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    	<title><![CDATA[La partida de ajedrez en Literativa]]></title>
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	<title><![CDATA[Pasaje 1s]]></title>
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		<name><![CDATA[Fritzzie]]></name>
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    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/122/">Fritzzie</a> el 29 de julio de 2007 · Rating: <strong>8</strong> con <strong>1</strong> voto · Leído <strong>127</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Como cada domingo, Manuel salió de su casa temprano. Bajo el brazo, la caja con las piezas de ajedrez hacía un ruido sordo.
Era una buena mañana, se dijo. Un sol invernal calentaba con desgana las calles mientras el viento, que durante la noche sopló con fuerza, amainaba ligeramente. Se llegó sin prisas al parque. Seguro que Santiago ya estaba allí, como siempre, esperando. Como todas las mañanas de domingo desde hacía veintidós años, esperando con el tablero que él mismo elaboró con una vieja madera y del que sentía un especial orgullo. Su pequeña obra maestra. Un viejo loco, se dijo Manuel.
- Llegas tarde.
Manuel se sentó en la banqueta, frente a Santiago, y depositó la caja sobre la mesa.
- Es domingo, hombre, no te pongas así - respondió -. ¿A qué tanta prisa?
Un viejo loco y gruñón.
Colocaron sus piezas sobre el tablero de manera metódica. Hoy Manuel jugaba con blancas; el ejército débil, el pequeño David, era para Santiago. Pero eso daba igual. La semana anterior había ganado Manuel con negras; ese gruñón no pudo ni forzar tablas con blancas.
Casi tres décadas jugando al ajedrez y todavía no sabía crear una buena estrategia. Se ve que el hombre ya no piensa igual. Antes, cuando era joven, parecía que se iba a comer el mundo. Ahora sólo juega al ajedrez con otro viejo jubilado, cada domingo.
Aquello era como ir a misa. Ya podía llover, que algún bar encontrarían en el que pudieran sentarse un par de horas sin ser molestados. Y en verano, los altos pinos daban buena sombra. 
Y allí estaban los dos. Nunca habían sido grandes amigos; nunca habían tenido la suficiente confianza ni existía entre ellos la más mínima complicidad; aquello no era ir a tomar un café con un amigo. Aquello era una guerra. El ajedrez como símbolo de la lucha, de la barbarie. Un simple peón podía mutilar a una torre, o al mismísimo rey contrario. Eso es la guerra, la piedad como lo vergonzoso.
Tras la partida, Manuel se iba por un lado; Santiago por el otro. Y adiós muy buenas.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/59/pasajes/109/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
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  </tr>
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	<pubDate>dom, 29 jul 2007 01:33:45 GMT</pubDate>
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	<title><![CDATA[Pasaje 2s]]></title>
	<author>
		<name><![CDATA[Fritzzie]]></name>
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    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/122/">Fritzzie</a> el 29 de julio de 2007 · Rating: <strong>6</strong> con <strong>1</strong> voto · Leído <strong>111</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">A punto de caer, la defensa de las negras trata de vislumbrar una salida. 
¡Proteged al rey, a toda costa! ¡La dama, que permita su propio sacrificio! ¡Allí la torre, fiera y terrible! ¡Y aquel caballo, que surja de su sueño y acompañe a los peones en la protección del flanco! ¡Por el rey! ¡Por el rey!

- Santiago, que no te enteras, hombre. Te estoy dejando seco. 
- Calla, joder, que me desconcentras.
- Habráse visto, semejante...
- Chis... Silencio.
- ¿Has traído el periódico, Santiago?
- Calla. Y no te sonrías que aún te doy una hostia. Ahí lo tienes, ahí tienes el periódico.
- ¿Viste el partido de ayer? Vaya porquería. Así no ganarán nunca. Con el dineral que se han gastado en fichajes y resulta...
- Manuel, que te calles y me dejes pensar.
- Bueno, hombre, bueno.</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/59/pasajes/110/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
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	<pubDate>dom, 29 jul 2007 01:42:20 GMT</pubDate>
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	<title><![CDATA[Pasaje 3s]]></title>
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		<name><![CDATA[Fritzzie]]></name>
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	<link>http://www.literativa.com/historias/59/pasajes/126/</link>
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	<description><![CDATA[<table width="100%" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0">
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    <div><font color="#999999">Versión escrita por <a href="http://www.literativa.com/autores/122/">Fritzzie</a> el 07 de agosto de 2007 · Rating: <strong>8</strong> con <strong>1</strong> voto · Leído <strong>123</strong> veces</font></div>
    <div style="padding:10px 0px 10px 0px;">Sin darse cuenta, un ejército de piezas blancas ha arrinconado a su rey. La dama, impasible desde un ángulo del campo de batalla, se torna inútil, poderosa como es ella, en ese instante, el doloroso momento en que un torre bloquea la única vía de escape razonable para el general de ese ejército pronto derrotado.
- Jaque mate, Santiago.
- No me jodas, hombre, otra vez no. No me jodas...
- Si es que no te fijas. Te tengo calao desde hace cuatro movimientos, y tú sin enterarte.
- Me cago en la leche, me cago en la leche.
- La próxima semana habrá más suerte, ya lo verás.
Las piezas regresaron a su caja, y Santiago recogió el tablero bajo el brazo. 
Despacio, los dos viejos caminaron hasta el exterior del parque. Poco después, parados ante un semáforo, Manuel le preguntó si le hacía un cafelito.
- Por endulzar la derrota, hombre.
Santiago le miró y negó con la cabeza. Se sabía derrotado; dentro, y también, fuera del tablero. Parecía estúpido pensar que se sentía como ese rey derrocado, aplastado y humillado ante su propio ejército; pero así era. 
- Nos vemos la semana que viene - le dijo como única despedida.
Manuel le observó mientras cruzaba la carretera, con el tablero bajo el brazo, como cada domingo, y la cabeza gacha.
- Qué viejo perdedor - se dijo para sí.

A la semana siguiente, el mismo ritual. De nuevo temprano en el parque, consciente de un nuevo retraso. Seguro que Santiago echaba pestes por la boca cuando lo viera. Como cada domingo desde hacía tantos años. 
Pero a la hora convenida se vio solo. Su viejo compañero de batallas aún no había llegado. ¿Sería posible?</div>
    <div><a href="http://www.literativa.com/historias/59/pasajes/126/" style="text-decoration:none;"><font color="#235689"><strong>Leer más...</strong></font></a></div>
    </font></td>
  </tr>
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	<pubDate>mar, 07 ago 2007 16:30:47 GMT</pubDate>
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