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    	<title>Hasta la Puesta de Sol en Literativa</title>
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    	<description>El comienzo de una realidad que aunque pueda ser conocida por todos, no siempre es fácil de aceptar, el dilema de todas las personas es afrontar un nuevo día y huir de los recuerdos de los días pasado...</description>
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      		<title>Hasta la Puesta de Sol en Literativa</title>
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	<title>Pasaje 1º: Hoy No Me Puedo Levantar</title>
	<author>
		<name>angelogoz</name>
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    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/401/&quot;&gt;angelogoz&lt;/a&gt; el 15 de abril de 2008 &amp;middot; Rating: &lt;strong&gt;4&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;con &lt;strong&gt;2&lt;/strong&gt; votos &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;70&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;&quot;Hoy no me puedo levantar, el fin de semana la pase fatal, toda la noche sin dormir comiendo, fumando sin parar de reír&quot;.... Así comenzó otro día mas. Como dice la canción de Mecano, hoy no me puedo levantar, pase la noche fumando, bebiendo y sin  dejar de bailar, en una esquina de la barra, una mirada sexy y atrevida, me invita a pasa, a tomar de su copa, su dulce vino, cual liquido, magistral,  espumoso blancuzco como leche, cual ambrocia fatal, de ternura y lujuria, me quiere dar, pues el néctar de la noche, aun por comenzar, mis manos temblorosas llenas de sudor, pues mi garganta esta seca de tanta agitación, de cerca tengo miedo de lo que pueda pasar, pues mis ojos no distinguen entre el humo y la oscuridad, mi caminar me delata pues sorprendo estoy, su vestido rojo resplandeciente, descotado hasta la cintura, sus tetas insinúan, agitación en mi, la miro fijo, lento y un poco embriagado, lleno de cerilla y de licor, le quito a un mesero, un cigarro de esos cómicos, de los de  antaño. Asombrado estoy, de mi actitud, y de mi mismo, ya las cosas no son iguales, mi mundo a cambiado, mi persona ya no es igual.  Cierro mi chaqueta con disimulo, ocultando mi excitación, en mi bragueta, hay una fiesta con tambores y sazón, ella suelta una sonoriza, que oculta con agitación, sus labios de un rojo purpura, esconde la malicia en un tono burlón, siento mucho desconcierto, me dan ganas de gritar haber que en su vientre surge un bulto descomunal, bajo mi mirada con indignación, ya no puedo echarme para atrás, esto lo debo enfrentar, no lo puedo negar el veneno entro en mi. Lo  único que se, es una cosa, la única que recuerdo, tarareando  esta canción:   &quot;Hoy no me puedo levantar, el fin de semana la pase fatal, toda la noche sin dormir comiendo, fumando sin parar de reír&quot;.&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/366/pasajes/854/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;/td&gt;
  &lt;/tr&gt;
&lt;/table&gt;</description>
	<pubDate>mar, 15 abr 2008 13:37:06 GMT</pubDate>
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	<title>Pasaje 2º: La Novia del Cementerio</title>
	<author>
		<name>angelogoz</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/401/</uri>
	</author>
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    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/401/&quot;&gt;angelogoz&lt;/a&gt; el 15 de abril de 2008 &amp;middot; Rating: &lt;strong&gt;8&lt;/strong&gt;&amp;nbsp;con &lt;strong&gt;2&lt;/strong&gt; votos &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;54&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;Eran las 03:00 de la tarde del 1 de septiembre de 1976, el cielo triste de invierno, mostraba quietud y cierta melancolía, su mano helada toco mi pecho buscando mi cara, con lenta dulzura, sus ojos tristes veían los míos, disimulando tranquilidad y ocultando la desesperación que sentía, una pequeña lagrima salto de mi mejilla surcado la suya hasta caer en su pecho, una voz quebradiza me dijo Adios... No supe que hacer, me lance en la camilla desesperado en el hospital, que sitio tan nefacto para esta realidad.

han pasado nueve meses, y su dolor no se ha ido, la pena me carcome, pronto a su aniversario, ya han pasado un año, y mi corazón la recuerda, posado en el cementerio, en medio de la oscuridad, con la luna de testigo, cumpliendo la promesa, que un día le hice,  en su tumba, de regresar, a ese lecho mortuorio,  llevar de ella su calavera, como único recuerdo del amor, que le tengo. Con martillo y cincel en mano, y llagas en los dedo rompo el Mármol de corinto rosado, que cubre su sepultura, un vidrio por fin roto e llegado hasta ella, un fétido olor a muerte, recorre mi nariz, chillidos y grasnido, los duende en la oscuridad, su sombra su compañia, me llena de confor, su cuello tan devir ahora de un blanco sin igual, me recuerda en esta hora, lo tanto que la amo, su hueso ya partidos ahogando mi dolor, corro corriendo de dicho sitio, con lagrimas y pesar, pues su calavera ya es mia como siempre lo fue, volteo en medio de la noche, su cuerpo veo a lo lejos, sujetando el pañuelo que un dia le regale, se despide tristemente, dandome valor, pues e cumplido con mi terrible mision...

Hoy es viernes, diez años han pasado, en mi recamara, me encuentro con terrible pesar, en la mesita de noche reposa, una gigantesca orquídea, símbolo del amor eterno, que le tengo, linda ahí estas, pues tu gran, calavera brilla, como perla en el basto mar, con tus grandes cuenca que vigilan y me siguen en la oscuridad,  en los rincones, pasillos y escondrijos, hasta la hora de mi muerte me seguirán, Te Amo y eres mía, y aquí siempre estarás...&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/366/pasajes/855/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;/td&gt;
  &lt;/tr&gt;
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	<pubDate>mar, 15 abr 2008 16:11:06 GMT</pubDate>
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<item>
	<title>Pasaje 3º: La Cita</title>
	<author>
		<name>angelogoz</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/401/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/366/pasajes/862/</link>
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    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/366/pasajes/862/&quot; style=&quot;font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;&quot;&gt;Pasaje 3&amp;ordm;: La Cita&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/401/&quot;&gt;angelogoz&lt;/a&gt; el 17 de abril de 2008 &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;43&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;Desde los 9 años de vida, savia que ciertas cosas ocurrían, las cuales no le di importancia, mi abuelo me decía, ¿niño?, no mires en los rincones ni mucho menos en la rendija de la puerta, pues en la oscuridad nunca sabrás lo que se esconde.

De ese día, han transcurrido diez año, pues ya no soy un niño, y como siempre los adultos, olvidamos las enseñanzas, que nuestros abuelos no dan. Me encontraba yo en la Plaza Rivas  de la ciudad de la Victoria, siendo las seis de la tarde, el cielo oscuro y nublado, las nubes cargadas de lluvia, el roció del invierno, mojando mi rostro, los arboles se saman y chaguaramos, movido por el estrepitoso viento, que sumba en los pasillos y rincones de las viejas casas de antaño, que conforman el casco histórico de la  ciudad, sus techos sudados, por la tormenta que se avecina, coloca un tono lúgubre y penoso en el ambiente de la ciudad. 

Ya es muy tarde, veo mi reloj, sentado en el mismo banco de siempre de un lado de la plaza, siendo ya las nueve de la noche, no muy tarde, pues para mi ya es normal; no me preocupa la lluvia, ni el mal tiempo que se avecina, ni mucho menos los ventarrones que flagelan a la estatua de José Feliz Rivas. Todo lo contrario a lo que la gente hacia, pues como siempre huyendo como hormigas, en plena tempestar,  corriendo en de aquí y de allá, como si el mundo se fuera terminar,  en medio del tumulto veo a una abuelita, vestida de blanco con la cara  un poco, tapada con una túnica de algodón, en su mano un rosario, de piedras rosadas, con un pequeño cristo, que en la distancia, parecía un péndulo girando sin parar, en su mirada se notaba intranquila y  sus pierna temblorosas mostraban lo desesperada y algo temerosa que esta,  corriendo a refugiarse a la iglesia de la Guadalupe, huyendo del frió y de la lluvia. 

Pues hoy no es es un día normal, quizás sea muy tarde y por lo genera a esta hora la iglesia no esta abierta, veo su frágil cuerpo entrar, hace una reverencia y desaparece de mi mirada, desconcertado por lo que veían mis ojos decidí entrar, me paro como siempre con pereza y melancolía, noto un olor suave  y almizclado, el dulce azar, que invade la plaza y sus alrededores, el típico olor de mi ciudad.  Volteo a mi alrededor con loca euforia, quiero buscar en los arbusto próximos su olor, el cual como llego desapareció, noto algo in regula , ya son mas de las diez y trato de ver mas allá en la oscuridad, veo la sombra de la viejita, en medio de la noche, la luna que apenas dio vida, se asoma y mostrándome perturbado, acelero mi paso, en dos zancadas subo los 12 escalones que hay en la entrada de la iglesia, comienzo a temblar sin razón, no ahí motivos aparente a tal excitación, me detengo a pensar, pues  loco que fui, quizás sea el té o la falta de azúcar, me digo a mi mismo que hago en este lugar, por que tome esta decisión, que burro fui, son mas de las doce y este lugar no es el mas apropiado, mi abuelo me contaba historias de brujas y fantasmas que aparecían en esta plaza, me contó que un día un amigo suyo desapareció en este lugar,  y camino mas de 1.000 kilómetros si encontrar, la salida cuando al fin, lo encontraron fue en el rió a cuatros cuadras de este lugar, cansado con olor a caña, y el cuerpo mojado por la corriente del rió, la gente no le creyó la historia que el les contó, pues mi abuelo como buen amigo, y muy conocedor de los secretos de la plaza, con la cabeza gacha y su mirada clavada a la suya, le decía que se quedara tranquilo, pues él le creía... Esa historia entro en mi mente y sentí que se repetía...

Asustado me pellizco en la cara, me repito a mi mismo mil y una vez que eso no iba a ocurrir, seamos lógico estamos en el  milenio, en la era de la web, la Internet, el ipop y el  mp3,  esas viejas historias no pueden ocurrir ni mucho menos a mi, de pronto volteo a mi costado y las cosas no son las mismas, la plaza a cambiado ya no hay los mimos amanes, ni los mismo chaguaramos, es mas la plaza es un terreno sucio y frió, siento un escalofrió que sube por mi pierna, sacude mi pecho y ablanda mi corazón, en mis ojos, brota una lagrima de temor... No se lo que ocurre pero debe ser un sueño, inmutado, termino de atravesar la puerta grande de la iglesia, es la mismas catedral de siempre pero con un tono mas lúgubre y desdeñado, los bancos relucen, con las velas y candelabros encendidos, y los santos parecen mas antigua, al muy estilo barroco, me siento en el mismo banco de siempre me arrodillo, quizás por instinto, y cuando decido rezar, siento una débil mano que toca mi hombro derecho, asustado me paro algo extenuado, pues en este momento tan extraños no podría tener otra reacción, siento ese dulce olor azar igual pero mas fuerte que el de antes, era la viejita.

Con el Corazón acelerado de tanta agitación, y la respiración trancada, siento su mirada   clavada en mi. Tembloso le pido disculpa, al fin y al cabo era una señora mayor, le comento lo que me ocurre, y ella me dice que me quede tranquilo, que esas cosas ocurren muy seguido, y que esta plaza estaba maldita por un en acatamiento o algo parecido, y  que un brujo al ser ahorcado, en los tiempos de la inquisición había lanzado  una especie de hechizo a la plaza. Su voz era dulce y muy calmada,  eso me tranquiliza un poco, pero no dejó de  estar asustado, me pregunto: que aria mi abuelo en estos momentos, claro si mi abuelo estuviera aquí, pero ya no esta. La viejita sentada a mi lado reza el rosario de costumbre una serie de oraciones y  padre nuestros, avemarías y credos, no comprendía su tranquilidad y por que estaba tan sola en medio de la nada, siento sus manos débiles y arrugadas por el pasar de los años, tocado y pasando cada cuenta, cada piedra de aquel rosario rosa que desde lejos en mi banco vi pasar. No se que tenia esa señora, pero era muy peculiar y sobretodo muy extraño, una mezcla de tranquilidad y terror, que no conocia, como si ella y yo estabamos destinado a vivir algo incierto. 

Ha transcurrido mucho desde que comienzo su rosario, me siento cansado pero sin sueño siento que el corazón se me va a salir, por la garganta, y un respiro profundo recorre el lugar, me siento sofocado y los vellos de los brazo y todo el cuerpo se erizan, No lo puedo negar, la tranquilidad que sentía  ha culminado, la lluvia se ha transformado en un diluvio y no tengo salida, quiero escapar, levantado con un poco de ira, me dirijo a ella, su rezo no culmina y su cara ya no la puedo ver, la ha tapado con aquel, manto blanco, de pronto la volteo con impotencia y miedo... Haber su rostro me doy cuenta que el momento ha llegado... 

Veo la cara de la muerte, su rostro arrugado, se ha transformado en una calavera, sus ojos antes azules llenos de dulzura, son dos grandes cuencas, sin vida, sus labio dulces de madre y abuela, asoma una terrible carcajada, que se burla de mí. Me siento desvanecer en pedazo haber la cara de mi muerte, junto a la mía, los santos se transforman en demonios que persiguen, mi arma, tratando de esconderce en los rincones de aquella vieja iglesia. 

Caigo despavorido, y siento culpa, por que no le hice caso a mi abuelo, vi detras de la puerta y ahi estoy frente a la muerte, quien lo podia saber, que esa noche cumpli mi cita... La Cita con la muerte...

hoy se que todos tenemos una cita, yo pude ver la muerte, y TU cual es tu cita...

Nota: En mi pueblo en la Victoria Estado Aragua, en Venezuela hay Una leyenda local, del Laberinto de la Plaza Rivas, hoy en día casi nadie le para a ese mito, y por ello he decidido hacer esta historia inspirándome en esa leyenda, &quot;Del laberinto de la Plaza Rivas&quot;.&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/366/pasajes/862/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;/td&gt;
  &lt;/tr&gt;
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	<pubDate>jue, 17 abr 2008 13:35:37 GMT</pubDate>
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	<title>Pasaje 4º: La Esquina Caliente</title>
	<author>
		<name>angelogoz</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/401/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/366/pasajes/875/</link>
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    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/366/pasajes/875/&quot; style=&quot;font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;&quot;&gt;Pasaje 4&amp;ordm;: La Esquina Caliente&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/401/&quot;&gt;angelogoz&lt;/a&gt; el 18 de abril de 2008 &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;62&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;Siempre he tenido dudas, es verdad,  no se lo que e querido,  en mi vida siempre han pasado cosa, sin sentido, y sin importancia, siempre e sido un chico tranquilo, de buena familia, nunca... !Bueno¡, en pocas ocasiones, para ser sincero, me he portado mal. Desde chamo trate de hacer las cosa bien, tratar de ser honesto con migo y con los demás, pero lo que me ocurría ese día fue fatal, cansado de la rutina,  del trabajo, y con las ganas de devorarme al mundo, me dirijo a un bar, en la calle Rivas Davila de mi pueblo. Entro sin mirar mucho el lugar, trato de disimular, un poco el ímpetu que sentía, y claro esta, las ganas profundas de tomarme,  una de esas bien frías con abundante hielo. 

En la entrada un chico de tez clara, bien parecido y de poca estatura, me dirige, a la meza. Yo le explico, que en realidad preferiría, sentarme en la barra, pues lo que realmente quería era tomar un poco, y nada mas, él me ve con cierta malicia,   lanza una apagada sonrisa y me señala con el dedo derecho la ubicación de la barra, diciéndome que ese era el mejor lugar del sitio, y los mejores Culos, buscaban sentarse en ese lugar. Yo un poco apenado, me traslado a la barra, me siento en uno de los bancos, el mas escondido a la pista de baile que tiene el lugar, me acomodo un poco pido una bebida con suficiente hielo, veo el reloj, son mas de las nueve me digo a mi mismo, chequeo un poco  la barra, !bueno¡ en si no era gran cosa, una meza de ladrillo, con tazas de muchos colores, y copas guindadas boca bajo, como pequeños murciélagos de cristal, pendía en el techo, una pancarta con una morena en pelota, de esas propaganda de aquella bebida, tan codiciada para matar el calor y calmar el sed, el  cantinero un hombre alto de contextura frágil, muy delgado,  vestido de camisa blanca y pantalón negro, sus zapatos decían mucho de el y de su proceder, se veían muy sucios y descuidados, como si venia de cruzar un río, o algo así. Jajajajajaja, ¿que necio soy? !no¡..., fijándome en esas cosas, como si eso, me importara mucho.

Mientras tanto, mis ánimos se apagan, a consecuencia de lo que he bebido, el cuerpo me pide descaso, ya que rara vez tomo tanto. 

Veo mi reloj, un poco perturbado por la hora. Pues nunca pensé que mi aventura duraría tanto, Le hago una señal, al mesero, el voltea acercándose algo macilento, metiendo un poco el pie, izquierdo.

El me pregunta si quería otra cerveza... Yo le respondo que no, que solo quería la cuenta, y era muy tarde y me quería ir del lugar.

De pronto veo en sus ojos, una mirada nerviosa y sin brillo, me anuncian que las cosas no estaba bien. Le replico nuevamente, y el me contesta que lo mejor era, que me quedara hasta mas tarde, las calles estaban solas y las únicas que andaban a esa horas por las equinas eran las puticas de la esquina caliente,  y eso no solo era lo único…. De pronto bajo su cabeza, saco un pañito blanco de su bolsillo y se puso a limpiar una jarra de vidrio. 

Al ver tanto silencio, le comento de buena manera, !total no siempre un extraño se preocupa por uno¡, le digo que si eso era cierto, es bien sabido que las putas se la pasan, a tardes horas en la calle y eso no me preocupaba,  ya que yo quería algo de diversión, me hecho a reír,  noto  que el chiste no fue de su agrado. Ya serio le digo que cual era el lió, es verdad tengo veintiséis años y nunca me he acostado con una puta, ni mucho menos, pero esa noche era diferente… Total yo estaba de farra y nada cambiaría eso, de repente el cantinero me toma del hombro con mucha fuerza, veo que sus ojos se tornaron de un marrón claro, a un negro plomo apagado, mostrando cierta angustia, desafiante, pero muy temeroso... Tomo su brazo, tratando de mantener la cordura, trato de no pararle mucho al asunto, le vuelvo a pedir la cuenta. 

Ahí momentos en que uno,  no comprende ciertas cosas y el motivo del comportamiento de la gente, abecés muy extraña, para nuestro entender, ¡si le hubiera hecho caso!... Su voz se torno desesperada e inquieta, las manos le temblaban, e incluso pensé que en cualquier momento se desplomaría, pensé que tipo tan loco, cera que me quiere robar, o peor esta tramando algo peligroso. 

Sin embargo, trato de mantenerme lo mas tranquilo que pueda, del cipote se me fueron las cervezas, la copa de ron y los cuatros cachitos que me comí. Veo a mí alrededor y noto que el bar, esta algo solo,  la rocola la única reliquia de gran valor de ese lugar, había dejado de tocar la canción de Jaramillo, el cual retumbaba con sonidos melancólicos en las paredes de aquel antro, creando una atmósfera, tranquila, la poca gente que había,  estaba disipada por el lugar, solo llegue a distinguir a tres tipos y dos mujeres que se besaban en los rincones de ese antro. Creo que no será al fin y al cabo buena idea irme así tan tarde, le digo al tipo, que evidentemente me quedaría un rato mas, pero no comprendía el motivo de tanto misterio.

De repente el hombre, aprieta mi mano y me brinda, según él, uno de los mejores tragos de esa cantina.

¡Claro esta! no comprendía nada y sentí, como si de repente hubiera entrado a una realidad virtual, no comprendía nada de nada de lo que pasaba. A pesar de que algo en mi interior sabia que todo no terminaría color de rosa,  y que algo muy oculto se escondía en ese extraño ser.

pasada ya las tres de la mañana el cantinero y yo eramos los mejores amigo de farra, pues el sabia todo de mi, y para ser sincero yo no sabia mucho del el solo que vivía, muy cerca de la esquina calienta, en un motel de mala muerte, ya que lo poco que ganaba en el bar, no le daba para una mejor vida.

De pronto veo cruzar por el pasillo a una mujer muy alta de cabello negro azabache, su piel morena, como el chocolate, mostraba una luz exquisita en su andar, ese movimiento de cadera,   sin igual, único en las mujeres de mi pueblo, decía mucho de ella. No lo puedo negar sentí como si un tren pasaba sobre mi y me cortaba en pedazos.

Al ver tal mujer llamo al mesonero, de forma, discreta para no llamar la atención de esa mujer... El Como siempre desdeñado y arrastrando su caminar,  me dice que tenga cuidado de ella, pues la conocía muy bien y sabia que no era nada fácil, venia de vez en cuando a altas horas de la noche y siempre tomaba dos tragos de ginebra con jugo de naranja, no tenia compañero fijo, ya que siempre se le veía, con un tipo diferente, y lo peor era... De repente realizo una pausa, bajo la cara, se acerco a mi oído y me dijo en voz muy callada, casi como un susurro. A esa mujer la ven salir con un tipo, pero ella regresa a este lugar, en cambio el tipo desaparece y nunca lo vuelven a ver...

Chamo déjate de cosas, le replico: dime la verdad, tú la quieres para ti cierto  e inventas esas cosas, que peligro puede tener en ese mujerón... Bajo un poco la guardia, pues uno nunca sabe, ahorita este hombre esta enamorado, o peor es su mujer y no es buena idea meterse con alguien que sirve tu copa. A la larga, ya lo veía como un amigo, pero no dejo de pensar en ella.

De repente siento una mirada fija, muy estremecedora corriendo en mi, volteo casi de instantáneo, y esta ella, sacando un billete de su escote, impávido a tal sexy movimiento, le hago una seña discreta, dándole a entender que no pagara la cuenta, por que yo me encargaría de eso, me sonríe, demostrándome aceptar el cumplido, nos sonreímos… Decido que pase lo que pase me tenia que acercar a ella, llamo al cantinero, le pido una copa de vino y una cerveza para mi, llego ante ella, casi temblado tratando de esconder los nervios, le entrego su bebida, le pregunto si podía acércame y ella con un gesto suave, me invita a sentarme. 

Sus ojo eran maravillosos, podía sentir su olor, a rosas mezcladas con mastranto, su vestido ceñido al cuerpo era fatal para mis ojos, la sangre corría por mis venas como carros en una pista de carrera, la saliva espesa, y espumosa no me dejaba pronunciar muchas palabras, hago un gesto de brindis, chocamos nuestras copas, cuando siento a alguien de tras de mi, me volteo de forma desafiante, casi con ganas de pelear, cuando frete de mi esta José, el cantinero de aquel bar. Con cara de enojo le digo que sucedía, y por que se atrevía a intervenir en mis asuntos, de un sopetón el hombre me arrincona y me dice que había llegado el momento, yo aun sin comprender lo empujo, y le manifiesto que momento ni que nada. ! Estas Loco, o que coño ¡

De pronto el lugar quedo en total silencio, las bombillas estaban mas opacas, y  apenas se podía ver a tientas, en aquel lugar, el silencio era lo que reinaba, en cada banco, en cada mesa, y cada copa de aquel sitio de la esquina caliente. En unos instantes me sentí como perdido, el tiempo era como mas lento y pesado, los minutos se volvían horas, el reloj danzaba al compás del silencio mortuorio de la esquina caliente. La pelea había terminado, y un olor a azufre y a muerte, impregnaba el lugar, las flores expulsaban un hedor a mortecina, las mosca revoloteaban, en millares. No podía aguantar, ni mucho menos comprender lo que ocurría, las cosa estaban de mal en peor, no sabia que hacer, ni como afrontar tal situación, arrodillado y pidiendo a Dios, su ayuda lo único que me dicta mi corazón, es tratar de huir de ese lugar... 

Casi inconsciente, y con los rojos de tanto llorar, siento que estoy en la cueva del mismo demonio, a mi lado, esta aquella mujer, que en momentos antes, mostraba una belleza inimaginable, ahora es un estropajo cubierto de sangre, su mirada se había trasformado en un hueco sin fondo, parecido a una fosa de cementerio, sus manos arrugadas, mostraban unos garfios, parecidos a las uñas de un buitre carroñero, su busto que en momentos que sacaba aquel billete, y me daba tanta excitación,  era para este momento una especie de bulto arrugado y mal oliente, de sus labios salia una mezcla de espuma con sangre, que minaba el suelo de chorros rojos, parecidos a la sangre que gotea de un decapitado... !No podía comprender como una fiesta, se había transformado en aquella pesadilla!, siento la mirada de aquella piltrafa, clavada en mi cuello, su lengua zigzagueante y ponzoñosa, saboreaba el aire enrarecido, como si oliera mi sangre y mi propio sudor, oliendo el miedo que brotaba por los poros, di un grito de espanto que resonó en las paredes de aquel lugar, casi mudo de tanto temor, veo tirarse aquel espantoso espectro sobre mi, como un lobo sobre su presa. Sentí lo ironía de la vida, cuando la presa se vuelve tu cazador, y tu eres su alimento.

Ya casi sin salida y arrinconado, aquella espantosa alimaña,  se lanzaba hacia mi... Una luz, dorada y un olor a incienso y mirra, llego a mi presencia, de un tajo veo desenvainar una  espada brillante, como el oro mas costoso y bello que ningún hombre en la tierra podía in maginar,  rodeado de esa luz estaba él, era José, mi cantinero. Su espada clavada en el pecho, de aquel abominable, despedazando sus viseras, y acabando con lo peor cosa, que en mi vida, podía imaginar...

De aquel día ya no quisiera recordar nada mas, solo se una cosa y una gran enseñanza me dejo. Todos de alguna forma, bien sea un niño, un viejo o la persona mas extraña en el mudo puede ser ángel, que nos protege de todo mal y nos ayuda en los días mas crueles de nuestra vida. Yo dude de una persona y el prejuicio toco un poco mi mente, gracias a él, le debo mi vida y puedo contar esta historia.

Nota: la Esquina Caliente es una calle de mi ciudad, donde abundan los hoteles y los restaurante de mala muerte,  siendo propicios para desempeñar el trabajo mas antiguos del mundo. 

Con todo su el  respeto, que merecen toda aquellas damas, que dedican su vida a complacer a los hombres, y aquellas personas que se sienten identificadas de alguna manera por este relato, le dedico esta historia.&lt;/div&gt;
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	<pubDate>vie, 18 abr 2008 17:25:42 GMT</pubDate>
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	<title>Pasaje 1º</title>
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		<name>angelogoz</name>
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    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/401/&quot;&gt;angelogoz&lt;/a&gt; el 03 de Mayo de 2008 &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;23&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;No se que decir… por que lo unico que he podido hacer es pensar, cosas intimas que a nadie quisiera comentar,el despertado hizo su tonada rin,rin,rin… O quizas muchos mas,el dia a llegado, me dije a mi mismo,me levanto con pereza y muy agotado para variar,mi cara sudada por el largo dia que debo enfrentar, salgo de mi cama desnudo,arrastrando las sabanas, me dirijo aquel espantoso aparato, lo veo sonar,lentamente lo apago si mucha prisa esta vez, me dirijo a la ducha del cuarto proximo, me veo al espejo, descubro que en mi ha cambiado una cosa y que quizas,no sere otra vez el mismo, intento no pararle a lo que veian mis ojos…  observo lentamente  mi pecho,a un con gotas de sudor resbalando hasta mi pubis,mi cuerpo a un joven lleno de vida y de deseos oscuros aun por vivir,pestañeo rapidamente y veo la hora, son las 05:00 de la mañana,por dios en que estoy pensando,pero ya no hay tiempo que perder,sacudo mi cara nuevamente,me lanzo a la regadera sin saber estoy llorando, largas gotas continuamente caen y se mezclan,con las gotas frias,que limpia mi cuerpo,trato de disimular mi llanto,aun sin controlarme recuerdo que debo seguir con mi deber, asi que agarro fuerzas,despolvoreo mis recuerdo, me dirijo a mi cuarto con las gotas aun sin secar y que corren por mi frente, llegado a mi colchon me detengo a pensar,es viernes que mas da… termino de secar, mi pecho mi cara,mis labio,y aun descalzo  sin nada de ropa noto que ya no hay vuelta atras y que simplemente el dia comienza y hasta la puesta de sol, hasta la media noche encontrare la repuesta, de lo esta guerra interna de dolor y pesar son las 12,00 del medio dia, ya no quedan mas recuerdos de la mañana,la alegria entra en mi cuerpo aun tembloroso por los recuerdos y solo en la oficina me detengo a esperar,la suerte espero y que vendra, entrada ya la tarde,con sus risas, sus llantos y las cosa que la puesta de sol, solo me dara&lt;/div&gt;
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	<pubDate>sáb, 03 may 2008 00:23:15 GMT</pubDate>
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