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    	<title><![CDATA[Un país sin color en Literativa]]></title>
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    	<description><![CDATA[En un país muy lejano que estaba situado entre montañas, vivían solo niños. Ellos se gobernaban... El único inconveniente era que no tenían color. Nunca habían visto el color del Arco Iris, ni las hojas verdes de los árboles... Todo allí era blanco como la nieve.
Hasta  que un día, uno de los niños   soñó.  Vio por primera vez el color. a partir de ese momento su vida y la de los demás   cambió. Investigó y pregunto a los más sabios del lugar,   para   ver la forma de lograr que en su país fuera un lugar hermoso  lleno de color...]]></description>
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      		<description><![CDATA[En un país muy lejano que estaba situado entre montañas, vivían solo niños. Ellos se gobernaban... El único inconveniente era que no tenían color. Nunca habían visto el color del Arco Iris, ni las hojas verdes de los árboles... Todo allí era blanco como la nieve.
Hasta  que un día, uno de los niños   soñó.  Vio por primera vez el color. a partir de ese momento su vida y la de los demás   cambió. Investigó y pregunto a los más sabios del lugar,   para   ver la forma de lograr que en su país fuera un lugar hermoso  lleno de color...]]></description>
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        <item>
	<title><![CDATA[Pasaje 1s: Todo era blanco como la nieve]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Isabel60]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/40/</uri>
	</author>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/37/pasajes/57/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 1º: Todo era blanco como la nieve</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/40/">Isabel60</a> el 19 de julio de 2007 · Rating: <strong>8</strong> con <strong>2</strong> votos · Leído <strong>134</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">En un país entre montañas cubiertas de nieve, vivían solo niños. No había adultos y ninguno de los niños se extrañaba por ello. Eran unos niños muy cuidadosos y trataban de conservar  todo lo que tenía en el lugar. Cada uno sabía el acometido que atesoraba. Todo era de todos, no discutían. No había envidias, tampoco celos, era un país tranquilo y de mucha unión. 

Pero claro no podía ser todo perfecto y alguna cosa tendría que faltar. Había mucha alegría en el lugar porque los niños de por sí son alegres, pero faltaba colorido No había color. El único color que existía por allí eran las caritas alegres y   revoltosas de los pequeños. 

Los árboles estaban cubiertos de  hojas, pero eran blanquecinas,  como los cabellos plateados de los abuelos. Los pájaros igual, del color de la nieve, eso sí, sus trinos eran como un coro de Ángeles. Los caballos que galopaban por la montaña se confundían con el manto de   la nieve que las cubría. Era un país blanco.

Uno de los niños un día tuvo un sueño de mucho color. Vio como había un lugar donde se veía un lindo arco iris, los árboles con hojas verdes, y los caballos de color pinto, negros y castaños. También vio al sol luciendo un resplandor anaranjado, y a la luna con sombras claras y oscuras, y como las estrellas lucían y brillaban diferentes que allí.
Vio muchas chuchería,  golosinas de diferentes colores que solo con verlas ya podía distinguir sus sabores. En el sueño se relamía. Al día siguiente amaneció con los labios irritados y en lugar como en cualquier otro sitio que los  niños que se chupan mucho los labios se les queda muy ásperos y de un tono rosado, a él, se le quedaron blanquecinos. 

El niño ese día estaba muy pensativo y se fue para hablar con un árbol sabio. Era el árbol más anciano del lugar.  Un hermoso Roble de corteza gruesa y rugosa. Con ojos avellanados y cejas espesas, bien pobladas, nariz fina y alargada, orejas de soplillo y profundo agujeros para poder escuchar mejor, y así dar bien los consejos. Tenía  unas trenzas enormes que le salían de sus raíces con infinidad de nudos por todas ellas. Mas que nudos yo diría que eran verrugas. Pero las verrugas del anciano árbol eran bellas

- Mire usted señor árbol, ¿nunca vio usted color en este país?  - le decía el niño muy cerca del oído como si realmente le estuviera contando su gran secreto</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/37/pasajes/57/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>jue, 19 jul 2007 07:11:48 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 1s: En Tierra Blanca]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[aminuscula]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/59/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/37/pasajes/83/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/37/pasajes/83/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 1º: En Tierra Blanca</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/59/">aminuscula</a> el 22 de julio de 2007 · Rating: <strong>6</strong> con <strong>1</strong> voto · Leído <strong>193</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">En Tierra Blanca (que así se llama el lejano país en el que transcurre nuestra historia) no había ni un sólo adulto, ni uno. 
No me preguntéis cómo puede ser eso, es uno de los secretos mejor guardados por los niños del lugar y eso que los niños no saben guardar muy bien los secretos. He hecho todo lo posible por averiguarlo y a punto estuve de conseguirlo (por el módico precio de una bolsa de chuches) pero en el último instante el pequeño al que intentaba sobornar desvió su mirada en un esfuerzo extraordinario y logró escaparse. Hum... no importa, no pienso rendirme, tarde o temprano averiguaré lo que pasa ahí.

El caso es que, al no haber adultos, Tierra Blanca funciona bajo leyes completamente distintas a las nuestras: nadie se lava los dientes (está penalizado con tres carreras a la pata coja), los gatos duermen en la cama y las espinacas blancas sólo sirven para las batallas de comida en la mesa.

No pongáis los ojos como platos, en Tierra Blanca las espinacas son blancas. Mejor dicho, lo eran. Lo eran las espinacas, las zanahorias, el brécol (este último resultaba muy difícil de distinguir de la coliflor en el país que nos ocupa), los gatos, los gorriones y hasta los árboles en los que gatos y gorriones jugaban a pillar. 
Ninguno de los niños que ahí vivía sabía siquiera de la existencia de los colores hasta hace tan solo unos días, exactamente hasta el momento en que uno de ellos soñó con una extraña caja de cartón en la que se podía leer: PLASTIDECOR</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/37/pasajes/83/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>dom, 22 jul 2007 12:31:21 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 2s: Plastidecor]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Isabel60]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/40/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/37/pasajes/88/</link>
	<guid>http://www.literativa.com/historias/37/pasajes/88/</guid>
	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/37/pasajes/88/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/40_1185220956813494.jpg" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/37/pasajes/88/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 2º: Plastidecor</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/40/">Isabel60</a> el 23 de julio de 2007 · Leído <strong>119</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">El niño que soñó con la caja de Prastidecor  escuchó al árbol sabio y en esos momentos descubrió que aquél país hacia muchos siglos fue un país  de color y magia. Se dio cuenta de cómo el hombre por su egoísmo y afán de atesorar bienes, riqueza y poder,  es capaz de destruir toda la belleza que hay a su alrededor.

Aunque también descubrió que el progreso y la mala manipulación de algunos humanos pueden llevar a la ruina a los países. Avanzar no significa destruir, bien administrado y contaminando lo menos posible puede hacer mucho bien. 

Decidió reunir a todos los niños pero su intención era no alarmarlos, no decirles nada de lo que el árbol le estuvo relatando. No quería que se pusieran nerviosos ni pensaran en cosas negativas. 
- Queréis que juguemos esta noche (la noche era blanca, pero por el horario era de noche) con las estrellas y la luna  les decía muy entusiasmado y con una sonrisa de oreja a oreja.
- Sí, sí.  vamos a jugar - contestaron todos los infantes al unísono -.  Dinos a qué.
- Os propongo que cuando os durmáis habléis en sueños con la luna y las estrellas, solo habréis de decirles  que queréis un mundo de color, y pedírselo con muchas ganas y por favor, todo hay que pedirlo por favor y dando después las gracias, así con cortesía se consiguen mejor los deseos.
- Sí -decía uno de ellos-, yo quisiera que mis chucherías fueran de color. Siempre son blancas y me aburre ver todo igual. Las fresas blancas, los plátanos blancos, los caramelos también blancos y el tomate para los espaguetis blanco (ahhh claro los espaguetis y macarrones que tanto gusta a los niños, blancos. Que plato más soso con lo bonitos que son rojos), el ketchup  con lo rico y colorido que está en las salchichas y en las patatas fritas.

- También me ha dicho el árbol sabio que, el ratoncito Pérez se encuentra muchos dientes y los entierra justo al lado de sus raíces. Y que todas las noches de luna llena, los dientes se engarzan con hilo de oro blanco y bailan una danza al rededor del árbol.
 Hay una forma para no perder los dientes y no quedaros mellizos. Debemos de prometer que nos lavaremos los dientes todos los días en la mañana, al mediodía y en la noche después de tomar alimento.
 Todos ellos asintieron con sus cabezas y desde esa noche cada uno de ellos lavó con esmero sus dientes.

Las estrellas y la luna junto con el sol, recibieron los mensajes de los niños y se pusieron manos a la obra para cumplir los  sueños.  Millones  de estrellas se dedicaron en las noches a comunicarse con niños de otros países donde sí había color y la luna hizo lo propio. Los niños de otros lugares dejaban por las noches sus lapiceros de colores  en las ventanas donde eran recogidos por las estrellas y depositados en las nubes nocturnas que transportaban el material a un lugar secreto del país  sin color.
El sol trabajaba en el turno diurno  mientras las estrellas y la luna descansaban. Para no llevar tanto peso y sobre todo para no fundir con sus rayos los lápices, los iba echando dentro de alguna nube que llevaba  pegada a él. Las nubes estaban secas, por lo que no había problema de que los colores se estropeasen</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/37/pasajes/88/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>lun, 23 jul 2007 17:02:36 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 3s: ERA COMO EL EDÉN]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Isabel60]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/40/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/37/pasajes/103/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"><a href="http://www.literativa.com/historias/37/pasajes/103/"><img src="http://www.literativa.com/contenido/objetos/mini_80/40_1185606927995690.gif" border="0" /></a></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/37/pasajes/103/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 3º: ERA COMO EL EDÉN</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/40/">Isabel60</a> el 28 de julio de 2007 · Leído <strong>108</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">El universo trabajó para crear un mundo de color y de ilusión. Allí en la llanura  de Tierra Blanca,  fueron depositando todos los colores que fueron  recolectando de las ventanas de los diferentes países. Les parecía increíble  haber podido reunir tantos lápices. Montañas de cajas con barritas  de colores divisaban las estrellas y la luna desde el cielo. El reflejo de algunas de las  cajas,  teñían de diferentes colores el firmamento.  La luna parecía bañada  de color verde   esperanza.  Las estrellas amarillas con lunares malvas. Alguna que otra nube con trazos naranjas, rosas, rojos  Se veía un cielo  extraño pero con colorido.  Las estrellas se tapaban la boca para no reírse del tono que lucía  la luna. Estaban algo aturdidas, nunca la vieron vestida de verde.  En décimas de segundos,  el mundo  enmudeció al apreciar tanta belleza. Era como si el cielo y la tierra se hubieran convertido en el Edén. Desde arriba se divisaba un  lugar repleto de espesa y verde vegetación, habitado por seres vivos  aun  no descubiertos hasta ese preciso momento; mariposas, ranas, pájaros, pequeños mamíferos  llenos de color. Todos  dormía allí abajo, solo las estrellas y la  luna  podían contemplar tanta hermosura.  Con voz trémula  la luna susurraba incrédula:                                                                      
 - ¡¡Ésto lo hemos conseguido nosotras!!.
De pronto bostezó y entró en un profundo y dulce sueño. Las estrellas se fueron apagando poco a poco, fueron guiñando sus enormes ojos, aunque se resistían, no querían perder detalle de lo que en la tierra se veía...</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/37/pasajes/103/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>sáb, 28 jul 2007 04:15:28 GMT</pubDate>
</item>
<item>
	<title><![CDATA[Pasaje 4s: Sueños conseguidos]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Isabel60]]></name>
		<uri>http://www.literativa.com/autores/40/</uri>
	</author>
	<link>http://www.literativa.com/historias/37/pasajes/123/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
  <tr valign="top">
    <td width="1"></td>
    <td width="100%" style="font-family: Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif;font-size:13px;color:#000000;">
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/37/pasajes/123/" style="font-family: Georgia, Times New Roman, Times, serif;font-size:20px;text-decoration:none;font-weight:normal;color:#CC0000;">Pasaje 4º: Sueños conseguidos</a></div>
    <div style="color:#999999;">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/40/">Isabel60</a> el 07 de agosto de 2007 · Rating: <strong>6</strong> con <strong>1</strong> voto · Leído <strong>98</strong> veces</div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Amaneció un  nuevo día y todos los niños desde las ventanas veían colores a lo lejos. Los colores eran tan nítidos, que se reflejaban en sus caritas inocentes y eso que estaban a un par de kilómetros allá en la montaña. Los rayos solares,  hacían resaltar más las cajitas de Plastidecor y dentro, los lápices, bailaban como si ya supieran que cada una de las cajas que sería utilizada y daría color a  un árbol, una rosa, una golondrina Los colores  sabían que su destino serian las manos suaves y pequeñas  infantiles quienes jugarían con ellos.
 Cuándo los niños desayunaron nerviosos pensando en los colores que se veían en la montaña. Al terminar el desayuno salieron, como todos los días, a jugar a la calle y se encontraron que estaban las cajas de plastidecor a las puertas de sus casa. Las cajas se habian organizado con un escuadrón  e hicieron el camino muy alegres. Los niños cogieron los lapiceros, y sorprendidos, vieron que pintaban de distinto color al que habitualmente estaban acostumbrados. Ilusionados, boquiabiertos comenzaron a pintar los árboles, las señales de tráfico, las puertas, las ventanas, las aceras, los letreros de las tiendas, los columpios Después se dirigieron al bosque y hicieron lo mismo. Pintaron a los conejos, a la señora ardilla, al señor lobo,  a los cerditos Estaban rebosantes de alegría. En menos de un mes de dieron color a todas las cosas de la tierra. No había ni un solo grano de de arena, ni una mota de polvo, que no  tuviera su color. Todo era más hermoso y hasta sus risas se veían de colores muy tiernas y alegres.

Pero algo faltaba, se dieron cuenta de que les seria imposible llegar hasta el cielo y pintar la luna, las estrellas y al sol. 
Se reunieron todos para ver de qué forma podrían subir y dar color al cielo. 
Estuvieron divagando un día dos y por fin, el tercero, después de mucho pensar y ver que las posibilidades que allí se barajaban eran imposibles, acertaron con la respuesta oportuna para poder llegar hasta tan alto junto a las estrellas, la luna y el sol.

Se armaron de valor y todas las chicas con pelo largo, que era lo habitual en ellas, hicieron trenzas a sus cabellos y los cortaron. Fue un gran sacrificio que las compensaría después, cuando las estrellas la luna y el sol, tuvieran sus colores y no fueran del color de la nieve.  Todas las trenzas se fueron juntando, anudando unas a otras,   hasta llegar a hacer una enorme trenza  de miles de kilómetros. Las trenzas tenían diferentes colores, ya que cada una de las niñas le dio el color que más le gustaba a sus cabellos. 
Hablaron con las cigüeñas, las palomas, con los gorriones,  los ruiseñores, los búhos, las águilas y halcones. Les pidieron ayuda: necesitaban de sus alas y sus picos para poder transportar la enorme trenza. 
Los pájaros se pusieron de acuerdo y, entre todos, elevaron la trenza hasta la luna engarzándosela en el cuello. Varios niños treparon por la trenza.   En sus espaldas llevaban una mochila cargada de cajas de plastidecor.  Una veintena de niños se pusieron a  pintar  la luna.   Las estrellas se pusieron muy cerca de ésta, de formas que, los niños, con un brinquito llegaban hasta las estrellas y las iban coloreando. 
Así anduvieron día y noche turnándose. Mientras los del día descansaban en uno de los agujeros de la luna, los otros seguían pintando las estrellas. 
Cuando era de día, se ponían bajo una nube que constantemente los  echaba agua. De esta manera  recubrieron de color naranja  el redondo  sol. Éste de vez en cuando  guiñaba sus ojos para no dar tanto calor y que los niños no se desplomaran agotados. 

Por fin después de cuatro largos  meses en el firmamento, dieron por concluida la tarea y, muy orgullosos, emprendieron viaje descolgándose por la trenza.
La trenza la dejaron allí enganchada del cuello de la luna, por si perdían los colores  o se hacían muy tenues, y subir de nuevo  a hacerle los retoques oportunos</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/37/pasajes/123/" style="text-decoration:none;font-weight:bold;color:#235689;">Leer más...</a></div>
    </td>
  </tr>
</table>]]></description>
	<pubDate>mar, 07 ago 2007 06:57:46 GMT</pubDate>
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