendo aquel extraño lugar... Pero las tragedias la persiguen. ¿Cómo se las desenvolverá?]]></description>
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      		<title><![CDATA[Titrodotoxina en Literativa]]></title>
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      		<description><![CDATA[Fiona acaba de terminar su carrera de médica cirujana y empezó a  trabajar en una nueva clínica alejada de su hogar. Tuvo que mudarse a la gran ciudad, para tener mejor accesiblidad a la clínica, e ir conociendo aquel extraño lugar... Pero las tragedias la persiguen. ¿Cómo se las desenvolverá?]]></description>
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        <item>
	<title><![CDATA[Pasaje 1s: Aquel lugar]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Lunuma]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/390/</uri>
	</author>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/693/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 1º: Aquel lugar</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/390/">Lunuma</a> el 02 de abril de 2008 · Leído <strong>111</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">En un pisito pequeño pero acogedor, lleno de cajas, acababa de mudarse una chica joven llamada Fiona. Allí entre otras cosas y cajas seguían todos los apuntes de la universidad, de los que no quería deshacerse, le habían costado mucho esfuerzo cogerlos y quién sabe, a lo mejor algún día los necesitaba.
La chica tenía tres días antes de conocer su nuevo trabajo, así que se puso las pilas y empezó a ordenar todas las cajas.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/693/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mié, 02 abr 2008 16:13:53 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 2s: Duro comenzar]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Lunuma]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/390/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/698/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/698/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 2º: Duro comenzar</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/390/">Lunuma</a> el 02 de abril de 2008 · Leído <strong>119</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Estuvo casi 12 horas seguidas organizando su nuevo hogar, y al terminar se acordó de que tenía que llamar a sus padres para que supieran que había llegado bien del viaje, y que dentro de unos días ya estaría trabajando. Fue corriendo hacia su teléfono móvil y llamó a su madre, pero parecía no enterarse de que la estaba llamando, así que llamó a su padre. Tampoco parecía enterarse.
Soltó el móvil y decidió descansar un poco. Ya verán sus padres que tienen una llamada perdida de ella y ya la llamarán. Caminó hacia su nuevo dormitorio, y cayó rendida en la cama. Se durmió al instante, vestida incluso. No podía más con su cuerpo.

A la mañana siguiente, se despertó bastante tarde, y el hambre la estaba devorando por dentro. Fue al frigorífico a ver qué podía desayunar, pero sólo había dos botes de refresco de naranja y tres pizzas. Tenía que ir a comprar, ya le iba haciendo falta. Se vistió rápidamente y salió a la aventura: averiguar dónde estaba ahora el supermercado.
Caminó y caminó, pero ella sólo veía altos edificios y pisos. ¿Dónde se suponían que estaban las tiendas y supermercados en esa ciudad?
Se encontró con una aparente amable señora y decidió preguntarle, mejor que seguir dando vueltas sin rumbo. El único inconveniente era, que el supermercado y las tiendas se hallaban al otro lado del barrio, es decir, a un kilómetro. 
A lo lejos vio a varios taxis parados y fue hacia ellos. 

Llegó al supermercado, lo recorrió entero y compró todo lo que necesitaba, estaba ansiosa por llegar y poder desayunar. Cuando fue de nuevo a la zona de los taxis, ya no había ninguno para poder llevarla de vuelta. Se sentó en un banco y esperó a que viniera alguno, hasta que diez minutos después, llegó un taxi. Pagó con lo que le quedaba de dinero y regresó a su casa. Ahora no tenía dinero en la cartera, y tendría que repartirse la comida durante todo lo que quedaba de mes. 
Su estómago gruñía y no hacía más que quejarse; así que preparó un rico desayuno para comenzar bien el duro día que le esperaba.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/698/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mié, 02 abr 2008 17:32:55 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 3s: La vecina]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Lunuma]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/390/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/707/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/707/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 3º: La vecina</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/390/">Lunuma</a> el 03 de abril de 2008 · Leído <strong>113</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Al terminar, se levantó de la silla y fue a fregar los platos cuando el timbre sonó. Se dirigió hacia la puerta, y al abrila, apareció una vieja señora de buen aspecto, que le recordaba a su madre. Esa señora tenía una voz suave y era un poco tartamuda.
- ¡Hola!-dijo Fiona.
- Bueenos díaaas. Mi nombreee es Franciscaa pero mis amiigaas me llaamaan Paca.
- ¡Ah! Encantada. Yo me llamo Fiona.
- Veeengooo a darlee la bieenvenidaa al pisoo.
- Se lo agradezco. ¿Quiere pasar?
- Noo, muuchas graacias. Vendreé luegoo.
- Bueno pues ya nos veremos.
La vecina se despidió y Fiona cerró la puerta, cogió sus apuntes de la universidad y se sentó en su único y pequeño sillón para preparar su primer día de trabajo. Se lo sabía todo de memoria, pero la práctica era lo que le daba miedo.
Al rato decidió salir a despejarse y dar una vuelta para conocer su nueva ciudad. Bajó las escaleras y en la segunda planta se paró para leer una plaquita en la que estaba inscrito  "Francisca González Fernández".
-¡Mira! aquí vive esa señora tartamuda que vino hoy a visitarme -pensó Fiona-.
Fiona continuó con su paseo por la ciudad. Ella fue a visitar un museo de arte que se encontraba entre su nueva clínica de trabajo y un vertedero maloliente.
Fiona salió del museo y se dirigió a su piso. Al abrir la puerta, notó algo extraño en la cerradura pero no quisó pensar nada malo. Así que ella entró y metió en el microondas una de las pizzas, mientras se duchaba. Al terminar de cenar fue al baño a cepillarse los dientes. Luego fue a coger un libro de su estantería, y en el momento en que estaba buscando un libro vio que la cerradura de uno de los joyeros  (donde ella guardaba sus mejores joyas y recuerdos) estaba rota. Fiona muy asustada y a la vez triste, abrió poco a poco su pequeño joyero y ... empezó a llorar desconsolada al ver que le habían robado el  medallón que le dieron por ser la mejor cirujana de ese año académico. 
Fiona era una mujer que si le quitan sus posesiones se vuelve muy rencorosa y agresiva. 
Desde ese momento, Fiona se llenó de ira y decidió investigar por su cuenta. Al final Fiona se hechó a dormir.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/707/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 03 abr 2008 06:46:41 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 4s: Una nueva cerradura]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Lunuma]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/390/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/715/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%"><font face="Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2" color="#000000">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/715/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 4º: Una nueva cerradura</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/390/">Lunuma</a> el 03 de abril de 2008 · Leído <strong>96</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Al día siguente, la chica se levantó con los ojos hinchados de haber llorado. No había empezado con buen pie su traslado a esa cuidad, pero decidió ser fuerte, y llena de buenos propósitos decidió dejar la idea del rencor y llamar a la polícia para que investigara.
-Ha sido solo un golpe de mala suerte, pero verás que después todo me va mejor- se decía a sí misma; así que desayunó, se arregló y llamó a un buen cerrajero para que le pusiera una cerradura nueva. Éste le dijo que hasta el martes no podría ponersela, y Fiona no dejaba de pensar si sería cara o no, pero por su seguridad pagaría con gusto.

-Qué nervios, que ganas tengo que sea mañana, empezaré en el trabajo ¿Cómo me tratarán?- pensaba contínuamente; pero todavía era por la mañana y en su pequeño piso se aburría, no sabía que hacer, cuando de repente sonó el timbre y la chica fue corriendo a abrir la puerta. Era un polícia con cara de ser severo:
-¿Es usted Fiona?- Preguntó con una voz ronca
- Si...Claro, claro - Dijo Fiona un poco asustada.
-Vengo por la denuncia que ha puesto usted esta mañana, debe enseñarme dónde le han robado.
- Vale, pase por aquí.
Fiona le enseñó la habitación donde ella dormía y en la estantería estaba el joyero forzado. El polícia se acercó hacia él y empezó a examinarlo, lo metió en una bolsita y dijo:
-Me lo llevaré, pero dígame ¿Tiene alguna sospecha, de quién haya podido ser?
-Mmm... lo siento, pero hace muy poco que estoy instalada en este piso y solo conozco a la señora del segundo, Francisca, y la veo muy buena persona como para robar.
- Quien menos se espere podría haber sido. Ahora tengo que irme, le llamaremos si tenemos noticias.
- Vale. Adiós.

El polícia salió de la casa y Fiona volvió a quedarse sola.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/715/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 03 abr 2008 15:01:59 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 5s: Una inesperada noticia]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Lunuma]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/390/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/728/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%"><font face="Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2" color="#000000">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/728/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 5º: Una inesperada noticia</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/390/">Lunuma</a> el 04 de abril de 2008 · Leído <strong>100</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Fiona fue hacia su equipo de música, y puso la radio. Un hombre de voz grave decía las noticias del día. En la carretera Nacional hubo un accidente de coche, en el que viajaban un matrimonio mayor.
-Pobre familia, deben estar destrozados -pensó Fiona-.
Comenzó a preparar el almuerzo, cuando escuchó "Guillermo" y "Carmen María". Eran los nombres de sus padres, así que se quedó paralizada. 
A continuación, Fiona cogió su teléfono móvil y rápidamente los llamó. Seguían sin contestar.
-Este teléfono está desconectado o fuera de covertura. Por favor, deje su mensaje después de oir la señal, piiiip -saltó el contestador automático.
Temblando marcó el número de la policía.
- Ho...ho...la...a le llamo para saber los apellidos de los dos fallecidos este fin de semana los nombres son Guillermo y Carmen María -dijo Fiona con voz temblorosa.
- Si, un momento por favor... Guillermo Salazar y Carmen María Blasco. 
Fiona colgó el teléfono con lágrimas en sus mejillas y, con mucha rabia, tiró el móvil. Después de esto, ella fue hacia el lugar donde estaban los cuerpos de los padres para reconocer los cadáveres de ellos. Al llegar, muy desconsolada, preguntó a la recepcionista dónde se encontraba el matrimonio muerto en ese fin de semana. La recepcionista le indicó la sala de ellos. Al llegar Fiona a la puerta de la sala, había un joven médico forense con mirada penetrante, cabello negro y bastante atractivo.  
- ¡Eh! Señorita ¿dónde cree que va?
- ¿Hugo? ¿Qué haces aquí? 
- ¿Eres tú, Fiona? ¡Cuánto tiempo sin...!
- ¿Dónde están mis padres? -le interrumpió Fiona.
- ¿Qué les ha pasado?
- La recepcionista me dijo que se encontraban en esta sala ¿Puedo entrar a verlos?
- Aún no hemos acabado... pero por ser tú y por ser cirujana, te dejo pasar. No se lo digas a nadie. ¿Vale?
- Vale.
Hugo y Fiona fueron novios durante los dos cursos de bachillerato, pero al terminarlo dejaron de verse.
Ambos entraron en la sala, donde todo era de metal y allí se encontraban dos médicos alrededor de dos cadáveres. Ella llena de rabia corrió rápidamente hacia los cuerpos, pero Hugo extendió su brazo y la agarró por la cintura. Fiona lo abrazó y empezó a llorar.
- No puedo más, todo me ha ido mal desde que me mudé...

Después de verlos, Hugo y Fiona se fueron a la cafetería. Ella estaba llorando desconsoladamente y él quería alejarla de ese lugar. La llevó en su coche a su piso, mientras tanto, ella no dijo ni una sola palabra. 
Cuando llegaron, se dirigieron hacia el 3ºB y Francisca en cuanto escuchó ruido salió a cotillear.
Hugo y Fiona entraron en el piso y él la sentó en el sofá.
-Voy prepararte algo caliente, tienes que tomarte algo -le dijo y entró en la cocina. Buscó en los estantes, cogió un vaso, leche, y cuando abrió el microondas, encotró una pizza dura, que Fiona había metido el día del robo; pero como se quedó dormida no se dió cuenta. Sacó la pizza y la tiró a la basura. Calentó el vaso de leche, le echó el azúcar y se lo dio a Fiona. Empezó a beber, y se tranquilizó. Hugo comenzó a acariciarla, para tranquilizarla más. A Fiona pareció gustarle, así que siguió. Hugo consiguió que Fiona se quedara dormida, cogió el vaso y lo llevó a la cocina. Decidió quedarse con ella para acompañarla.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/728/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>vie, 04 abr 2008 09:25:42 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 6s: El primer día de trabajo]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Lunuma]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/390/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/733/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%"><font face="Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2" color="#000000">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/733/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 6º: El primer día de trabajo</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/390/">Lunuma</a> el 04 de abril de 2008 · Leído <strong>79</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Hoy ya es lunes, Fiona se levanta y recuerda que hoy es su primer día de trabajo. La verdad es que tiene poco ánimo y ya no le hace tanta ilusión como antes. Ella se dirige hacia la puerta y se da cuenta de que ayer ella se quedó dormida en el sofá, y hoy se había levantado en la cama. En ese momento vió a Hugo, quien le había preparado un riquísimo desayuno.
- Buenos días Fiona. Te he preparado esto para que comas algo.
- ¡Oh! Muchas gracias. Tiene muy buena pinta, pero no tengo muchas ganas de comer.
- Fiona sabes que debes de comer algo, el desayuno es muy importante.
- Está bien, pero no sé si me lo comeré todo.
Ellos desayunaron juntos y recordaron muchas cosas de cuando ellos eran novios. Al terminar, Fiona se arregló sólo un poco, puesto que ya estaba vestida, y Hugo la llevó a la clínica en su coche.
Mientras iban en el coche, volvieron a nombrar a sus padres en la radio. Esta vez se comunicaba que ya habían averiguado quién fue el que provocó el accidente de ayer. Por lo visto iba borracho, y actualmente se encontraba en la clínica donde ella trabajaba, enfermo por una cirrosis hepática y tenía que ser operado para realizarle un transplante hepático. Estos enfermos si tienen que ser operados, es porque la cirrosis ya es demasiado grave y le quedan menos de dos años de vida.
- Esta es mi oportunidad -pensó Fiona-. 
Se bajó del coche y se despidió de Hugo.
- Quiero que sepas que me voy a quedar contigo durante un tiempo. No quiero dejarte sola en esta situación tan delicada -le dijo Hugo antes de que se fuera-.
- Vale.
- Vendré a recogerte luego -Fiona asintió con la cabeza-.
Hugo se fue cuando la vio entrar. Ella se dirigió a recepción, pero era temprano y allí no había nadie. Decidió ir a la sala del personal, situada a su izquierda al fondo según un cartelito. A la mitad del camino, una señora vestida con bata blanca la saludó.
- ¡Hola! debes de ser Fiona ¿no? me pidieron que te entregara esto cuando llegaras.
La señora le entregó una bata blanca igual que la suya, pero un poco más pequeña.
- ¿Me la tengo que poner ya? ¿a dónde tengo que dirigirme ahora?
- ¡Ooh! tranquila, querida, tú pontela y ve a hablar con el jefe, que está allí en esa habitación. Él te dirá qué debes hacer -le dijo con una sonrisa de oreja a oreja-.
La señora se fue, y Fiona caminó hacia el lugar que le había indicado. Llamó a la puerta, y una grave voz le indicó que pasara.
- Hola, siéntate por favor. -Fiona obedeció enseguida, y su jefe continuó- Lo primero de todo es darte la bienvenida. Espero que te encuentres a gusto en este lugar y que des todo lo que puedas de ti. Demuéstrame qué buena estudiante fuiste y verás las recompensas. -era un jefe bastante claro y directo- Lo segundo es explicarte cómo funcionan aquí las cosas.

Al cabo de treinta minutos, su jefe terminó de explicarle el funcionamiento de la clínica y le encargó su primer trabajo: cuidar del nuevo paciente enfermo de cirrosis. Le dijo que si le convencía con este pequeño encargo, quizás sea ella quien se encargue de operarlo, pero mientras debía practicar con maniquís de plástico. Fiona no podía estar más feliz, a pesar de que sus padres hayan muerto, estaba segura de que ellos estarían muy orgullosos de ella. Y más después de realizar la operación.
Estaba deseando dar de sí lo mejor durante los tres ó cuatro días que estaría cuidándolo, sobre todo, para ser ella quien le opere, para demostrar sus conocimientos, para que todos sepan que ella es una chica por la que sentirse orgulloso de trabajar con ella.

Al finalizar su jornada a las seis de la tarde, Hugo la estaba esperando en la puerta sentado en su coche. Realmente se quedaría a cuidarla, y se lo agradecía mucho. No le gustaba estar tan sola en ese sitio que no conocía casi nada.
Mientras se dirigían al piso, Fiona le contó cómo le fue en su primer día de trabajo. Necesitaba contárselo a alguien, y él era el único que estaba cerca.
Hugo no mostró mucho interés, cosa que a ella no le hacía ni pizca de gracia, pero siguió contándoselo emocionadamente. Nadie le quitaría esa gran felicidad interior que abarcaba en ella. Nadie.

Cuando llegaron, se bajaron del coche y subieron de nuevo al piso. Francisca volvió a asomarse por la puerta a cotillear, pero Fiona estaba tan feliz que la ignoraba por completo.
Una vez dentro, se dispusieron a ordenarlo todo. Hacer las camas, fregar los platos, barrer el suelo... etc. Ahora que no vivía sola se terminaba todo más rápido. 
Ya eran las ocho de la tarde, y Fiona recordó su joyero al mirar la estantería. Aún no le habían dado nuevas noticias sobre el posible ladrón, y el policía se lo había llevado todo. No tenía joyas, aunque antes tampoco tenía tantas. Sólo el medallón y una cadena de oro que le regaló su abuela cuando ella era una niña. Pero decidió esperar a que la llamaran a ella, no quería resultar pesada; y al fin y al cabo, sólo había transcurrido un día después de la visita del policía.
Fiona y Hugo se sentaron a ver la televisión antes de cenar. En el telediario también estaban hablando de sus padres, y por fín pudo ver las imágenes de los coches destrozados. Notó que Hugo la miraba, y se sonrojó un poco, pero siguió atenta a las imágenes y a cualquier nuevo dato que dijeran. Pero no dijeron nada nuevo, sólo lo mismo contado con otras palabras y las imágenes de lo sucedido. Terminaron de decir la noticia y Hugo se atrevió a decir algo.
- ¿No tienes más familia con la que contactar? Así podrás reunirte con ella, quizás sepan algo más sobre lo sucedido pero no lo quieran decir por televisión.
Hubo un silencio.
- No. Soy hija única, las hermanas de mi madre viven en otro país y no tengo contacto con ellas ni sé nada de su vida, y los hermanos de mi padre ya murieron hace tiempo. Es el más jóven. O mejor dicho, era.
Dicho esto, se levantó y se fue a dormir. No quiso cenar nada, y Hugo estaba muy preocupado por ella.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/733/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>vie, 04 abr 2008 16:22:54 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 7s: Un delicioso desayuno]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Lunuma]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/390/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/739/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="100%"><font face="Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2" color="#000000">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/739/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 7º: Un delicioso desayuno</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/390/">Lunuma</a> el 05 de abril de 2008 · Leído <strong>106</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Ya eran las seis de la mañana cuando Fiona se despertó y adormilada fue al salón, donde Hugo estaba dormido en el sofá. Luego se duchó y desayunó silenciosamente. 
-Hugo debe estar muy cansado, cuidando de mí -pensó Fiona.
Al rato, se despertó Hugo y vió a Fiona tomandose un café.
- Buenos días ¿Cómo has dormido? Te he preparado un café -dijo Fiona sonriente-.
- Bien, ¿y tú cómo te encuentras?
- Con ganas de trabajar, necesito estar ocupada para no pensar en mis padres.
Los dos desayunaron, Hugo fue a vestirse y volvió a llevarla a la clínica.

Al entrar, se cruzó con una enfermera bastante alta y delgada que ni siquiera la miró, y detrás de esta venía la señora que ayer le dió la bata blanca, la mujer la saludó alegremente y siguió andando.
Fiona se dirigió a la habitación del enfermo y le cambió el suero. Éste estaba dormido y tenía un color amarillento. La chica lo miró con odio, pero esbozó una sonrisa tímida, y este se despertó, se saludaron y  la chica se presentó:
- ¡Hola! soy Fiona voy a cuidarte estos días hasta que te operemos, ¿recuerdas algo sobre tu accidente? -dijo la chica, lo más amablemente posible-.
- No... ¿Qué accidente? no recuerdo nada.
Fiona le contó porque estaba ingresado, la enfermedad que tenía y que había que operarlo.
Estuvo hablando con él hasta el descanso de medio día, fue a la bar de la clínica y picó algo.
A las seis vino a recogerla Hugo y volvieron a casa.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/739/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
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	<pubDate>sáb, 05 abr 2008 14:23:29 GMT</pubDate>
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<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 8s: El plan]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Lunuma]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/390/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/744/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/744/" style="text-decoration:none;font-weight:normal;"><font face="Georgia, Times New Roman, Times, serif" size="4" color="#CC0000">Pasaje 8º: El plan</font></a></div>
    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/390/">Lunuma</a> el 06 de abril de 2008 · Leído <strong>94</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Juntos subieron por las escaleras del piso y Francisca como siempre volvió a cotillear.
Entraron y Fiona le dijo a Hugo que se sentara en el sofá.
- Tengo que hablar contigo -dijo Fiona-.
- No me asustes, ¿es algo grave?
- ¿Recuerdas al señor que estoy cuidando en la clínica? es el hombre que tuvo el accidente con mis padres y provocó su muerte. No se si después de esto me verás con los mismos ojos, pero es que...
- Pero es que ¿qué? -dijo Hugo sin entender ni una sóla palabra-.
- No lo puedo evitar, pensar que él mató a mis padres... Alguien debe hacerse justicia, esto no puede quedarse así.
- De eso ya se encargará la policía, no debes preocuparte.
- No, Hugo, no. No me refiero a esa justicia, la policía no hará nada, como mucho le  mandarán a la cárcel o a un centro de alcohólicos anónimo. Me refiero a que...
- ¿A qué? Suéltalo Fiona, me estás poniendo de los nervios.
- Nadie se enteraría... y si tú me ayudaras... ¡No, no! ¡déjalo!, no quiero implicarte en esto.
- Fiona ¿Estás bien?
- Sí, pero lo que quiero... es matarlo.
Hugo no contestó. Hubo un silencio inquietante durante unos segundos, pero porfin alguien se decidió a hablar.
- Lo siento, no comparto la misma idea... No puedes acabar con la vida de una persona por que sí...
- ¡Ese hombre mató a mis padres!
- Pero seguro que no fue su intención.
- ¿Cómo que no? ¡Pero si iba borracho!
- Pues por eso, iba borracho y no era consciente de lo que hacía.
- Por favor, Hugo. Por favor... él no es inocente. Lo sé. Nadie que se emborracha y conduce es inocente. Nadie.
Hugo sin decir nada más se fue, y Fiona se quedó pensando en el plan. Mañana sería el último día antes de la operación.
Ya eran las doce de la noche, y entre macabros pensamientos y planes, encontró la mejor idea, ¡era perfecto!</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/744/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
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	<pubDate>dom, 06 abr 2008 13:35:05 GMT</pubDate>
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<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 9s: Cambio de opinión]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Lunuma]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/390/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/746/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/390/">Lunuma</a> el 06 de abril de 2008 · Leído <strong>96</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">El despertador sonó a las seis de la mañana. Fiona se despertó y perezosamente se levantó, esta vez algo más animada. Se vistió y fue al baño a lavarse la cara; luego fue a la cocina y se preparó una rica tostada con mantequilla y un vaso de leche con azúcar. Volvió al baño y se lavó los dientes; cogió su bolso y las llaves del piso, abrió la pueta y sonó el teléfono. Corriendo fue a contestar; era Hugo.
- ¡Fiona!
- ¿Qué? ¿Por qué me llamas ahora?
- He decidido ayudarte ¿qué puedo hacer?
- Hmmm, por ahora reserva dos billetes de avión. Nos vamos a donde sea, como mínimo tiene que ser para mañana por la tarde. Hoy iré a por la tetrodotoxina que compré en internet. ¡Gracias Hugo! ¡Te quiero!
Dicho esto, Fiona colgó y fue a pillar un taxi, puesto que Hugo no podía llevarla. 
Mientras iba en el taxi con una insoportable canción, una fila de coches parados se presentaron frente a ellos: caravana. Fiona comenzó a chillar, estaba impaciente y no podía esperar más. Se asomó por la ventanilla del taxi, y vio que la clínica no se entontraba muy lejos; así que salió del taxi, le dejó el dinero en el asiento de atrás y se marchó corriendo a su trabajo.
Entró y no saludó, sino que se fue directamente hacia la habitación del enfermo asesino de sus padres. Estaba dormido. Bajó a por el desayuno de éste y se  lo dejó en la mesa de al lado. La señora que en su primer día le dio la bata apareció por la puerta.
- Mañana tienes que operarle. Que no se te olvide. ¿Ya se lo has dicho? Debes de estar muy nerviosa ¿verdad, cariño? Je,je, normal; yo también estaba muy nerviosa cuando iba a ser la primera vez que operaba a alguien. ¡Ah! Por cierto, el jefe del personal te ha encargado para que cuides de otro enfermo. Ya sabes, como mañana operas a este... para que vayas adaptándote más a cuidar a varios a la vez. Esa será tu rutina. Tu nuevo paciente se encuentra en la habitación quinientos doce. Te está esperando, hoy se ha levantado bastante tempranito, ya sabes como son los niños -dijo sonriendo y se fue-. Fiona aun no había dicho ni una sola palabra, sólo había hablado por sonrisas. 
No esperaba que le dieran a un niño como paciente, así que subió rápidamente a verlo.
El niño tendría unos diez años y estaba como asustado cuando la vio entrar.
Fiona le hizo algunas pruebas al niño, y en los informes puso que sufría de aprendicitis. Después, salió de la habitación y bajó a ver al otro paciente. Ya se había despertado y le dijo que al dia siguiente lo iban a operar. 
Miró el reloj y ya eran las doce, le tocaba un descanso. Salió de la clínica y recogió la titrodotoxina. Volvió a la clínica donde acabó el día yendo de una habitación a otra.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/746/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
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	<pubDate>dom, 06 abr 2008 14:57:52 GMT</pubDate>
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<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 10s: El gran día]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Lunuma]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/390/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/747/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/390/">Lunuma</a> el 06 de abril de 2008 · Leído <strong>111</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Fiona y Hugo estvieron repasando el plan durante toda la noche. No pudieron dormir nada. Prepararon las maletas y las llevaron al maletero del coche a las dos de la mañana para que no los viera nadie.
A las seis de la mañana empezaron a arreglarse y volver a repasar el plan. Después, a las siete Hugo llevó a Fiona a la clínica.
- Ya sabes, a las siete y media esperame en el coche. Gracias por todo...
La chica entró en la clínica, y estuvo toda la mañana escuchando las explicaciones y consejos de los cirujanos que iban a operar al paciente con ella. A las cuatro de la tarde empezaron todos los preparativos en el quirófano, hasta que a las cinco llevaron al paciente allí.
Estaba muy nerviosa; a pesar de todo, nunca había operado a nadie. 
Los cirujanos plantearon un poco la operación antes de iniciarla. Fiona fue a por el bisturí, y comenzó a rasgar la piel...

Ya eran las siete de la tarde. La operación había sido todo un éxito y el paciente se encontraba en esos momento descansando en el postoperatorio.
Fiona entró en la habitación y lo miró. Sacó de su bolso un pequeño frasco de titrodotoxina y una jeringuilla y, con mucho sigilo, la llenó de la toxina. Se dirigió hacia la bolsita se suero, levantó ambos brazos e inyectó poco a poco la titrodotoxina. A partir de ahora tenían seis horas para escapar antes de que el veneno actuara. Guardó la jeringuilla y toda prueba que pueda acusarla y se marchó hacia el lugar donde Hugo la estaba esperando.
Se montó en el coche con él y se dirigieron al aeropuerto, pero antes pararon en un contenedor de basura para tirar las pruebas.

El aeropuerto era inmenso, y en la zona exterior se divisaba el C-415, que tendrían que tomar. Pasaron todos los controles y por fin se hallaban frente al avión que les cambiaría la vida, que los llevaría a un nuevo mundo con gente y cultura distintas.
Ambos se miraron, se sonrieron y subieron al avión agarrados de la mano. Una nueva vida les esperaba.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/342/pasajes/747/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
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	<pubDate>dom, 06 abr 2008 15:58:14 GMT</pubDate>
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