REFLEXIONES EN LA NOCHE
Escrito por angelcliment (Desconectado Offline), el 04 de septiembre de 2007
REFLEXIONES EN LA NOCHE
REFLEXIONES EN LA NOCHE

El silencio de la noche sólo se rompía por los ronquidos del propietario de una gran barriga que dormía medio desnudo. Sólo cuando el reloj de cucú del comedor comenzó a dar las doce fue cuando se empezaron a escuchar unas voces.
-¡Vaya vida, tío!. No es broma lo que te digo, ya estoy cansada de aguantar todos los días al gordo éste.
-No sé de que te quejas. Esta algo grueso, pero tampoco es para...,
-¡Claro, que vas a decir tú!. ¿No te atreverás a quejarte? Te trata como a un rey. No te falta de nada. Un día te lleva al cine, estrenan la última de la momia, otro a un concierto de Serrat. Hoy una exposición de fotos, mañana una de pintura. Para todas esas cosas estas tú.
-Es para lo que he nacido. Yo tengo una..., una..., no se como decírtelo, una señoría..., eso es, esa es la palabra justa, s e ñ o r í a.
-¿Señoría? ¿Una señoría?. Una leche es lo que tienes tú. Siempre a punto, siempre limpio y preparado para lo que haga falta. No puede verte sucio, ni con un pequeño arañazo, y ya no te digo si es un poco de barro, enseguida coge un mosqueo que no hay quien lo aguante. ¿Y con quién lo paga?
-Eso es lo que te estoy diciendo. Yo, estoy hecho para la alta sociedad. Para ir a las fiestas, a las bodas y a las celebraciones. Yo he visto al presidente, he visitado el Liceo, incluso una vez me llevó a ver a su Majestad. Eso sí, desde lejos, pero fui. Sin embargo tú si los quieres ver tiene que ser por la televisión, y es que eres una vulgar...
-¡Alto ahí..., alto ahí...! Cuidado con lo que dices. No me hagas cabrear. Que yo sólo serviré para trabajar, para ir las fábricas, para levantar obras, para mancharme de grasa y todas esas..., vulgaridades según tú, pero eso no quiere decir que yo sea chabacana. Yo también puedo ir a los sitios a los que tú vas.
-Ja, ja, ja, no seas ridícula. ¿Que puedes ir? Eso ya lo sé, cualquiera puede ir al sitio que le dé la gana. pero harías el ridículo. Te preguntarás el porqué. Pues porque nada más verte todos se darían cuenta que no es tu sitio, de que no estás hecha para ello, todos te señalarían con el dedo y se reirían de ti. Poniendo un símil, sería como si Montserrat Caballe cantase el "no cambies" de la Tamara del Sarda.
-¡Vale, vale! Es verdad, no es mi sitio, pero yo también tengo mis ventajas. También puedo ir sitios a los que tú no.¿Tu sabes lo que es ir a la montaña? ¿Y un río?, ¿has visto de cerca algún río?. ¿Te has acercado a su orilla, has tocado el agua?. ¿Y qué me dices de la playa? ¿Sabes que hay unas grandes extensiones llenas de arena donde van a romper las olas? ¿No? y de los campos de deportes.
-¡Va, sitios para animales!. Todos los que allí van lo hacen para desahogarse, como no le pueden chillar a su mujer pierden toda una tarde del domingo chillando e insultando a cuatro millonarios en pantalón corto que se pasan una pelota.
-Un huevo frito y otro pasado por agua. Envidia, envidia y envidia. Todo eso que dices es producto de la envidia. Tú antes me has echado en cara que habías visto al rey, al enano cabezón y alguno más de los bufones de la alta sociedad, pues vale, me alegro por ti. Pero yo también he visto lo mío. Yo he visto jugar a Cruyf, a Epi. Además asistí a la inauguración de las olimpiadas de Barcelona, y...
Quiquiriquí, quiquiriquí, el despertador interrumpió la conversación. El propietario de la gran barriga tocó un botón y aquella enlatada imitación de gallo se quedó en silencio, se sentó en la cama, y después de estirarse y bostezar un par de veces se puso un chándal que ya tenía preparado en una silla, se volvió a sentar y dobló su grasiento cuerpo todo lo que hacia adelante le dejaba su abultada panza, y haciendo un gran esfuerzo entre soplidos cogió un par de bambas que estaban debajo de la silla, junto a un par de zapatos.
-Je, je, je, con que a la olimpiada, ahora te dará a ti olimpiada. Ciento ocho kilos encima tuyo, golpeándote una y otra vez mientras intenta hacer tres carreras para perder unos gramos, que luego los recuperará con el bocadillo de media mañana. Tener que soportar el desagradable y mal oliente sudor de esos dos portaaviones que tiene por pies, y luego cuando vuelva, te tirará por ahí, en cualquier sitio y de cualquier manera, sin que le importes nada. Después se duchará y una vez limpio y fresco, me cogerá a mí y nos iremos al trabajo, eso sí, en su coche escuchando música y con aire acondicionado, igual que en la oficina. Esa es la diferencia de ser una jodida bamba o un señor zapato.
- FIN -

 

 
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Comentarios
lolo54 dijo:
Bueno el comentario, sobre la lucha de clases.
Un abrazo
Escrito: 11 meses atrás
angelcliment dijo:
poco a poco me voy animando y vuelvo a escribir, espero que te gusten los que vaya enviando
Escrito: 11 meses atrás
Me encanto , simplemente ...Sigue escribiendo por favor , yo escribo pero solo que ando demasiado triste y me salen letras TRISTES , no es lindo , leer tristezas.
Escrito: 11 meses atrás
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