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    	<title>El Blues en la Cabaña en Literativa</title>
    	<link>http://www.literativa.com/historias/367/</link>
    	<description>El mundo híbrido ya no es mágico, no hay burbujas encantadas ni cilindros encerrando papiros, manuscritos, códices de verdades no reveladas para el grueso de la gente, y pide que algo mejor que las piedras y la nada sean descubiertos por los signos ocultos del conjuro escondido en un portal en que el viejo hooker cantaba “of big town”; ciudades grandes que se tragan mis palabras anzuelos  como máquinas rastreras a la búsqueda de espacios todavía no descubiertos por los sueños. 

¿Por qué no acechar a la palabra que se esconde tras el sonido simple de una guitarra valenciana saliendo de un cuarto, a través de la ventana?</description>
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      		<description>El mundo híbrido ya no es mágico, no hay burbujas encantadas ni cilindros encerrando papiros, manuscritos, códices de verdades no reveladas para el grueso de la gente, y pide que algo mejor que las piedras y la nada sean descubiertos por los signos ocultos del conjuro escondido en un portal en que el viejo hooker cantaba “of big town”; ciudades grandes que se tragan mis palabras anzuelos  como máquinas rastreras a la búsqueda de espacios todavía no descubiertos por los sueños. 

¿Por qué no acechar a la palabra que se esconde tras el sonido simple de una guitarra valenciana saliendo de un cuarto, a través de la ventana?</description>
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	<title>Pasaje 1º: El principio (o el Blues y su parte mágica)</title>
	<author>
		<name>modestoh</name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/273/</uri>
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    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/273/&quot;&gt;modestoh&lt;/a&gt; el 13 de abril de 2008 &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;56&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;En el final de los tiempos, o mejor dicho: en el principio del final de los tiempos aparecieron los guerreros dormidos para intentar romper el hechizo que sufría el planeta. 

Todo comenzó con los cantos secretos de la tristeza que salían de las gargantas profundas para hablar de la injusticia y la maldad de los hombres, de la opresión que ha sentido una raza que en secreto conspiraba con el silencio al calor de las hogueras que resplandecían en las noches en que los espíritus de los prejuicios andaban sueltos  y los demonios conspiraban con los hombres para enfrentarse al espejo.

Las espaldas cansadas de los viejos, agobiadas de sol y horadadas por  el látigo de la ignorancia y el miedo, soportando el peso de otras vidas ajenas a las suyas, marcaron la parte resonante de los pulmones para que, el lamento de su esclavitud y por la tierra perdida que les permitió ser gigantes en una ocasión, ya olvidada por la historia, se convirtiera en el sonido de los dioses y fluyera como un bálsamo para sus almas deseando volar al punto de partida, junto al  sonido del viento.

Las otras voces que fueron iniciadas de igual forma alrededor de la hoguera, en las cuevas que protegían los grandes secretos de los tiempos, poco a poco se fueron diluyendo al compás del olvido y la ausencia, de la supuesta libertad rescatada, de la tierra y la carne arrebatadas a los otros  dioses que encadenaron con engaños al que  robó el fuego para  los hombres en complicidad con otros inquilinos del Olimpo, escondidos entre las constelaciones del universo.

Mucho tiempo después y a pesar del aprendizaje de los hechizos y las recetas para elaborar los rituales con los símbolos, de descubrir la metáfora del círculo y la alegoría del fuego hecha música; ellos se olvidaron nuevamente de los agravios recibidos y desearon convertirse en los nuevos moradores del cielo. Otra vez el espejo enfrente del espejo para que al final la nada fuera la última imagen reflejada; sin embargo, en  muchos lugares a destiempo fueron protegidos los cantos  al compás de los secretos, que con acordes musicales dejaban rastros  para encontrar las regiones del planeta donde se encontraba encerrada la fórmula del despertar de la conciencia. El mundo se fraccionó por un instante en el tiempo del universo y los brujos conocedores del ritual,  también fueron dispersos, escondiéndose con el humo entre las respuestas halladas al final del espejo y en otras ocasiones con el canto mudo de los pensamientos congelados y perdidos en la inmensidad de las montañas o las profundidades del océano.

Las llaves se arrojaron a la hoguera y se transformaron mayoritariamente en árboles y las plantas creciendo bajo su protección y en otras ocasiones en sonidos que abrían las puertas de los sueños dibujados del bosque y el desierto.

Tuvieron que pasar muchas constelaciones para que de vez en cuando una llave se encontrara y una de ellas seguía olvidada por la soberbia.&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/367/pasajes/820/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;/td&gt;
  &lt;/tr&gt;
&lt;/table&gt;</description>
	<pubDate>dom, 13 abr 2008 00:54:38 GMT</pubDate>
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	<title>Pasaje 2º: La continuación (o el Rock y su parte cósmica)</title>
	<author>
		<name>modestoh</name>
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	</author>
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    &lt;div style=&quot;color:#999999;&quot;&gt;Versi&amp;oacute;n escrita por &lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/autores/273/&quot;&gt;modestoh&lt;/a&gt; el 24 de abril de 2008 &amp;middot; Le&amp;iacute;do &lt;strong&gt;45&lt;/strong&gt; veces&lt;/div&gt;
    &lt;div style=&quot;padding:10px 0px 10px 0px;&quot;&gt;La energía primaria  liberó a las partículas que se encontraban secuestradas  en el cosmos, con la ayuda de las cuerdas de gato y las plantas de la luna, y viajaron con las nubes, por los mundos perdidos que se encontraban en los ojos internos del espíritu mientras  los brujos cantaban Blues con acordes celestiales para el consuelo de sus pupilos que absortos contemplaban los lugares sagrados donde los poetas alababan a los dioses de antaño: los protectores de los iniciados danzando alrededor de la hoguera al ritmo de los tambores elaborados con humo y piel de cordero.

En el principio, las cabañas perdidas en la inmensidad del bosque, escondían las almas de los que nunca quisieron ser esclavos; también eran las guaridas del coyote que se transformaba en pájaro y atravesaba el océano para despertar una vez más a los guardianes del sueño. 

La educación de los monos y los pericos se tomó un largo proceso en que las comunidades del fuego y de la luna pudieron liberar al conejo y las lagartijas de la trampa que sutilmente la serpiente elaboró. 

Fueron despertados de un largo sueño en que la conciencia se encontraba en la otra esquina del cosmos, esperando al sacerdote junto a  sus utensilios para el conjuro, elaborados con el grito y los lamentos de la soledad, para ahuyentar al rastrero reptil hipnotizante; entonces el bosque encantado sirvió también de un refugio ideal para las flores bañadas por los murmullos luminosos de las estrellas convertidos en sonido después de que en la ciudad de los dioses se decretara que la música era el último eslabón para salir de las gravedades oscuras.

El Apocalipsis dos veces anunciado en cada mil años terminó de colapsarse, solo quedaban vestigios, ruinas, cenizas y todos cantaban con los versos liberados que se encontraban guarecidos en la caja de cristal, vigilados por las brujas de la madrugada; los espíritus del bosque y del desierto, danzaban felices y próximos, libres de las ataduras nocturnas y de los sortilegios anudados por los cabellos de la luna.

En otros lugares en que la nieve simboliza el reto de la nada, el transporte del pensamiento que se ahoga en el propio lamento desesperado del silencio, esperaban ser liberadas  de igual manera las eufonías atrapadas en el hilo de metal y las trampas para espantar al vacío. Entre los monjes tibetanos y los brujos, los druidas y los huicholes, se encontraban presentes: el gran señor del desierto, el señor del viento, la dama de la lluvia y la mariposa de las alas doradas viajando solitaria en un cayuco a través del río de los elefantes marinos.

El largo aprendizaje en que los alquimistas se hicieron hombres (de conocimiento) al entender los mensajes de las imágenes, dibujadas en las paredes de las ciudades ahogadas por la ambición de los ignorantes, fue una parte importante para que el verso pudiera terminarse.  Habían vencido al miedo.

La música era la forma de hacer poesía por esos tiempos. La máquina de destrucción no ha podido callar su reclamo. 

Así nació el Rock.&lt;/div&gt;
    &lt;div&gt;&lt;a href=&quot;http://www.literativa.com/historias/367/pasajes/908/&quot; style=&quot;text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;&quot;&gt;Leer m&amp;aacute;s...&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
    &lt;/td&gt;
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	<pubDate>jue, 24 abr 2008 16:04:56 GMT</pubDate>
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